[R-P] A 55 años de la muerte del Cabo Fariña
juan maría escobar
jmescobar en speedy.com.ar
Vie Sep 29 14:25:10 MDT 2006
*1951 - 28 de septiembre - 2006*
*A 55 AÑOS DE LA MUERTE DEL CABO FARIÑA*
Se cumple hoy un nuevo aniversario de la muerte de este casi anónimo héroe
popular, uno de los tantos que cayeron por defender la democracia y el orden
constitucional contra la oligarquía golpista.
Para recordarlo debemos primero darle el marco en que sucedió, este fue el
intento golpista insurreccional del 28 de septiembre de 1951, encabezado por
el general Benjamín Menéndez, militar aficionado a las conspiraciones.
Quién fuera compañero del sargento Fariña, y también participe de los
acontecimientos, el suboficial mayor (R) Marcelino Sánchez, nos solía
recordar así lo sucedido:
*- ". . . yo prestaba servicio en el Regimiento de Tanques C8. El 28 de
septiembre el desvarío de aquellos que no aceptaban que el pueblo tomara
parte en los quehaceres políticos y sociales de la Nación, los impulsó a
llevar adelante ese intento de quebrar el orden constitucional y poner fin
así a un período de felicidad y prosperidad para el pueblo.*
* *
*Pero quiero señalarle que mis expresiones no son jactanciosas, todo lo
contrario, las realizó con humildad. Y los hechos que me tocó protagonizar
son parte de nuestra historia y deben ser debidamente conocidos. Yo tengo el
orgullo de pertenecer a un Ejército que desarrolló su acción entre 1943 y
1945, con el total beneplácito del pueblo que aplaudía y llenaba de flores
nuestro paso durante los desfiles.*
* *
*- Ese intento golpista lo encabezó el Gral. (R) Benjamín Menéndez.*
* *
*- En efecto. Las cabezas visibles del movimiento reaccionario contra el
gobierno democrático que había sido elegido libremente por el pueblo fueron
el General retirado Benjamín Menéndez, el Brigadier Samuel Guaycoechea y el
Vice-Almirante Vicente Baroja.*
*Algunos hombres proyectaban acceder al poder por métodos directos. Como era
un hecho seguro la reelección del presidente Perón, ese grupo de políticos
opositores había prometido el apoyo a un sector de militares que tenía
decidido "salir" ese 28 de septiembre a jugar la suerte de las armas. Para
la gran mayoría de los argentinos el General Menéndez era un ilustre
desconocido y, a lo sumo, un militar en situación de retiro y Arturo
Frondizi o Américo Ghioldi, políticos opositores al gobierno constitucional
del Grl. Perón, simples "contreras" sin ninguna posibilidad de ser electos
por el pueblo, de ahí el compromiso con la intentona golpista. *
*Así fue que a las cinco de la mañana, mientras el pueblo se dirigía a sus
lugares de trabajo, se puso en marcha el plan de acción destinado a derrocar
al presidente Perón y "terminar con todo esto", como decían los golpistas en
aquel momento.*
*Los mandos principales se mantuvieron leales al gobierno constitucional de
ese modo crearon las condiciones para un rápido accionar en defensa del
orden legal fueron el general Franklin Lucero, ministro de Ejército; el
General Héctor Ladvocat, director del Colegio Militar de la Nación y el
General Ángel Solari, Comandante en Jefe del Ejército. Ellos tomaron en el
menor tiempo posible las medidas adecuadas para contrarrestar la acción de
los insurrectos.*
*Esto alentó el proceder del personal subalterno, que fue el que en primera
instancia sobrellevó el peso de la responsabilidad, al asumir la activa
defensa de las unidades entregadas y tomadas por Jefes y Oficiales ajenos a
las mismas, colocándolas en manos de sus superiores leales al haberse hecho
presente en los lugares donde se desarrollaban las acciones.*
- *El Regimiento (C8) de tanques con asiento en Campo de Mayo y con la
anuencia de la mayoría de sus oficiales comprometidos con personal de otras
unidades y capitanes de la Escuela de Guerra y Técnica, tomaron durante la
noche el Regimiento, en virtud de ser la unidad más poderosa existente.
Conforme a lo que tenían planificado fueron identificados como de Palomar y
Punta de Indio.*
* *
*La prensa de aquel entonces dio a conocer el nombre de todos los personajes
comprometidos con el golpe. Quien deseé verificar esto puede remitirse a
aquellas publicaciones y comprobará esta afirmación que hago.*
* *
*Los golpistas ignoraron en todo momento el pensamiento de los suboficiales.
Ya que no nos tuvieron en cuenta en absoluto. Procedieron tanto los de
adentro como los de afuera, seguros de que sus órdenes se cumplirían
totalmente.*
* *
*Durante la noche entraron al Regimiento procediendo a levantar al personal,
pero había pocos soldados y suboficiales, particularmente jóvenes solteros
que pernoctaban en el cuartel.*
* *
*El resto, como de costumbre, se había retirado a sus domicilios y recién a
su regreso, alrededor de las seis de la mañana, nos fuimos enterando lo que
estaba ocurriendo.*
* *
*Los sediciosos durante la noche vaciaron las salas de armas y con pocos
Cabos conductores motoristas procedieron a sacar el material, colocándolo en
pie de guerra, frente a los parques de cada compañía. Todos los vehículos,
cada uno al mando de un Capitán y de tropa alumnos de las Escuelas
referidas.*
* *
*Los suboficiales en gran parte estaban cumpliendo órdenes y no sabían qué
hacer.*
* *
*En el patio principal, frente al casino de oficiales, se encontraba el
General Menéndez y una cantidad de oficiales jóvenes. Dando y recibiendo
órdenes y conectándose con otras unidades telefónicamente.*
* *
*Comenzaron a llegar suboficiales procedentes de sus domicilios y les
llamaba la atención el movimiento inusual que se observaba. Los tanques
estaban en marcha y los hombres que estaban en ellos mostraban una gran
nerviosidad que se les reflejaba en el rostro.*
* *
*Se cambiaron de inmediato y buscaron a algún oficial del Regimiento,
esperando órdenes.*
*Yo me desempeñaba como oficial de semana en la Compañía Depósito. Su jefe
era el Teniente Basilico, muy buena persona. Como me domiciliaba en el
Barrio de Suboficiales Sargento Cabral, dentro de la zona de Campo de Mayo.
Después de controlar el personal a "silencio". Me retiré a mi domicilio.
"Cometí una falta". Al otro día al allegar me llamó la atención ver tantos
jefes y oficiales vestidos de salida y también personal de Marina y
Aeronáutica. No molestaban a los suboficiales a su entrada al Cuartel, a
pesar de estar tomada la guardia.*
*Así fue que llegué a mi compañía, cuando sale a mi encuentro un gran
camarada y amigo. El Sargento Primero Artillero Rodolfo Peiretti, con quien
fuimos juntos del 2 de Artillería de Azul, con pase al Regimiento (C8) de
Tanques.*
* *
*Este amigo me dijo al verme: "¡Marcelino! ¡Vestite urgente! ¡Se armó la
podrida! Te están buscando los capitanes Beccar Varela y Uriburu."*
*Al primero lo conocía desde subteniente en Azul; este Capitán pensó que yo
podría serle útil, como me dijo al verme.*
* *
*Pude levantar unos cinco o seis Cabos y algunos soldados que se mostraban
lentos y desanimados. *
* *
*Un rato después llegaron estos oficiales; me saludaron muy afectuosamente y
dijeron: "Usted nos va a servir de mucho, Sánchez. El Ejército ha decidido
tomar el gobierno. Esto no puede continuar así.*
* *
*La propuesta para que Eva Perón sea la vicepresidente, etc. Ha colmado la
paciencia de la superioridad. En la Puerta 8, al llegar el General Perón,
será tomado prisionero y ajusticiado con su comitiva."*
* *
*De Jefe, en esa puerta, estaba el Capitán Alejandro Agustín Lanusse, quien
llegó a ser años más tarde presidente de facto). Un hombre decidido, por lo
que no dudaba que cumpliría su propósito.*
*Como hombre de caballería conservaba esas "reminiscencias lavallescas".
