[R-P] A propósito de la compra de SanCor. Soros quiere cambiar el mundo. La compra de la República.
C J Lazor
clazor en ciudad.com.ar
Dom Nov 12 12:27:05 MST 2006
PRENSA NACIONAL ALTERNATIVA
LA NOTICIA
El magnate Soros se queda con SanCor por 120 millones de dólares
Una empresa del magnate George Soros llegó a un acuerdo con la cooperativa
SanCor para asumir su control a cambio de un desembolso de 120 millones de
dólares. La compañía aceptó una propuesta de Adecoagro, que cuenta entre sus
propietarios al magnate húngaro. La empresa láctea recibirá un aporte de 120
millones de dólares y dejará de ser una cooperativa, y la operación debe
concretarse en 90 días.
LA COMPRA DE LA REPÚBLICA
Nueva York, 22 de marzo.
En este mes he comprado una República. Capricho costoso que no tendrá
continuaciones. Era un deseo que tenía desde hace mucho tiempo y del que he
querido librarme. Me imaginaba que eso de ser el amo de un país daba más gusto.
La ocasión era buena y el negocio quedó concluido en pocos días. Al presidente
le llegaba el agua hasta el cuello: su ministerio, compuesto por paniaguados
suyos, estaba en peligro. Las arcas de la República estaban vacías; imponer
nuevos impuestos hubiera sido la señal para el derrocamiento de todo el clan que
asumía el poder, tal vez de una revolución. Ya había un general que armaba
bandas de rebeldes y prometía cargos y empleos al primero que llegaba.
Un agente americano que estaba allí me advirtió. El ministro de Hacienda corrió
a Nueva York: en cuatro días nos pusimos de acuerdo. Anticipé algunos millones
de dólares a la República y además asigné al presidente, a todos los ministros y
a sus secretarios unos estipendios dobles que los que recibían del Estado. Me
han dado en prenda -sin que lo sepa el pueblo- las aduanas y los monopolios.
Además, el presidente y los ministros han firmado un convenio secreto que,
prácticamente, me da el control sobre toda la vida de la República. Aunque yo
parezca, cuando voy allí, un simple huésped de paso, soy, en realidad, el amo
casi absoluto del país. En estos días he tenido que dar una nueva subvención,
bastante fuerte, para la renovación del material del ejército y me he asegurado,
a cambio de ello, nuevos privilegios.
El espectáculo, para mí, es bastante divertido. Las cámaras continúan
legislando, en apariencia libremente; los ciudadanos siguen imaginándose que la
República es autónoma e independiente y que de su voluntad depende el curso de
los acontecimientos. No saben que todo lo que ellos creen poseer -vida, bienes,
derechos civiles- penden, en última instancia, de un extranjero desconocido para
ellos, es decir, de mí.
Mañana puedo ordenar la clausura del Parlamento, una reforma de la Constitución,
el aumento de las tarifas de aduanas, la expulsión de los inmigrantes. Podría,
si quisiese, revelar los acuerdos secretos de la camarilla ahora dominante y
derribar con ello al Gobierno, desde el presidente hasta el último secretario.
No me sería imposible empujar al país que tengo en mis manos a declarar la
guerra a una de las repúblicas limítrofes.
Este poder oculto, pero ilimitado, me ha hecho pasar algunas horas agradables.
Sufrir todas las molestias y servidumbre de la comedia política es una fatiga
tremenda; pero ser el titiritero que, tras el telón, puede solazarse tirando de
los hilos de los fantoches obedientes a sus movimientos es un oficio
voluptuoso.Mi desprecio por los hombres encuentra aquí un sabroso alimento y
miles de confirmaciones.
Yo no soy más que el rey de incógnito de una pequeña República en desorden, pero
la facilidad con que he conseguido adueñármela y el evidente interés de todos
los enterados en conservar el secreto, me hace pensar que otras naciones, y
bastante más grandes e importantes que mi República, viven, sin darse cuenta,
bajo una análoga dependencia de misteriosos soberanos extranjeros. Siendo
necesario mucho más dinero para su adquisición, se tratará, en vez de un solo
dueño, como en mi caso, de un trust, de un sindicato de negocios, de un grupo
restringido de capitalistas o de banqueros.
Pero tengo fundadas sospechas de que otros países son efectivamente gobernados
por pequeños comités de reyes invisibles, conocidos solamente por sus hombres de
confianza, que continúan representando con naturalidad el papel de jefes
legítimos.
Giovanni Papini (1932) - Obras - Ed. Aguilar, tomo I, págs. 542-543.
