[R-P] El ideal político bolivariano

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Sab Sep 23 06:19:30 MDT 2006


[En este texto de William Izarra, que toma como ocasión la cuestión 
del Partido Único propuesto por Chávez, se puede ver cuál es el ideal 
de organización política en que están pensando los oficiales 
bolivarianos.  Un buen colchón petrolero da para mucho, y permite 
plantearse utopías en la tierra.  Estos sueños merecen algo de 
atención y eventualmente de crítica.  Para eso los remito a la 
lista.]

Gentileza de la lista Redial Simón Bolívar

Racionalidad del Partido Único
William E. Izarra

Para interpretar el significado del partido único en el marco de la 
revolución bolivariana hay que definir el espacio político en el cual 
se desarrollará. Eso implica precisar tres variables que determinan 
el proceso revolucionario: (i) elecciones, (ii) cambio en las 
relaciones de poder y (iii) sistema político-social basado en la 
democracia revolucionaria.

En primer lugar, hay que ubicarnos en el escenario de la lucha por 
alcanzar la revolución. Ésta, a partir de 1997, se libra por la vía 
electoral. El nuevo paradigma del siglo XXI establece que la 
revolución se inicia, se desarrolla y se consolida a través de los 
actos electorales de carácter revolucionario. Las elecciones son el 
instrumento para tomar el poder y transferirlo a las comunidades 
organizadas. Léase bien, tomarlo para cederlo, entregarlo, darlo al 
pueblo. Acción política diametralmente opuesta a las elecciones 
cuando son empleadas para mantener el poder cupular de los cogollos.

El acto electoral de carácter revolucionario incide en la concepción 
ideológica del poder. En la reforma, o modelo político de la 
democracia representativa, las elecciones son un instrumento para 
perpetuar en el poder a las clases dominantes. Mientras que en la 
revolución las elecciones son la vía para emancipar al colectivo 
nacional. Al transferir el poder, o toma de decisiones, a la 
comunidad organizada se está generando un cambio en las relaciones de 
poder. La dirección de la sociedad deja de ser un privilegio de las 
cúpulas y empieza entonces un proceso de adecuación de las 
comunidades organizadas a ejercer el mando sobre sus respectivos 
colectivos.

Por otro lado, la comunidad organizada al tomar decisiones sobre los 
asuntos de su competencia, que es lo mismo que definir su propio 
destino de manera autónoma, entra en la dimensión del ejercicio de la 
democracia directa (democracia revolucionaria). Empleando el método 
asambleario, la comunidad no va a requerir de la intermediación de 
ningún otro ente ajeno a sus propias estructuras. La existencia de la 
ley de Consejos Comunales es lo más aproximado para explicar el 
cambio en las relaciones de poder. El Consejo Comunal, integrado por 
voceros electos en la asamblea comunitaria, es ahora la instancia que 
decide sobre las políticas públicas y los planes de desarrollo para 
su prosperidad individual y colectiva. Por lo tanto, el propio 
aparato burocrático del Estado no se involucra en el proceso 
decisorio. La autonomía radica en el Consejo Comunal el cual es 
concebido, creado y electo por la asamblea de ciudadanos de la 
comunidad. En todo caso, el Estado debe cooperar y capacitar a la 
comunidad para que pueda ejercer, de manera satisfactoria, los roles 
que establece la ley. Pero no se debe involucrar en el proceso de 
toma de decisiones.

Cuando nos referimos al Estado, estamos hablando de los gobiernos 
locales y regionales, así como de las instancias descentralizadas del 
gobierno nacional. Pero también, se incluyen a los partidos 
políticos, los cuales ahora no van a ser intermediarios ante el 
propio Estado. En la gestión de la reforma, los partidos políticos 
eran el brazo ejecutor ­bajo el método del clientelismo- de las 
comunidades. Su rol era carnetizar a todo aquel que se beneficiara de 
su acción y, por lo tanto, pasar a convertirse en un número que 
sumara votos al momento de la elección. Compraban conciencia a costa 
de la menesterosidad. Ahora ese rol no debe existir más. El partido 
político ya no va a comportarse como activador del clientelismo. El 
partido político será instrumento electoral para tomar el poder, 
transferirlo al pueblo y capacitar a la comunidad para que lo ejerza. 
Ese será el rol del partido único por el que debe trabajar quienes se 
agrupan alrededor del chavismo.

El Partido Único surgirá ateniéndose a las variables que determinan 
el Proceso Revolucionario. Esa es su racionalidad.

La interpretación de lo que significa cambio de estructura, objetivo 
central de la revolución, es la explicación del por qué el Partido 
Único dentro del Proceso Revolucionario venezolano no será igual a 
las experiencias históricas habidas hasta ahora. La descripción hecha 
nos permite elaborar un marco teórico nuevo que justifique un 
concepto inédito de su accionar en el sistema político venezolano. De 
tal manera, que las alusiones a ejercicios de partidos únicos que han 
existido anteriormente y que existen en la actualidad, críticas 
negativas y hasta positivas; así como, sugerencias que induzcan a 
imitar a otras relaciones similares, no pueden ajustarse a una verdad 
materializada en hechos concretos, ya que lo que se va a crear no 
tiene parámetros referenciales iguales.



Este correo lo ha enviado
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
[No necesariamente es su autor]
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"La patria tiene que ser la dignidad arriba y el regocijo abajo".
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