[R-P] Carlos Fuentealba:Una vida más inmolada por la barbarie derechista (Isman)

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Sab Abr 7 09:04:09 MDT 2007


Carlos Fuentealba:Una vida más inmolada por la
barbarie derechista
 
Por Raúl Isman.
 
Este gobierno pone primero el derecho 
a la vida, más allá de cualquier discusión, 
porque cualquiera que fuera el reclamo 
se resuelve hablando, y no con un escopetazo en la
cabeza. 

Aníbal Fernández. Ministro del Interior-
 
La escena es parte necesaria e inseparable de la
geografía social en un país atravesado aún por
injusticias e inequidades indignantes: seres humanos-
no importa si docentes, desocupados, ahorristas
estafados, consorcistas por mejores servicios,
asambleístas por un medio ambiente mejor o lo que
fuere- cortaban una ruta en Neuquén. En el caso que
nos ocupa, se trataba de trabajadores de la educación
en conflicto contra la gobernación, ejercida por el
derechista Jorge Omar Sobisch, también candidato al
ejecutivo nacional. La interrupción del tránsito no
sólo es un modo de protestar absolutamente legítimo;
cuyo uso sólo debe ser moderado por necesidades de
conveniencia y oportunidad: es decir, si sirve o no a
le necesidad de sumar la mayor fuerza social posible
en pos del triunfo del movimiento reivindicativo en
cuestión.
En el presente artículo se realizará una
interpretación política de los sucesos. Los hechos son
por demás conocidos. Ayer, jueves 5 de abril, un
efectivo policial neuquino disparo vilmente y a
quemarropa- desde aproximadamente un metro- contra el
docente citado en el titulo del presente artículo (40
años, casado, dos hijas pequeñas) que falleció horas
después, luego de agonizar en coma. La escena mostró
amplificadamente el futuro que le depara al pueblo si
la derecha llegase a reasumir el gobierno nacional o
ganase el ejecutivo de la ciudad de Buenos Aires: es
decir, represión como respuesta única a los reclamos
populares. No sólo lo ocurrido ayer representa una
opción política frente al tratamiento del conflicto
social; que resalta aún más las diferencias con cuatro
años de gestión nacional, en los que no se ha
contabilizado ni un solo muerto en protestas sociales.
Tal realidad irrefutable molesta sobremanera a
nuestros reaccionarios. También perturba sobremanera a
una izquierda adolescente, que ha extraviado la razón
(si es que alguna vez la tuvo) y se pelea por culpar
al presidente. Con izquierdistas así ¿Quién necesita a
la derecha?
Lo cierto es que lo ocurrido pone a prueba también la
liviandad con que grandes franjas de la sociedad civil
pretenden que sean tratadas las protestas, en especial
cuando los cortes son protagonizados por desocupados o
trabajadores más pobres. Asoma así el torvo racismo de
amplios sectores de nuestras clases medias, que tolera
a los asambleístas de Gualeguaychú (de clase media y
piel mayoritariamente pálida), pero frente a otros
conflictos exige que se los pase por encima.
Literalmente, no fue un uso metafórico de la
expresión.  
Puestos en la opción entre la vida de las personas y
el libre paso por puentes, rutas, caminos, calles y
avenidas, la resolución del dilema marco aguas entre
los dos proyectos que se enfrentarán en las elecciones
de octubre. 
 
El conflicto 
y el gobierno nacional
 
La no represión del conflicto social es una política
de estado de este elenco gubernamental, con la cual se
coloca claramente a la izquierda de gran parte de la
referida sociedad civil. El presidente, ayer desde El
Calafate, rechazó y repudió: “la violencia y represión
como forma para enfrentar las protestas”. (Todas las
citas serán, salvo mención expresa, de la versión
electrónica de Página 12 del 6 de abril de 2007). En
idéntica postura se manifestaron Luís D’Elía,
dirigente de la federación por la Tierra y la Vivienda
, el Frente Transversal Nacional Y Popular, el
Movimiento Evita, Libres del Sur y otros agrupamientos
sociales de derechos humanos. También el Ministro del
Interior, Aníbal Fernández, con las precisas  y
expresivas palabras que figuran como epígrafe en la
presente comunicación. El funcionario agregó "Si vemos
que el gobernador dice que dio la instrucción de que
se despejara la ruta con represión pero que no se
hacía cargo de los desbordes, bueno habrá alguien que
se haga responsable de esos desbordes y va haber que
investigar y sancionar", demarcando con claridad donde
debe orientarse la investigación judicial. (Tomado de
despacho de la agencia info región). Fernández
enfatizó también un eje ético fundamental del gobierno
nacional, que  lo coloca en un plano de decisiva
superioridad moral y política con relación a la
oposición: "este gobierno pone primero el derecho a la
vida más allá de cualquier discusión, porque
cualquiera que fuera el reclamo no se resuelve con un
tiro en la cabeza". (Tomado de la misma agencia) 
Si el gobernador de Neuquén omite la correspondiente y
necesaria  renuncia dada su responsabilidad en el
crimen, en menos de un trimestre habrá comicios
provinciales. Hablará el pueblo y Vox populi, vox Dei.
Los casi cuatro años de gestión K corroboran
sobradamente nuestros dichos. Ni siquiera las diversas
y torpes provocaciones realizadas por Quebracho y
otras sectas durante la visita marplatense del
genocida de Bagdad, George W. Busch, lograron cargar
en la mochila del patagónico una sola muerte. Aún
durante la rebelión popular de Las Heras, el único
fallecido fue un policía. En este contexto, los
sucesos de Neuquén, legítimamente, son leídos por el
conjunto de las fuerzas políticas en clave de
continuación por otros medios de su prédica. Ya hemos
analizado sucintamente la visión gubernamental. Veamos
lo que dice la oposición.
 
La (¿eterna?) Santa alianza entre la derecha
neoliberal 
y la “izquierda” delirante.
 
