[R-P] Homenaje a José Sabino Navarro: Trabajador, peronista y montonero (de pequeñoburgués: nada de ná)

Marcelo Felipe Gil mfelipegil en yahoo.es
Mar Abr 3 22:17:07 MDT 2007


Dedicado al cro. Mario Ramponi.

Contra-dedicado a todos los que quieren tergiversar la historia (incluídos 
los cobardes).

Marcelo

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Trabajador, peronista y montonero, José Sabino Navarro era del gremio de los 
mecánicos paso sin escalas a la organización peronista Montoneros, siempre 
dispuesto a dar todo por la liberación de la Argentina. Fue líder de 
Montoneros desde la caída de Abal Medina y Ramus hasta la suya propia. Fue 
un heroico combatiente, que resistió hasta el final. Solo después de muerto, 
le cortaron las manos como al Che Guevara, como a Juan Perón.

Sabino la memoria y la continuidad de la lucha

JOSE SABINO NAVARRO, PERONISTA Y MONTONERO
http://es.altermedia.info/general/sabino_1577.html
Por Laura

Obrero, Cristiano y Peronista, el Negro José Sabino Navarro sintetizó en su 
figura la voluntad, la capacidad, la convicción y el coraje de las mujeres y 
hombres que supieron entender que lo individual solo puede estar supeditado 
a lo colectivo y que únicamente se puede ser totalmente feliz en una patria 
socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana.

José Sabino Navarro nació en Corrientes el 11 de diciembre de 1942.

Su padre, ferviente peronista, contagió a su hijo con esa pasión de pueblo. 
En una oportunidad lo llevó a la Plaza de Mayo, a escuchar uno de los 
históricos discursos del líder del movimiento.

Una gestión directa de Evita permitió que la madre de Sabino pudiera viajar 
a Bs As para que la operaran.

A los 12 anos, la familia lo trajo hasta Buenos Aires. Y todavía era un pibe 
de 15 anos cuando acompanó al viejo hasta los basurales de José León Suárez, 
apenas se enteraron de la masacre, para buscar algún sobreviviente. El 
Negro, recordaría para siempre el recuerdo del odio al pueblo de los mismos 
que pintaban -Viva el cáncer! cuando Evita se moría.

En 1959 conoció a Pina, su mujer y madre de sus hijos, fue en la Algodonera 
Textil, empresa donde ambos trabajaban.

Entre 1962 y 1963 hizo la colimba y recibió su primera instrucción militar.

Al finalizar la conscripción Sabino pasó a trabajar en Deutz Cantábrica y se 
incorporó a SMATA, llegando a ser delegado, ganando un prestigio entre sus 
companeros por sus luchas sindicales, y todavía más, debido a una feroz 
paliza que le propinó a José Rodríguez, quien había traicionado una huelga.

Ahí empieza a distanciarse del sindicato y comienza a surgir la idea de 
acompañar la lucha político sindical con el desarrollo de acciones armadas.

Era un fervoroso militante en la Juventud Obrera Católica. Ahí conoce a 
García Elorrio, director de Cristianismo y Revolución, y comienza a 
participar en actividades en ese ámbito.

En agosto de 1968 Sabino participó del primer congreso del peronismo 
revolucionario y, en enero del ano siguiente, concurrió al plenario 
peronista en Pajas Blancas, Córdoba.

Para entonces, ya no quedaban dudas acerca de la necesidad de complementar 
la lucha político sindical con la lucha armada.

Dos meses más tarde se produjo una de las últimas apariciones públicas de 
Sabino, cuando fue invitado por los trabajadores de la empresa Renault para 
intervenir en un conflicto gremial.

A principios de 1969, comenzó a participar en los primeros operativos 
armados.

Con fierros en mal estado y sin municiones, encararon los primeros 
operativos para autoabastecer el grupo. Siempre, convencidos de que el 
peronismo era revolucionario y debía actuar como tal, para lograr el retorno 
de Perón al país, y avanzar en la construcción de la patria socialista.

El grupo jamás abandonó su militancia política y gremial, junto a los 
operativos armados.

Tras el aramburazo, en mayo de 1970, el grupo de El Negro comenzó a 
identificar sus acciones con un mismo sello: Montoneros.

A mediados de 1970, José Sabino Navarro se transformó en uno de los 
dirigentes de la conducción de Montoneros. En setiembre, la organización 
incipiente tiene un enfrentamiento con la policía en William Morris. Caen 
muertos Fernando Abal Medina y Gustavo Ramus, él salva su vida 
milagrosamente.

Fue buscado intensamente por las fuerzas represivas de la dictadura de 
Lanusse,

Lo detectaron en Villa Ballester, donde se enfrenta con ellos y mata a dos 
policías a quienes les quita sus armas.

En 1971, Sabino se traslada a Córdoba y queda a cargo de la regional y su 
reestructuración, tras su debilitamiento después de la Toma de La Calera.

El 21 de Julio de ese ano viaja a Rio Cuarto, junto a, el santafecino, 
estudiante en la Docta, Jorge Cotone. Van a realizar una operación de apoyo 
al conflicto de trabajadores de Fiat Con otros companeros toman un garaje y 
recuperan 2 vehículos para llevarlos a la ciudad de Córdoba.

