[R-P] Rusia e Iberoamérica
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Jue Oct 5 11:39:38 MDT 2006
Gentileza de Bob Weiss
[Es una visión, lógicamente, ruso-céntrica. Pero no deja de
presentar flancos para un análisis hecho desde nuestros propios
intereses.]
Opiniones
IBEROAMÉRICA: ¿ÁREA DE ESTABILIDAD INTERNACIONAL?
Nikolai JORUNZHYI, politólogo,
para "SIEMPRE".
RIA-NOVOSTI.
En la vida cotidiana los habitantes de Rusia entran en permanente
contacto con América Latina.
O sea a la hora de tomar café brasileño, de deleitarse con la tequila
mexicana y cuando asisten a "Juno y Azar"- historia de amor de un
viajero ruso y una jovencita española en California que a principios
del siglo XIX se denominaba Nueva España y más tarde, México- musical
que por más de dos decenios se mantiene en la cartelera del moscovita
teatro Lenkom. Pero pocos rusos saben que el sistema fast-food
"Rostix" es la empresa conjunta ruso-venezolana.
A nivel político se crea la impresión que el conflicto entre Israel y
Líbano, el programa nuclear iraní, las relaciones ricas en
acontecimientos con los países de la CEI, el activo diálogo político
con Europa y EE UU y, por último, la visita realizada en septiembre
por el presidente de Rusia al Africa, han relegado el diálogo con los
países latinoamericanos y caribeños a la periferia de los intereses
de política exterior de Rusia.
Al intervenir en la rueda de prensa celebrada en 2004 en la ciudad de
México, el presidente Putin declaró: "A causa de los harto conocidos
acontecimientos de la década del 90, cuando nos vimos obligados a dar
prioridad a nuestros propios asuntos, poco nos interesaba la vida de
América Latina. Pues ahora, y estoy profundamente convencido de ello,
teniendo en cuenta el potencial de los países latinoamericanos, el
desarrollo de sus respectivas economías y el creciente prestigio de
esas naciones a escala internacional, Rusia no tiene derecho de
preterir este derrotero de su política. Trabajaremos tenazmente en
esa dirección manteniendo cooperación con todos los Estados del
continente".
En realidad, América Latina y los países caribeños poseen inmenso
potencial: el número de sus habitantes asciende a casi 500 millones,
lo que representa el 10% de la población planetaria; ocupa más del
15% de tierra firme; le corresponde un 8% del producto mundial y, de
hecho, una quinta parte de los principales recursos minerales del
orbe.
Las visitas realizadas en 2004 por el mandatario ruso a México,
Brasil y Chile, los viajes de los presidentes de Venezuela (2006,
2004), de Brasil y México (2005) a Rusia, las entrevistas de Vladímir
Putin con sus homólogos de Brasil y México en el marco del "diálogo
ampliado" de los líderes del G-8 en la Cumbre-2006 en San Petersburgo
atestiguan que para Rusia las relaciones con América Latina son
importantes y libres de consideraciones coyunturales.
Contactos políticos
Rusia mantiene relaciones diplomáticas no sólo con todos los 33
Estados iberoamericanos y caribeños, sino también con las
asociaciones multipartitas de los países del área: el Mercado Común
Suramericano MERCOSUR, el Grupo Río: esa prestigiosa e influyente
asociación de los países latinoamericanos que tiene por misión
coordinar su política exterior. En base a su estatus de observador
permanente, Rusia mantiene contactos con la Organización de Estados
Americanos (OAE), estrecha sus lazos con la Comunidad Andina (CA), ha
establecido el diálogo político con las naciones agrupadas en el
Sistema Integracionista Centroamericano (SIC) y la República
Dominicana, con la Comunidad Caribeña (CARICOM) y se desarrollan
contactos con el Foro Iberoamericano.Rusia tiene el estatus de
observador ante la Asociación Latinoamericana de Integración (ALI) y
la Asociación de Estados Caribeños (AEC). Rusia estima que en caso de
ampliarse el Consejo de Seguridad de la ONU en su composición habrá
de entrar también representantes de América Latina.
La Asamblea Federal de la Federación de Rusia desarrolla sus
relaciones con el Parlamento Latinoamericano y ya se proyecta
establecer contactos con los Parlamentos Andino, Amazónico y
Centroamericano, también con el Foro Interparlamentario de las
Américas.
Las estructuras económicas multipartitas adquieren también las
funciones de coordinación política. Junto con EE UU y el Canadá,
México forma parte de la Zona Norteamericana de Libre Comercio
(NAFTA). La América Latina y la región Caribeña que durante mucho
tiempo volvían las espaldas al Asia, ahora se vuelven de cara a ese
continente y se incorporan a las estructuras de la Comunidad Asia-
Pacífico. México, el Perú y Chile ya participan en el Foro de
Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC).Estos últimos años fue
creado un nuevo canal que permite estrechar las relaciones políticas
de Rusia con la región. Al mantener cooperación con las
organizaciones regionales del Hemisferio Occidental, la diplomacia
rusa da prioridad a las más influyentes de ellas: el Grupo Río y la
OEA, en la que Rusia participa con estatus de observador.
Crece sostenidamente el papel que los países latinoamericanos y
caribeños desempeñan en el mundo contemporáneo siendo uno de los
centros de actividad política y económica mundial e importante
eslabón estructural del mundo multidimensional en proceso de
formación. El firme apego a la primacía del Derecho Internacional, al
fortalecimiento de los mecanismos multipartitas que regulan las
relaciones interestatales, las iniciativas adelantadas en la
elaboración de las normas jurídicas a tenor con las realidades del
siglo XXI contribuyen al reconocimiento de los países de esa región
como partners constructivos en el quehacer mundial. Procede señalar
al respecto la postura de principios hacia el problema iraquí asumida
por México y Chile como miembros del CS y apoyada por la mayoría de
países del área. Rusia tiene en gran estima la actitud común de los
latinoamericanos en apoyo al régimen de no proliferación del arma de
destrucción masiva y de los medios de su transporte. Para la
actividad pacificadora reviste especial significado la añosa
experiencia de efectiva observancia del Tratado de Prohibición del
Arma Nuclear en América Latina y la cuenca del Caribe (Tratado de
Tlatelolco). En general, se puede afirmar que América Latina y la
Región Caribeña son el área de estabilidad en materia de política
internacional.
Hace mucho que los principales centros de fuerza en el ámbito mundial
apreciaron el papel que desempeña esa región. Es evidente la
activación de la diplomacia europea tanto a nivel bilateral, como en
el marco de la Unión Europea; de los Estados asiáticos, ante todo la
RPCh, el Japón y Corea del Sur, y los últimos años, también de la
India. Entre los países de la CEI (además de Rusia) en la dirección
latinoamericana comienzan a trabajar Ucrania, Armenia y Bielorrusia.
Actualmente, la Unión Europea es principal donante de la región
prestando asistencia oficial al desarrollo de los programas
humanitarios, liderea por el monto global de inversiones habiéndose
adelantado a EE UU, y se clasifica en el segundo lugar, después de
éste, por el volumen del comercio.
Cooperación económica y comercial
El año pasado una delegación de los círculos gubernamentales y de
negocios del estado de Rio de Janeiro visitó Rusia. En agosto de 2006
una delegación del Grupo de las Provincias Argentinas del Centro
sostuvo negociaciones en la Cámara de Comercio e Industria de la FR.
Este otoño en Moscú se celebrará el foro de negocios ruso-mexicano
que impulsará aún más la cooperación económica de los dos países.
Hoy en el comercio exterior de Rusia a los países de la región
corresponde un 4%, lo que, sin embargo, es confrontable con la parte
de EE UU y el Canadá, un 6%. El intercambio anual de mercancías
asciende a 6 mil millones de dólares, lo que no corresponde a las
posibilidades ni al deseo de ambas partes. A este respecto existen
varias aclaraciones. Se habla mucho y con razón de los problemas y
limitaciones vinculados con el carácter periférico del desarrollo
económico de los Estados latinoamericanos y caribeños, de las
controversias y paradojas que acusa su incorporación al proceso de
globalización. Pero existe también otra cara de la medalla: la
formación de los centros industriales y financieros. En las
exportaciones de los países del área casi dos tercios corresponden a
la producción industrial.
Las dificultades que acusa el desarrollo de las relaciones económicas
y comerciales con los países latinoamericanos y caribeños, se deben
en parte a los problemas del sistema económico ruso y la insuficiente
incorporación de Rusia a las estructuras de la economía mundial. A
este respecto importa señalar la debilidad del sector crediticio-
bancario, del mecanismo de apoyo de las exportaciones, excepto las
materias primas, insuficiente conocimiento profesional que los
sectores empresariales rusos tienen de los mercados latinoamericanos
y caribeños. Teniendo incluso la producción competitiva, en muchos
casos los suministradores rusos no pueden organizar bien el servicio
técnico, tienen problemas con el suministro de piezas de repuesto, la
logística y la estrategia y táctica de marketing.