No se trata de hacer seguidismo absurdo con el
ejecutivo nacional;  pero si de construir política
favorable al pueblo. Por lo tanto, deben criticarse
las mezquindades y bajezas que se observaron ayer,
cuando el compañero Fuentealba aún agonizaba o había
fallecido hacía muy poco. 
La abogada de un organismo contra la represión ( la
C.O .R.R.E.P.I), María del Carmen Verdú, en un
programa televisivo, trató de endosarle a Kirchner la
responsabilidad del crimen, más que repudiar la acción
represiva de Sobisch. Actitud que pinta la condición
miserable en lo político de la letrada y es
absolutamente coherente en tal señora que definió a
Hebe de Bonafini  y a las Madres de Plaza de Mayo como
un enemigo a vencer. La abogada declaró hoy viernes en
tribunales que es hipócrita definir al gobierno
nacional como defensor de los derechos humanos. La
derecha, cuando no le conviene asumir abiertamente sus
dichos, recurre a “izquierdistas”, siempre listos para
derramar sus embustes. 
Las palmas, como es habitual, se las lleva la doctora
Elisa Carrió, personaje execrable de la política
vernácula. El electorado la abandona (no todo el mundo
puede compartir su imbécil irracionalidad), el A.R.I.
se desintegra a cada segundo más velozmente y ella
declara: “Un ministro en campaña y la docencia
abandonada, un gobernador en campaña y un docente en
gravísimo estado por la represión policial es a lo que
nos llevó la mentira de Kirchner”. Por cierto que lo
único que existe de grandeza en Carrió es su
adiposidad digna de cantante wagneriana. Pero para
construir política es preciso algo más que
autoadjudicarse el lugar de la moralidad perfecta. Y
nadie más mentirosa que la doctora, que “renunció” al
A.R.I., pero lo sigue conduciendo por medio de un
inmoral despotismo digno de Mussollini o Stalin, sin
embargo con menos influencia política que los citados.
En realidad, sus modos de conducción semejan a las
dictaduras latinoamericanas, al modo del déspota
olmediano de Costa Pobre. La doctora opera en la
interna con modales de patrona de estancia, algo muy
lejano a la impoluta actitud republicana que la
referente se adjudica. Prueba irrefutable de los
embustes carroistas es la intervención operada en el
distrito Capital Federal de la fuerza. Si renunció,
¿Por qué y con que derecho interviene en una fuerza a
la que dimitió? La respuesta es obvia: la renuncia es
una truchada, una hipócrita mentira vomitada frente a
la opinión pública, a la que la dirigente toma por
estúpida. Más rápido que lentamente, el contrato moral
y la coalición cívica pasarán a la historia como un
(ficcional) poema surrealista y la doctora Carrió no
servirá ni siquiera para que los humoristas hagan reír
con sus dislates. Desde el profundo conocimiento
interior del A.R.I., un ex dirigente definió
claramente las causas de tantos desvaríos; Fernando
Melillo declaró: “es triste y objetivamente
indiscutible lo que en seis años ha ocurrido con el
ARI y su líder: de alternativa de mayorías pasó a
minoría testimonial y de ésta a simple coalición de
personas anti K”. “La cantidad de dirigentes que
terminamos yéndonos del ARI es directamente
proporcional a los vaivenes ideológicos y las alianzas
que sólo se explican por su ciego antikirchnerismo y
su falta de propuestas”, dijo el ex arista en análisis
coincidente con la dirigente Graciela Ocaña, ex
acercada a Carrió, y el nuestro, como puede verse,
entre otras, desde la página de Internet
http://www.genteba.com.ar/genba06/pol06/ago06/pol07_070806.htm
En la ciudad de Buenos Aires, la inminencia del apoyo
de Carrió y de los despojos mortales del A.R.I. al
candidato Jorge Telerman- quién hipócritamente dice
sostener el proyecto presidencial- debe hacer
reflexionar a las fuerzas sociales y políticas
progresistas, nacionales, populares y de izquierda que
apoyan la candidatura del calvo jefe de gobierno. No
puede soslayarse un por más tiempo hecho irrefutable:
resulta imposible sostener al presidente desde una
alianza con el gorilismo más cerril, corporizado en la
U.C .E.D.E. y el A.R.I.
El dirigente derechista y líder de la cofradía
procesista de la vela blanca, Juan Carlos Blumberg, no
demoró mucho en declarar: “Primero, creo que lo grave
es que se corten las rutas. Las rutas no se pueden
cortar. Pero de ahí a reprimir... Pero quiero leer
