[R-P] SOBRE DON GABO
Prensa Schiavoni
prensaschiavoni en arnet.com.ar
Lun Abr 2 17:40:26 MDT 2007
Acabo de leer el despacho de María García en torno al artículo de García
Márquez y no me parece -con ella- que haya que descalificarlo tan
discrecionalmente. Me parece sensato lo que escribió María y muy a tener en
cuenta sus testimonios y las experiencias que a ella personalmente le tocó
vivir.
En cambio, me suena a una descalificación autoritaria y maximalista que el
jovato colombiano deba seguir dedicándose a la ficción -como sugirió
alguien- y no incursionar en el periodismo, porque aunque tenga ya 80 años
nunca debiéramos olvidar que ese fue su oficio originario, el que lo
catapultó, no sin dificultades ni complicadas transiciones, a su rol de
novelista y a fundar con otros escribas de su generación este fantástico
estilo, ya universal, emulado por el mismo José Saramago, del realismo
mágico.
Don Gabo escribió ese artículo en 1983 en El Espectador de Bogotá, a menos
de un año de la Guerra de Malvinas, y cuando comenzaba con todo su furor al
aire desmalvinizador de la época de Alfonsín.
Una cosa es reconocer la gesta patriótica de recuperar las islas para la
soberanía argentina, que tiene que ver con la cuestión nacional y las tareas
inconclusas de la emancipación, que apoyó todo el pueblo argentino, y otra
muy distinta la teoría del comandante borrachín y envalentonado que tomó la
decisión y la comunicó al pueblo de la Patria.
Si seguimos esa corriente ligera y descalificadora, ¿qué tendríamos que
decir del Chacho Peñaloza y de sus borracheras descomunales? ¿Que
constituían una ineptitud moral para defender con sus montoneras las
avanzadas mitristas y taboadistas contra la autonomía de las comarcas
interiores y la soberanía de las provincias fundadoras de la Patria,
resistiendo nomás que con sus chuzas y lanzas la pretensión centralista del
ejército sarmientino?
Con el mismo criterio, ¿tendríamos que abominar del General Güemes por sus
escadalosos braguetazos con las damas de la coqueta sociedad colonial
salteña, o reconocer el grado heroico con el que con sus gauchos resistió la
embestida goda, facilitó los triunfos de Belgrano en Tucumán y Salta, y
ensayó no ya la defensa de la frontera norte -como pretende la reduccionista
historiografía oficial- sino que mantuvo abierto el camino para que la
Independencia alcanzara a toda la Gran Nación Sudamericana?
Tratemos de ser sensatos. Los soldaditos de Malvinas no fueron a la guerra
en las mejores condiciones. Desde la inteligencia estratégica no se midió la
envergadura y el poder tecnológico el enemigo. No estábamos preparados para
semejante enfrentamiento. Nuestros oficiales medios y suboficiales nunca
habían combatido, y menos con una fuerza tan despareja.
Sufrieron hambre, es verdad. Sufrieron falta de ropa adecuada y de
pertrechos modernos, también es verdad. Se recagaron de frío y muchos
murieron congelados, ¿quién lo puede negar? El Estado Mayor se preocupó más
por una perversa y engañosa campaña propagandística de triunfalismo ante las
masas que por resolver estas cuestiones acuciantes, ¿o no es cierto?
¿Sabían que el Batallón de Infantería de Marina que combatió en Georgias se
rindió a la semana y que la tropa fue llevada cautiva, y allí liberada, a la
Isla Ascensión, en la sentina de un petrolero, donde debían comer, dormir y
hacer sus necesidades en baldes de plástico, todo en el mismo sitio?
No miente Don Gabo. Cuenta lo que cualquier ex malvinero cuenta ahora. Les
aconsejo leer en la edición de hoy de El Liberal de Santiago del Estero
(www.elliberal.com.ar) lo que cuenta el ex presidente de los ex combatientes
locales, Mario Pacheco, acerca del asesinato brutal de un soldadito por un
cabo enajenado, que le tenía inquina personal desde que salieron del
continente. Lean su testimonio. Es veraz. Lo conozco a este muchacho desde
que volvió de la guerra.
Pero ¿saben una cosa?... Aunque mucho se habla ahora de resolver la cuestión
de la sobernía por a vía diplomática, ¡no hay uno sólo de ellos que no
querría volver a combatir, baldados, enfermos mentales, castrados,
desocupados, con dolores morales incurables!
Y lo harían nada más que por amor a la Patria, porque cobraron conciencia de
sus hazañas. y porque nadie como ellos siente en lo más hondo de su corazón
y de su fé cívica, ¡que las Malvinas son y serán siempre argentinas!
Don Gabo habla con ligereza, es verdad, de los "chicos de la guerra". Es lo
único que inculpo de su liviana memoria. Se olvida de los pibes que en 1806
y 1807 colaboraban con sus padres arrojándoles piedras y agua hirviendo a
los invasores ingleses. Se olvida de aquellos maquís francesitos de 14 años
que empuñaron un máuser oxidado para guerrillear desde los bosques a la
ocupación nazi. Se olvida también de los pibes de la Intifada, y de los que
ahora en Irak hasta con hondas o con un fusil robado combaten al invasor
imperial.
Cuando una Nación libra una guerra de liberación, todo tipo de resistencia
es conmovedora.
Y así fue en Malvinas, aunque los conscriptos combatienes tuvieran 18 años.
¡Saludos afectuosos! MINGO
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