[R-P] Para el Druida Killian / s/Tierra y Libertad

INFOR-MET rmermet en yahoo.com.ar
Mar Oct 3 13:44:02 MDT 2006


Quizas no tengas este comentario de Spili, sobre la
pelicula de Ken Loach, de T y L.
 
El viejo era muy amante del cine.
Va entonces, un texto, del mejor Spilimbergo
Vale la pena releerlo.

...y Cuidado con los menhires...

rolo
=======================================================
Recuperando la memoria histórica

ESPAÑA 1936 EN EL FILME "TIERRA Y LIBERTAD"

La exitosa presentación de la película "Tierra y
Libertad" ha suscitado revuelo en el país de los
Dinosaurios. Han transcurrido seis largas décadas
desde que la rebelión fascista acaudillada por Franco
descargó su furia sobre los trabajadores y el pueblo
de España, sangriento prólogo de la segunda guerra
mundial. Durante todo ese lapso, dos versiones de la
guerra civil se repartieron el  escenario. La primera
decía que los rebeldes, representantes de la "nación",
se habían levantado contra la conjura atea y apátrida
de los "rojos", agentes de Moscú. Esta versión sufrió
fuerte descrédito tras la derrota del Eje Roma-Berlín
en la II guerra mundial. La segunda versión presentaba
a la virtuosa República, víctima de la conjuración
fascista. Ambas versiones, simétricamente
complementarias, ocultaba arteramente el hecho de
fondo, a saber: que un alza revolucionaria del heroico
proletariado español, con foco en Cataluña, había sido
aplastada por un movimiento de pinzas encarnado por la
rebelión fascista y, en el frente interno del campo
republicano, por la represión sangrienta promovida por
Moscú y ejecutada por sus servicios y el P.Comunista
español. Tal el meollo de lo que un historiador no
tendenciado, Raymond Carr, ha titulado "La Tragedia
Española". 

El derrumbe inglorioso de la Unión Soviética ha
desvanecido el código de silencio, gracias a lo cual
el inglés Ken Loach ha logrado producir y difundir su
"Tierra y Libertad", un relato de ficción en ceñido
paralelo con el testimonio de su compatriota George
Orwell en "Homenaje a Cataluña". El libro de Orwell,
testigo directo del drama, fue escrito a pocos meses
de su huida de Cataluña para evitar el fusilamiento
que le aguardaba por su pertenencia a las milicias del
Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), víctima
central de la represión stalinista.

GEORGE ORWELL: UN TESTIGO LUCIDO 

La obra se compuso cuando aún era incierto el
desenlace de la guerra civil, no obstante lo cual
constituye un análisis genial de las fuerzas en
conflicto, no menos que un testimonio viviente de las
peripecias del frente y la retaguardia, digno de los
"Diez días que conmovieron al mundo" de John Read o
"China shakes de world" ("China ábranle le monde") de
Jack Welden.   

Decía George Orwell: "De hecho, en España no se
desarrollaba una mera guerra civil, sino el comienzo
de una revolución. Esta es la situación que la prensa
antifascista fuera de España ha tratado especialmente
de ocultar. Toda la lucha fue reducida a una cuestión
de "fascismo versus democracia", y el aspecto
revolucionario se silenció hasta donde le fue posible.
En Inglaterra ... sólo dos versiones de la guerra
española tuvieron alguna publicidad digna de mención:
la versión derechista de los patriotas cristianos
enfrentando a los bolcheviques sedientos de sangre, y
la versión izquierdistas de los republicanos
caballeros que sofocaban una revuelta militar. Pero el
hecho central fue exitosamente omitido" (1).

Y añade:

"... Todo el mundo estaba decidido a impedir la
revolución en España; en especial el Partido
Comunista, respaldado por la Rusia Soviética, lanzó su
máxima energía contra la revolución. Según la tesis
comunista, una revolución en esa etapa resultaría
fatal, y en España no debía aspirarse al control
ejercido por los trabajadores, sino a la democracia
burguesa. Es innecesario señalar por qué la opinión
"liberal" adoptó idéntica actitud". 

