[R-P] [redial_s_bolivar] Hugo Chávez en marcha hacia un segundo mandato presidencial. Salim Lamrani

Patricia H.A. desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Mie Nov 29 08:42:42 MST 2006


Hugo Chávez en marcha hacia un segundo mandato
presidencial 

Salim Lamrani
Rebelión

Traducido al español por el autor y revisado para
Rebelión y Tlaxcala por Caty R.  

Las elecciones presidenciales venezolanas del 3 de
diciembre de 2006 desembocarán probablemente en la
victoria de Hugo Chávez. El candidato de la oposición,
Manuel Rosales, tiene efectivamente muy pocas
posibilidades de vencer al hombre más popular de
América Latina. Los sondeos anuncian una ventaja de 20
puntos para el actual presidente que, casi seguro,
ganará las elecciones en la primera vuelta [1].
La oposición, consciente de esta realidad, multiplica
las acusaciones contra el gobierno bolivariano. La
organización Súmate, financiada por Estados Unidos
mediante la Fundación Nacional para la Democracia
(National Endowment for Democracy), reprocha a las
autoridades el aumento espectacular del número de
electores, que pasó de 11 millones en 2003 a 16
millones en 2006, después de la campaña que lanzó el
gobierno para alentar a la población a que se
inscribiera en las listas electorales. La mayor parte
de los nuevos electores provienen de las capas
populares que se beneficiaron mucho con las políticas
sociales del gobierno y es muy probable que otorguen
su confianza a Hugo Chávez. Súmate estigmatizó también
el sistema de voto automático [2].
Los adversarios del gobierno denuncian también “un
desequilibrio en la campaña electoral”. Alejandro
Plaz, presidente de Súmate, criticó las subidas
salariales de los funcionarios, la modernización del
país y las apariciones reiteradas de Chávez en los
canales de televisión públicos. No obstante, Plaz
omite señalar que los medios privados, que representan
el 90% del paisaje mediático venezolano, apoyan al
candidato de la oposición [3].
La presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay
Lucena, rechazó las dudas que emitieron los
representantes de la oligarquía venezolana y aseguró
que la Junta Electoral “garantiza la integridad del
proceso, garantiza los resultados electorales [y]
garantiza que son fiel reflejo de la voluntad popular”
[4].
Manuel Rosales, gobernador del Estado petrolero de
Zulia, abandonó temporalmente sus cargos para
consagrarse a la campaña. Declaró su oposición a los
programas sociales que ha emprendido Chávez y propuso
en cambio crear una tarjeta de débito gubernamental
destinada a los pobres con el fin de transferirles el
20% de los ingresos del petróleo. Pero Rosales tiene
pocas probabilidades de atraer el voto de las capas
modestas que ven en él un representante de la vieja
clase política desacreditada. En efecto, su asociación
con el sector oligárquico del país y la administración
Bush es notoria y suscita un rechazo popular
manifiesto. Por otra parte, participó en el efímero
golpe de estado contra Hugo Chávez el 11 de abril de
2002 al firmar el decreto que nombraba a Pedro Carmona
nuevo Presidente de la República [5].
Algunos grupos radicales ligados a la extrema derecha
cubana de Florida, ya elaboraron varios proyectos de
desestabilización. Así, Rafael Poleo, director del
diaro El Nuevo País, lanzó un llamado a una
manifestación el 4 de diciembre de 2006 para protestar
contra “el fraude electoral”, confirmando los temores
de las autoridades sobre la existencia de un plan B
destinado a provocar el caos. El gobierno descubrió un
plan elaborado por la organización terrorista New Cuba
Coalition con base en Washington que prevé
desencadenar una guerrilla urbana en caso de victoria
de Chávez. El grupúsculo incita a los venezolanos a
que se organicen en unidades de autodefensa, prevean
