[R-P] Finalizó la XIV Cumbre de Países no Alineados: Con los ojos en el SUR

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Lun Sep 18 06:15:24 MDT 2006


Finalizó la XIV Cumbre de Países no Alineados 
 
Con los ojos en el Sur  
 
Por Roberto Aguirre | Desde la Redacción de APM 
 
Esta vez no fueron sólo palabras tibias; los países
del NOAL dejaron varias propuestas concretas de
acción, y un crítico documento final. La cita en La
Habana demandó y presento sus alternativas para un
mundo más justo. 
 
 
El clima tropical de La Habana sacó al Movimiento de
Países no Alineados (NOAL) del congelador. Los 118
estados reunidos acordaron un documento final que,
entre otras cosas, exige la reforma de la Organización
de Naciones Unidas (ONU), defiende el
multilateralismo, y aboga por un equilibrio en la
relación Norte – Sur. Pero no fueron sólo documentos y
voluntades; la cumbre trajo consigo un profundo
análisis del panorama mundial, así como numerosas
propuestas concretas para modificar la realidad de los
países pobres y en desarrollo. 
El domingo a la una de la madrugada, ante un auditorio
aún con gran presencia a pesar de la hora, el
presidente en funciones de Cuba, Raúl Castro, clausuró
la XIV Cumbre del NOAL destacando la revitalización
del movimiento, y el alto consenso logrado en el
documento final. “El hecho de que haya primado en esta
cumbre un espíritu de entendimiento y que hayamos sido
capaces de llegar a consensos claros, incluso en los
temas más complejos, es una demostración de que hemos
decidido dar prioridad a lo que nos une", declaró
Castro en la ceremonia.

La cumbre del NOAL encauzó la voluntad de expresión de
118 países, sobre diversos aspectos de la coyuntura
internacional, que abogan por un orden internacional
más justo para los países del Sur. Pero esta vez no
sólo coincidieron en el diagnóstico del mundo enfermo;
también las causas de la enfermedad fueron puestas en
evidencia y condenadas: la globalización como forma de
imperialismo, el modelo neoliberal y la opresión por
parte de las potencias hegemónicas.

En este sentido, la “Declaración sobre los propósitos
y principios del NOAL en la coyuntura internacional
actual”, firmada en La Habana, es más que clara cuando
afirma que “el subdesarrollo, la pobreza, el hambre y
la marginación se han visto agravados como
consecuencia del proceso de globalización en curso,
empeorando los desequilibrios estructurales y las
desigualdades que afectan al orden económico
internacional.”


Pero no fueron sólo documentos. Varios de los
mandatarios reunidos presentaron propuestas concretas,
en un intento por aceitar al NOAL y convertirlo en un
verdadero órgano representativo de los países del
tercer mundo. 

En un discurso muy enérgico, el presidente venezolano
Hugo Chávez criticó la inactividad de la que muchas
veces son presos los foros de discusión, al afirmar
que siempre “andamos apurados, no debatimos, casi nada
se convierte en realidad.” Intentado acabar con este
letargo, el mandatario reflotó la idea de la
construcción de un Banco del Sur, para “no perder un
día más y traer nuestras reservas internacionales para
financiar nuestro desarrollo”. "¿Dónde están hoy
nuestras reservas?, en los países del Norte. Por eso
debemos relanzar el potencial de los NOAL y los
fundamentos de unidad de este movimiento”, agregó el
presidente venezolano.

La propuesta de Chávez se enmarca en la necesidad de
generar acuerdos económicos entre los países del Sur.
Esta idea circuló por los pasillos durante la cumbre
de La Habana, sobre todo por las numerosas reuniones
paralelas entre mandatarios, donde el tema del
comercio fue capital. El concepto de una relación
Sur-Sur, se hace más presente si se piensa que un gran
porcentaje de los recursos económicos del mundo se
encuentran repartidos entre los 118 miembros del NOAL.
Tampoco hay que olvidar que algunas de las potencias
industriales del mundo como China (país observador) e
India, y en menor medida Sudáfrica y Brasil, producen
muchos de los bienes que se exportan del primer mundo.

Siguiendo con la idea de reconstruir al NOAL como un
verdadero instrumento de cambio, el presidente iraní
Mahmoud Ahmadinejad llamó al movimiento a liderar una
cruzada mundial en favor de la reforma en el Consejo
de Seguridad de la ONU.