Más adelante: "El vuelco general hacia la derecha se
produjo en octubre-noviembre de 1936, cuando la URSS
inició el envío de armas al gobierno y el poder
comenzó a pasar de los anarquistas a los comunistas". 

COLAPSO DE LA REPUBLICA BURGUESA

Ahora bien, la singularidad del caso español consistía
en lo siguiente: lejos de presenciarse un ascenso
revolucionario de los trabajadores hacia el poder,
éste cayó en manos de la CNT-FAI (Confederación
Nacional de los Trabajadores-Federación Anarquista
Ibérica) como contragolpe del pronunciamiento militar
franquista, enfrentado victoriosamente por una
prodigiosa movilización obrera en Barcelona, Valencia,
Madrid y otros centros urbanos. Por un lado, la
estructura del Estado republicano-burgués quedó
prácticamente vaciada; por el otro, los rebeldes
vieron fracasar su proyecto de un golpe de Estado
clásico protagonizado por un sector del Ejército, con
el respaldo del grueso de la Iglesia española y las
clases dominantes. 

Así describe la situación el historiador Raymond
Carr(2):

"España es la UGT y la CNT" (3), decía un slogan.
Durante dos meses, la afirmación fue cierta. Ante la
toma del poder por los sindicatos, el gobierno de
Barcelona (la Generalidad creada por el Estatuto de
Autonomía) se derrumbó. En los primeros días de la
revolución los dirigentes de la CNT abandonaron las
barricadas para dirigirse, armados y sin afeitar, al
despacho de Companys, presidente de la Generalidad,
que les dijo: "Sois los dueños de la ciudad y de
Cataluña, porque habéis vencido a los militares
fascistas ... Todo está en vuestro poder". Si la CNT
no lo necesitaba presentaría su renuncia. Pero añadió:
"Si, por el  contrario, creéis que en este puesto, que
sólo muerto hubiese dejado ante el fascismo
triunfante, puedo, con los hombres de mi partido, mi
nombre y mi prestigio, ser útil en esta lucha ...
podéis contar conmigo". 

Continúa Carr: "Como los principios de la CNT le
prohibían formar parte de ningún gobierno, y mucho
menos de un gobierno burgués, la llamada de Companys
dio lugar a un doble sistema de "gobiernos paralelos".
En Barcelona, el poder real no estaba en el gobierno
'legal', sino en el Comité‚ Central de Milicias
Antifascistas, comité en que la CNT podía participar
sin renunciar a su tradición ideológica".

LOS ANARQUISTAS Y EL PODER

Para los anarquistas de la CNT-FAI, las palabras
Estado, política, Gobierno, eran palabras prohibidas.
Ya Mar y Engels, hablando sobre los "bakuninistas"
españoles, habían demostrado que este apoliticismo era
un caso límite de la capitulación ante la burguesía,
pues le cedía las palancas decisorias del Poder. Pero
no podían imaginar hasta qué punto esta crítica
tendría una trágica confirmación medio siglo después.
Menos aún, que la cesión del poder a la burguesía
resultase en beneficio del Partido Comunista y de
Stalin.   

Simultáneamente, debe subrayarse que la FAI-CNT
encabezaba un gigantesco movimiento de las masas
obreras y campesinas en Cataluña, Andalucía y otras
regiones ibéricas, impregnado de profundas
motivaciones revolucionarias hasta representar uno de
los puntos culminantes de la epopeya libertadora de
los oprimidos de la Tierra, que a sangre y fuego
barrieron las fuerzas contrarrevolucionaria del
stalinismo, la derecha socialista y los republicanos
burgueses, bajo el patrocinio de Moscú. 

El primer capítulo de la tragedia lo escribió la
errónea concepción sobre el poder de los anarquistas.
Dice, al respecto, Raymond Carr:

"La revolución, que los anarco-sindicalistas habían
planificado como obra propia, cayó de repente en sus
manos en julio (de 1936) como reacción a un golpe de
la derecha contra un gobierno burgués-democrático.
'Los generales -escribió Federica Montseny-
desencadenaron la revolución que todos queríamos pero
nadie esperaba'". 

