Re: [R-P] LOS CAMINOS DEL OPORTUNISMO HACIA LA BURGUESÍA NACIONAL
Gustavo Battistoni
gustavo.battistoni en gmail.com
Sab Abr 7 15:35:08 MDT 2007
Estimado Alberto:
con este escrito has hecho otro importante aporte al acervo de la
Izquierda Nacional; Adolfo Perelman afirmaba que la IN debía evitar
dos riesgos, el oportunismo al imperialismo, que se da cuando se cae
en el "izquierdismo" infantil y el "seguidismo" a la burguesía
nacional.
Estoy convencido, más aun leyendo tu artículo, que si la Izquierda
Nacional tiene un futuro, es como el ala izquierda del frente
nacional; necesitamos un frente nacional, pero reconstruido desde la
hegemonía de los explotados.
Es la única garantía de que el proceso llegue a buen puerto; sólo un
gobierno plebeyo, que articule a las distintas clases oprimidas puede
garantizar la liberación nacional.
Es muy pertinente tu referencia a "Clase obrera y Poder"; en mi
opinión sigue siendo el programa histórico de los socialistas de la
Izquierda Nacional.
Su reemplazo por otras variantes de la acción y teoría políticas, sólo
nos llevaran a nuevas derrotas; no podemos pedirle a nuestros
trabajadores que luchen por un país distinto para conminarlos a
reproducir la explotación del hombre por el hombre.
Quiero destacar tu referencia a la necesidad de contar con una
fracción del ejército; hay sectores de la "izquierda" que todavía no
pueden o no quieren comprender que en nuestra América el ejército
tiene características especificas; decía Lenin que la revolución no se
podía hacer sin la división del ejercito, la IN le agregó la idea de
que en los países semicoloniales coexisten dos ejércitos, uno de ellos
nacional.
Una de las peores limitaciones del juanbejustismo, desarrollada en
"Teoría y práctica de la historia" es ese antimilitarismo abstracto,
que no estudia el fenómeno militar en su encarnadura concreta;
Norberto Galasso en su monumental biografía de Perón ha realizado una
auscultación de las raíces nacionales de una parte del ejército
argentino de manera incomparable.
Necesitamos un socialismo que cambie el sistema de explotación, pero
que también modifique la estructura del atraso; el "Che" era claro al
respecto, sin industrias, Cuba sería una factoría de la URSS...
Desarrollar el sector de medios de producción; lo que los marxistas
llamamos conseguir la reproducción ampliada,es lo único que puede
garantizar un desarrollo consistente.
La lucha por una sociedad sin clases sociales debe ser el centro de la
política de la IN; este es el objetivo de "máxima"; para eso debemos
tener una concepción clara de lo que queremos.
Como decía Trotsky en su "Moral y la nuestra", a él le alcanzaba con
el programa de la revolución proletaria para su accionar político.
A mí, "Clase obrera y poder" me produce el mismo efecto; sus lineas
directrices me dan todo lo que necesito para mi militancia
revolucionaria.
Un saludo santafesino.
P.D: espero con gran ansiedad tu libro sobre la "identidad" de la
Izquierda Nacional"; "identidad" sobre la que me interrogo
permanentemente...
El 6/04/07, Alberto J. Franzoia <albertofranzoia en yahoo.com.ar> escribió:
> CITANDO LA FUENTE,EL MATERIAL DE ESTA LISTA ES DE LIBRE REPRODUCCIÓN
>
> LOS CAMINOS DEL OPORTUNISMO HACIA LA BURGUESÍA
> NACIONAL
> Lic. Alberto J. Franzoia
>
>
> Desde sus orígenes la Izquierda Nacional intentó
> delimitar con claridad cuál es su función en el bloque
> nacional y popular. Conscientes de que un frente que
> lucha por la liberación en un país sometido por el
> bloque histórico constituido por la burguesía
> imperialista de las naciones dominantes y las
> oligarquías nativas de las semicolonias es siempre
> policlasista en su composición, llamó por otro lado a
> constituir el partido de la clase trabajadora como
> instrumento imprescindible para conducirlo. Es decir,
> siempre estuvo claro que una cosa es la composición
> heterogénea del sujeto del proceso liberador, y otra
> bien distinta quién debe actuar como cabeza del mismo
> para garantizar el logro. Esta última cuestión es
> fundamental en situaciones límite, cuando después de
> haber conquistado el poder y ante los intentos de
> contraofensiva del bloque enemigo, el tipo de
> conducción disponible se transforma en un elemento
> excluyente para asegurar la continuidad o no del
> proceso revolucionario. Problema, por otra parte,
> nunca resuelto por aquellos que no comparten una
> visión socialista.
