[R-P] Historia de Panamá, desde Panamá
dina gratias
dinagratias en yahoo.com.ar
Mar Abr 10 14:57:56 MDT 2007
Fueron 17 los intentos separatistas panameños después
de fundada la colonia, la inquietud independentista
nos condujo a la separación de España. Nuestra
vocación de libertad se mantuvo latente durante la
época Granadina.
Desmenbrada la Gran Colombia quedaron unidos en un
débil lazo Panamá y Colombia, unión que no fue posible
mantener principalmente por la desidia y abandono del
Gobierno Istmeño.
Las raíces históricas de nuestro principal recurso
geográfico salieron a relucir ante el trato prepotente
del Gobierno de turno que rechazó el Tratado Herrán -
Hay y condenaba a Panamá a una vida ya casi
tradicional de privaciones.
Los patricios que actuaron en su momento histórico,
que ocuparon el puesto en el estadio del tiempo que le
tocó vivir, se inspiraron en el tradicional
sentimiento nacionalista de los pueblos y reclamaron a
la humanidad el derecho natural que la Patria, llamada
Panamá tiene reservado en los espacios de los pueblos
del mundo, la franja geográfica por donde habría de
construirse un canal, es patrimonio de esta nación así
lo entendieron los próceres y así lo aceptaron los
panameños.
Don José Agustín Arango
Don José Agustín Arango, un varón justo y noble como
esos caracteres ejemplares de la historia, que exalta
Plutarco en sus "Vidas Paralelas" para lección perenne
de civismo a la humanidad, que llevaba en su sangre el
amor a la libertad, fue el iniciador, la fuerza viva,
del movimiento secesionista de Panamá en 1903.
Junta Revolucionaria
A fin de impulsar la revolución y para asegurar sus
resultados, los señores Don José Agustín Arango y el
Dr. Manuel Amador Guerrro, acordaron iniciar en sus
planes a otros panameños, de quienes tenían la
seguridad que contribuirían, con entusiasmo, en tan
noble causa, para organizar con ellos una Junta
directora de la revolución, la cual quedó intengrada
por los siguientes caballeros: Don José Agustín
Arango, Dr. Manuel Amador Guerrero, Don Carlos
Constantino Arosemena, Don Nicanor A. de Obarrio, Don
Ricardo Arias, Don Federico Boyd, Don Tomás Arias y
Don Manuel Espinoza B.
El 3 de noviembre de 1903 tuvo lugar la proclamación
de la independencia en la ciudad de Panamá, decisión
que halló inmediatamente respaldo en el resto del país
y los panameños de consumo declararon este territorio
como un Estado independiente y soberano con el nombre
de la República de Panamá.
La redacción del documento histórico ( Acta de
Independencia del Istmo ), que contiene esta
proclamación fue enconmendada en la mañana del
histórico día 3, por el propio jefe de la revolución,
Don José Agustín Arango, a un eminente jurista
panameño de figuración destacada en la vida política
del país, el Dr. Carlos Antonio Mendoza, prominente
figura del Partido Liberal istmeño.
Fuente: Periódico El Nacional / The National Newspaper
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La Fundación de la República
Los panameños celebramos hoy, 3 de noviembre, la
fundación de la República cuando nos separamos de
Colombia en 1903. Nuestra unión a este país fue
voluntaria, puesto que Panamá declaró su verdadera
independencia el 28 de noviembre 1821, cuando se
liberó de España.
Alrededor de nuestra separación se han manifestado
diversas opiniones, pero lo importante es que nació
una nueva República, hoy consolidada ante el concierto
de las naciones del orden.
En aquella época, Panamá había sido condenada al
aislamiento por el gobierno colombiano, el que no sólo
la había abandonado en el desarrollo económico y
espiritual, sino que la había convertido en un
escenario de guerra y conflicto que terminó por
hastiar al pueblo panameño.
Entonces, de aquel desastre gubernamental impuesto por
Colombia surgió la semilla revolucionaria de un
movimiento que materializó el Dr. Manuel Amador
Guerrero, ilustre patriota que luego se convirtió en
el primer presidente de los istmeños.
El movimiento separatista contó con el apoyo de
Estados Unidos y la decisión de los panameños de
separarse culminó con la derrota de los militares
colombianos que fueron reducidos a prisión cuando el
“Batallón Tiradores” arribó a las costas colonenses.
La falta de malicia de los generales Juan Tovar y
Ramón Amaya, que comandaban el mencionado batallón de
500 plazas al mando del coronel Eliseo Torres,
precipitó el acontecimiento patriótico, ya que para
entonces el movimiento había conseguido el apoyo
incondicional del general Esteban Huertas —militar de
larga residencia en el Istmo y casado con panameña—
quien fue determinante para la independencia.
Huertas comandaba el “Batallón Colombia”, un cuerpo
militar aguerrido y selecto, con un historial glorioso
en los campos de batalla. El general Huertas había
sido herido en la memorable toma de Tumaco y desde
entonces su figura representa al militar justo que se
puso por encima de los partidismos y de la
continuación de esa eterna guerra fraticida que
siempre ha consumido a Colombia...
Fuente: Nubia Aparicio S. Corporación La Prensa -
3/nov/2001
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Raíces y frutos de noviembre
...En esta sección trataremos de resumir una mínima
parte de lo sucedido entre el 3 y el 4 de noviembre de
1903. ...
Para el 3 de noviembre de 1903, que por cierto fue
miércoles, la Junta Revolucionaria y sus más cercanos
colaboradores ya habían proclamado nuestra separación
de Colombia.
Le correspondió al Consejo Municipal, como
representante del pueblo soberano, citar por medio de
su presidente Demetrio H. Brid a una sesión solemne y
extraordinaria con el fin de adherirse al movimiento
ya prácticamente consumado.
Brid también le solicitó al presidente de Estados
Unidos el reconocimiento oficial de la nueva nación y
citar a las corporaciones públicas, militares y
religiosas, así como a todos los ciudadanos, a un
cabildo abierto para el próximo 4 de noviembre.
A las 9:00 de la noche se inició la reunión, a la que
asistieron los concejales: Manuel María Méndez, Rafael
Aizpuru, Enrique Linares, Manuel José Cucalón, Agustín
Arias F., José María Chiari, Ernesto J. Goti
(secretario del Concejo), y Demetrio H. Brid
(presidente).
En esos instantes los miembros de la Junta
Revolucionaria, José Agustín Arango, Manuel Amador
Guerrero, Federico Boyd, Carlos C. Arosemena, Nicanor
de Obarrio, Manuel Espinoza Batista, Tomás Arias y
Ricardo Arias también se hallaban reunidos junto con
numerosos compatriotas en el cercano hotel Central.
La génesis
Pocos días antes el doctor Amador Guerrero le había
preguntado a su hijo y artista Manuel Encarnación,
“cómo podrían hacer para arreglar el asunto de la
bandera de la nueva República”, ya que se había
rechazado la enviada por la esposa de Buneau Varilla,
que se asemejaba mucho a la de Estados Unidos.
Manuel E. Amador, que también era pintor, tomó
entonces una hoja de papel y lápiz, y rápidamente
dibujó la insignia que ya hacía rato tenía pensada.
Para el día 4, María de la Ossa de Amador, su sobrina
María Emilia y su cuñada Angélica, habían bordado y
cosido con materiales, adquiridos por ella, dos
banderas: una de ellas la paseó Alejandro de la
Guardia, seguido de numeroso público entusiasta desde
el hotel Central. La otra fue izada al día siguiente
en un asta situada en el Palacio Municipal. Una de
esas banderas fue llevada posteriormente a Estados
Unidos en donde su autor fue cónsul.
Por cierto que en el momento de la izada se dice que
José Francisco de la Ossa disparó con su revólver
entusiastas salvas al aire. No era para menos.
Los padrinos de la bandera fueron Manuela Méndez de
Arosemena, Lastenia Uribe de Lewis, Jerardo Ortega
(aparece con J en los documentos) y José Agustín
Arango.
El peligro
No todo fue celebraciones. El día 3 habían anclado en
la bahía de Colón, o sea en la de Limón, el crucero
“Cartagena” y un carguero que juntos traían 550
soldados colombianos más todos sus equipos y armas,
con el fin de impedir el movimiento separatista.
Al dirigirse sus jefes, los generales Juan B. Tovar y
Ramón G. Anaya, a las autoridades del ferrocarril para
que todos fueran trasladados a la capital, se les dijo
que no había vagones suficientes y que deberían pagar
por el transporte. Que a los jefes los podían llevar y
que las tropas serían transportadas después.
Al llegar a Panamá fueron apresados por el capitán
Marco A. Salazar, quien cumplía órdenes de su jefe
Esteban Huertas. Con esta orden Salazar se jugó la
vida.
Todo ello hizo que el coronel Eliseo Torres, que había
quedado en Colón al mando de las tropas que no fueron
transportadas, amenazara con destruir totalmente la
ciudad, y con matar a los estadounidenses presentes
allí. Después de múltiples conversaciones y de 8 mil
dólares, más el valor de los pasajes y alimentos, se
solucionó tan grave y peligrosa situación. A bordo del
“Orinoco”, ni dijeron adiós.
A todas estas en la capital se habían organizado los
batallones Primero y Segundo del Istmo, más varios
regimientos para impedir una posible llegada de
aquellos soldados hasta la capital...
Fuente: Harry Castro Stanziola. Corporación La Prensa
- 4/nov/2001.
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La Separación
La unión a Colombia, lejos de contribuir a mejorar las
condiciones de vida de los istmeños, las había
deteriorado de manera palpable, a lo cual contribuía
la devastación producida por la Guerra de los Mil
Días, que no era sino la fuente de mayores desgracias
para la población de este territorio.
El fusilamiento Victoriano Lorenzo, el caudillo
liberal que se negó a aceptar la paz del Wisconsin,
sirvió de acicate a la idea de la separación
definitiva del Istmo de Panamá.
