[R-P] El ejército boliviano comienza a sentar soberanía en el Silala

Patricia H.A. desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Dom Oct 15 22:21:58 MDT 2006


 El Ejército boliviano comienza a sentar soberanía en
el Silala 
 

La prensa chilena observa nuevos puestos militares de
Bolivia en la zona de disputa acuífera


Wilson García Mérida
(Datos & Análisis).- Sosteniendo la falacia chilena de
que el Silala es “un río de cause internacional” y no
un manantial que nace en Potosí, El Mercurio de
Santiago hace un seguimiento a la construcción de un 
puesto militar boliviano a orillas de aquella veta
acuífera que dota de agua potable al norte chileno
desde hace 98 años, en detrimento de la economía
boliviana
............................

La primera plana del periódico chileno El Mercurio en
su edición de este viernes 13 de octubre, destacó el
posicionamiento de un puesto militar boliviano en la
zona fronteriza del Silala, en el departamento de 
Potosí, donde nacen manantiales de agua dulce
desviados a Chile hace 98 años.
Reporteros de El Mercurio que se desplazaron a esa
zona fronteriza observaron que el Ejército boliviano
comienza a sentar soberanía en el Silala, anotando que
mientras se construye un nuevo cuartel a orillas del
manantial, “los soldados bolivianos deben dormir en
carpas, las que están coronadas con una bandera de su
país”.
El Mercurio recordó que el pasado mes de septiembre el
presidente Evo Morales anunció la instalación de
puestos militares para resguardar la frontera nacional
y precautelar los recursos naturales de la zona, en
alusión al conflicto por la utilización de las aguas
del Silala que mantiene con Chile. 
El puesto militar en construcción, según describe el
periódico chileno, es una edificación sólida, de unos
200 metros cuadrados, aún no terminada, pues las fotos
muestran el recinto carente de techos. Por esta 
razón, algunos soldados deben dormir en carpas
dispuestas en inmediaciones de la construcción, “las
que lucen banderas de Bolivia”.

Pisar fuerte en el Silala

El nuevo cuartel está emplazado sobre una colina, “que
les otorga a sus ocupantes una visión privilegiada”, a
cinco mil metros sobre el nivel 
del mar, y se encuentra a 85 kilómetros del poblado
chileno de Chiu-Chiu, en la Segunda Región del país
vecino. Los efectivos son soldados jóvenes, “que
visten uniformes gastados y fusiles marca SIG”.
Según admitieron los soldados bolivianos ante los
periodistas chilenos, las patrullas están sometidos a
turnos de 20 días y “tienen orden de disparar a todo
lo que se mueva”.
Por el lado chileno, a unos 30 kilómetros del límite
fronterizo, describe El Mercurio, se ubica el retén de
Carabineros de Inacaliri. “Sus efectivos deben
patrullar la frontera y cuidar los pasos fronterizos
no habilitados para abortar operaciones de traslado de
drogas. Este año han detectado 120 kilos de droga, que
burreros a pie intentaba ingresar ilegalmente al
país”.
El suboficial chileno Marcelino Varas es el jefe del
destacamento, que se localiza a 4.050 metros sobre el
nivel del mar. Asegura que no existe ningún tipo de
contacto con los funcionarios fronterizos bolivianos.
Hacia el lado de Bolivia el pueblo más cercano es
Alota, un caserío que se ubica a unos setenta
kilómetros del nuevo recinto militar boliviano.

Agua dulce en disputa

Siguiendo la argumentación oficial por la cual el
Estado de Chile se apropia indebidamente de las aguas
desviadas del manantial boliviano, la crónica de El
Mercurio informa que “el río Silala nace en territorio
boliviano y cruza al sector chileno, donde es captado
por una aducción”.
Al sostener que el Silala es un río, y no un
manantial, la estrategia chilena radica en atribuir a
ese cause un curso internacional, con lo se 
desconocen de facto la soberanía y los derechos de
Bolivia sobre aquella veta acuífera.
Pero Bolivia tiene de su lado la verdad histórica y es
la siguiente:
Hacen 98 años, el 23 de septiembre de 1908, y en el
marco del Tratado de 1904, la Prefectura de Potosí
otorgó la "concesión y consiguiente adjudicación del
uso de las aguas que forman unas vertientes
denominadas Siloli (Silala) existentes en la
comprensión del Vicecantón Quetena de la provincia Sud
Lipez de este departamento". 
Silala es un nombre inventado por los chilenos para
apropiarse de las aguas de los manatiales de Quetena.
Con ese nombre se conoce el canal artificial
construido en las épocas de la Bolivian Railway y que
la diplomacia chilena pretende asignar la categoría de
"río internacional". 
La concesión del flujo de los manantiales fue otorgada
a la empresa chilena "The Antofagasta (Chili) and
Bolivian Railway" para abastecimiento 
de las locomotoras a vapor del ferrocarril. En dicha
concesión se olvidó el detalle de especificar el monto
que la empresa concesionaria debería pagar por su uso
del agua, y si el pago debería ser mensual o anual. 
Así que hasta ahora los concesionarios no pagan ni un
centavo por el uso de esta aguas. A partir de los años
cuarenta del pasado siglo XX, las locomotoras a vapor
del ferrocarril chileno fueron sustituidas por 
máquinas a diesel, las cuales no requerían agua para
funcionar. "Por tanto", explica Cástulo Martínez, "la
concesión terminaba en ese mismo momento; pero la
empresa Railway, que ya no tenía derecho a seguir
usando dichas aguas, las usó para venderla a
consumidores chilenos de las ciudades aledañas, dando
así un uso distinto al previsto en la concesión 
original". Las poblaciones chilenas que se benefician
con la aducción de los manantiales de Quetena son
principalmente Calama, Chuquicamata y Antofagasta. 

Los empresarios del agua

"Antofagasta (Chili) and Bolivian Railway" cambió de
razón social y actualmente es conocida como
"Ferrocarril de Antofagasta a Bolivia (FCAB)" 
y pertenece al grupo económico chileno Luksic. 
Andrónico Luksic, uno de los más grandes potentados
chilenos ligado a capitales norteamericanos y
asiáticos, posee intereses agroindustriales 
en el oriente de Bolivia y no ha ocultado su ambición
de controlar el negocio del gas boliviano en puertos
chilenos. Luksic se niega a pagar al Estado boliviano
una deuda aproximada, según la Comisión de Política 
Internacional de la Cámara de Diputados, de 900
millones de dólares acumulados desde 1908 por el uso
ilegal de las aguas del Silala, arguyendo que dicha
fuente es un río internacional y no un manantial. 
En 1997, la prefectura de Potosí decidió revertir esas
aguas a dominio fiscal, en un proceso que culminó con
la rescisión de un contrato con la empresa boliviana
Ductec, que presionaba para cobrar en su favor la
deuda chilena ($us 7 millones a partir de la concesión
Ductec), en un conflicto binacional que podría ser
resuelto arbitralmente en el Tribunal 
de La Haya, si es que antes no surge algo más
violento.


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