La policía es alertada. Monta operativos de control en toda la ruta que va 
de Río Cuarto a Córdoba. A los 40 ó 50 kilómetros, comienzan los 
enfrentamientos.

El grupo montonero logra superar los primeros cercos. Sin embargo, deben 
abandonar uno de los vehículos, y en otro combate cae , en Berrotarán, el 
Negro Juan Antonio Díaz. Tenía 28 anos, era de Río Cuarto, hijo de obrero 
ferroviario y peronista, un tipo bien de base, que había comenzado a 
trabajar desde los 9 anos, también peón ferroviario y delegado. Había 
participado en la toma de La Calera.

El grupo continúa. Ya sin auto, deciden internarse en el monte, que es 
bastante bajo y, con pocas hojas, ofrece poca protección. Cecilio Salguero, 
otro de los militantes, se queda cuidando la retaguardia, para que los demás 
puedan avanzar más. Es detenido al día siguiente.

El Negro Sabino y Cotone siguen, van obteniendo provisiones en las pocas 
casas que van encontrando. A esa altura son rastreados por helicópteros y 
por la infantería. Las fuerzas de la represión ya peinaban todo el monte.

Los combatientes montoneros se movilizan de noche. Ante cada intento de 
salir a la ruta se ven obligados a entablar combate y deben volver a 
internarse en el monte.

Una noche encuentran el camino que buscaban, conducía al dique Los Molinos. 
Toman un Citroen, pero son perseguidos y Sabino es herido en un hombro.

Para avanzar, recuperan un colectivo.

El propio Negro maneja, mientras continuaba la persecución y el tiroteo. 
Chocan y se internan de nuevo al monte.

Llevaban más de una semana de combates y persecución, estaban casi sin 
munición y Sabino Navarro había perdido bastante sangre, sin recibir 
atención médica. Le pide a Cottone que siga e intente salvarse, que él va a 
quedarse.

Ante la negativa de Cottone a abandonar al companero, Sabino se lo 
ordenó. -Yo no caigo -le dijo-, no quiero caer y me muero. A los 200 metros, 
contaría después Cottone, cuando ya se alejaba, se escuchó un disparo.

La policía lo buscó durante semanas, hasta que lo encontró, ya muerto. 
Estaba en una cueva escondido entre las piedras, el revolver 38 todavía en 
su mano derecha.

Como hicieron con el Che Guevara y con Juan Peron, le cortaron las manos, se 
las llevaron como trofeo y escondieron su cuerpo, enterrándolo debajo de 
otra sepultura.

Recién en 1974, dos de nuestros Gobernadores de la Victoria, Oscar Bidegain 
y Ricardo Obregón Cano, consiguieron la información del lugar en el que se 
encontraban los restos del Negro. Arnaldo Lizaso, otro de nuestros 
luchadores, colaboró con el traslado del cuerpo hasta El Cementerio de 
Olivos.

Este 29 de julio, 35 anos después nos hemos damos cita: familiares, amigos, 
companeros, companeras, organizaciones políticas y sociales para :

Recordar a Sabino reconstruyendo su historia de lucha, de compromiso, de su 
inquebrantable voluntad de justicia desde la trascendencia de su vida, la 
que habría de convocar masivamente a los jóvenes, a los trabajadores, a los 
humildes a asumir las banderas del -luche y vuelve, del -socialismo nacional 
, de -la patria dejará de ser colonia o la bandera flameará sobre sus ruinas 
.

Recordar a Sabino en lo que sostenía J .W.Cooke -la conciencia nacional es 
tambien conciencia histórica , en tiempos de creación surge una visión 
propia de la Patria y del mundo y la nacionalidad se repliega sobre sí misma 
, bebiendo en la sabiduría y la experiencia colectiva acumulada en el 
decurso de las generaciones. En el pasado buscamos afirmación, antecedentes, 
claves.

Recordar a Sabino es encontrar esa afirmación, esos antecedentes, esas 
claves que nos permitan asumir que los 30.000 companeros desparecidos, los 
miles de presos, perseguidos y exiliados asumieron su ejemplo y su coraje 
para rebelarse ante las imposiciones de la dictadura oligárquica del 
terrorismo de Estado. Lucha continuada con la fuerza de las Madres y Abuelas 
de Plaza de Mayo exigiendo justicia, verdad y memoria.

Recordar a Sabino es reconocerlo en cada movilización, cada corte de rutas, 
cada huelga, en cada una de las múltiples experiencias que el pueblo asumió 
como propias, sintetizadas en la rebelión popular de diciembre del 2.001 que 
pone en crisis de legitimidad y de acumulación al modelo neoliberal, al que 
Jauretche habría anticipado como estatuto del coloniaje.

Recordar a Sabino vuelve a ser una necesidad colectiva, nos vuelve a 
encontrar unidos en la misma convicción y acá es donde se vuelve a 
manifestar ante nosotros esa imagen con su viejo en la Plaza, desde la que 
nos dice -tenemos que asumir el mismo desafío , reconstruir lo que 
interrumpió el 55, aquél país que construyó la felicidad del pueblo 
organizado.

Hasta acá, hasta hoy, hasta este abrazo de todos, para darle calor y vida a 
la memoria del Negro José Sabino Navarro.


		
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