[R-P] [redial_s_bolivar] Las deformaciones en la relación Norte-Sur: "LA AYUDA AL DESARROLLO ES UN CONCEPTO MENTIROSO".
Patricia H.A.
desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Dom Oct 22 11:47:02 MDT 2006
Las deformaciones en la relación Norte-Sur
“ LA AYUDA AL DESARROLLO ES UN CONCEPTO MENTIROSO”
Por Sergio Ferrari*
Parlamentario socialista; presidente de la Unión
Internacional contra el Cáncer (UICC); uno de los
oncólogos más prestigiosos a nivel mundial; el doctor
Francesco “Franco” Cavalli es también un actor de
primera línea de la cooperación suiza. Desde los años
80, ha hecho de la solidaridad internacional uno de
sus espacios predilectos de militancia cotidiana. No
sólo por convicción política sino también por
compromiso ético. Su reflexión analítica y crítica
enriquece el debate de fondo. “Más que ayuda al
desarrollo debemos impulsar una cooperación
solidaria”, enfatiza Cavalli en esta entrevista
exclusiva.
P: ¿Cuál es hoy en Suiza la realidad de la
cooperación con el Sur?
R: Nos confrontamos a una situación bien difícil en
ese terreno. Por una parte, los sectores conservadores
(la derecha) buscan reducir el presupuesto. Y para
ello, hoy, no recurren a discursos ideológicos muy
rebuscados sino a premisas técnicas. Se amparan en la
tesis que el Estado debe ahorrar porque sino no va a
funcionar más. En ese sentido, en los últimos años,
hicieron pasar varias medidas de ahorro ante el
pueblo. Tienen por el momento el juego fácil.
En cuanto a los sectores más avanzados de la sociedad
y de la clase política, lo que normalmente llamamos
izquierda, tienen un discurso mucho más tibio que hace
veinte años. Y se centra en una retórica humanista, de
ayuda a los refugiados, de solidaridad con los seres
humanos ante las catástrofes. Pero casi nunca se
profundiza la reflexión. Y en ese sentido ese discurso
“humanitario” es insuficiente hoy para crearle mala
conciencia a la derecha. Y no se dice, por ejemplo,
que los refugiados están aquí, fundamentalmente,
debido a una polarización económica mundial, a una
sobreexplotación y desigualdad crecientes e indignas
entre ricos y pobres. Tampoco se dice con claridad que
la situación hoy en el mundo es el resultado de la
responsabilidad de esos poderosos en la explotación
indiscriminada de países del Sur y pueblos
empobrecidos. Entonces, la retórica progresista se
limita a un discurso de ayuda, casi religioso, que le
facilita la vida a la derecha.
P: Visión que argumenta que hay que reducir el
presupuesto de la cooperación para dar respuesta a los
problemas internos suizos, es decir del Norte…
R: ¡Tal cual! Insisto, es también el resultado de un
déficit del pensamiento progresista helvético que se
autocensura y reduce sus argumentos políticos de
fondo.
UNA COOPERACIÓN REALMENTE SOLIDARIA
P: Pareciera que el tema tan actual de la inmigración
desenfrenada hacia Europa está estrechamente ligado a
la relación Norte-Sur ¿Extranjeros en Suiza, en
Europa, (en el Norte) y la cooperación externa
constituyen una problemática única?
R: Sí, las dos temáticas están estrechamente ligadas.
En el sentido que si todas las naciones del planeta
tuvieran el mismo grado de desarrollo que Europa
Occidental, prácticamente no habría refugiados o
inmigrantes o los habría en mucha menor escala. Sin
duda, y no lo niego, una parte significativa de los
actuales demandantes pertenecen a la categoría de
refugiados económicos. Pero eso no es nuevo. Cuando
Suiza era muy pobres, hubo una enorme emigración. Es
importante ligar las dos cosas: pobreza y emigración.
A veces se tiene un discurso tibio porque se
profundiza poco en la reflexión sobre la situación
económica mundial. No nos preguntamos realmente:
¿porqué existe el subdesarrollo; porqué el Norte se
aprovecha tanto del Sur?
Y de allí, de este vacío de pensamiento crítico, se
pasa al error de hablar de “ayuda al desarrollo”. Como
si la situación, por ejemplo, de América Latina hoy
fuera la de Suiza hace 200 años. Se escucha hoy decir:
“nosotros, los suizos, éramos pobres y nos
desarrollamos y hoy estamos bien. Implica que si les
damos a los otros países un poco de ayuda para el
desarrollo van también a avanzar”. Es una falacia
total. Nosotros pudimos desarrollarnos porque nadie
nos lo impidió. Pero los países empobrecidos viven hoy
en un mundo globalizado y la principal causa de su
subdesarrollo son las injustas leyes de intercambio
económico existentes y los acuerdos económicos
internacionales que benefician a los países ricos en
detrimento de los otros, que constituyen la gran
mayoría.
P: ¿La ayuda al desarrollo, entonces, es falsa?
R: El concepto es falso. No pongo en duda la noción de
ayuda. Tenemos que seguir cooperando y siendo
solidarios. Sin este pequeño aporte seguramente la
gente de esos países estaría todavía peor. Pero lo que
no podemos decir es que esa ayuda va a conducir al
desarrollo. La filosofía que hay detrás del concepto
“ayuda al desarrollo” está equivocada. ¡Debemos
promover, sobre todo, el cambio político de las reglas
de juego internacional!
P: ¿Qué tipo de cooperación, entonces?
R: Una cooperación solidaria para sostener a esos
países y desarrollar sus sociedades civiles. Y al
mismo tiempo, tratar de crear las bases para resolver
los problemas estructurales planetarios. Sin olvidar,
por cierto, que con esa cooperación debemos favorecer
la toma de conciencia aquí, en Suiza, en el Norte.
Y dado que la “izquierda tradicional” no tiene más esa
capacidad de análisis crítico, podemos y debemos
promover una conciencia progresista en el Norte,
basándonos en la experiencia y el testimonio de los
voluntarios, cooperantes, actores de la solidaridad,
que van a países del Sur a colaborar, a trabajar.
Quienes vivieron en su propia piel la dinámica
cotidiana, y que pueden impulsar aquí un discurso
coherente de cooperación solidaria. Y que pueden
testimoniar de una manera práctica, para que todo el
mundo comprenda, izquierda, derecha, centro… Y dar
así, aquí, la versión correcta de los hechos.
P: ¿Y qué tipo de contrapartes en esa relación
horizontal deseada?
R: Cooperar para que los actores del Sur desarrollen
su potencial progresista, creativo, innovador, a favor
de un cambio estructural. Y la realidad de esas
contrapartes nos va a llegar a través de los
cooperantes solidarios que van y vuelven. Y ven “in
situ” como el subdesarrollo no es consecuencia de una
ley natural o de una maldición divina. Sino el
resultado de varios factores: de la explotación de
los países ricos sobre los pobres; de la malformación
de la estructura económico-social en el Sur y,
también, del “mal” desarrollo del Norte, por ejemplo
con su exceso consumista.
HACER LA DIFERENCIA
P: Es decir, reforzar a los actores más dinámicos…
R: Sí. Eso debe cuestionarnos siempre. Un ejemplo
concreto de nuestra trabajo en tanto AMCA
(Associazione di Aiuto Medico al Centro America) en
Managua, Nicaragua, donde apoyamos, entre otras
iniciativas, la escuela “Barrilete de Colores”. Está
situada en un barrio marginal de la capital donde hay
ex combatientes sandinistas y ex “contras” y recibe
niños entre dos meses y 13 años. Pero, acabamos de
plantearnos la pregunta de fondo: ¿qué diferencia hay
entre lo que hacemos nosotros y lo que hacen las
escuelas de la iglesia católica ? Resolvemos el
problema educativo de 300 niños –que es importante-
pero en sí, nuestra escuela, está totalmente alejada
de la realidad “nica”. El Ministerio de Educación no
la conoce. No logramos que esa experiencia pueda hacer
madurar la conciencia de otros maestros fuera de los
de nuestra escuela; no aseguramos que los alumnos
salgan con diferencias específicas en su formación con
respecto a otros alumnos de otros centros educativos…
Sería bueno, por ejemplo, introducir el estudio de las
matemáticas progresistas, que haga realmente pensar a
los chicos. Y otras innovaciones importantes para que
se note la diferencia y el efecto multiplicador de
nuestra presencia sea un hecho. Debemos cambiar, de lo
contrario esta iniciativa no tiene mucho sentido.
La cooperación solidaria debe ayudar a fortalecer la
sociedad civil para construir una alternativa al
sistema conservador, neoliberal, oligárquico vigente.
En complemento, los maestros suizos que van a
colaborar al Sur, cuando regresan aquí, han
comprendido perfectamente lo que es el subdesarrollo.
Que no es sólo no tener que comer sino que pasa
también por no tener una educación que le permita a la
gente luchar por sus derechos.
P: Hay algo que aparece en toda su reflexión: el
efecto multiplicador humano, interpersonal, en tanto
factor que hace la diferencia. ¿Así lo entiende?
R: Sí. Es clave. En el caso de algunos proyectos
educativos o de salud, adicionalmente, se puede apoyar
a personal –maestros, médicos- de otros países del Sur
para que lleguen allí. Una cooperación Sur-Sur, con el
apoyo del Norte, como facilitador. ¿Cómo movilizar a
un maestro de Argentina o Uruguay a Nicaragua o El
Salvador sin apoyo externo?
