[R-P] El gaucho o criollo - Enrique Oliva
Pat H.A.
desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Sab Abr 7 04:04:01 MDT 2007
El gaucho o criollo
05/V/07
Por Enrique Oliva (*)
Es sabido que en Latinoamérica, según la Real
Academia, se llama criollo a todos los nacidos en el
Nuevo Mundo, fueran o no por mestización.
La palabra gaucho, es dada a los criollos que habitan
argentina, Uruguay y el Sur de Brasil (los gaúchos).
En estos tres países recibir ese nombre es un orgullo
en todas las clases sociales, incluidos los
inmigrantes afincados, pues define cualidades de
nobleza, valor, generosidad, trabajo y amor a la
tierra.
El gaucho fue el principal protagonista en las luchas
por la independencia. Los que se autoliberaban de los
abusos colonialistas, los alzados, se refugiaban en
tierras de indios donde eran bien recibidos y
asimilados.
Durante el largo bloqueo del Río de la Plata por las
escuadras de las potencias mayores de la época (Gran
Bretaña y Francia), el pueblo se batió bravamente
ganándose la admiración hasta de los enemigos.
Garibaldi en sus memorias, al criticar la conducta de
sus compatriotas cuando luchaba por la república
italiana, dice que “los gauchos eran los mejores
guerreros del mundo”. Cuenta que sus paisanos de la
península se ocupaban antes del combate de asegurarse
las tres comidas diarias. En cambio los gauchos no
llevaban cocina; solo su caballo, lanza, boleadoras y
facón. La alimentación la buscaban en el ganado vacuno
o yeguarizo cimarrón que encontraba en el camino.
Charles Darwin coincide con Garibaldi en su libro
sobre su viaje alrededor del mundo. Cuenta el
naturalista que en Bahía Blanca se encontró con el
comandante Miranda al frente de un grupo de soldados
gauchos, que había partido del extremo occidental de
la Sierra de la Ventana hasta Choele Choel y luego
siguió el curso del Río Negro. “Había pues –dice–
recorrido 200 a 300 millas a través de un país
absolutamente desconocido. ¿Hay en el mundo otros
ejércitos que sean tan independientes? Con el sol por
guía, la carne de yegua como alimento, estos hombres
irían hasta el fin del mundo, contando encontrar un
poco de agua de vez en cuando”.
De gaucho deriva la hermosa expresión “gauchada”,
símbolo del servicio desinteresado a los demás, de
generosidad y lealtad. Diversos viajeros de siglos
atrás, han escrito elogiosamente del gaucho,
considerándolo gallardo, caballesco, de buenos modales
y palabras “decentes”.
Sin embargo, es de recordar que el sentido elitistas
de la constitución unitaria de 1826 negaba derechos al
gaucho, tratándolo de “chusma” (soez, según el
diccionario). Por esa época, visitó al entonces
presidente Bernardino Rivadavia el inglés J. A. B.
Beaumond, quien recorrió distintas zonas del país y
describe así al criollo: “Los gauchos, tanto los de
clase baja a aquellos de condición más elevada, se
cuentan, quizás, entre los seres más libres del
mundo...Su proceder franco e independiente lo hace más
agradable y cortés que los más educados habitantes de
las ciudades” (“Diario de la Argentina” de Jorge
Perrone – Tomo I).
También en la Patagonia fueron los núcleos de gauchos
e indígenas los pioneros de poblaciones remotas que
mantuvieron la presencia argentina. Tampoco pueden
olvidarse los sacrificios patrióticos de los gauchos
(como el entrerriano Rivero), defendiendo las Islas
Malvinas, donde estaban afincados y fueron masacrados
oponiéndose a los colonialistas.
Asimismo, resultaron indispensables sus servicios para
las patrióticas expediciones por tierra y por mar de
Piedrabuena, el Perito Moreno, Moyano, Lista, Fontana
y tantos otros exploradores y guardianes de nuestra
soberanía.
Hasta mediados del siglo XX el gaucho sufrió
discriminación y explotación, cuando ya estaba
convertido en peón y luego obrero. Como pudo, guardó
su apego a la tierra y sus tradiciones. Todavía quedan
y surgen nuevos payadores para cantar a sus
antecesores. ¿No se encuentra una cierta relación
entre este estilo de expresarse poéticamente con las
olimpíadas griegas, salvando distancias y adoptando el
gaucho la guitarra española? Para encontrar hoy
payadores debe recurrirse a peñas muy criollas o
certámenes de doma en el interior del país. Antes
podía verse hasta encuentros interprovinciales donde
se lucían paisanos populares en los medios gauchos.
Además, en ningún boliche o café de barrio o de campo
faltaba una o dos guitarras a disposición de los
clientes y a los ejecutantes se unían otros con
quenas, acordeones y hasta habilidosos con los
serruchos o silbando. También abundaban cantores,
zapateadores, como otros que narraban historias o
recutaban.
Una característica del gaucho era el aprecio con que
mostraba pañuelos o prendas bordadas por su “china”.
Tenía (y aun conserva) un cierto sentido ornamental en
su vestimenta, con resabios bien cuidados de rasgos
tradicionales. Con el fileteo (algo muy común en
medios de transportes en todo Oriente y Africa, y vaya
a saber de dónde viene esa costumbre) el gaucho
engalanaba sus carros. De allí provienen los
“fileteros”, hermosa costumbre de la expresión
artística popular, aunque el diccionario de la Real
Academia de la lengua aun no los ha descubierto. Era
una muestra de color y expresión de reconocimiento que
enaltecía a la Patria, las tradiciones, hechos
históricos, al amor, la familia, amigos y personas
admiradas. Hasta incluía coplas chispeantes de ingenio
y sabiduría. Si en los sepelios se usaron por muchos
años las carrozas tiradas a caballo, entre los gauchos
subsiste, cuando se puede, llevar el féretro en un
carro a tracción a sangre, seguido por su caballo con
una manta negra. Es también un homenaje al equino, el
animal que más y mejor ha acompañado al hombre
transitando juntos a través de la historia humana.
No obstante sus méritos, mantenemos una deuda
pendiente con los gauchos. Es la injusta calificación
que dan de ellos algunos diccionarios, incluido el de
la Real Academia Española. En la edición de 1984
leemos que en Argentina se lo define como “grosero,
zafio”. Otro significado, localizado en Argentina y
Chile, lo llama “ducho en tretas, taimado, astuto”. La
versión de 1992 repite lo mismo.
Es de lamentar que la última edición, de este año
2001, puesta en venta ayer 28 de noviembre en Buenos
Aires, continua tratándolo de “taimado”, término que
quiere decir “bellaco”, o sea “malo, pícaro, ruin”.
¿Habrá que esperar de ocho a diez años, o más, para
que la Real Academia Española le haga justicia a ese
símbolo de nuestra identidad? Pienso que siguiendo a
esa “Biblia” de nuestra lengua, es que los británicos
usaban la palabra “gaucho” en tono ofensivo, como lo
vimos en sus medios de difusión durante la Batalla de
las Malvinas.
Sin embargo, cabe reconocer que la Enciclopedia
Microsoft Encarta (que puede verse por Internet),
presenta una imagen más apropiada del gaucho. Termina
diciendo: “... al igual que ocurrió con los vaqueros
de Estados Unidos, los gauchos siguen siendo una
figura heroica en el folcklore, la música y la
literatura suramericana”.
(*) Reproducción de un capítulo de la disertación de
Enrique Oliva al ingresar a la Academia Nacional de
Periodismo en el 2001.
"Ajenos y lejanos, en mi mente habitamos un único espacio, en el que sin censura, nos hacemos amantes de las caricias que no nos damos, de los labios que no probamos, de los aromas que no respiramos, del encuentro que no sucede, sino a escondidas de lo humano."
__________________________________________________
Preguntá. Respondé. Descubrí.
Todo lo que querías saber, y lo que ni imaginabas,
está en Yahoo! Respuestas (Beta).
¡Probalo ya!
http://www.yahoo.com.ar/respuestas
Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular