[R-P] Agua: la escasez cruza frontera
Edgar Schmid
condornacional en yahoo.com.ar
Sab Oct 7 18:03:42 MDT 2006
Agua: la escasez cruza fronteras
Lester R. Brown
IPS
Equilibrar la oferta y la demanda de agua fue,
históricamente, responsabilidad de los gobiernos
nacionales. Pero ahora la escasez hídrica atraviesa
fronteras a causa del comercio internacional de
cereales.
Producir una tonelada de cereales insume 1.000
toneladas de agua. Por lo tanto, importarlos es la
manera más eficiente de importar agua.
Los países usan cereales para balancear sus cuentas
hídricas. De modo similar, comerciarlos a futuro es,
en cierto sentido, hacerlo con el agua a futuro.
La falta de agua ya perjudica las cosechas en algunos
países. Entre ellos, China, mayor productora mundial
de cereales.
El bombeo excesivo redujo el ya poco profundo acuífero
que se extiende debajo de su llanura septentrional,
obligando a los agricultores a recurrir a las
profundas napas acuífero fósil de la región, cuyas
reservas son limitadas.
Los cultivadores de trigo en algunas áreas de la
llanura ahora extraen agua a una profundidad de 300
metros.
La producción china de cereales cayó de su máximo
histórico de 392 millones de toneladas en 1998 a unos
358 millones de toneladas en 2005, según estimaciones.
Esta caída de 34 millones de toneladas excede la
cosecha de trigo canadiense. China cubrió ampliamente
esa reducción apelando sus otrora enormes existencias
hasta 2004, a tal punto que importó siete millones de
toneladas de granos.
La escasez de agua es incluso más seria en India,
simplemente porque el margen entre el consumo real de
alimentos y la supervivencia es muy precario. Las
cosechas de trigo y arroz, los principales granos de
India, todavía aumentan.
Pero en los próximos años la pérdida de agua de
irrigación podría superar los avances tecnológicos y
mermar las cosechas en algunas partes del país, como
ya ocurre en China.
Luego de China e India, hay una segunda serie de
países con gran déficit hídrico: Argelia, Egipto,
Irán, México y Pakistán. Tres de estos --Argelia,
Egipto y México-- ya importan buena parte de sus
granos.
Sin embargo, al mismo tiempo que China, Pakistán
recurrió abruptamente al mercado mundial en 2004, para
importar 1,5 millones de toneladas de trigo. Es
probable que sus necesidades de importaciones aumenten
en los próximos años.
Medio Oriente y África septentrional --desde
Marruecos, en el oeste, hasta de Irán, en el este-- se
convirtieron en el mercado de importación de cereales
de crecimiento más acelerado.
La demanda de granos se debe tanto al rápido
crecimiento de la población como al creciente
bienestar económico, producto, en buena medida, de las
exportaciones de petróleo.
Con prácticamente cada país de la región presionando
al máximo sus límites hídricos, la creciente demanda
urbana de agua puede ser satisfecha solamente restando
irrigación a la agricultura.
Egipto, con unos 74 millones de habitantes, se volvió
un gran importador de trigo en los últimos años. Ya se
disputa el primer puesto con Japón. Ahora importa 40
por ciento de su consumo total de cereales, proporción
que crece a medida que el consumo de su creciente
población supera la cosecha irrigada por el río Nilo.
Argelia, con 33 millones de habitantes, importa más de
la mitad de sus granos, lo que significa que el agua
incorporada al cereal importado excede el uso de agua
de origen nacional para todo propósito.
A causa de su fuerte dependencia de las importaciones,
Argelia es particularmente vulnerable a cualquier
altibajo del mercado mundial de granos.
En total, el agua requerida para producir cereales y
otros productos agrícolas importados por Medio Oriente
y África septentrional el año pasado igualaron el
flujo anual del río Nilo en la represa de Aswan.
Así, el déficit hídrico de la región representa otro
Nilo fluyendo en la región bajo la forma de grano
importado.
A menudo se dice que las futuras guerras en Medio
Oriente se librarán más a causa del agua que por el
petróleo, pero la competencia hídrica ya es evidente
en los mercados mundiales de granos.
Son los países financieramente más fuertes --no
necesariamente aquellos que lo son desde el punto de
vista militar-- los que quedarán mejor ubicados en
esta competencia.
Saber dónde se concentrarán mañana las importaciones
de cereales requiere mirar qué regiones y países
sufren hoy déficit hídrico.
Hasta ahora, los que importan buena parte de sus
granos han sido los más pequeños. Ahora el déficit
crece rápidamente, tanto en China como en India, cada
una con más de 1.000 millones de habitantes.
Cada año se amplía la brecha entre el consumo mundial
de agua y su suministro sustentable. Tanto la
reducción del acuífero como el desvío del agua a las
ciudades contribuirá con el creciente déficit de
irrigación y, por lo tanto, con una mayor escasez en
países con pocas reservas hídricas.
El bombeo excesivo para satisfacer la creciente
demanda de alimentos garantiza una caída de la
producción agropecuaria en el futuro, cuando los
acuíferos estén agotados. Por eso, muchos países crean
una "economía de burbuja alimentaria".
Según ese criterio, la producción de alimentos se
infla artificialmente por la extracción insostenible
de agua subterránea.
Los efectos no fueron obvios cuando los agricultores
comenzaron a bombear agua a gran escala hace pocas
décadas. La gran conveniencia de usar con ese fin las
napas subterráneas sin apelar a sistemas de agua
superficial a gran escala es que los cultivadores
pueden regar cultivos sólo cuando es necesario,
maximizando la eficiencia.
Además, el agua subterránea también está disponible en
la estación seca, lo que permite a muchos agricultores
de regiones templadas duplicar los cultivos.
En Estados Unidos, 37 por ciento del agua de
irrigación es subterránea. El resto procede de fuentes
de la superficie.
Tres grandes productores de cereales --el meridional
estado de Texas y los centrales de Kansas y Nebraska--
obtienen, cada uno, entre 70 y 90 por ciento de su
riego del acuífero de Ogallala, un acuífero fósil con
poca recarga.
La inusualmente alta productividad de la irrigación de
fuentes subterráneas significa que las pérdidas en la
producción alimentaria serán desproporcionadamente
grandes cuando estas reservas se agoten.
¿Hasta qué punto la escasez hídrica se traduce en
escasez alimentaria? ¿En qué países las pérdidas en el
agua para irrigación por la reducción de acuíferos
redunda en una caída en la producción cerealera?
David Seckler y sus colegas del Instituto
Internacional para el Manejo del Agua, lo resumieron
diciendo que "muchos de los países más poblados del
mundo --China, India, Pakistán, México y casi todos
los países de Medio Oriente y África septentrional--
literalmente tuvieron un pase libre en las últimas
dos o tres décadas, agotando sus recursos
subterráneos".
"El castigo por el mal manejo de este valioso recurso
está llegando ahora, y no es exagerado decir que los
resultados podrían ser catastróficos para estos países
y para todo el mundo", agregaron.
Dado que la irrigación expandida ayudó a triplicar la
cosecha mundial de cereales entre 1950 y 2000, no
resulta sorprendente que las pérdidas de agua reduzcan
las cosechas.
Con agua para irrigación, muchos países están en un
clásico modo de excederse y caer.
Si los países que bombean excesivamente sus reservas
subterráneas no toman rápidamente medidas para reducir
el uso del agua y estabilizar los balances hídricos,
será casi inevitable una caída en la producción de
alimentos.
(*) Lester R. Brown es presidente del Instituto para
las Políticas de la Tierra y autor de "Plan B 2.0:
Rescuing a Planet Under Stress and a Civilization in
Trouble" ("Plan B 2.0: Rescatando un planeta en
tensión y una civilización en problemas").
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