francotiradores y preparen explosivos [6].
El Ministro de Interior y Justicia, Jesse Chacón,
garantizó por su parte que el Estado no se dejaría
desbordar y que las elecciones se desarrollarían en un
clima de paz. “No vamos a permitir lo que ocurrió [en
2002]”, aseguró. También exhortó a la población a que
participe votando masivamente y que espere con
paciencia el veredicto oficial que emitirá el Consejo
Nacional Electoral [7].
Por su parte, el Vicepresidente de la República, José
Vicente Rangel, advirtió a la oposición sobre las
consecuencias de tales actos: “No aceptaremos bajo
ningún concepto comportamientos antidemocráticos.
Tenemos el proceso electoral totalmente garantizado
[y] ofrecemos un clima de participación a todos los
sectores de la sociedad nacional. La oposición no
sorprenderá al gobierno bolivariano una vez más”,
declaró refiriéndose al golpe de fuerza de abril de
2002. También recordó que el sabotaje del sector
petrolero en diciembre de 2002 costó 20 mil millones
de dólares a la nación [8].
El Presidente Chávez también fue claro a este
respecto. La industria petrolera y las Fuerzas Armadas
son instituciones “revolucionarias”, en respuesta a
las denuncias que emitió la oposición contra el
Ministro de Energía, Rafael Ramírez, a quien acusa de
influenciar el voto de los empleados de la empresa
petrolera nacional PDVSA. Chávez rechazó
inmediatamente las palabras acusadoras: “Son los
mismos que desencadenaron el paro criminal y
terrorista entre diciembre de 2002 y febrero de 2003”,
con vistas a derrocarlo. Aprovechó la ocasión para
lanzar un llamado al Tribuna Supremo y denunciar la
impunidad de los saboteadores. “Deberían estar en
prisión y pagando el daño que le hicieron al país.
Casi 20 mil millones en pérdidas. ¿Qué huelga
petrolera? Eso fue sabotaje, terrorismo”, señaló. La
oposición “tiene todo el derecho a pretender” sacarlo
del poder, pero “no tiene derecho a intentar vías
distintas a las establecidas en la Constitución”,
concluyó [9].
William Lara, Coordinador General del Movimiento
Quinta República (MVR), el partido del Presidente,
también advirtió a la oposición: “ya se está empezando
a generar la idea del fraude, impulsada principalmente
por el candidato Rosales y muchos de sus seguidores.
Si continúa promoviendo la campaña de la
desestabilización incluso después de conocerse los
resultados que no lo favorezcan, sería su suicidio
político”[10].
Hugo Chávez está convencido de que los resultados del
3 de diciembre constituirán “un aplastante triunfo
revolucionario”. Ya fijó los objetivos de su gobierno
hasta 2021. “Los próximos 14 años son para construir
el gran proyecto nacional de Simón Bolívar”, subrayó
al referirse al Libertador latinoamericano [11].
La certeza del Presidente venezolano se explica, en
gran parte, por el éxito de su política social. Una de
las prioridades del gobierno ha sido mejorar las
condiciones de vida de los jubilados. El ingreso medio
de un jubilado que era de 32 dólares en 1999 pasó a
232 dólares en 2006. Abandonados durante mucho tiempo
por las anteriores administraciones, cerca de 120.000
retirados no habían recibido las prestaciones sociales
a las que tenían derecho. El Presidente Chávez decidió
entonces pagar las pensiones que sus predecesores no
habían pagado a los trabajadores del sector público y
dedicó la suma de 60 millones de dólares a este efecto
[12].
La educación no va a la zaga. En siete años, 1.121.733
personas han ingresado en la universidad, señaló
Samuel Moncada, Ministro de Educación Superior. En los
años 90, sólo una minoría de la población tenía acceso
a la universidad. Desde 1999, se abrieron siete nuevas
universidades en todo el país. Cerca de 68 nuevos
programas se elaboraron en función de las necesidades
de los nuevos estudiantes, a los cuales se agregan 261
