[R-P] La relación entre productividad y democracia económica
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Lun Oct 2 10:01:52 MDT 2006
[Una muy interesante reflexión, a propósito de una propuesta para la
Constituyente boliviana, sobre la relación necesaria entre el
desarrollo científico-tecnológico y la participación de masas en el
proceso económico.
Mientras que el economista vulgar considera la intromisión del pueblo
en la creación de riqueza una molestia que caotiza el proceso
productivo, en realidad su fomento y promoción sirven al incremento
de la productividad global. La dictadura del tecnócrata no es menos
contraproducente, a los efectos de la reconstrucción del capital, que
la ceguera del empresario individual y su indiferencia ante el
destino de la nación.]
Gentileza de la lista Tribuna Boliviana
Ciencia y tecnología en la Constituyente
Ricardo Ángel Cardona
Todos y cada uno de los países de la tierra deben encarar el tema de
la ciencia y tecnología tarde o temprano en forma sistemática y en
sus niveles de investigación pura y aplicada, desarrollo de
prototipos y fabricación en serie, creación de parques de
investigación propia y en colaboración con países y empresas de todo
el mundo. Es una tarea del Gobierno y las empresas públicas como YPFB
y Comibol, pero también de todas y cada una de las empresas
existentes en nuestro territorio, sindicatos y de la gente en todos
los niveles de actividad. Esta tarea es esencial para recrear el tipo
de país que se desea, o bien uno al margen del avance científico y
tecnológico o bien otro a la vanguardia de la investigación y
aplicación de conocimientos en la producción y vida diaria. Este
método conduce a elevar la productividad en la producción, único
factor que a la larga desarrolla países integralmente y permite crear
una sociedad industrial sostenible.
Por lo tanto, no se trata de una tarea solitaria del Gobierno, o
Parlamento, Academia de Ciencias, universidades, tecnológicos y ONGs
como ha sido tradicional hasta el momento en Bolivia. La situación
actual mundial rebasa los esfuerzos solitarios o de algunas
instituciones e impone la preocupación general para lograr dichos
objetivos. Se trata de ponerse de acuerdo con los actores de la
producción que son obreros, trabajadores en general, campesinos,
empresarios, sindicatos, técnicos y científicos.
Ejemplos de colaboración sinérgica entre actores económicos y
sociales se puede observar en aquellos países que han tomado esta
meta como política de Estado y han dejado que el Gobierno los reúna
para coordinar acciones y metas a corto y largo plazo. No ha sido
fácil, pero esta modalidad se ha impuesto en Taiwan, Corea del Sur,
Japón, Cuba, Israel, Venezuela Bolivariana, Islandia, países
escandinavos, Irlanda, India, Tailandia, Brasil, Argentina, Chile y
otros más. En Bolivia no cabe otro camino - dada la escasez de
recursos estatales para la investigación científica y tecnológica -
que coordinar esfuerzos e incentivar la inversión en capacitación,
investigación y transferencia de tecnologías.
La Asamblea Constituyente y los constituyentes deberían tomar esta
tarea como esencial y básica para el futuro de la nación. Existen
empresas que ya realizan investigación, pero que no son reconocidas e
incentivadas con premios y apoyo financiero para estas tareas
esenciales. Por otro lado resultados de investigaciones deberían
llegar al Gobierno y prefecturas para que puedan ser divulgadas a
otros sectores y agentes económicos. Especialmente en sectores clave
como alimentos, semillas, biotecnologías, genética vegetal y animal,
salud pública, enfermedades, riego y agricultura intensiva. Los
campesinos deberían ser convocados también a participar en tareas de
investigación en sus campos. No es lo mismo producir una tonelada que
diez de papa o quinua por hectárea. O una tonelada que dos o tres de
soya por hectárea.
En realidad la productividad depende de la planificación y
coordinación real entre todos. Cuando se promueve en Bolivia
autonomías departamentales, esto debería significar programar
investigación en empresas, fábricas, aserraderos, procesadoras de
alimentos, fabricantes de medicinas y empleadores masivos de gas
natural, entre otros. No existe todavía clara vocación en gobiernos
departamentales para descentralizar la investigación y facilitar esta
misión en empresas y haciendas. Estas invertirían en investigación y
productividad si simplemente Gobierno y prefecturas las convocaran
para hacerlo y les expusieran el plan de desarrollo productivo basado
en ahorro de materias primas y energía.
Las fábricas en Bolivia son obsoletas en su mayoría y tienen dos
opciones, o se reconvierten industrial y tecnológicamente o dejan de
producir por la competencia interna y externa. Pero además deben
optar por el modelo de desarrollo limpio y sostenible. La minería y
metalurgia de Comibol y cooperativas es otro ejemplo. Ella debe
aspirar a nuevas inversiones en fundiciones y manufacturas de metal
de valor agregado. Entonces es la transferencia de tecnologías
proveniente de nuevas empresas con nuevos aportes en inversión una
alternativa a la baja productividad del sector.
Como se observa, nada se puede conseguir si no es coordinando
voluntades en función del objetivo máximo que es elevar la producción
y productividad. Sindicatos, Comibol y cooperativas pueden contribuir
a la transferencia de tecnologías si dialogan con inversionistas
especializados que acepten reglas y normas de constitución y
funcionamiento de nuevas empresas mixtas.
Venezuela Bolivariana ha ingresado a la economía social y
cooperativa. Esto no significa que se deba dejar de tener en cuenta
productividad y sostenibilidad. Actualmente se incentiva la
investigación de actores productivos desde Gobierno y ministerio de
desarrollo tecnológico, como trabajadores, campesinos y técnicos. No
se hace misterio de la ciencia y tecnología como asunto solamente
académico. También se investiga en una mesa barrial del agua, para
proveer este líquido, elemento esencial al barrio y a plantaciones
vecinas, o en la construcción popular de viviendas y del mejoramiento
del hábitat, o en exportación de productos no tradicionales. El
resultado es que Venezuela Bolivariana ha crecido más del 9% durante
varios años y parece que seguirá con este ritmo varias décadas más.
El Gobierno nacional tiene el desafío inicial de sentar a la mesa del
diálogo a todos los agentes económicos en forma sectorial; segundo,
de plantearles el plan de desarrollo integral de Bolivia y tercero,
de incentivar y apoyar la producción. Ya se trate de pequeños,
medianos o grandes productores. Con apoyo adecuado se puede duplicar
las exportaciones actuales porque ya se conoce los mercados, como son
los casos de la quinua real y la sal mineralizada. Castañas
amazónicas pueden elevarse por encima de cien millones de dólares en
exportación segura a Europa y Asia. Pero el Gobierno nacional y las
prefecturas en todos los casos deberían coordinar esfuerzos y apoyar
con incentivos.
No existe mejor política sectorial en investigación científica y
tecnológica que la coordinación entre Gobierno y agentes económicos.
El Gobierno puede conseguir mercados ampliados en varios países
amigos, para toda la producción nacional. Pero ésta debe ser seguida
por una producción buena, bonita y barata, como se suele decir en la
jerga popular. Es decir, por producción de alta calidad, buena
presentación y competitiva. Hagamos de Bolivia un país preocupado y
ejecutor de ciencia y tecnología en todas y cada una de las
actividades económicas, servicios y sociales.
Este correo lo ha enviado
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
[No necesariamente es su autor]
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"La patria tiene que ser la dignidad arriba y el regocijo abajo".
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