P: ¿Pero siempre habla del intercambio de personas…de
una cooperación de carne y hueso?
R: En efecto. Pienso que no hay nada que pueda
reemplazar la experiencia directa. Se puede leer
libros, informarse, pero nada reemplaza vivir lo
cotidiano de otra realidad. Especialmente en este
mundo globalizado donde, como decía antes, hay un
bombardeo noticioso orientado que desinforma o
confunde y, adicionalmente, donde hay poca reflexión
política madura.
LAS DOS MANOS DEL COOPERANTE
P: ¿En este esquema aparecen dos componentes
esenciales en el perfil del cooperante: el aporte
técnico y su sensibilidad socio-cultural?
R: En general en los proyectos médicos que impulsamos
como AMCA, vemos la necesidad de integrar ambos
factores. Gente que aporte un saber y al mismo tiempo
que adapte esos conocimientos a la realidad local. En
un proceso continuo de adaptar, de aprender a conocer
la realidad. Y esto significa un enorme aporte,
también, del Sur al Norte.
Para realizar todo este ejercicio es imprescindible
una buena elección del candidato que va a partir. Y en
ese sentido, con el paso del tiempo nos hemos vuelto
más selectivos en la elección. Para contar con gente
que pueda realmente madurar en una experiencia en el
Sur y no vaya a paralizarse ante el cambio cultural y
rechace todo aduciendo que no se puede cambiar nada…
P: Por otra parte, la experiencia indica que las
contrapartes Sur son hoy mucho más exigentes que hace
20 o 30 años en cuanto al perfil del cooperante que
necesitan…
R: En efecto.
P: Hablaba del aporte de sensibilización en Suiza y en
Europa de la cooperación solidaria. Y al mismo tiempo
de la importancia del intercambio Sur-Sur. ¿En qué
medida ese intercambio que no involucra a actores del
Norte puede repercutir también en información y
sensibilización aquí?
R: Hay diferentes niveles. Por una parte ese Sur-Sur
puede ser muy importante para la formación. Hay, por
ejemplo en el área médica, escuelas o universidades
incluso de más nivel en Ciudad de México o La Habana
que en París o Nueva York.
Por otra parte el intercambio Sur-Sur aporta también a
las ONG y asociaciones del Norte. Y son luego éstas
que multiplican las experiencias en la sociedad civil.
Es nuestra experiencia con AMCA o con mediCuba. Ese
intercambio sirve para acumular experiencias de vida
que siempre terminan multiplicándose. En la acción de
multiplicación, la cooperación solidaria constituye
un aporte significativo del Sur para el desarrollo de
la conciencia del Norte.
*Colaboración de prensa de UNITE
Plataforma de ONG suizas de cooperación solidaria
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EL PERFIL DEL “VOLUNTARIO” NORTE-SUR PARA EL 2020
Con una realidad planetaria tan variable y mutante,
cuál será el real desafío de la cooperación solidaria
en 15 años. Pregunta dirigida al Dr. Cavalli con una
especificad muy concreta: ¿qué tipo de cooperante
/voluntario para el 2020?
“El punto de partida será siempre la voluntad del
individuo que quiere partir para colaborar, ayudar,
sostener a los otros, en este caso, la población del
Sur. Pero viendo las tendencias predominantes, me
preocupa sobre todo el aspecto información/formación
del voluntario del 2020. Constato que cada vez se leen
menos los periódicos, la información explota por
Internet y es difícil para un joven poder elegir lo
esencial. La juventud aparece cada día más
desorientada frente a las opciones políticas a tomar.
Hace veinte o treinta años se escuchaban a diario
conceptos como No-Alineados, Tercer Mundo, luchas de
liberación, solidaridad internacionalista… Todo esto
hoy es mucho menos visible. Y en ese sentido, la
tarea de las ONG y asociaciones que impulsan una
cooperación solidaria va a ser de más en más exigente
y esencial. Formar a los jóvenes. Acompañarlos y
ayudarles a que comprendan qué es y a qué van al
“Tercer Mundo”. Explicarles que no es cuestión de
apresurarse. Que hay que madurar con calma antes de
dar el gran salto. Para que se entienda realmente el
sentido de su decisión.
Volviendo al perfil del cooper-actor del 2020, lo
sintetizaría de la siguiente forma: un ser sensible a
los otros; informado; con mucho de “contra-
corriente”, es decir contra las tendencias dominantes
y la desinformación; comprometido; y que esté
dispuesto a comprender las verdaderas causas del
“subdesarrollo” (Sergio Ferrari)
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