Parte de la responsabilidad recae también sobre los consocios
latinoamericanos, lo que se debe a la coyuntura inestable en algunos
mercados, la preparación insuficiente de los partners locales que no
son listos aún a aceptar proyectos de cooperación a largo plazo ni
atenerse al rígido sistema de pagos. Todavía siguen existiendo las
barreras sicológicas. Los suministradores latinoamericanos se
distinguen poco de los exportadores rusos que no conocen bien los
rasgos peculiares del trabajo en mercados correspondientes. Todo esto
explica el alto nivel de mediación de terceros en el comercio ruso-
latinoamericano. Otro problema que frena el desarrollo de los
vínculos económicos y comerciales es que los latinoamericanos no se
apresuran a reconocer el estatus de mercado de la economía rusa
(actualmente, lo hicieron solamente Brasil y Colombia), se aplican
aún las medidas antidúmping respecto a las mercancías rusas, ante
todo, metales ferrosos y sus artículos, así como a los abonos
minerales (México, Argentina, el Perú y Venezuela).
El empresariado ruso muestra creciente interés hacia la región en los
sectores tales como la energía, extracción de petróleo y gas,
construcción de automóviles y maquinaria, metalurgía, actividad
bancaria, pesca y cooperación en materia de altas tecnologías y
exploración del espacio extraterreste y energía atómica con fines
civiles. Por ejemplo, fue firmado el contrato de suministro de
equipos para la planta hidroeléctrica en Brasil, ganada la licitación
de suministrar turbinas hidráulicas para una planta hidroeléctrica en
México, sigue realizándose el contrato de explotación de una central
hidroeléctrica concertado por cinco años con Colombia. En América del
Sur trabajan nuestros petroleros. Rusia sostiene el diálogo con
Venezuela y México, como principales productores de crudo en la
región, en interés de asegurar la estabilidad del mercado de
petróleo. El Gobierno de la Federación de Rusia espera discutir con
MERCOSUR el tema del sector gasífero de inmensa importancia para el
complejo energético de los países que integran ese Mercado. Al
atribuir gran significado al comercio de armas con los países del
área, Rusia se rigue por el principio de impedir la acumulación
desestabilizante, a costa de las exportaciones rusas de armas, que
sea capaz de provocar el desequilibro de fuerzas en la región.
Lazos humanitarios
Rusia fomenta la cooperación con el área por la línea del Ministerio
de Situaciones de Emergencia: se lleva a cabo el trabajo con miras a
crear un Centro Regional de reacción a las situaciones de emergencia
en Centroamérica.
Los festivales de cultura iberoamericana que se organizan en Rusia,
llevan a fortalecer las tradiciones de cooperación cultural con los
países latinoamericanos y caribeños, con España y Portugal.
Desde hace mucho Rusia está presente en América Latina y el Caribe.
Los primeros asentamientos rusos fueron creados por los viejos
creyentes, quienes al recorrer la mitad del mundo, se instalaron en
tierras de Bolivia, Brasil y Uruguay. Los oficiales rusos servían en
el ejército de Bolívar, peleaban por la independencia de Paraguay en
el siglo XIX; al cruzar Alaska y América del Norte los cosacos y
pioneros rusos decidieron establecerse en California. En América
Central y del Sur viven de 300 a 350 mil oriundos de Rusia y la URSS.
El Gobierno de la Federación de Rusia ayuda a ampliar la presencia de
la Iglesia Ortodoxa Rusa en el área. En Bolivia, Venezuela, la
República Dominicana, México, Costa Rica, Nicaragua, Panamá, el Perú,
Uruguay, Chile, Ecuador y Jamaica funcionan asociaciones de egresados
rusos de los centros docentes superiores rusos y soviéticos. Gracias
a estas, en muchos países existen asociaciones y sociedades de
amistad con la FR, centros de estudio del idioma y cultura rusos, se
organizan visitas de personalidades sociales de Rusia, giras de
artistas y exposiciones de pintores. Pese a la comercialización de
los lazos culturales, poco a poco se restablecen las antiguas
tradiciones de cooperación en ese ámbito. Un testimonio de ello fue
la celebración en Rusia de los festivales de cultura iberoamericana,
la organización en estos países de muestras artísticas, semanas del
cine ruso y días de la cultura rusa. En Brasil se abrieron las
primeras, y por el momento las únicas, escuelas del Gran Teatro de
Moscú en el extranjero (ciudad de Joenvil) y de la escuela de música
P.I.Chaikovsky (ciudad de Fortaleza) con el concurso del
Conservatorio de Moscú.
Este correo lo ha enviado
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
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