[R-P] [redial_s_bolivar] LA FELICIDAD DE VOLVER A VER...

Patricia H.A. desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Dom Oct 8 17:20:55 MDT 2006


El Milagro de volver a ver 
por Ernesto Carmona*

Doscientos sesenta pacientes chilenos –entre mayo y
agosto de 2006– han sido operados gratuitamente de los
ojos en Venezuela desde, en el programa Misión
Milagro.
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5 de octubre de 2006

Desde Santiago (Chile) 

Revolución Bolivariana en Venezuela
  
La meta es aumentar las intervenciones a 200 por mes a
partir de septiembre. La Misión, impulsada por Cuba y
Venezuela, proyecto operar a 6 millones de
latinoamericanos en 10 años. Desde 2004, sólo en La
Habana, se ha operado a 295.791 pacientes extranjeros
Las operaciones de cataratas y ptirigión a enfermos
chilenos las han realizadas médicos venezolanos en el
Hospital Central Universitario de Barquisimeto, Estado
Lara, en el centro del país. El programa incluye el
traslado –en vuelo charter de la empresa venezolana
Conviasa–, alojamiento y alimentación en la Villa
Bolivariana (ex Villa Olímpica) de Barquisimeto,
rigurosos exámenes médicos previos a la intervención,
la operación misma y el tratamiento y control
postoperatorio, con suministro gratuito de medicinas y
fármacos.
Eventualmente, los pacientes tienen la ocasión de
hacer algunos paseos turísticos por el Estado Lara, en
particular si arriban en fin de semana o por grupos,
mientras otros se atienden en el hospital. El segundo
grupo de chilenos, por ejemplo, que llegó una tarde de
viernes de fines de julio, realizó paseos el sábado y
domingo, conociendo Quibor; donde hubo un hallazgo
arqueológico y existe un museo; el pueblo de artesanos
de Tintorero y otras atracciones del Estado Lara.
El primer día se dedica al descanso y aclimatación al
calor del trópico. Lo que más extrañan los chilenos es
el té, que en Venezuela es un brebaje exótico que más
bien se consume frío, como refresco. Pero en la Villa
Bolivariana se habilitó una tetera gigante exclusiva
para pacientes chilenos. La Villa alberga a
deportistas que viajan a competir a Barquisimeto, pero
uno de sus edificios está destinado al hospedaje de
los pacientes de la Misión Milagro que pueden proceder
de distintos países de América Latina. Las
habitaciones y suites tienen las comodidades de un
hotel, aire acondicionado, televisión, reproductor de
DVD, etc., y otras comodidades que la mayoría no tiene
en sus propios hogares.
Riguroso control médico
En el aeropuerto de Barquisimeto los pacientes son
recibidos, con música venezolana y cuecas. Pero
también se les “lee la cartilla”: no es un viaje
turístico, hay que someterse a una disciplina médica y
no se puede salir de la Villa Bolivariana, restricción
que incluso se aplica a los médicos chilenos que
trabajan como acompañantes voluntarios.
El primer día hábil los enfermos son trasladados por
grupos al hospital para un examen general, chequeos
médicos, análisis, radiografías, tomografías y cuanto
sea necesario, además del acucioso estudio de la
patología ocular que se va a operar. Mientras atiende
a extranjeros, el Hospital continúa asistiendo a su
“clientela” principal, o sea, los pacientes
venezolanos.
El primer examen se realiza en Chile, por médicos
voluntarios de todo el país. Luego, una misión médica
venezolana revisa caso por caso en la sede de la
Embajada, territorio venezolano, para evitar reclamos
de “ejercicio ilegal” del Colegio Médico. Estos
exámenes han sido practicados por Nevis Navas, jefa
del departamento de oftalmología del Hospital de
Barquisimeto, y Adriana Barreto, oftalmóloga
especialista en retinas, del mismo centro. También ha
participado la Dra. Linda Amaro, directora del
hospital venezolano.