programas doctorales. “Estamos impulsando un proceso
de municipalización de las universidades para que los
estudiantes [...] puedan contar con una institución de
educación superior en su propio municipio”, explicó
Moncada. “En Venezuela estamos convencidos de que el
instrumento de liberación del hombre es la educación”,
agregó [13].
Venezuela también acaba de abrir una Escuela
Latinoamericana de Medicina, situada en Ciudad Guayana
en el Estado de Bolívar. Fundada sobre el modelo
cubano, se destina a formar gratuitamente a médicos de
los continentes americano y africano [14].
La Operación Milagro que ha lanzado Cuba y que apoya
Venezuela permitió a cerca de 485.000 pacientes, entre
los ellos 290.000 venezolanos, que recobraran la
vista. Víctimas de cataratas y otras enfermedades
oculares, estas personas de bajos ingresos,
procedentes de 28 países, fueron operadas
gratuitamente por médicos cubanos y venezolanos. La
campaña humanitaria y social tiene como objetivo
operar a un millón de personas al año. Uno de cada 87
venezolanos y uno de cada 213 bolivianos recibieron
una asistencia médica de esa naturaleza. Se abrieron
trece centros oftalmológicos en Venezuela para ello.
Cerca de 31.000 jóvenes venezolanos estudian medicina
actualmente [15].
La economía venezolana va bien, con un crecimiento de
un 10,2% al tercer trimestre de 2006. Está floreciente
por el tercer año consecutivo. El alza del poder
adquisitivo, las inversiones públicas y la expansión
de crédito desempeñaron un papel importante en esta
mejora. Pero no hay que subestimar el aporte
importante del sector privado cuyo papel ha sido
fundamental, según el Banco Central de Venezuela
(BCV). Las importaciones de bienes alcanzaron la suma
de 8,5 mil millones de dólares de enero a septiembre
de 2006, o sea un alza de un 30% con respecto al año
anterior. La tasa de desempleo bajó en dos puntos para
establecerse a un 9,5%. Incluso la inflación, que es
el talón de Aquiles de la economía nacional, bajó
medio punto para estabilizarse en un 15,5% [16].
El ejemplo que ofrece Venezuela, que se inspira en
cierta medida en el modelo cubano, recorre el resto de
América Latina. Después de la llegada al poder de Evo
Morales en Bolivia y la reelección de Lula en Brasil,
Nicaragua acaba de escoger al sandinista Daniel Ortega
como nuevo Presidente. Washington está alarmado por
estos grandes cambios y ve su margen de maniobra
sumamente restringido. En efecto, sus dos medios de
presión históricos –el chantaje económico y la amenaza
militar– se hallan anticuados. En las Naciones Unidas,
Estados Unidos no logró imponer a su candidato de
servicio, Guatemala, como miembro no permanente del
Consejo de Seguridad, a pesar de 47 turnos de
escrutinio, frente a Venezuela y tuvieron que aceptar
a Panamá como candidato de consenso [17].
Francis Fukuyama, el famoso ideólogo estadounidense
ultraconservador, que había decretado el “fin de la
historia” en los años 90 después de la caída del
comunismo y la victoria final del capitalismo
neoliberal, ha dado marcha atrás. Está subyugado por
la importancia que toma la Revolución bolivariana
cuyos éxitos, en apenas ocho años, son impresionantes.
Para él, Hugo Chávez simboliza “el retorno de la
historia” y el fin de la hegemonía estadounidense en
el continente [18].
Adepto al “socialismo del siglo XXI”, una ideología
emancipatora, Hugo Chávez se ha convertido en uno de
los hombres más influyentes de América Latina. En
menos de una década, logró consolidar en el seno de la
sociedad venezolana un proceso revolucionario que
parece ahora irreversible. Inexistentes bajo los
gobiernos anteriores, los venezolanos, actores
principales del nuevo proyecto de sociedad elaborado
desde 1999, no están dispuestos a abandonar su
dignidad recobrada. 

Notas 

[1] Victor Flores, «El desafío de construir una
alternativa ante Chávez», El Nuevo Herald, 17 de
noviembre de 2006; Agencia Bolivariana de Noticias,
«Medios internacionales destacan victoria de Chávez en
encuestas», 17 de noviembre de 2006. 

[2] Fabiola Sánchez, «Denuncian fallas en proceso
electoral en Venezuela», Associated Press, 16 de
noviembre de 2006; Rui Ferreira, «Firma de máquinas de
votación niega nexos con Chávez», El Nuevo Herald, 31
de octubre de 2006. 

[3] Ibid. 

[4] Ibid. 

[5] Christopher Toothaker, «Venezuela: Rosales, la
piedra en el zapato de Chávez», Associated Press, 15
de noviembre de 2006. 

[6] Nahilce Martínez, «Descubiertos planes de
desestabilización en Venezuela», Agencia Bolivariana
de Noticias, 8 de noviembre de 2006. Granma, «Nuevos
detalles de plan subversivo en Venezuela», 7 de
noviembre de 2006. 

[7] Agencia Bolivariana de Noticias, «MIJ garantizó
clima de paz para elecciones presidenciales», 9 de
noviembre de 2006. 

[8] Agencia Bolivariana de Noticias, «No aceptaremos
comportamientos antidemocráticos de la oposición», 3
de noviembre de 2006. 

[9] EFE, «Chávez admite que PDVSA es sólo para
‘revolucionarios’», 4 de noviembre de 2006. 

[10] Agencia Bolivariana de Noticias, «Lara: 3D podría
terminar de separar a la oposición venezolana», 16 de
noviembre de 2006. 

[11] Juan Barreto, «Chávez quiere triunfo que lance el
socialismo», El Nuevo Herald, 8 de noviembre de 2006. 

[12] Agencia Bolivariana de Noticias, «Ejecutivo
aprobó Bs. millardos para Línea 2 del Metro de
Valencia», 18 de noviembre de 2006. 

[13] Agencia Bolivariana de Noticias, «Gobierno
Nacional canceló prestaciones a ex trabajadores
públicos», 6 de noviembre de 2006. 

[14] Agencia Bolivariana de Noticias, «En siete años
1.121.733 personas ingresaron a universidades», 3 de
noviembre de 2006. 

[15] Ibid. 

[16] Agencia Bolivariana de Noticias, «Más de 485 mil
pacientes beneficiados por Operación Milagro» 19 de
noviembre de 2006. 

[17] Fabiola Sánchez, «Crece economía en Venezuela»,
Associated Press, 16 de noviembre de 2006. Associated
Press, «Baja la inflación en Venezuela», 1 de
noviembre de 2006; Agencia Bolivariana de Noticias,
«Economía del país mantiene crecimiento a lo largo de
tres años consecutivos», 15 de noviembre de 2006. 

[18] Diego A. Santos, «ONU: Panamá será candidato de
consenso de Guatemala y Venezuela», El Nuevo Herald, 1
de noviembre de 2006. 

[19] Nestor Ikeda, «Fukuyama: ‘Hugo Chávez es retorno
de la historia’», Associated Press, 10 de noviembre de
2006. 

El francés Salim Lamrani es investigador de la
Universidad Denis-Diderot en París y está
especializado en las relaciones de Cuba y Estados
Unidos. Colabora habitualmente en Rebelión. La
traducción al español es suya y ha sido revisada por
Caty R., de los colectivos de Rebelión y Tlaxcala, la
red de traductores por la diversidad lingüística. Esta
traducción se puede reproducir libremente, a condición
de mencionar al autor-traductor, a la revisora y la
fuente.


 
   
   
   
  "Yo como tú amo el amor, la vida, el dulce encanto de las cosas, el paisaje celeste de los días de enero. También mi sangre bulle y río por los ojos que han conocido el brote de las lágrimas. Creo que el mundo es bello, que la poesía es como el pan, de todos. Y que mis venas no terminan en mí, sino en la sangre unánime de los que luchan por la vida, el amor, las cosas, el paisaje y el pan, la poesía de todos' Roque Dalton García


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