>
> El bloque nacional se integra habitualmente en los
> países capitalistas oprimidos por la burguesía
> imperialista y subdesarrollados por la convivencia de
> ésta con sus oligarquías parasitarias, con la clase
> obrera, los sectores explotados o subordinados del
> campo y gran parte de las capas medias sojuzgadas y
> cada vez más empobrecidas por el acción del bloque
> dominante. En ciertas circunstancias históricas, pero
> no siempre, se integra en el bloque nacional y popular
> la burguesía nacional, aunque su participación esta
> signada por su debilidad material, una pobre y a veces
> inexistente conciencia de clase, su inocultable temor
> a los trabajadores y, por lo tanto, su inequívoca
> tendencia a la claudicación ante el bloque
> oligárquico-imperialista.
>
> En la medida en que el capitalismo mundial es un
> sistema cada vez más totalizador (y si no se lo
> entiende así no se habrá entendido nada acerca de cómo
> funciona), que en su desarrollo histórico sólo puede
> acentuar la explotación de su periferia para mantener
> y si es posible elevar la tasa de ganancia de las
> naciones dominantes, los trabajadores y capas medias
> de los países dominados son permanentemente
> empobrecidos (no sólo en el plano material). Pero sino
> resultan aptos para las nuevas exigencias de la
> posmodernidad entonces son directamente marginados
> del sistema. Este último fenómeno que Osvaldo Sunkel
> ya había descripto con precisión al comenzar la década
> del setenta del siglo pasado (1), se acentuó
> dramáticamente en los noventa. Por esta razón un
> componente muy importante del frente nacional en este
> último tramo de nuestra historia son los desocupados
> con sus respectivas formas de organización social y
> política. Otra cuestión que se debe tener en cuenta en
> la actualidad es que esa burguesía tendencialmente
> claudicante ha sufrido nuevas modificaciones: una
> fracción ha desaparecido durante los años de auge
> neoliberal, presa del monstruo que ella misma ayudó a
> gestar; otra fracción está aún más debilitada que en
> décadas anteriores por los efectos de ese mismo
> proceso; y finalmente, la fracción "exitosa" o de
> mayor concentración de capital se integró
> definitivamente a la estructura económico-social
> dependiente, en la el comportamiento de clase
> reiterado y exigido como certificado de pertenencia es
> la especulación, lo que impide el desarrollo integral
> e integrado de las fuerzas productivas. Es decir, la
> fracción de la burguesía nacional que logró superar la
> catástrofe generada por un cuarto de siglo neoliberal
> es la fracción estratégicamente menos burguesa (mas
> allá de algunas tácticas circunstanciales que pueden
> conducir a la confusión), tanto que hasta sería
> aconsejable examinar hasta qué punto se utiliza con
> rigor teórico este concepto en algunos análisis serios
> pero, a mi entender, errados o desactualizados en este
> aspecto.
>
> Por otra parte, los proceso transformadores iniciados
> en nuestra América Latina en este nuevo siglo aparecen
> como auspiciosos intentos nacionales y populares,
> algunos profundos y otros más superficiales, por
> construir un futuro alternativo, recuperando parte de
> nuestro pasado de lucha por la liberación nacional e
> incorporando nuevas necesidades y perspectivas.
> Procesos que intentan gestar o recomponer el bloque de
> fuerzas nacionales y populares después de las
> catastróficas consecuencias generadas por el diluvio
> neoliberal. Obviamente entre Hugo Chávez y Tabaré
> Vázquez hay un espectro demasiado amplio de
> alternativas que no intento exponer en este trabajo,
> aunque explicito claramente que me inclino por la
> primera opción. Sin embargo, en todos los casos,
> aquella convocatoria de la Izquierda Nacional a
> construir el partido independiente de los trabajadores
> para garantizar una conducción del frente nacional
> idónea y decidida a la hora de resolver las cuestiones
> centrales que hacen a la realización de una Patria
> Grande, no sólo sigue en pie sino que es hoy tiene más
> vigencia que nunca. Una izquierda que no puede
> invertir tiempo en la discusión de lo evidente, como
> es su necesaria pertenencia al bloque nacional (aún
> allí donde las debilidades son más notorias), sino en
> cómo se crece cuantitativa y cualitativamente en su
> seno para disputarle la conducción a los
> representantes de la burguesía.
>
>
> ¿Por qué es imprescindible disputar la conducción del
> bloque nacional?
>
> Cuando la burguesía nacional de algunos países de
> nuestra América Latina podía generar expectativas en
> ciertos sectores sociales y políticos con respecto a
> una posible conducción patriota de dicho bloque,
> porque la coyuntura resultaba favorable (período de
> guerra y posguerra con el consiguiente aflojamiento de
> los vínculos de dependencia), el planteo teórico de
> nuestra corriente de pensamiento podía prestarse al
> debate; pero creo con absoluta convicción que esto
> poco tiene que ver con la actual coyuntura. Según mi
> visión, todos los datos que nos aporta la práctica
> histórica conducen en este momento tan particular a
> reforzar la tesis de la Izquierda Nacional, de allí
> que la reedición de "Clase Obrera y Poder" en 2006
> haya resultado definitivamente muy oportuna. El
> momento se presenta como una posibilidad cierta de
> comenzar a preparar las condiciones para superar
> nuestras crisis cíclicas a través de un desafío
> inédito o, en su defecto, para adoptar un "reformismo
> saludable" sólo en el corto plazo (sobretodo por
> ciertas condiciones transitorias que ofrece el mercado
> mundial, como el precio de ciertas materias primas muy
> demandadas) pero insuficientes y frustrante para
> conquistar plenamente nuestro objetivo estratégico:
> una patria libre, justa y soberana. Y es que para
> lograr la definitiva materialización de estas tres
> banderas, resulta necesario recuperar como tarea
> prioritaria la construcción del partido de los
> trabajadores (ocupados y desocupados). El partido que
> expresando la visión de mundo de esta clase, logre
> conducir el bloque nacional y popular mediante su
> alianza táctica y estratégica con las capas medias
> (que incluye a una fracción de las Fuerzas Armadas).
> Si esta tarea queda postergada, la posibilidad de
> modificar la relación de fuerzas existentes para que
> los procesos nacionales y populares se consoliden y
> profundicen, se vuelve una verdadera quimera que un
> cambio en las condiciones favorables de la coyuntura
> se puede encargar de demoler. Expresarlo ahora, y
> trabajar en consecuencia para evitarlo, es el deber de
> todo socialista consustanciado con la lucha de
> liberación nacional y social. En su defecto, luego
> llegarán las reiteradas explicaciones acerca de cómo
> el enemigo nos derrotó por nuestros aciertos, pero
> "olvidando" con frecuencia cuáles fueron las falencias
> que hicieron posible la reiteración de un fin
> anunciado.
>
> Ahora bien, esta tesis de la Izquierda Nacional
> encuentra en principio un poderoso enemigo en el
> bloque oligárquico-imperialista, que sabe mejor que
> nadie que la conducción del bloque nacional por los
> trabajadores es un camino sin retorno para su dominio
> y privilegios. Pero planteado de esta manera el
> panorama sería muy claro, blanco o negro, amigo o
> enemigo, como afirma Carl Schmitt, uno de los teóricos
> preferido por los nacionalistas de derecha en la
> actualidad. Sin embargo, el panorama es un poco más
> complicado ya que el bloque nacional no es un paraíso
> armonioso sino que presenta contradicciones internas.