En cada viaje se constata que cerca de un 5% de
pacientes no pueden operarse, porque se les declaró
una bronquitis o tienen otras dolencias que ocultaron
y no fueron detectadas antes del viaje. La Misión
descarta a pacientes diabéticos y con hipertensión,
pero si llegan, se les estabiliza, para decidir si se
les opera.
En el último grupo de 67 pacientes que viajaron en
agosto, tres no pudieron intervenirse. Jacqueline
Guzmán, quien en mayo se intervino el pterigión de uno
de sus ojos, esta vez presentó problemas de
coagulación que impidieron operar el segundo, al igual
que Sonia Baeza, en tanto a Magdalena Corbalán le
detectaron una cardiopatía coronaria y no fue posible
intervenirla.
Mayoría femenina
La Misión Milagro quiere reducir al mínimo el riesgo
siempre presente en cualquier acto quirúrgico. Desea
evitar situaciones como la de María Salomé, del primer
grupo de pacientes chilenos, quien tenía un ojo
perdido y sólo 20% de visión en el otro. Durante la
intervención se le declaró alta presión ocular, que
arruinó el trabajo quirúrgico. Con el apoyo de la UDI,
Salomé está ahora demandando a la Misión Milagro en
los tribunales de Chile.
Las mujeres conformaron el 78% del último grupo
chileno que viajó a Venezuela. Esta mayoría femenina
es una constante. La mujer más joven, Felicinda
Gallardo, tiene 22 años. Hilda Huerta, de 79, es la
mayor de todas. En el primer viaje, el de mayor edad
fue Filadelfo Marchant Ponce, de 85 años, de Cerro
Navia. Los menores han sido “los hermanitos Lara”, que
hicieron dos viajes para operarse cataratas congénitas
en ambos ojos. Una hermana, de 29 años, sólo pudo ser
operada de estrabismo, porque su catarata está muy
avanzada: la pobreza y la falta de atención médica
oportuna la condenaron a una ceguera precoz.
Los enfermos chilenos beneficiados por la Misión
Milagro proceden de los lugares más variados del país.
En general, de barrios pobres de comunas como Buin,
Calera de Tango, Cerro Navia, Concepción, Conchalí,
Coquimbo, Coronel, Curacaví, Estación Central, La
Granja, La Florida, La Ligua, La Pinana, La Serena,
Limache, Lo Espejo, Maipú, Ovalle, Pedro Aguirre
Cerda, Peñalolén, Quillota, San Joaquín, Talcahuano,
Valdivia de Paine, Valparaíso.
El avión destinado a estos vuelos especiales es un
Boeing 737 con capacidad para 112 personas y una
autonomía de 3.500 km, lo que hace indispensable al
menos un reabastecimiento. La escala más indicada es
Lima, pero las autoridades peruanas pusieron
dificultades en dos oportunidades, haciendo esperar al
avión con pacientes en la losa del aeropuerto. Los
vuelos desde Santiago se han visto obligados a una
vuelta por Asunción (Paraguay) y Manaos (Brasil), para
concluir en Barquisimeto. Hasta la fecha se han
realizado tres viajes, con un promedio de casi 90
pacientes, más acompañantes y médicos voluntarios
chilenos.
En el primer vuelo viajaron tres médicos, Oriel Núñez,
Vilma Sánchez y Camilo Bass. También, otros 11
acompañantes, quienes resultan indispensables para
organizar y asistir a 94 pacientes que jamás habían
viajado en avión. El segundo grupo estuvo a cargo de
la Dra. Ana Tania Toro, médico chilena-venezolana, y
del Dr. Jorge Orellana, graduado en Cuba. El tercer
grupo fue acompañado por los doctores Rodolfo Leveque
y Carlos Tamayo. En los dos primeros viajes, los
pacientes fueron asistidos, además, por el Embajador
de Venezuela, Víctor Delgado. En todas las misiones
han viajado como responsables los funcionarios
diplomáticos Ulises Jiménez y Nelly Piña.

Desde que el Hospital de Barquisimeto se incorporó a
la Misión Milagro, en octubre de 2005, se han operado
de los ojos 3.800 pacientes, entre venezolanos y
extranjeros. De ese total, 3.120 pacientes venezolanos
conforman la gran mayoría, en tanto el resto, es decir
680 enfermos, el 18% de los operados en esa ciudad, se
trasladó desde Chile (260), Ecuador, Nicaragua, El
Salvador y República Dominicana, informó la doctora
Linda Amaro, directora del centro hospitalario. P
La Misión Milagro también utiliza hospitales de otras
ciudades venezolanas donde han operado de cataratas,
pterigión y ptosis palpebral a 17.970 pacientes entre
enero y agosto de 2006, entre ellos 14.976 venezolanos
y 2.994 extranjeros. El 17% de las operaciones
solidarizaron con latinoamericanos pobres. Sin
embargo, la cifra total de intervenciones fue de
19.381. Hubo más cirugías que personas operadas debido
a que un 8% se intervino ambos ojos. Es el caso de
Norma Hernández, una modesta habitante de La Granja,
que viajó en mayo a operarse de pterigión y regresó en
agosto para intervenirse el segundo ojo. En otros
casos, algunos pacientes se quedaron 10 días más en
Barquisimeto para operarse el otro ojo.
Experiencias personales
“Cuando me sacaron la venda y abrí los ojos no pude
contener la alegría de volver a ver con mi ojo malo y
comencé a gritar ¡Viva Venezuela!” Lilian Bravo
Zamora, escritora chilena. Recibió cirugía de
cataratas en sus dos ojos en tres semanas.

En algunos casos, los pacientes deben quedarse más
días. En el primer viaje, tres pacientes que
presentaron complicaciones causadas por diabetes y
presión alta regresaron en un vuelo comercial.
Conviasa, una empresa recientemente creada por el
gobierno de Hugo Chávez, sólo cubre por ahora rutas
internas. Realiza vuelos especiales al exterior con
aviones destinados exclusivamente a ese propósito, al
servicio de la Misión Milagro. Sin embargo, en julio y
agosto debieron realizar numerosos viajes a El Líbano
para rescatar a cientos de venezolanos atrapados en la
agresión de Israel a ese país.
“Yo llegué tuerto y hora tengo de nuevo mis dos ojos
buenos como para seguir trabajando”, dice Mario
González, de 60 años, campesino de Valdivia de Paine,
que viajó a operarse en agosto, en el tercer grupo de
pacientes.
“Ya no me acordaba cómo era ver bien: cuando abrí los
ojos pude ver la luz y las finas y hermosas manos de
la oftalmóloga venezolana que me operó las cataratas”,
explica la escritora Lilian Bravo. “No sé cómo
expresar mi agradecimiento ante tanta generosidad del
pueblo venezolano porque soy un hombre muy inculto,
sin educación, no tengo lenguaje: lo cierto es que en
Chile no tenía ninguna posibilidad de operarme”,
agrega Mario González.
Sonia Cárdenas, del Valle de Elqui, se expresa de
manera similar: “En mi pueblo, les contaré a todos lo
bien que nos atendieron en el Hospital de Barquisimeto
y en la Villa Bolivariana”.
Mario González, al igual que la mayoría, jamás había
salido al exterior ni viajado en avión. “Volar me da
terror; nunca más volveré a hacerlo”, asegura este
trabajador rural. En el viaje de regreso del tercer
grupo prefirió hacer el vuelo con la ventanilla
cerrada, para no ver las nubes y hacerse la idea que
en viajaba en autobús.
El último grupo de pacientes operados tuvo un azaroso
viaje que se alargó por 25 horas cuando las
autoridades peruanas retuvieron el avión por más de 4
horas en Lima, durante el reabastecimiento de
combustible, bajo el pretexto de reparos al plan de
vuelo autorizado a Conviasa por la aeronáutica de ese
país.
Mil operaciones en 2006
Durante una larga permanencia en Mendoza esperando que
se despejara la neblina en el aeropuerto de Santiago,
Mario González se encargó de averiguar con los pilotos
los detalles técnicos del avión venezolano. Le
informaron que recorre 3.500 km con 19.000 litros de
combustible. Transporta 112 pasajeros y varias
toneladas de equipaje. Le explicaron que el mayor
gasto de combustible está en el despegue. Averiguó
cuántos kilómetros había viajado y concluyó que el
avión tenía un rendimiento de 4 litros por km.
González se gana la vida cargando a pala arena y
piedras en una camioneta de su propiedad.
En lo que resta del año, hay el propósito de trasladar
a Venezuela a 200 pacientes en dos grupos mensuales
entre septiembre y diciembre, para totalizar mil
operaciones en 2006, informó el Embajador Víctor
Delgado. Ya existe financiamiento, itinerario de
viajes de Conviasa y un programa de trabajo con el
Hospital de Barquisimeto.
¿Qué hacer para postular a Milagro?
Los interesados en operarse de los ojos en Venezuela
no necesitan otro requisito que ser pobres sin acceso
a la salud. No se les exige militancia política
alguna, ni siquiera que sean simpatizantes del proceso
que lidera el gobierno del presidente Hugo Chávez.
El primer paso consiste en reunir papeles médicos que
hagan constar los diagnósticos de cataratas, pterigión
o alguna otra patología considerada por la Misión
Milagro, que suele incluir ptosis palpebral y –con
menos frecuencia– estrabismo, miopía, trasplante de
córnea, retinopatía diabética, glaucoma,
desprendimiento de retina y otras menos frecuentes.
Las patologías prioritarias son las cataratas y el
pterigión, o pterigium, que consiste en una invasión
de tejido fibro-vascular en la córnea, desde la
conjuntiva del lado interno del ojo, aunque también
suele presentarse en la superficie externa de la
córnea.
La catarata es una patología que nubla u opaca el
cristalino del ojo, que debe ser claro y transparente.
La enfermedad rara vez es congénita, se adquiere a
mediana edad y abunda entre los pobres
latinoamericanos del campo y la ciudad.
El Embajador Víctor Delgado explicó los pasos que
deben dar los postulantes en Chile (y en cualquier
país latinoamericano):
1.- Dirigir una carta –notariada– a la Misión Milagro,
manifestando el deseo de operarse, asumir la
responsabilidad de la decisión y eximir a la Misión de
algún eventual riesgo quirúrgico.
2.- Adjuntar certificados médicos que hagan constar
las patologías oculares, indicar qué enfermedades
padecen, sin ocultar ninguna (por ejemplo,
hipertensión, diabetes, cardiopatías) y señalar qué
medicamentos consumen a diario para controlar
enfermedades (insulina, pastillas anti-hipertensión y
otros fármacos).
3.- Incluir una fotocopia de la cédula de identidad
por ambas caras, indicar claramente el domicilio y
citar algún teléfono de contacto donde se les pueda
ubicar.
4.- Todos esos papeles deben ser enviados por correo
certificado a la embajada respectiva, en el caso de
Chile a Misión Milagro-Chile, Embajada de Venezuela,
Bustos 2021, Providencia, Santiago.
 

* Ernesto Carmona es consejero nacional del Colegio de
Periodistas de Chile y secretario ejecutivo de la
Comisión Investigadora de Atentados a Periodistas
(Ciap) de la Federación Latinoamericana de Periodistas
(Felap).
 
 



	
	
		
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