mejor la información antes de opinar”. Léase bien, lo
malo no es matar docentes u otros sectores que
protestan “lo grave es que se corten las rutas”.
Evidentemente, la muerte del compañero Fuentealba no
puede adjudicarse a la “inseguridad”, sino al seguro
futuro que le aguarda a nuestro pueblo si los
Blumberg, López Murphi, Macri asumen responsabilidades
gubernamentales, como ya las disfruta su aliado
histórico Jorge Omar Sobisch. Blumberg avanzó en la
misma línea: “Todo esto es producto del aumento en las
provincias, porque quieren tener un candidato que es
ministro de Educación. El gobierno nacional no puede
meterse en las arcas de los gobiernos provinciales.
Ojo, todos queremos que los docentes ganen más”. Si
fuera cierto que  “todos queremos que los docentes
ganen más”. ¿Por qué durante los gobiernos de Menem,
De La Rua y Duhalde los salarios docentes
permanecieron sumergidos en el centro de la tierra? La
pretensión de responsabilizar al ejecutivo nacional
del crimen es- además de un embuste, objetivamente
hablando- una aviesa e inmoral prédica por la
impunidad. Por otra parte y sin dejar de reconocer las
implicancias electorales del anuncio realizado
oportunamente por Daniel Filmus, lo que hizo fue ni
más ni menos que cumplir con las obligaciones legales
derivadas de su papel como responsable de la cartera
educativa: es decir, fijar un piso salarial para los
docentes e instrumentar la ayuda nacional a las
jurisdicciones que no pudieren cumplirlo. Lo cual no
es el caso de Neuquén, provincia cuyos recursos no son
precisamente escasos.
Mauricio Macri se refugió en la indefinición; pero,
como no podía ser de otro modo, omitió repudiar la
represión. El único referente derechista que escarbó
en la herida sobischiana fue López Murphi,
históricamente enfrentado con el neuquino. La
pretensión de responsabilizar al ejecutivo nacional
por haber anunciado el mínimo para el salario de los
educadores no debe pasar desapercibida ante la opinión
pública: muestra de freudiano e impúdico modo el
futuro que espera a la docencia y a todo el pueblo en
caso de acceder al gobierno el ala diestra del
firmamento político: es decir, miseria y restricciones
de cara a los reclamos sociales y represión para
acallarlos. 
El panorama no resultaría completo sin mencionar
brevemente las diversas expresiones de izquierda,
atávicas voceras y continuadoras de la derecha por
otros medios. Ya hemos glosado las declaraciones de
Verdú, en si mismas una vergüenza. Veamos ahora la
acción y el discurso de Quebracho, aunque los recién
mencionados no se reconocen como de izquierda, sino
más bien patrióticos.  Por si algún desprevenido no lo
sabe, la acción de ayer, incendiando un local de
campaña del gobernador neuquino, contribuyó a diluir
el efecto percibido por la mayor parte del pueblo del
accionar criminal de la derecha. La T.V se solazó
mostrando a los habitualmente escasos militantes de la
secta de marras, quemando el sitio de referencia y
luego, colocándose en víctimas del accionar policial.
De tal modo, ya no fue Sosbich el único violento para
la percepción de la opinión pública. El equívoco
accionar quebrachiano resulta ya largamente
sintomático. En tiempos de imperium duhaldista en la
provincia de Buenos Aires, solían regodearse
destruyendo salas cinematográficas por el grave
“delito” de poner en pantalla versiones exóticas de la
historia de Eva Perón. Nunca más de un centenar de
militantes rompían, sin prisa y sin pausa, el lugar y
se retiraban sin ser molestados por la “mejor policía
del mundo”. ¿Curioso, no?
Un comunicado difundido por Internet de Quebracho
afirma: Exigimos la inmediata libertad de los
compañeros presos por repudiar la represión en
Neuquén, que terminó con la vida del compañero docente
Carlos Fuentealba. Denunciamos ésta maniobra
orquestada por el Gobierno Nacional y el Gobierno de
la Provincia de Neuquén, responsables directos de
éstos hechos, que frente a la legítima manifestación
del Pueblo Argentino responden con muerte, persecución
y cárcel a aquellos que no permitimos que sigan
mintiendo con la careta de los derechos humanos
mientras siguen destruyendo y vendiendo el país. 
Repudiamos las declaraciones del Ministro del Interior
Aníbal Fernández y del Gobernador Sobisch, el primero
desligando las responsabilidades del Gobierno
Nacional, y el segundo avalando la represión.
Es interesante destacar como la comunicación
contribuye al escepticismo hacia la política,
verdadero nudo central del discurso dominante. Para la
organización son todos iguales y es lo mismo un
gobierno que preside un proceso de reconstitución
nacional e intenta castigar un genocidio, que un
elenco como el neuquino, al servicio de las
petroleras. 
En tal torneo de delirios no podía estar ausente el
Partido Obrero, que desde su página de Internet
pontifica que
“No es cierto que la burocracia de Ctera y el
execrable Yasky (subrayado nuestro) hayan convocado a
un paro general de la docencia el próximo lunes para
repudiar la represión contra los trabajadores de la
educación de Neuquén”. Las imágenes del dirigente de
la celeste llamando al paro parecen ser pura ilusión.
Pero llamar execrable a un dirigente con el cual puede
haber disensos, pero que ha sido electo reiteradamente
por los trabajadores de la educación en comicios
libres y con diversas fracciones constituye un rasgo
de sectarismo incurable.  
“Durante cinco semanas, Kirchner y el salteño Romero
vienen reprimiendo sin tregua a los docentes sin que a
esa burocracia se le haya movido un pelo.” 
Aunque no se crea, los Yasky apoyan a Filmus, el
ministro de Grosso, de Menem y de Ibarra, (como es de
dominio público, el P.O. fue adalid del
Macrismo-leninismo que destituyó al jefe de gobierno.
Aclaración nuestra) que está como piloto al mando de
la agresión y de la represión contra los maestros. Lo
que no se ve en ningún sitio es docentes apaleados por
la “terrible y sanguinaria” entente Filmus-Kirchner.
Acostumbrados a mentir descaradamente, llaman
privatista de la educación al equipo que hizo votar la
nueva ley del área, que restringe la influencia
eclesiástica en esfera tan importante y en la que se
desconocen las concesiones supuestamente realizadas a
los intereses de la educación no estatal. 
“La burocracia de Ctera se ha visto obligada a llamar
a un paro general porque la represión salvaje de la
policía del neuquino Sobisch no pudo doblegar a los
maestros de la capital de la provincia“. La conducción
neuquina de los docentes está en manos de sectores
sindicales opuestos a los que conducen la C.T .E.R.A.
nacional, pero no por ello debemos insultarlos ni
difamarlos. 
No se queda atrás en su grotesco impresionismo el
Movimiento Socialista de los Trabajadores: “Otra
prueba de esto es el falso discurso K en Derechos
Humanos”. Habría que preguntarle a la derecha
procesista si ve como falsos los dichos del
presidente. En su torvo sectarismo, parecería que solo
los trotsquistas pueden ser consecuentes defensores de
los derechos humanos. “En Córdoba, Kirchner le echó la
culpa del atraso en los juicios a los genocidas a la
Justicia. Pretende no tener nada que ver con ella, ni
con los centenares de jueces, fiscales y funcionarios
provenientes de la dictadura. Habla pero no mueve un
dedo para que esos funcionarios dejen el Poder
Judicial y sean investigados y juzgados por su
complicidad con el golpe militar del ’76”. En el
magimundo troskoide no existen las leyes ni los
condicionamientos institucionales y los presidentes
son una especie de superhombres con poderes
ilimitados. La degradación de una corriente como el
marxismo en su versión más ramplona y vulgar parece no
tener límites. Sólo falta que nos digan porqué no
existe una institucionalidad más expeditiva. ¿Será
porque no hay en la Argentina nada parecido a una
revolución? ¿Cuál es la explicación de semejante
ausencia? El coro tragicómico de los partiduchos
troskosaurios responderá con León Trotski “que la
crisis de la humanidad se reduce a la crisis histórica
de la dirección revolucionaria”. El revolucionario
ruso es sólo en parte responsable por los dislates de
sus continuadores. Pero analicemos brevemente la
cuestión: si el problema es la crisis histórica de la
dirección revolucionaria, ¿Qué otros que los partidos
trotsquistas son los llamados a solucionarla?
Evidentemente, son bastante inútiles para cumplir con
sus tareas históricas. Las fuerzas a las cuales
estamos criticando existen- con distintos nombres-
hace más de tres décadas y no han logrado construir
más que reducidas organizaciones reducidas a un
crecimiento que, al ritmo que llevan y si no sufren
escisiones, garantiza una revolución en
aproximadamente un milenio. Tiempo al tiempo y
paciencia. Prosigue la versión en Internet del
periódico del M.S.T.: “Lo mismo cuando denuncia a los
“mismos de siempre” al hablar de la desaparición
forzada de Jorge Julio López, como si no fuera él el
comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas y por eso
mismo podría darles inmediatamente la baja deshonrosa
y llevarlos a juicio”. Un clásico ya del delirium
tremens es responsabilizar al presidente de la
desaparición del señor López, como si la derecha
criminal no existiese. 
“Al igual que cuando habla de la lentitud en el
castigo hacia los asesinos de la dictadura pero sigue
manteniendo los indultos a los jefes militares.
Demasiadas contradicciones entre lo que dice y no
hace. La verdad es que, tampoco en esto, va a fondo”.
En este tema, el presidente va mucho más a fondo que
vastos sectores de la sociedad civil, conciliadora-
por decirlo de modo suave- con los genocidas.
“Otro tema, que nuestros lectores sufren muy en carne
propia, es el de la pelea entre precios y salarios.
Mientras según Kirchner y sus números dibujados la
inflación no llega al 1%, la realidad es que los
salarios cada vez alcanzan menos. Con la complicidad
de la CGT quiere poner un piso que los trabajadores
repudian y que preanuncia que a los conflictos
docentes, de la salud y otros, se sumaran sectores de
los trabajadores privados”. En este tema, puede
constatarse la (¿casual?) coincidencia con los dichos
del neoliberalismo criollo. Es que el discurso del
M.S.T. se muestra absolutamente funcional a las
necesidades de la derecha empresarial, al presentar la
inflación como si fuera sólo un problema entre el
gobierno y los trabajadores. De tal modo coadyuvan a
invisiblizar a los burgueses, verdaderos responsables
de la carestía de precios. El gobierno y la C.G .T-
nos guste o no, representación de la mayor parte de
los trabajadores- conducen un proceso de (demasiado)
paulatina recuperación del salario real, combatido por
ámbitos empresariales en su afán de no ceder
posiciones en la lucha por el reparto de las rentas
nacionales.  Concluye el periódico Alternativa
Socialista número 449, versión de Internet: 
 “Ese es el verdadero Kirchner. No tiene nada que ver
con el gobierno de la Revolución Bolivariana , no
nacionaliza, ni siquiera parcialmente como Chávez a
las privatizadas, por el contrario las subsidia”. La
opinión del comandante Chávez no les interesa en lo
más mínimo, ni tampoco comparar las diferencias en
términos de movilización entre cada sociedad “No
expropia a los que aumentan los precios
descaradamente, quiere tener los salarios congelados.
Tiene el favor de Washington, del Rey de España,
etcétera aunque a veces le tiren de la oreja”. Es de
imaginar la felicidad de Busch luego de la cumbre de
Mar Del Plata o del acto del 9 de marzo en Ferro. El
estructural raquitismo de la izquierda tiene causas
muy precisas: el sectarismo, la ausencia de capacidad
para observar matices, el seguidismo ciego e
irracional hacia teorías tan vetustas como obsoletas,
la tendencia a fagocitarse interminable y mutuamente,
la pertinaz negativa a construir la unidad popular
configuran una vocación para (auto)confinarse en el
ghetto del 1 %. Dejémoslos allí, en un torneo de
consignas tan incendiario como inofensivo para el
poder. El pueblo (sabiamente) no hace más que darles
la espalda
 
Conclusiones
 
Hemos recorrido los proyectos políticos que se han
expresado, también, con ocasión del cruel asesinato de
Carlos Torrealba. El análisis político no podía estar
ausente en un crimen político, perdón por la
reiteración. De cara al tema que nos ha convocado  en
los comicios de octubre, el pueblo podrá elegir entre
un proyecto que ha hecho del respeto a los derechos
humanos y la no represión del conflicto social una
política de estado y otra coalición que señaló de modo
insoslayable y práctico que piensa de esas cuestiones.
No reconocer estas significativas diferencias equivale
a fortalecer al segundo agrupamiento. Muy lejos de
nuestro parecer es la frase “el pueblo nunca se
equivoca! Pero todo parece indicar que esta vez no
herrará. 
 



	

	
		
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