El 25 de julio de 1903, el general José Vásquez Cobo,
comandante militar de Panamá y hermano del entonces
ministro de Guerra colombiano, ordenó el asalto de la
imprenta que publicaba el periódico El Lápiz, el cual
había narrado en detalle el fusilamiento de Lorenzo y
había hecho algunas veladas protestas por el suceso.
Este hecho provocó la salida de Cobo de Panamá e hizo
que finalmente los liberales panameños se dieran
cuenta de que no tenían ninguna garantía ni seguridad
bajo el régimen conservador colombiano y se pasaron a
las filas de la conspiración secesionista.
Por estas fechas ocurrió otro hecho que selló
definitivamente el camino del Istmo hacia su
constitución en república: el rechazo del convenio
Herrán–Hay entre Estados Unidos y Colombia para la
construcción de un canal interoceánico por Panamá, en
el cual los panameños veían una luz de esperanza para
mejorar sus condiciones de vida.
A pesar de los esfuerzos realizados por los senadores
panameños Luis De Roux y José Domingo de Obaldía, la
mayoría del Senado colombiano votó en contra de este
convenio el 12 de agosto de 1903.
De Obaldía sería eventualmente nombrado gobernador del
Istmo, cargo que ya había desempeñado con
anterioridad. Como era de esperarse, el nuevo
gobernador se sentía inclinado hacia la idea de la
separación.
Entre tanto, José Agustín Arango, prominente ciudadano
y político istmeño, empezó a trabajar en secreto en la
preparación del movimiento separatista. Una junta
revolucionaria clandestina se formó en torno suyo para
planificar una revolución destinada a consolidar la
separación del Istmo de la soberanía colombiana, para
negociar directamente con Estados Unidos la
construcción del canal.
La red conspirativa estaba formada, aparte del propio
Arango, por Manuel Amador Guerrero, médico; Nicanor de
Obarrio, militar, general del Ejército colombiano y
por otros ciudadanos prominentes como Ricardo Arias,
Federico Boyd, Carlos Constantino Arosemena, Tomás
Arias y Manuel Espinosa Batista.
Pero la parte operativa, la de mayor riesgo, le
correspondió a Amador Guerrero, quien viajó a Estados
Unidos en busca de apoyo para el plan. Así mismo,
obtuvo en Panamá la adhesión de importantes jefes
liberales y el apoyo del comandante militar Esteban
Huertas.
Con todos estos apoyos, se concertó la puesta en
marcha del plan separatista para un día no definido
del mes de noviembre de 1903. Sin embargo, un rumor
generado en Colombia estuvo a punto de dar al traste
con el plan. Informes recibidos daban cuenta de una
supuesta invasión nicaragüense al Istmo por la región
del Calovébora, sobre la costa atlántica panameña.
Este informe, y los rumores insistentes sobre algo que
se fraguaba en Panamá, hicieron que Colombia
movilizara al Batallón Tiradores desde Barranquilla.
El comandante de ese batallón traía, secretamente,
instrucciones para reemplazar a José Domingo De
Obaldía y al general Esteban Huertas, en quienes ya no
se confiaba en Bogotá.
El Batallón Tiradores, al mando del general Juan
B.Tovar y Ramón G. Amaya, llegó a la ciudad de Colón
en la mañana del 3 de noviembre de 1903. No tuvo
dificultades en desembarcar, pero su transporte hacia
la ciudad de Panamá sufrió mil contratiempos, por la
complicidad de las autoridades del Ferrocarril
Transístmico con los conjurados.
Después de muchas excusas y dilaciones, el Estado
Mayor pudo desplazarse hacia la capital. En Colón
quedó la tropa bajo el mando del coronel Eliseo
Torres.
Una vez llegados a Panamá, Tovar y sus otros oficiales
fueron arrestados por instrucciones del general
Esteban Huertas, quien estaba al mando del Batallón
Colombia, cuya jefatura pretendía reemplazar el recién
llegado.
Descabezado el contingente militar colombiano, se
apresuraron las acciones para declarar la separación
del Istmo. La junta revolucionaria procedió entonces
sin más dilación, a declarar esa misma tarde, la
independencia del Istmo.
Algunos panameños asaltaron las armerías y tomaron las
armas, pero no les fue necesario usarlas. Por
representar a la autoridad colombiana fue puesto bajo
custodia el gobernador José Domingo de Obaldía.
Una escuadrilla naval anclada en la bahía de Panamá
fue conminada a rendirse sin oponer resistencia. Toda
la ciudad se encontraba conmocionada y en todos los
barrios se escuchaban los vítores a la naciente
República de Panamá.
El Consejo Municipal se reunió entonces y proclamó en
un acta la voluntad del pueblo de ser libre y de
establecer un Gobierno propio, independiente y
soberano, sin la subordinación a Colombia ni a ningún
otro país.
Fuente: Aristides Cajar Páez. Corporación La Prensa -
25/abr/1999
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