"Su instinto revolucionario les había llevado a
hacerse con el poder efectivo en los lugares donde era
la fuerza predominante, tal como había hecho la
CNT-FAI en Barcelona. Pero habían evitado chocar con
sus principios apolíticos y antiburgueses renunciando
a entrar en los distintos gobiernos y creando un
Comité" de Milicias Antifascistas, medida que el POUM
calificó de preciosismo semántico que ocultaba una
resistencia criminal a tomar el poder político para
las clases trabajadoras". 

"En cualquier caso, concluye Raymond Carr, en julio
(de 1936) las riendas estaban en manos de la CNT.
Pero, como insistía (Joaquín) Maurín (4), su poder era
precario. Debería haberse olvidado de sus principios y
tomar el poder político para los trabajadores. Era una
oportunidad que no volvería a presentarse".

¿Cuál era en tal contexto el papel del POUM, dirigido
por Maurín y Andrés Nín? El POUM era un partido
relativamente pequeño, de algunos miles de afiliados,
de ideología marxista-leninista, independiente de
Stalin y Moscú. Aliado natural de la CNT-FAI, con sus
propias milicias combatiendo en el frente de Aragón,
pretendió empujar, sin éxito, a los
anarco-sindicalistas a tomar el poder en sus zonas de
influencia, particularmente en Cataluña. No era un
partido trotskista, aunque la policía y la prensa
stalinistas lo satanizaron como tal.

LOS TERMINOS DEL CONFLICTO 

La discusión entre el virtual bloque
CNT-FAI-POUM-Socialistas de izquierda, por un lado, y
el PC-Moscú-Socialistas de derecha-republicanos
burgueses, por el otro, se planteaba en los siguientes
términos: a) Con palabras del anarquista Berneri
(asesinado por la policía stalinista): "O victoria
frente a Franco mediante una guerra revolucionaria o
derrota". b) Primero ganar la guerra y luego la
revolución.
O sea, ¿era la revolución el camino de la victoria
ante el franquismo, o esta debía asegurarse frenando
el alza de masas, tendiendo puentes hacia los sectores
medios y la burguesía republicana, y no malquistándose
con los imperialismos "democráticos" (Francia,
Inglaterra) a fin de lograr indispensables suministros
b‚licos para contrarrestar el poder de fuego
franquista, alimentado con armas y tropas de Italia y
Alemania? 

No es fácil despejar la incógnita, y debe reconocerse
que ambos planteos tienen sus respectivos puntos
fuertes. Pero el dilema disimula el fondo mismo del
asunto, a saber: el de los métodos para zanjar las
divergencias en una situación de alza revolucionaria.
Esto, a su vez, nos conduce a una cuestión previa, que
es definir la política de Stalin en la coyuntura
internacional.

LA IMPRONTA DE MOSCU 

Para Moscú, en 1936, la obsesión era el peligro de la
Alemania hitlerista, lo que significaba asegurarse la
benevolencia y la alianza con los imperialismos
"democráticos": Gran Bretaña y Francia, incluidos sus
sectores conservadores. Apoyar un curso revolucionario
en España habría deteriorado la perspectiva de esa
alianza que, en definitiva no se concretó, como
tampoco se impidió la invasión germana a la URSS, pese
al pacto Molotov-Ribbentrop.
 
Para Stalin, en 1936, la segunda obsesión era la lucha
interna zanjada en los infames procesos de Moscú,
notorios por el descabezamiento de la vieja cúpula
bolchevique, pero que ahogaron en un mar de sangre a
decenas de miles de militantes, incluso stalinistas,
sin olvidar a la plana mayor del Ejército Rojo
(fusilamientos de Tujachevsky, etc.). Estos
implacables métodos policíacos fueron proyectados al
ajuste de cuentas en el interior del campo republicano
español (secuestro y asesinato clandestino de Andrés
Nin; encarcelamiento y fusilamiento de buena parte de
los cuadros dirigentes del POUM y de militantes
anarquistas bajo acusación de "agentes de Franco").