Si bien este tema fue plenamente tratado y plasmado en
el documento final, el mandatario redobló la apuesta,
al sugerir que los países del NOAL deberían tener una
banca permanente en el Consejo de Seguridad, ya que de
esta manera 118 países quedarían representados.
Sostuvo también que el Consejo de Seguridad debería
conformarse por miembros seleccionados por ciertos
períodos, los cuales cambiarían de manera rotativa,
sin derecho a la reelección.

Las propuestas de los presidentes de Venezuela e Irán,
se sumaron a las de otros países como Cuba e India. El
país anfitrión de la cumbre, puso a disposición sus
programas de alfabetización y salud, que están dando
enorme éxito en América Latina. Por su parte, el
primer ministro indio, Manmoham Singh, lanzó una
iniciativa para establecer un grupo de trabajo y un
plan de acción en materia de seguridad energética.

Otro punto a destacar de la cumbre del NOAL, es la
fuerte determinación en defender sus posturas
históricas, aún frente a las diferencias sociales,
culturales, étnicas y religiosas de sus 118 miembros.
Esto se materializó en algunos puntos que se presumían
conflictivos antes de la cita en La Habana, pero que
encontraron amplio consenso.

Quizás el más trascendente sea el apoyo Irán, en su
voluntad por concretar el desarrollo nuclear con fines
pacíficos, así como a cualquier país que pretenda una
ampliación de su horizonte energético. El documento
final reafirma el “derecho fundamental e inalienable
de todos los Estados a desarrollar la investigación,
producción y utilización de la energía nuclear con
fines pacíficos, sin discriminación y de conformidad
con sus respectivas obligaciones jurídicas".

Por otra parte, el documento final pronuncia una
fuerte crítica a Estados Unidos e Israel. Con respecto
al país norteamericano, el NOAL condenó el bloqueo a
Cuba, y pidió expresamente la devolución de la porción
territorial donde está instalada la Base Militar de
Guantánamo. También instó a la plena independencia de
Puerto Rico (aún conserva el status de Estado Libre
Asociado), y el levantamiento efectivo e inmediato de
las sanciones unilaterales contra Siria. 

Pero el punto que mayor desarrollo mereció en el
documento final, fue la crítica a Estados Unidos por
su voluntad de inmiscuirse en las políticas internas
de los países, tema que representa una condena
histórica del NOAL desde 1961. En este sentido, se
exige al Gobierno de George Bush que finalice con las
políticas de desestabilización hacia Cuba y Venezuela,
y que de marcha atrás con la creación de una oficina
de espionaje dirigida a los países caribeños.

Asimismo, se critica el "unilateralismo, la doctrina
del ataque preventivo, (incluidas las armas
nucleares), las acciones militares y el uso de la
fuerza, así como la calificación de países en buenos y
malos".

En el caso de Israel, la condena por sus acciones en
Palestina es producto de una comisión especial que
sigue el tema. De esta manera, el documento solicita
el cese inmediato de la ocupación ilegal de los
territorios árabes, tomados desde 1961. También
menciona la violación sistemática por parte del estado
hebreo de varias resoluciones de la ONU. 

En referencia la último conflicto en el Líbano, el
documento califica de “despiadada” la agresión hacia
el país árabe, y reclama una indemnización para
reparar daños materiales.

Por su parte, el gobierno de George Bush mostró una
gran indiferencia a la cumbre, conjuntamente con todo
el sistema de medios de comunicación funcionales a
Estados Unidos. La mayoría de la prensa del mundo puso
el acento en la salud del presidente Fidel Castro que,
si bien no pudo asistir en persona al encuentro del
NOAL, tuvo varios encuentros con mandatarios, e
incluso con el secretario general de la ONU, Kofi
Annan y el presidente de de Irán.

Sin embargo, a pesar de las cortinas de humo, la
cumbre se realizó con éxito, y le dio una bocanada de
aire a los no alineados. Esto debe preocupar al
presidente Bush, que ve como los países que él
considera como “eje del mal” se hacen fuertes frente
al apoyo de 118 estados, que representan más de dos
tercios de los miembros de la ONU. Sobre todo, porque
esta vez el encuentro dejó de ser una simple
declaración de principios, para convertirse en un
profundo análisis de la coyuntura política, y en
acciones concretas para modificar las realidades de
los países en desarrollo.

El cálido aire de La Habana aún está dando vueltas, y
los países del mundo serán testigos de lo que ya
representa el comienzo del renacimiento del Sur. 
 
 
 
17|09|2006  
  
  
 
 
 
 
   



	
	
		
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