Habían dicho que se realizaría un homenaje al presidente Gral. Perón y su
Comitiva y en esas circunstancias se produciría el golpe de Estado, la
detención y el ajusticiamiento de Perón. En realidad decían: "Liquidar a
Perón".*
*- Preparé al personal y me dirigí al lugar en que se encontraban los
tanques listos, esperando ordenes par salir. Llego a ese lugar y se
adelantaron a mi encuentro el Cabo Mayor Miguel Ángel Fariña y el Sargento
Primero Ricardo Montenegro. Ambos me preguntaron qué debíamos hacer y yo les
indiqué que cubrieran sus puestos, pero que ante el menor descuido se
escaparan escondiéndose en cualquier lugar. Y que si eran obligados a salir
lo hicieran pero que se fueran quedando antes de pasar el límite de Campo de
Mayo, justificándose con que no tenían batería, que el arranque no
funcionaba, etc. Así fue sucediendo.*
*En esos momentos me llamó el Capitán Iglesias Brickles, de mi Regimiento, y
a su vez jefe del primer tanque sublevado y me dijo: "¡Sánchez! ¿Usted es
artillero?" A lo que respondía afirmativamente. Él agregó: "Venga conmigo
porque yo necesito un buen artillero. En la puerta 8 tenemos que liquidar a
Perón."*
*Y repitió expresiones similares a las de Beccar Varela y
Uribururefiriéndose a la situación política nacional y la posible
candidatura de
Eva Perón a la vicepresidencia, etc.*
*Yo me excusé diciéndole que no podía dejar a mi personal solo sin saber qué
hacer. Pero él exclamó que eso no tenía importancia y que los dejara solos y
lo acompañara. Pero no lo obedecí y me retiré.*
* *
*Crucé el parque en dirección a mi Compañía Depósito, la más cercana al
Casino de Oficiales, donde se hallaban reunidos un centenar de Jefes y
oficiales rebeldes.*
* *
*Fue en ese instante que en un jeep Willis llegó el Teniente Coronel Julio
Alberto Cáceres, segundo Jefe del Regimiento. Venía acompañado por un pintor
vestido con mameluco blanco, quien debía pintarle su habitación. Pasó muy
cerca del conjunto de sublevados.*
*Este jefe ignoraba o tenía una vaga idea de la conspiración. Él era de
infantería, y esas "hazañas" quedaban reservadas para los de caballería,
como históricamente ocurrió.*
* *
*Al descender del jeep se le acercaron tres Capitanes. Alzogaray, Rómulo
Menéndez y Martín. Este último le dijo al Teniente Coronel Cáceres que los
jefes reunidos le querían hablar. Y le exigieron que se trasladara
directamente y que no tratara "de distraer la senda".*
*Cáceres, algo indeciso, les preguntó a los oficiales sublevados que
querían. Nosotros le gritamos en ese momento "¡aquí teniente Coronel!" y
reaccionó un poco; tomándose las solapas del capote, les habló a los
sublevados con mayor seguridad tratando de imponer su autoridad. Los
sublevados desenfundaron sus pistolas y le apuntaron.*
*El Teniente Coronel corrió hasta nosotros y comenzó el tiroteo en el que
participamos los oficiales sublevados y los suboficiales que estábamos allí
reunidos.*
* *
*El Teniente Coronel Cáceres se refugió detrás de un grueso paraíso; le
arrojamos un arma que tomó en el aire. Vimos que a una distancia de 25
metros cayó el Capitán Rómulo Menéndez, hijo del jefe del movimiento, de un
tiro en el taco de la bota que le traspasó el talón.*
* *
*Otros oficiales se replegaron a donde estaban los demás sublevados. El
Capitán Menéndez, en un jeep, fue conducido al Hospital Militar de Campo de
Mayo para que lo atendieran.*
* *
*El Teniente Coronel Cáceres salvó su vida gracias al árbol aquel, dos tiros
impactaron en el árbol a la altura del pecho de Cáceres. Si no fuera por
esas circunstancias hubiera muerto instantáneamente fue el único jefe leal
presente en aquellos acontecimientos. *
* *
*En ese momento nos controlamos un poco. Al teniente Coronel Cáceres le
entregamos un equipo de soldado para evitar que le apuntaran a él si lo
veían con uniforme de oficial. *
* *
*Como encargado de la compañía formé al personal de que disponía -unos
veinte soldados y Cabos motoristas-, y observé en ese momento que avanzaba
hacia nosotros el mismo General Menéndez.*
*Se acercó a nosotros con paso firme, demostrando autoridad y firmeza.
Vestía con anteojos finos y llevaba en una mano una fusta con la que
golpeaba en la caña de su bota. Ordené posición de "firmes" y saludar al
superior.*
*Se me acercó y me dijo con voz enérgica "¿Qué está haciendo suboficial?" A
lo que respondí también con voz enérgica: "¡Armando al personal!" Se
adelantó unos pasos hacia mi y me felicitó instándome a continuar. Extendió
su mano para saludarme y exclamó "¡Mucho gusto. General Menéndez!" y siguió
su camino.*
* *
*Cuando se hallaba a unos diez metros de distancia le dije a mi personal en
voz baja: "Los armó para mí, no para vos" y todos se largaron a reír.*
*- De inmediato nos corrimos más al norte del cuartel, donde se hallaba la
Compañía de Servicios. Ahí comenzaron a agregarse otros cuantos suboficiales
que prestaban servicio en diferentes lugares. Y otros que andaban "sueltos"
sin saber a quién recurrir. Recuerdo a Manuel Santos Bernardino Piedrabuena,
Raúl Navarro, Gerardo Langone, Mauricio Winocur, Moisés Argüello, Antonio
Patti, Alberto Damone, Calderón Tinannelli, Domingo López, Edmundo Toledo,
Vicente Arrieto, Miguel Muñoz, Nicolás Castilloni, Rodolfo Peiretti, Manuel
Varela, José Galarza, Bonifacio Rojas y muchos más que por el tiempo
transcurrido se han escapado a mi memoria. Todos supieron en ese desgraciado
momento ser dignos del recuerdo. Y cada uno en el lugar y circunstancias que
les cupo actuar, dejó sentada la lealtad a la patria y a sus autoridades
nacionales que democráticamente habían elegido los ciudadanos.*
*Entonces ya, con la presencia del Teniente Coronel Cáceres que había
llegado aproximadamente a las nueve horas, y habiéndose producido el
episodio detallado anteriormente, donde la acción correspondió solamente a
los suboficiales que esperaban la llegada de personal superior para
colocarse a sus órdenes. Nos aprestábamos a continuar la resistencia. Pero
teníamos en cuenta que el peso de las armas lo tenían los rebeldes. Durante
la noche las habían retirado de la Sala de Armas.*
*Así dispuestos y pensando en cómo desarrollar la resistencia aparecieron
dos tanques de la parte posterior del Regimiento, apuntando a la puerta
principal de la Cuadra, situada en la galería, cuya vereda tenía unos
treinta centímetros de altura.*
*Nosotros estábamos del lado de adentro, cuando escuchamos al Jefe del
primer tanque que era el Capitán Iglesias Brickles, quien momentos antes me
había seleccionado, por buen artillero para su tanque, para liquidar al
General Perón. *
*Fuertemente dijo: "Teniente Coronel Carenzo, ¡entréguese! Le doy un minuto
de plazo." *
* *
*Pero quien estaba era el Segundo Jefe, como ya dije, el Teniente Coronel
Cáceres. Al saberlo exclamó: "¡Ah...! ¿Sos el "Pelado Cáceres? Te doy un
minuto de plazo. Entregate porque voy a bombardear el edificio con todos
adentro."*
*Recuerdo que le colocábamos la mano en el pecho al Teniente Coronel para
evitar que se asomara a la galería y que pudiera recibir algún impacto.*
* *
*Pero ocurrió algo que no pude dilucidar, repentinamente sonó un tiro. No
supimos si provino de nuestras armas o de los tanques, y salimos como
saetas, disparando nuestras armas y recibiendo el fuego de pistolas y
ametralladoras 12,7 desde el primer tanque.*
*- En ese instante salta del tanque el Cabo Miguel Ángel Fariña, el que
recibe un tiro en el pecho que le interesó la aorta.*
* *
*Me desplacé por la izquierda y apunté al Jefe de Tanque, el Capitán
Iglesias Brickles, acertándole un impacto en el pecho, del lado izquierdo,
quien cayó al piso deslizándose por la escotilla.*
* *
*Era una situación muy tensa, grave. A nuestro lado el sargento Fariña se
arrastraba ensangrentado. Se puso de rodillas ahogándose en su sangre y
gritando "¡No se entreguen muchachos! ¡Viva Perón!"*
* *
*Yo lo tomé de la cabeza y con la mano en la que no llevaba el arma le dije:
"No es nada Fariña, viejo. ¡No es nada! Tratando de animarlo.*
*Así, arrastrándose llegó hasta la vereda de la galería de la cuadra donde
murió. Al Capitán Iglesias Brickles se le acercó el Suboficial Principal
Argüello a levantarlo, pero yo le ordené que ayudara a su camarada herido
que se estaba muriendo. *
*Al Capitán Brickles lo llevamos al baño de la cuadra y posteriormente fue
trasladado al Hospital Militar de Campo de Mayo.*
*-Siguieron, entonces, los enfrentamientos, se agruparon otros cuantos
suboficiales y algunos soldados que estaban confundidos. Pero aclaro que
muchos cuando se acercaba algún avión en picada trataban de cubrirse.*
* *
*Yo me coloqué con un fusil ametralladora detrás de un grueso paraíso. En
ese momento recordaba a mis hijos ay a mi esposa. Quería llevar en mi mente
su último recuerdo si me llegaba a suceder lo peor. *
* *
*Varios rebeldes, que no habían imaginado esa resistencia, se replegaron
agrupándose donde estaba el grueso del personal en sus tanques. En ese
sector éramos tres sargentos primeros: Vicente Arrieto, Antonópulus y yo
(Suboficial Sánchez). Les propuse que formáramos una cadena de tiradores y
por medio de "saltos" llegáramos hasta el foco rebelde. Pero mis camaradas
pensaron que eso era algo precipitado por lo que tuve que desistir. Y como
un avión cada vez picaba más cerca, llamé al Sargento Tomás Barco, que era
chaqueño y al que apreciaba mucho, y le dije: "Negro, más valen pocos y
buenos. Tomá las dos patas del fusil ametralladora sobre tus hombres y yo la
culata. Y si se muestran demasiado, les abrimos fuego. Y si se muestran
demasiado abrimos fuego".*
*Cuando pudimos hablamos con el Teniente Coronel Cáceres exponiéndole todo
lo ocurrido. Le informamos que el oficial de servicio en esa noche, el
Teniente
Miguel Medus, fue el que permitió la entrada a personal ajeno a la unidad.
Este oficial de Servicio había colocado como Jefe de Guardia a un suboficial
de apellido Acuña, quien era algo sospechoso. Siempre comentaba que se
reunía con oficiales que el había conocido, y tengo en mente un apellido
"Santamaría".*
* *
*Nuestro cálculo, en realidad el mío, era que este sargento apodado "El Buho
o Lechuza" por su parecido con esa ave, era el "correo" de los golpistas.*
* *
*Los rebeldes, por entonces, se habían replegado junto a los tanques, frente
a los parques de automotores. Ellos no calcularon que la mayoría de los
suboficiales conductores, desertarían. Repito, pensaron que la totalidad
cumpliría sus órdenes sin titubear. Cosa que no fue así. Procedieron a
abandonar sus puestos ante el menor descuido de los insurrectos. Cada tanque
tenía como Jefe a un Capitán de las Escuelas ya nombradas, pero sin saber
conducir un vehículo de esa naturaleza como eran los tanques, sufrieron un
gran retraso y todo tipo de inconvenientes. Vuelvo a insistir con que en
ningún momento tuvieron en cuenta a los suboficiales al comunicarnos los
planes que tenían preparados. Fue una gran equivocación de su parte.*
*Más serenados los ánimos, nos ocupamos del cuerpo del Sargento Fariña que
yacía en el baño de tropa de la Compañía de Servicios.*
*El Capitán Iglesias Brickles permanecía en una camilla para ser trasladado
al Hospital de Campo de Mayo. *
* *
*Me acerqué entonces al Teniente Coronel Cáceres y le expresé mi opinión de
que debíamos traer ante su presencia al Teniente Miguel Medus, el oficial de
servicio. Cáceres aceptó mi sugerencia. Junto al Sargento Bonifacio Rojas y
un soldado mozo del Casino de Oficiales, fuimos en su busca. Lo encontramos
en momentos en que se aprestaba a salir por una puerta lateral del patio
jardín anterior a la Mayoría, que justamente daba al Casino alojamiento de
Oficiales.*
* *
*Al vernos, estábamos armados, nos preguntó que pasaba. "Nada más que
tenemos que entregarlo al Teniente Coronel Cáceres" le respondimos. Y le
informamos que quedaba detenido. Levantó los brazos marchando hacia el lugar
donde se encontraba el Jefe. Entonces yo le dije en forma enérgica que
bajara los brazos, porque era una vergüenza llevarlo con las manos en alto.*
Este texto ha sido extraído de una charla con el *Suboficial Mayor (R)** Don
Marcelino Sánchez** (22 de marzo de 1918 - 7 de marzo de 2006) *son
fragmentos de su libro inédito: *"Una vida, una historia, una pasión".*
El fracaso de la intentona golpista del Grl. Menéndez fue muy aleccionador
para la oligarquía, la hizo filosofar y elaborar planes más orgánicos, más
científicos, y evitar futuras salidas en falso. El odio al pueblo y el deseo
de castigo se racionalizan y se convierten en plan para anular al pueblo
como factor político. El procedimiento, el único que se le ocurre, *ES EL
TERROR*. Un escarmiento sangriento que no sólo sirva de venganza por lo
pasado, sino que elimine para siempre a la masa como obstáculo para su
libertad de acción. (Salvador Ferla - "Mártires y Verdugos")
Esto devendría años mas tarde en el bombardeo y ametrallamiento a la Plaza
de Mayo.
*POR UNA MEMORIA QUE DESPIERTE UNA CONSIENCIA NACIONAL Y POULAR*
* *
*COMPAÑERO Cabo Mayor Miguel Angel Fariña*
* *
*PRESENTE*
**
**
*Daniel Brión*
*IMEPU - Instituto por la Memoria del Pueblo*
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