REVOLUCION Y CONTRARREVOLUCION

Por otra parte, el argumento de "sentido común" de no
espantar a los posibles aliados, se contrapesa con
tres hechos fundamentales: Primero, tal como se
condujo la represión del campo revolucionario, se
aplastó en gran medida a los sectores más dinámicos
del movimiento de masas. Segundo, siguiendo a G.
Orwell: "pero lo más importantes es que, con una
política no revolucionaria, era difícil, si no
imposible, atacar la retaguardia de Franco. En el
verano de 1937, Franco controlaba sectores de
población m s vastos que el gobierno... Como es bien
sabido, con una población hostil en la retaguardia es
imposible mantener un ejército en el frente sin otro
ejército igualmente numeroso, destinado a proteger las
comunicaciones, impedir el sabotaje, etc. Por lo
tanto, resulta obvio que no había un verdadero
movimiento popular en la retaguardia de Franco. Es
absurdo pensar que la gente en su territorio -por lo
menos los trabajadores urbanos y los campesinos
pobres- simpatizase con él; pero con cada paso  hacia
la derecha, la superioridad del gobierno resultaba
menos evidente". Tercero, es sabido que el factor
desequilibrante fue el veterano ejército moro de
África, que Franco, con la aviación alemana, pudo
desembarcar en Andalucía y arrojar sobre Extremadura
hacia Toledo y Madrid. El giro antirrevolucionario del
gobierno y el P.Comunista privó a la República de
asestar a la retaguardia de Franco un golpe decisivo
proclamando la independencia de Marruecos. "La verdad
palpable es que no se hizo ningún intento de fomentar
un levantamiento en Marruecos, porque ello hubiera
significado dar a la guerra un giro revolucionario ...
La mejor oportunidad estratégica de la guerra se
desperdició con la vana esperanza de aplacar al
capitalismo francés e inglés".

La guerra quedaba así reducida a una confrontación de
poder de fuego entre ambos bandos, en que la situación
geopolítica de Rusia no podía equilibrar la presencia
ítalo-germana; pero permitía a la Unión Soviética
chantajear al bando republicano focalizando los
suministros en los cuerpos controlados por el PC y sus
aliados, así como apoderarse de los resortes del
poder, incluida la policía y los mandos militares. 

CONCLUSION

Dijimos arriba que el nudo mismo de la cuestión no era
la disputa sobre la relación entre
"revolución"-"guerra contra Franco", sino los métodos
atroces con que fue dirimida por Moscú, el PC y sus
aliados. No se trataba de frenar el auge
revolucionario sino, lisa y llanamente, de suprimirlo.

Dice Orwell: "El repetido lema 'La guerra primero y la
revolución después', si bien realmente sentido por el
miliciano del PSUC (5), quien honestamente pensaba que
la revolución podría continuar una vez ganada la
guerra, era una farsa. Lo que se proponían los
comunistas no era postergar la revolución española
hasta el momento más adecuado, sino asegurarse de que
nunca tuviera lugar". 

El objetivo se logró con aterradora eficacia. Pero los
hechos demostraron, tozudamente, que conducía y
condujo a la derrota y a m s de cuarenta años de
dictadura fascista. Ignoramos si el auge
revolucionario habría podido culminar en una guerra
victoriosa; pero, aplastada la revolución a sangre y
fuego, la República agonizó paso a paso hacia su
derrumbe en 1939, producido el cual Hitler estimó
llegado el momento de la segunda carnicería mundial. 

En buena hora, en este fárrago de neoliberalismo y
"fin de la historia", "Tierra y Libertad" restituye a
la memoria contemporánea una epopeya de la más alta
dignidad humana: la de los trabajadores españoles de
1936. 


NOTAS

(1) George Orwell, Cataluña 1937, testimonio sobre la
revolución Española . Editorial Proyección, Bs.As.,
1963.Título del original inglés, HOMAGE TO CATALONIA.

