[R-P] La militancia por Internet

Alberto Clérici albertoclerici en yahoo.com.ar
Mie Abr 4 12:01:03 MDT 2007


Con Alejandro Pencheff 
La militancia por Internet
Nació en la ciudad de Colonia, tiene 62 años y hace 28
que comenzó su exilio en Suecia, donde ya abandonó la
idea del retorno definitivo a su país. Fue comunista,
tupamaro después y ahora se dice independiente dentro
de la izquierda. Se inició en el periodismo gráfico
trabajando para El Popular y desde hace pocos años es
responsable de la página www.rodelu.net, su actual
militancia a través del ciberespacio.
Fredy González 
Desde Colonia 
-¿Cómo surge su relación con el periodismo gráfico? 

-Tal vez todo se haya iniciado en el liceo de Colonia,
en forma muy prematura, cuando junto a algunos
compañeros comenzamos a publicar el periódico
estudiantil El Faro. 

Por esa época, a los 17 años recién cumplidos, me
marcho a Montevideo a trabajar en el diario El Popular
y ahí comienzo uno de los períodos más ricos de mi
vida: un mundo nuevo en Montevideo y un mundo nuevo
con una cantidad de gente de mucho valor desde el
punto de vista intelectual. 

En aquellos momentos integraba la Juventud Comunista.
Cuando en 1957 surge El Popular se necesitaba gente y
a través de un amigo me pude contactar y llegar a
hacer mis primeros pasos como corrector de pruebas,
diagramador de páginas y dibujante de caricaturas.
Empecé entonces a tomar contacto con una cantidad de
gente que luego fueron figuras del periodismo
uruguayo, como Eduardo Viera y Enrique Rodríguez, que
eran los directores del diario, y también con Mauricio
Rosencof. 

Independientemente de las diferencias que yo tuve
después, eso me marcó un despertar al mundo de la
información y la contrainformación. 

-¿Las diferencias con el Partido Comunista surgieron
en esa etapa? 

-Sí, estaban en pleno auge la revolución cubana y la
polémica entre los chinos y los soviéticos. A raíz de
las discrepancias que surgen por ello yo me alejo del
partido y me adhiero por un corto período a la línea
de los chinos a través del Movimiento de Izquierda
Revolucionaria, que luego fue uno de los grupos que
participó de lo que fue el embrión de Tupamaros. 

-¿Llegó a integrar el Movimiento de Liberación
Nacional? 

-Claro, y debido a eso fue que tuve que dejar el país.


Primero salí, en agosto de 1972, para Argentina por un
mes y medio, gracias a algunos compañeros que me
ayudaron y a la buena voluntad de un vendedor de
pasajes que me permitió figurar con el apellido de mi
madre, y por eso en lugar de Alejandro Pencheff pude
viajar como Alejandro Pérez, porque el requerido era
Alejandro Pencheff. 

El 18 de setiembre pasé a Chile y allí también
encontré a la que hoy es mi compañera. En Chile estuve
hasta el 1 de enero de 1974. 

-¿Cómo vivió ese período del gobierno de Allende? 

-Cuando llegué ya se manejaba la información de que
aquello no se mantenía, por un sabotaje de toda la
derecha que luego desemboca en el golpe militar. El
golpe no es una cuestión espontánea, es la preparación
política organizada con todos los medios económicos a
su alcance para derrocar al gobierno de la Unidad
Popular. 

-¿Será que la izquierda no puede consolidarse en el
gobierno a través de elecciones? 

-Yo creo que se puede llegar, lo difícil es valorar
cuándo se dan las condiciones para ganar. Es
importante contar con una izquierda flexible que sepa
adaptarse y conjugar las distintas formas de lucha en
cada momento. 

Yo hoy estoy contra la violencia, no contra la lucha
armada, porque entiendo que toda regla tiene su
excepción y la lucha violenta es a veces el único
método que tiene la gente para defenderse, porque
vivimos en un mundo que está cargado de violencia
contra nosotros. Pero también entiendo que hay maneras
de avanzar en forma pacífica, desde lo político o lo
gremial, para lograr que la gente cambie su forma de
pensar y se dé cuenta, como de repente lo hacen los
piqueteros en la Argentina o como lo puede estar
haciendo el Foro Social Mundial, esa conjugación de
distintas formas. 

-¿Qué significaba ser tupamaro entonces? ¿Con qué se
soñaba? 

-Se soñaba con oponerse al mundo que se caía. Yo
quería cambiar la sociedad y hoy no quiero que la
sociedad me cambie a mí. Y quería cambiar la sociedad
por mi propia formación cristiana. Yo fui educado en
la escuela de hermanas, fui monaguillo. Entro a la
adolescencia con esa formación cristiana y encuentro
que, en lo político, lo que más se acercaba a aquellos
valores eran las posiciones socialistas y comunistas.
Porque el amor al prójimo, la solidaridad y la
igualdad eran valores que yo los había aprendido en la
iglesia y los encontraba dentro de la izquierda
uruguaya. 

-¿Dónde están plasmados hoy esos sueños, esa filosofía
cristiana? 

-Yo soy un producto de esa formación, pero yo hoy no
profeso ningún tipo de religión ni pertenezco a
ninguna organización política. 

Me mantengo independiente, no neutral, pero
indudablemente soy una consecuencia de esa formación
cristiana, socialista o como quieras llamarle. 

-¿Cómo ve a la izquierda uruguaya? 

-Desde Suecia no estoy muy interiorizado del proceso,
sé que hay problemas y me mantengo un poco afuera,
pero lo que sí me interesa es la realidad uruguaya,
más que la izquierda uruguaya. 

Pienso que culminaría en estos años un proceso de
unidad que tiene sus bemoles pero que creo que podría
culminar con una victoria del Frente Amplio, que si
bien yo entiendo que no sería la solución, también
pienso que sería un importante paso adelante en la
historia de la sociedad uruguaya para ganar terreno
hacia un mayor bienestar del pueblo. 

De todas formas no creo que sea la solución, pienso
que todavía faltan muchos años más y quizás también
otros contenidos políticos que permitan encontrar una
solución. 

No creo en una sociedad perfecta sino en una sociedad
que mejora, creo en el constante mejorar del hombre. 

-¿Se conservan los mismos fundamentos frenteamplistas
de 1971? 

-Obviamente que un gobierno del Frente en 2005 no
sería lo que un gobierno del Frente en el 71, pero
creo que los problemas no son sólo del Frente Amplio.
Hoy a nivel internacional no existe una alternativa
organizada que responda a organizaciones o partidos
que puedan enfrentar esta avasallante agresividad del
imperialismo. Eso determina una búsqueda de nuevas
formas de lucha y de organización, porque
aparentemente ciertas formas tradicionales han perdido
vigencia y aplicación. 

La mayor crisis que hoy tenemos es la económica y ello
trae aparejadas una crisis política y una profunda
crisis moral. Y en esa crisis moral juegan un papel
preponderante los medios de información. Está claro
que siempre los medios de información han estado en
manos de los centros de poder, que hoy más que nunca
se ocupan de dirigir y canalizar todo lo que pasa
internacionalmente. 

Son pocas las alternativas que hay y los medios
independientes que aun así logran mantenerse. 

-Para usted, ¿en Uruguay existe prensa independiente? 

-Lo que yo más miro de Uruguay es BRECHA y La
República, que pienso son los medios más
independientes, los más jugosos, donde puedo encontrar
la información que más me interesa, que tiene que ver
con los valores de los derechos humanos, la justicia,
la denuncia y la cultura. 

-¿Por qué tantos latinoamericanos se exiliaron en
Suecia? 

-Se dan dos factores determinantes. Uno es el
desarrollo que tiene Suecia en los años sesenta, que
hace que necesite mano de obra. 

Suecia pasa de ser una sociedad campesina e industrial
primaria a una sociedad tecnificada. Hoy vende
técnica, aparte de los renglones tradicionales que
sobre todo se vinculan a lo forestal, porque es un
país de inventores hasta para lo más elemental y
práctico. 

Incluso antes que comenzaran los exilios
latinoamericanos Suecia salió en los años sesenta a
buscar mano de obra en Grecia, Italia y Turquía. Esa
gente comenzó a trabajar en las fábricas suecas y en
los servicios de limpieza. Por otro lado, en los
sesenta la socialdemocracia todavía mantenía un perfil
solidario con las luchas del Tercer Mundo, y Olof
Palme aparece como la figura líder. Al ser asesinado
se desarticula la línea tradicionalmente de izquierda
de la socialdemocracia. 

Palme fue el individuo más odiado por la derecha
sueca, pero en muchas partes del mundo se lo recuerda
como un gran hombre e incluso he visto que hasta el
jardín de infantes del gremio papelero de Juan Lacaze
lleva su nombre. O sea que resumiría la respuesta en
lo que fue la línea tradicional de la socialdemocracia
solidaria con el Tercer Mundo, por un lado, y por otro
la necesidad imperiosa y urgente de mano de obra. 

-¿Cómo vivió ese encuentro de culturas al llegar a
Suecia? 

-No hay tantas diferencias culturales entre Suecia y
Uruguay, incluso yo diría que hay muchas afinidades.
Las dos diferencias mayores son el idioma y el clima,
pero en lo demás tenemos hasta procesos paralelos,
similares. 

Suecia es un país que logra profundizar la seguridad
social, el bienestar social, algo parecido al proceso
que caracterizó a José Batlle y Ordóñez en Uruguay. Es
un país donde nadie se muere de hambre, donde todos
tienen garantizado su techo, su comida y su ropa. 

-¿Cómo fue comenzar en aquel país? 

-Mi primer trabajo fue enseñar español en la
organización abf, que depende de la Central de
Trabajadores Suecos, y poco después entré a trabajar
en una fábrica que pertenecía a la Ericsson; ahí
trabajé 28 años y hace poco recibí la jubilación por
convenio. 

-¿Por qué no se volvió a radicar en Uruguay? 

-Cuando nos fuimos todos pensábamos que volvíamos
enseguida y cuando llegó el momento de volver, en el
85, ya se habían desarrollado las cosas de tal manera
que, si bien queríamos volver, se hacía casi
imposible. Una familia ya conformada
internacionalmente, mi señora chilena, hijos nacidos
fuera de Uruguay, criados en otro medio geográfico y
cultural... 

Yo volví en el 85, vine con mi señora en el 87,
compramos una propiedad en Colonia para ver las
posibilidades de radicarnos, pero mi señora es
asmática y le hacía mal el clima, mis hijos tenían que
recomenzar todos sus estudios acá, había grandes
dificultades para trabajar y se daban una gran
cantidad de factores que hicieron que la posibilidad
de volver se hiciera cada vez más difícil. 

-¿Cómo surgió la idea y la posibilidad de la página
web Rodelú? 

-Rodelú hay varios y hay dos en Suecia, pero como
página de Internet la más conocida es Rodelú en
Suecia, que está bajo mi responsabilidad. 

La militancia política afuera, en los primeros
tiempos, se dio a nivel de reagruparse, discutir.
Había terribles divisiones, problemas aquí y allá. Yo
formé parte, hasta 1985, de un grupo que se llamaba
Förening Uruguay, que comenzamos sacando una revista
que en sueco sería Noticias de Uruguay, sobre
actividades políticoculturales, dirigida
fundamentalmente a contar con el apoyo del medio
sueco. 

Allí hice de fotógrafo, diagramé páginas, dibujé e
incluso traté de trasmitir la experiencia que tenía en
ese aspecto a otros compañeros que pensaban que iban a
volver inmediatamente después de que se decretara la
amnistía. 

Ahí conocí a Rodolfo Porley, me reencontré con Eduardo
Viera, el director de El Popular, me encontré con
Guillermo Israel, conocí a Gerardo Bleier y comencé a
retomar la actividad periodística. 

Después del 85 me aíslo, desaparece el semanario
Mayoría, empiezan a surgir las llamadas radios de
cercanía y hace tres o cuatro años empecé a tomar
contacto con ellas, colaborando con material de
Internet, fundamentalmente con las noticias de Uruguay
que sacaba de BRECHA o de La República. Lo que me
decidió a abrir una página web fue aquel conflicto de
José Carbajal con los militares, cuando el Sabalero
dijo que en el Liceo Militar se formaba a "hijos de
puta". Por entonces abrí una página muy rudimentaria
de apoyo al Sabalero a la que le puse Rodelú en
Suecia, con información y fotos sobre el cantante.
Después se transformó, el Sabalero dejó de ser el tema
y yo empecé a poner más información. 

-¿Qué es Rodelú en Suecia? 

-Es la única página en español que hay en Suecia con
perfil uruguayo, y ya es un emblema de alguna manera. 

Todavía la página no ha madurado, ha tenido un
crecimiento continuo y empezamos a trabajar
fundamentalmente con el tema de los derechos humanos
en Uruguay, Argentina y Chile, junto a los grandes
problemas internacionales, además de que se va sumando
gente que manda sus poemas, sus cuentos o sus análisis
políticos. 

Hay un compañero chileno, Sergio Ramírez, que es muy
buen periodista, tengo varios columnistas, entre ellos
Daniel Calero Davyt, un pastor de la iglesia
protestante que está en Suecia pero que es de Colonia.
Tengo una sección de Eduardo Galeano, otra de Juan
Gelman. En un momento renovaba la página todos los
días pero es un trabajo imposible de cumplir, entonces
ahora le agrego cosas todos los días pero renuevo la
portada una vez por semana. 

-¿Le aporta algún rédito económico esa página? 

-No, la página es costeada exclusivamente por mí, es
mi compromiso, mi militancia. Es totalmente no
comercial, puede haber algún aviso pero gratuito, de
amigos que tienen algún negocio, como ahora tengo el
de una librería de amigos chilenos. 

Debe haber unas veinte personas que colaboran. Cuando
yo vuelva voy a tratar de que nos juntemos todos los
colaboradores para intentar darle otro impulso a la
página y pasar a la ofensiva en cuanto a propaganda. 

-¿Cómo encontró la ciudad de Colonia? 

-Colonia es una linda mujer de la cual te podés
enamorar. Pero, también como algunas mujeres, Colonia
es algo creado y todavía Colonia no ha descubierto lo
auténtico de Colonia, es algo creado a partir de la
especulación. 

Desde mi infancia se habla del puente Colonia-Buenos
Aires y de otros proyectos. Sucesivamente en Colonia
levantan proyectos que no van a existir, grandes
inversiones y especulaciones. Yo pienso que es una
especie de sueño del que ahora despertamos. Colonia
tiene una primera etapa en la que pasa de aquella
aldea de vecinos en la que los medios de ingresos
venían de la zona rural, más el cuartel y el puerto, a
todo lo que significó Sudamtex. 

Sudamtex le da el gran impulso a Colonia en 1946,
cuando la gente del campo llega a trabajar para
mejorar sus ingresos y lograr al poco tiempo un
bienestar pequeñoburgués, la casa, el auto. 

En los últimos veinte años aparece el boom del turismo
argentino, el descubrimiento ya en forma masiva y
especulativa de Colonia como elemento para invertir. 

Y ahora, a partir de que se produce la crisis por el
cierre de Sudamtex, y al afectarse el turismo por los
problemas en Argentina, a Colonia le toca despertar a
una realidad que no sé cómo la podrá afrontar y acaso
recuperarse. 

-¿Será bueno o malo ese despertar? 

-Puede ser duro el primer shock de darse cuenta que la
realidad que se vive es ésta, con muchos comerciantes
que han tenido que cerrar, mucha gente que ha perdido
su capitalito y mucho cartel de "se vende" y "se
alquila". 

Hay también una cantidad de gente que ganó plata con
la especulación de los terrenos, de las casas, y del
lavado de dinero que pasa por Colonia. 

Como todo despertar tiene sus pros y sus contras, pero
quizás sea el comienzo de saber y entender de una vez
por todas quiénes somos realmente y cuál es nuestra
identidad real.
http://www.rodelu.net/fredy/fredy05.htm

Saludos

Primo


	

	
		
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