> Además, en esta nueva etapa del imperialismo se han
> introducido o acentuado algunas cuestiones bastante
> desatendidas por nuestros teóricos y políticos. Entre
> ellas, la que me interesa abordar en este trabajo, se
> relaciona con la presencia dentro del bloque nacional
> de grupos que fueron marxistas alguna vez y junto con
> los años incorporaron una anacrónica visión burguesa,
> "persuadidos por la vida" de que el socialismo es una
> utopía infantil, una teoría superada o, en el mejor de
> los casos, una posibilidad lejana que por el momento
> debe postergarse. La mayoría de estos elementos (que
> suelen presentarse como dirigentes aunque sus adeptos
> se cuenten con los dedos de una mano) están perdidos
> para avanzar en el camino de la revolución
> latinoamericana desde una política y filosofía de
> izquierda nacional. Pero junto a ellos hay otros
> compañeros que viven todas las entendibles confusiones
> desencadenadas por una etapa de transición política,
> en la que de la indiscutida hegemonía neoliberal vamos
> transitando, con ilusiones y también frustraciones,
> hacia el inicio de un proceso nacional de cambio. Son
> compañeros militantes o pasivos que han sido seducidos
> por las bondades de un supuesto camino más sencillo,
> como es no debatir con las ideas y conducciones
> establecidas dentro del campo antiimperialista, o que
> después de muchos años de ausencia vuelven y se
> encuentran con una nueva realidad de nuestra izquierda
> nacional que no admitiría réplicas. Por supuesto estos
> sectores, los convencidos y los confundidos, no están
> en condiciones de igualdad, y es lo que una política
> que intente generar los mayores consensos posibles
> debe distinguir. Los convencidos han renunciado hace
> muchos años a la revolución nacional conducida por los
> trabajadores, tanto que algunos entraron en el
> infierno menemista, o llegaron hasta sus puertas sin
> haber descubierto todavía cuáles fueron las causas de
> semejante desatino. Quizás puedan existir
> posibilidades de alianzas tácticas con ellos para
> enfrentar la contradicción principal con el bloque
> oligárquico-imperialista en un primer momento, pero no
> son aliados estratégicos porque han borrado de sus
> agendas (con plena conciencia) el socialismo
> revolucionario para nuestra América Latina. Distinto
> es el caso con los compañeros confundidos o con dudas,
> ellos siguen siendo potenciales aliados estratégicos,
> que es necesario recuperar a través de una tarea
> teórico-política paciente y complementaria de aquella
> que se debe hacer con las nuevas generaciones. Tener
> una clara conciencia de estas diferencias considero
> que es prioritario para el éxito o fracaso de esta
> nueva etapa.
>
> Continuando con el análisis de las contradicciones que
> se presentan al interior del frecuentemente idealizado
> bloque nacional, es necesario detenerse en uno de los
> fenómenos más complejos y perjudiciales, responsable
> en el largo plazo ( y a veces en el corto) de derrotas
> de las que cuesta mucho reponerse: el oportunismo
> hacia la burguesía nacional. Dicho oportunismo suele
> ser practicado por grupos o individuos que todavía se
> presentan como parte de la "izquierda" del frente
> nacional, entre quienes es posible observar tres
> comportamientos fundamentales, que en algunos casos se
> combinan según el período analizado y el grupo o
> individuo considerado.
>
>
> ¿Cuáles son los caminos por los que transita el
> oportunismo?
>
> Veamos a través de una tipología cuáles son las
> principales formas de oportunismo hacia la burguesía
> nacional en su expresión pura.
>
> 1.Por un lado están aquellos que pretenden disimular o
> anular toda diferenciación entre la composición social
> del frente nacional y la clase que debe dirigirlo.
> Como en los países dependientes con algún desarrollo
> mínimo de su producción industrial el frente incluye
> tanto a la clase obrera como a una débil burguesía
> nacional, más las capas medias y los trabajadores y
> pequeños productores agrarios, nos dicen que el frente
> debe ser policlasista. Esto desde luego es una
> obviedad, ya que los intereses de las oligarquías
> nativas y el imperialismo son opuestos a los de la
> mayoría de clases y sectores sociales de los países
> dependientes; lo que no resulta tan obvio es que, por
> lo tanto, la conducción deba ser también policlasista.
> Y no es obvio porque no existe tal posibilidad. No hay
> un solo caso a lo largo de la historia en el que la
> conducción de un proceso político de liberación haya
> sido policlasista, lo que supondría la armonía de dos
> visiones de mundo alternativas. Siempre una de las
> clases se convierte en hegemónica (en forma directa o
> a través de un sustituto) para que el proceso avance
> o, finalmente, sea vencido mediante una
> contrarrevolución. En la práctica, cada vez que se
> postergó esta necesaria definición en nuestra América
> Latina apelando al policlasismo y a la supuesta
> fragmentación nacional que implicaría resolver el
> tema, la clase trabajadora no ha dejado de convertirse
> en una clase subordinada directamente a la débil y
> claudicante burguesía nacional. En esas
> circunstancias, la experiencia histórica nos indica
> que el proceso nacional termina fracasando. Fracasa
> porque la clase cualitativa y cuantitativamente más
> importante no conduce, y quien conduce es una clase
> raquítica con una tendencia (comprobable en la
> práctica histórica de los movimientos populares) a
> capitular ante el imperialismo. Es decir, la columna
> vertebral nunca termina por convertirse en la cabeza
> del proceso.
> 2.La misma debilidad de la burguesía nacional lleva en
> ocasiones al desempeño de su función por parte de un
> actor sustituto, es entonces cuando aparece un
> conductor como Perón que apoyándose en la fracción
> industrialista del ejército intenta elevarse por sobre
> el conjunto de las clases del frente nacional a través
> de una conducción bonapartista. La Izquierda Nacional
> ha dado sobradas muestras de su apoyo a esta
> experiencia que significó un gran paso adelante en el
> inicio de la revolución nacional en Argentina, pero
> siempre insistiendo en la necesidad de construir
> simultáneamente el partido de los trabajadores para
> profundizar un proceso que, en su defecto, llega a un
> punto en el que las fuerzas del bloque
> oligárquico-imperialista se reorganizan y en una
> coyuntura favorable para ellas inician la
> contrarrevolución (como lo demuestran todos los datos
> objetivos disponibles). Sin embargo, la "enseñanza"
> que algunos grupos e individuos que se definen de
> "izquierda" han sacado de esta cuestión es que a falta
> de una burguesía nacional los militares
> industrialistas deben conducir el bloque
> antiimperialista, con lo que renuncian a construir el
> partido de los trabajadores mientras, simultáneamente,
> ellos se apuntan como elenco de intelectuales civiles
> para un futuro gobierno revolucionario. Si bien suelen
> descalificar con razón las hipocresías de la
> democracia liberal, en realidad no son afectos a
> ningún tipo de democracia (participativa, social), ya
> que privilegian una conducción "con autoridad", dueña
> de una supuesta verdad revelada, que no merece ser
> debatida sino ejecutada por un elenco cívico-militar
> de notables. Demás esta decir que con esto no sólo
> renuncian a construir el partido de los trabajadores,
> sino que ahuyentan a las capas medias con su
> mesianismo autoritario. No resulta extraño, por lo
> tanto, encontrar algunas inequívocas coincidencias
> entre esta "izquierda" y nuestros nacionalistas de
> derecha.
> 3.Finalmente, tenemos una tercera posibilidad, la de
> aquellos "izquierdistas" que incorporan una visión
> desarrollista, con lo cual el imperialismo, que fue
> definido por Lenin como la última etapa del
> capitalismo, se transforma por esas alquimias de la
> política en la primera fase de un desarrollo nacional
> para América Latina. Es decir, el capital financiero
> internacional será estimulado para invertir en nuestra
> patria, pero con una planificación estatal que permite
> utilizar dichas inversiones a favor de un desarrollo
> nacional. Alcanzado cierto nivel estaríamos en
> condiciones de independizarnos y continuar nuestro
> propio camino hacia la economía moderna o
> autosostenida que imaginaba el teórico de la
> modernización Gino Germani o el economista Rogelio
> Frigerio. Dentro de esta variante pueden existir
> insólitos llamados de auxilio a las empresas
> multinacionales, para que sus filiales en América
> Latina privilegien las relaciones con el mercado
> interno y no con los países donde se encuentran las
> casa matrices; lo que supone un desconocimiento acerca
> de cómo funciona el capitalismo mundial y uno de sus
> agentes fundamentales: los conglomerados
> transnacionales. Es obvio que en este caso tampoco es
> necesario un partido de los trabajadores (por lo menos
> no en lo inmediato), ya que el desarrollo y la
> progresiva independencia son producto de un estado
> nacional que dirige el comportamiento del capital
> extranjero y potencia las posibilidades de sectores
> burgueses internos. Los más "izquierdistas" nos dirán
> que una vez desarrollado el capitalismo entonces la
> clase trabajadora podrá comenzar a plantearse tareas
> socializantes, primero una etapa, después la otra.
>
> Los tres caminos que conducen al oportunismo hacia la
> burguesía son desviaciones a las que se expone la
> izquierda del bloque nacional en países semicoloniales
> que intentan luchar por la liberación. En el primer
> caso estamos ante teóricos reformistas que convalidan
> de una u otra manera el movimientismo como forma de
> organización política, tema que analice en un anterior
> trabajo (2). Ellos nos dicen que las contradicciones
> de clase quedan anuladas al interior del movimiento
> cuando se lucha contra el imperialismo y sus agentes
> nativos. En esas condiciones para qué construir un
> partido de los trabajadores, sólo queda organizar
> políticamente al movimiento desde una supuesta visión
> policlasista, ya que el clasismo divide. El segundo
> camino se vincula con apuestas de fuerte contenido
> autoritario y elitista. Y como sabemos este tipo de
> concepciones no es ajena a algunos sectores que se
> autodefinen de "izquierda" o partidarias de un
> socialismo "sui generis", a pesar de su inequívoca
> desconfianza hacia las masas y su tendencia a las
> visiones conspirativas de la historia. Si los primeros
> son movimientistas no sólo por su participación en el
> movimiento sino por el tipo de organización política
> que profesan (aunque no todos lo explicitan), los
> exponentes de la segunda alternativa pueden ser
> considerados como nacionalistas que se desplazaron
> desde un origen de izquierda hacia la derecha,
> consumando aquella desviación a la que se exponen los
> militantes de izquierda nacional cuando pierden su
> norte realmente socialista. Participan en el
> movimiento pero desisten de toda organización política
> partidaria para los trabajadores, pues sólo creen en
> la conducción de una elite cívico-militar iluminada.
> Finalmente está esa "izquierda" desarrollista que
> considera superado a Lenin y busca en el imperialismo
> controlado por un estado burgués la rueda de auxilio
> para desarrollar del capitalismo nacional. En este
> caso un partido de los trabajadores tiene sentido sólo
> si se subordina en una primera etapa a la política de
> una fracción "progresista" de la burguesía con fuerte
> control estatal.
>
> Los tres caminos oportunistas de la "izquierda" que he
> presentado sintéticamente son desde ya tipologías
> teóricas (construcciones puras), por lo tanto la
> realidad que siempre es más compleja, nos suele
> ofrecer la posibilidad de observar comportamientos
> combinados. Por ejemplo, podemos hallar reformistas
> partidarios del movimientismo que, sin embargo,
> presentan una inequívoca tendencia hacia formas
> autoritarias de organización política. También podemos
> comprobar que algunos de estos "izquierdistas"
> devenidos en nuevos "nacionalistas" son
> simultáneamente desarrollistas, una suerte de versión
> actualizada de aquellos desarrollistas que apoyaron la
> "revolución argentina" de Onganía. O pueden ser
> movimientistas con una visión desarrollistas (en el
> seno del peronismo hemos conocido algunas propuestas
> de ese calibre), y hasta existen combinaciones de los
> tres tipos (movimientistas, autoritarios y
> desarrollistas). Sin embargo, en todos los casos,
> estamos ante tremendas desviaciones del socialismo en
> el seno del bloque nacional que intentamos construir.
> Cuando el acento en lo nacional pierde de vista el
> horizonte socialista de nuestra tarea política y
> organización partidaria, la identidad con la que
> nacimos pierde nitidez, se desdibuja hasta convertirse
> en una mala caricatura, a veces monstruosa. Desde ya,
> si bien nos es el objeto de análisis de este trabajo,
> otra desviación tan lamentable como las anteriores es
> cuando un acento socialista desmesurado y una crítica
> intransigente a las debilidades actuales del bloque
> nacional, nos lleva a perder de vista nuestra
> necesaria pertenencia a él. Allí se entra en el
> callejón sin salida de un socialismo que dice ser
> nacional pero ha perdido todo vínculo concreto con el
> sujeto histórico del desarrollo de la experiencia
> nacional. Por eso, la alternativa de la hora no es una
> cosa ni la otra. Ni un nacionalismo que renunció al
> socialismo, ni un socialismo que perdió de vista el
> campo nacional. Se trata simplemente de rescatar
> nuestras banderas históricas y actualizarlas sin
> perder el rumbo.
>
>
> Defensa de la identidad
>
> Siempre he recurrido a la imagen de la brújula para
> indicar la necesidad de estar bien orientados
> teóricamente como condición para una adecuada
> práctica. En este sentido considero que " Clase Obrera
> y Poder" es un texto que cumple con gran suficiencia
> la función de brújula. Por supuesto puede ser ampliada
> y actualizado con la participación de todos los
> compañeros, pero sin renunciar jamás a dos cuestiones
> que hacen a nuestra razón de existir como fuerza
> filosófica-política diferenciada:
> 1.Nuestra inequívoca pertenencia al bloque nacional,
> aún en los momentos de debilidad y contradicción.
> Olvidarlo nos acerca tanto a aquella otra izquierda,
> liberal o cipaya (que hemos criticado siempre con
> sólidos argumentos), como a ciertos sectores del
> nacionalismo de derecha.
> 2.Dentro de ese bloque somos su partido socialista, su
> izquierda nacional. Es decir, debemos ser la
> organización política de la conciencia de los
> trabajadores para construir una sólida alianza plebeya
> con las capas medias, y gestar una conducción que
> garantice la profundización del proceso nacional, ya
> que la burguesía nunca lo hará.
>
> Renunciar o confundirse con respecto a cualquiera de
> las dos características que hacen a la definición de
> nuestro perfil histórico sería, según mi modesta
> opinión, sepultar un legado muy rico de prácticas y
> teoría que aún no han encontrado su necesaria
> realización. No estoy recurriendo, bueno es aclararlo,
> a ninguna ortodoxia intolerante, ya que he publicado
> numerosos artículos en los que desentono con cualquier
> planteo cerrado, como por ejemplo la evaluación que
> hice sobre los aportes científicos de Freud (que para
> algunos marxistas es mala palabra) o mi rescate de
> algunos exponentes no clásicos del materialismo
> histórico y dialéctico (no siempre bien vistos por las
> ortodoxias). Me refiero a otra cosa que se llama
> identidad (tema que seguramente abordaré con mayor
> profundidad en un próximo libro). Está en nosotros, en
> todos los militantes y simpatizantes de la Izquierda
> Nacional, mantener aquellos rasgos que justificaron
> nuestra aparición política. Los que dibujaron una
> identidad que no puede ser confundida con otra, porque
> si así fuera no habría argumento sólido para evitar
> nuestra disolución como corriente de pensamiento y
> acción política. Es imprescindible rescatar nuestra
> identidad de la grave crisis que afectó a toda la
> política nacional, y nutrirla con nuevos aportes.
> Éstos surgirán de la reflexión sobre nuestra práctica
> concreta en cada uno de los espacios en los que cada
> uno actúa, que desde luego son muy variados y todos
> igualmente valiosos. Sólo así lograremos que la lucha
> de los que se fueron dejándonos la posta no haya sido
> en vano. Y si así no fuera, que la Patria nos lo
> demande.
>
> La Plata, 6 abril de 2007
>
>
> (1)Osvaldo Sunkel, "Capitalismo transnacional y
> desintegración nacional en América Latina, Ediciones
> de Nueva Visión, 1971.
>
> (2)Alberto Franzoia, "Movimientismo u organización
> independiente", publicado digitalmente en "Reconquista
> Popular" en julio de 2006, y en gráfica en "Question",
> n°23, año 2006
>
>
> (c)Alberto J. Franzoia
> Todos los derechos reservados.
> Para reproducir citar la fuente.
>
>
> Alberto J. Franzoia
> albertofranzoia en yahoo.com.ar
>
>
>
>
>
>
>
>
>
> __________________________________________________
> Preguntá. Respondé. Descubrí.
> Todo lo que querías saber, y lo que ni imaginabas,
> está en Yahoo! Respuestas (Beta).
> ¡Probalo ya!
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>
>
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