(2) Raymond Carr, LA TRAGEDIA ESPAÑOLA. LA GUERRA
CIVIL EN PERSPECTIVA. Editorial Alianza, Madrid
1986.Título del original ingles‚ THE SPANISH TRAGEDY.
THE CIVIL WAR IN PERSPECTIVE. Londres, 1977. Raymond
Carr, SPAIN 1808-L939, Oxford University Press, 1966.
Hay edición española de Seix Barral. 
Consultar también: Pierre Brou‚ y Emile Términe, LA
REVOLUCION Y LA GUERRA DE ESPAÑA, Fondo de Cultura
Económica, México, 1962. Título del original francés,
LA REVOLUTION ET LA GUERRE D'ESPAGNE, Les Editions de
Minuit, París, 1961. 

(3) Siglas de la Unión General de Trabajadores
(socialista) y de Confederación Nacional del Trabajo
(anarco-sindicalista). 

(4) Joaquín Maurín, fundador del Bloque Obrero y
Campesino (BOC), que en 1935 se fusiona con Izquierda
Comunista, de Andrés Nin, para formar el POUM, Partido
Obrero de Unificación Marxista.

(5) Partido Socialista Unificado de Cataluña. Surge de
la fusión del PC y el PSOE catalanes. Los socialistas
son rápidamente absorbidos o desplazados, y el PSUC
pasa a ser la versión catalana del Partido Comunista. 

------------------------------------------------------

El señor Luis Alberto Quesada ha publicado en Clarín
del 14 de mayo una carta de lector intentando refutar
el contenido histórico del filme Tierra y Libertad. En
realidad, Quesada, a seis décadas de distancia, se
limita a repetir las desaforadas calumnias difundidas
por el aparato político, militar y policial del
Partido Comunista español (digitado desde Moscú), a
fin de justificar la ilegalización del POUM, el
encarcelamiento y fusilamiento de cuadros
revolucionarios y el secuestro y asesinato del
notorios dirigentes, como Andrés Nin, secretario del
POUM, perpetrado por agentes de la GPU, entre ellos
Victorio Codovilla. 

El relato ficcional de Tierra y Libertad se basa en
testimonios de primera mano, como Homenaje a Cataluña,
de George Orwell, y en estudios exhaustivos como los
de Raymond Carr (La tragedia española) y P.Brou‚ y E.
Temine (La revolución y la guerra de España). 
De estos y otros documentos surge que la alternativa
entonces planteada entre ganar la guerra haciendo la
revolución, o frenar ésta para "no espantar" a la
burguesía "democrática" de adentro y afuera
(Inglaterra, Francia) fue dirimida por el aparato
comunista por m‚todos brutales de exterminio al estilo
de los Procesos de Moscú. Infame precio que no impidió
perder la guerra. Dice Orwell: "El repetido lema 'La
guerra primero y la revolución después' si bien
realmente sentido por el miliciano del PSUC (versión
catalana del PCE), quien honestamente pensaba que la
revolución podía continuar una vez ganada la guerra,
era una farsa. Lo que se proponían los comunistas no
era postergar la revolución española hasta el momento
más adecuado, sino asegurarse de que nunca tuviera
lugar". 

A sesenta años de distancia, el señor Quesada repite
las acusaciones, algunas tan insólitas (en tanto
acusaciones) como la de que "animaban al pueblo a
hacer la revolución", o "luchaban contra la propiedad
privada" (más propias de un policía ... capitalista),
y otras descarnadamente calumniosas: "Coincidían por
el desorden que creaban y sus objetivos (subr.nuestro)
con los provocadores fascistas". Claro, a los "agentes
fascistas" se los fusila. Así de simple. ¿No advirtió
el señor Quesada la vinculación entre estos extravíos
y el derrumbe de la URSS?

Jorge Enea Spilimbergo. 
Capital Federal.    








	
	
		
__________________________________________________
Preguntá. Respondé. Descubrí.
Todo lo que querías saber, y lo que ni imaginabas,
está en Yahoo! Respuestas (Beta).
¡Probalo ya! 
http://www.yahoo.com.ar/respuestas





Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular