[R-P] PSI tres de Neuquén

José María Cavalleri ingcavalleri en hotmail.com
Lun Abr 9 07:39:10 MDT 2007


NEUQUÉN, 9(PSI).- EN LA CONSTRUCCIÓN Y EN LA DOCENCIA, UN LUCHADOR. "Un 
luchador". Así lo definen quienes lo conocieron y compartieron vida y 
militancia con Carlos Fuentealba, el docente neuquino que encontró la muerte 
por la espalda defendiendo condiciones dignas para los maestros.

               Veinte años atrás, en el gremio de la construcción, o en las 
últimas semanas, en la carrera docente, Fuentealba fue un hombre apreciado 
por sus pares, y reconocido por referentes gremiales.

                "No se cansó nunca de la construcción, de defender a la 
clase obrera. Pero necesitaba más espacio porque el corazón de Carlitos 
abarcaba más de la cuenta, y se dedicó a estudiar para dar clases. 
Nuevamente lo encontramos en la lucha", refirió Alcides Christiansen, ex 
titular de la Uocra Neuquén.

En la década del 80, Fuentealba formó parte de la conducción del gremio de 
la construcción que protagonizó fuertes conflictos en defensa de los 
derechos laborales en grandes obras como en la represa de Piedra del Águila.

                  Años después estudió en un Instituto de Formación Docente 
que le permitió dar clases en establecimientos secundarios de Neuquén.

                   "No lo despedimos como un compañero, sino también como un 
vecino, como padre de dos hijas, como compañero de Sandra, su mujer. Siempre 
fue solidario hasta cuando muchos de nosotros pagamos con cárcel nuestra 
lucha", dijo Christiansen.

                     Fuentealba estaba construyendo con su propio esfuerzo 
su casa en un barrio ubicado en el sector oeste de Neuquén y sus compañeros 
se comprometieron a terminar las dos habitaciones que estaba construyendo 
para sus pequeñas hijas.

                     El docente neuquino, nacido en Junín de los Andes hace 
40 años, era profesor de Química y Jefe del Departamento de Ciencias 
Biológicas del Centro Provincial de Enseñanza Media número 69 de la ciudad 
de Neuquén, ubicado en un sector periférico de la capital provincial.

                   Fuentealba era delegado titular de la Asociación 
Trabajadores de la Educación de Neuquén (ATEN)y por esa razón el miércoles 
último estaba junto a miles de docentes sobre la ruta nacional 22, en el 
Paraje Arroyito cuando una granada de gas lacrimógeno disparada desde atrás 
por un policía impactó en su cabeza y le causó la muerte.- XXX

REGIONAL. A/00907/024014. NEUQUÉN, 9(PSI).- LA MUERTE DEL DOCENTE. Con un 
nudo en la garganta y los ojos llenos de lágrimas, la directora escolar 
Patricia Varela dio la noticia de la muerte de Carlos Fuentealba, “un ser 
queridísimo en la escuela”, según indicó la docente. Fuentealba, un profesor 
secundario de Física y Química, de 41 años, falleció luego de resultar 
gravemente herido el miércoles durante una manifestación en reclamo de 
mejoras salariales que fue duramente reprimida por la Policía de Neuquén.

                “Era un tipo bárbaro, sencillo, muy consecuente con sus 
principios, con sus valores”, relató Varela, visiblemente acongojada. La 
directora destacó que al docente “le gustaba trabajar en lugares donde la 
situación social era difícil”, y recordó que entregaba mucho de su persona 
en cada proyecto que iniciaba. “No sabemos cómo vamos a superar todo esto”, 
lamentó la directora, mientras mostraba la fotografía de un hombre alto, 
morocho, de ojos oscuros y cara amigable, rodeado de sus alumnos.

                “La mujer de Carlos me pidió que hablara de él como hombre, 
como persona, por eso estamos difundiendo su rostro porque, con lo que pasó, 
lo han dejado sin rostro”, señaló. Según detalló Varela, el docente era el 
principal sostén económico de su familia, formada por su esposa Sandra 
(también docente) y sus dos hijas, de 14 y 10 años. “Una familia que se ha 
derrumbado”, lamentó la directora.

                  El docente, definido por todos como “un tipazo”, era 
profundamente apreciado por sus compañeros y alumnos, en el colegio 
secundario del humilde barrio Cuenca XV de la capital provincial. Al 
enterarse de su muerte, sus compañeros de trabajo rompieron en lágrimas a la 
puerta del hospital, mientras recordaban que el año pasado Fuentealba había 
sido elegido por sus alumnos “el mejor profesor del colegio”.

                  El anuncio del fallecimiento fue realizado el jueves por 
autoridades del centro de salud “Castro Rendón”, que precisaron que la 
víctima no pudo recuperarse de la grave situación clínica en la que quedó 
después del disparo de un lanzagases que recibió en la cabeza. Los médicos 
indicaron que a las 18 de ese día se registró la muerte cerebral del 
docente, tras lo cual “no se pudo hacer nada más por el paciente, y se 
procedió a la desconexión del respirador y la donación de los órganos”. 
Fuentealba, de 41 años, recibió en la cabeza el violento golpe del artefacto 
antidisturbios disparado por uno de los policías.

                   Según Varela, el docente terminó con la cabeza deshecha y 
desfigurado por la violencia del disparo. Por otro lado, Gabriel Pillado, 
profesor de Geografía y uno de los maestros que sacaron a Carlos Fuentealba 
del auto donde recibió el disparo, hizo un dramático relato de lo que se 
vivió en la ruta 22. “El proyectil -dijo- fue disparado a dos metros de 
distancia, y explotó la granada dentro del auto, lo que provocó la asfixia y 
el aplastamiento de la masa encefálica de Fuentealba”. “Luego de romper el 
vidrio de la parte de atrás, con un compañero lo sacamos (a Fuentealba) del 
asiento. En ese momento, el estado del compañero era muy grave, pero la 
Policía seguía tirando”, concluyó.- XXX

REGIONAL. A/00907/024015. NEUQUÉN, 9(PSI).- FUERTE RESPALDO DE LA IGLESIA AL 
RECLAMO DOCENTE. La iglesia católica neuquina respaldó el viernes 
abiertamente el reclamo de los docentes, criticó las acciones represoras del 
gobierno y reivindicó las acciones de denuncia.

             Lo hizo durante el tradicional Vía Crucis de los barrios, a 
pleno sol por las polvorientas calles del oeste neuquino, y en la voz del 
cura Tony Qualizza, quien guió una procesión que sumó a medio millar de 
personas. El jueves, el obispo Marcelo Melani fue elocuente al hablar sobre 
la extensión del conflicto: se debe más a "la incapacidad" del gobierno que 
a otras cuestiones.

            La marcha de fieles se inició en el barrio San Lorenzo, hasta 
Independencia y desde allí a Gran Neuquén y a Cuenca XV, más precisamente al 
patio del Centro Provincial de Enseñanza Media 69, donde Carlos Fuentealba 
enseñaba matemática, química y las artes para hacerse fuerte en la 
necesidad.

            "Carlitos te aparecía con zapatillas si veía que te hacían 
falta, te rompía para que estudies y nos decía que si nos salía un laburo 
que agarremos y que sigamos estudiando a la noche, que él nos ayudaba", 
lloró Ismael Lignay, un chico de 15 años que no pudo dejar de indignarse. 
Cuando las estaciones del Vía Crucis se hacían muy largas, Ismael alzaba los 
caños del cartel que identifica al colegio y arrancaba con su bronca. Es 
más, cuando un hombre en malla y ojotas, pasado de vino tinto, le gritaba a 
Qualizza, a Dios y a la justicia, Ismael se le plantó para que respete.

               "Acá había un cartel grande contra Sobisch, pero anoche 
vinieron los del MPN, rompieron el cartel y cortaron el teléfono", se quejó 
el muchacho.

                La recorrida por las calles, realizada bajo un sol que 
rajaba la tierra, fue seguida por cámaras y ojos de prensa de los medios con 
alcance nacional. El escenario muy lejano a cualquier postal.

                La columna de fieles que seguía a Qualizza y a los 
integrantes de la Pastoral Social se encontró con la de los alumnos de 
Fuentealba y el colegio 69 en la esquina de Pérez Novella y Potente. Allí, 
los chicos, casi todos adolescentes, recibieron aplausos y algunos abrazos.

                Hubo muchas mensajes."Las tizas no se manchan con sangre: 
hoy todos somos Carlos Fuentealba", se leía en el acceso al CPEM 69.

                 Además del mensaje de respaldo a las luchas sociales, 
Qualizza y la Pastoral colgaron sobre una cruz de palos torcidos los nombres 
de las víctimas de la represión, del olvido y de la negligencia. En el 
cartelito del centro se leía Carlos Fuentealba, muy cerca estaba el de 
Silvia Roggetti pero también se vieron los nombres de los cinco hermanitos 
quemados en una casilla.- XXX

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