LA “GLOBALIZACIÓN”
=
GLOBAL INVASIÓN:
EL FINANCIERO GEORGE SOROS QUIERE CAMBIAR EL MUNDO
(Y SUS GOBIERNOS)
NUEVA YORK, 13 de diciembre de 2003.-
El reciente derrocamiento del presidente de Georgia, Eduard Shevardnadze, ha
llevado a las primeras páginas al financiero multimillonario George Soros.
Inmediatamente circularon comentarios de que el Open Society Institute, la
fundación filantrópica establecida por George Soros, ha sido uno de los
principales instigadores del cambio de poder en la antigua república soviética.
En una entrevista concedida al periódico italiano La Stampa el día 3 de
diciembre, Shevardnadze mismo acusaba a Soros de estar detrás de su caída del
poder.
De hecho, el Open Society Institute ha financiado los viajes de activistas
políticos georgianos para aprender la experiencia del movimiento Otpor que ayudó
a derribar al dictador serbio Slobodan Milosevic. Según un reportaje del 26 de
noviembre en el periódico canadiense Globe and Mail, la organización de jóvenes
Kmara también recibió 500.000 dólares de la fundación en abril pasado, y
simultáneamente comenzó una campaña de posters y graffitis atacando la
corrupción del gobierno. El verano pasado, la fundación pagó los viajes a
Georgia de activistas de Otpor, que impartieron cursos que enseñaban a más de
1.000 estudiantes cómo llevar a cabo una revolución pacífica.
La fundación de Soros también financiaba una estación de televisión popular de
la oposición que, según Globe and Mail, fue crucial en las movilizaciones de
apoyo a la caída del poder de Shevardnadze. Y el mismo Soros, informaba el
artículo, «mantiene una cálida relación» con Mikhail Saakashvili, un abogado
educado en Nueva York que es el favorito de las elecciones presidenciales de
Georgia del próximo 4 de enero.
Soros también se ha fijado como fin el ver a otro presidente fuera de su
despacho: George Bush. «Es un objetivo central de mi vida», afirmaba Soros en un
reportaje del 11 de noviembre del Washington Post. El financiero declaraba que
ver a Bush derrotado en las próximas elecciones presidenciales es «una cuestión
de vida o muerte».
El artículo se publicó después de que Soros anunciara una donación de 5 millones
de dólares a MoveOn.org, una organización de activistas liberales. Esto llevó
hasta los 15,5 millones de dólares el total de sus contribuciones a la
organización, hasta el momento. Su interés en la política doméstica de Estados
Unidos es reciente. Según el Post, Soros dio sólo 122.000 dólares, la mayoría
para la causa y los candidatos demócratas, en las elecciones del 2000.
Generosas donaciones
El Open Society Institute es, según las palabras de su informe anual para el
2002, «el marco de la red de fundaciones Soros, un grupo de fundaciones y
organizaciones autónomas en más de 50 países».
Según el reportaje, Soros fundó el Open Society Institute en 1993 para apoyar
sus fundaciones en Europa Central y del Este y en la antigua Unión Soviética. En
los últimos años, la red se ha expandido alcanzando África, Latinoamérica y el
Caribe, Mongolia, el Sureste de Asia, Turquía y Estados Unidos.
En el pasado, la financiación por parte de Soros de iniciativas sociales
radicales suscitaba interrogantes. Los números de febrero y abril del boletín
del Capital Research Center, Foundation Watch, presentaban un resumen de esta
financiación. Según la organización con sede en Washington, D. C., el Open
Society Institute «se prodiga en donaciones a organizaciones y activistas
políticas liberales de la Izquierda radical».
Basándose en los informes anuales de la fundación, el Capital Research Center
observaba algunas donaciones en particular. Muchas de ellas implican a
organizaciones y activistas políticos. Pero otros campos de interés incluyen la
anticoncepción, el aborto y el feminismo.
De 1998 al 2003, el Open Society Institute destinó al menos 150 donaciones,
valoradas en 31 millones de dólares, a programas a favor del aborto. Los
principales beneficiarios incluyen a Planned Parenthood, que recibió casi un
millón de dólares en el 2001. La National Abortion and Reproductive Rights
Action League, ahora llamada NARAL Pro-Choice America, recibió 700.000 dólares
para un programa de anuncios de televisión. Y el Center for Reproductive Law and
Policy recibió 1,5 millones de dólares.
Otro campo de interés es la legalización de las drogas. Soros dio 4 millones de
dólares durante los cinco años siguientes a 1994 al Lindesmith Center, descrito
por la Foundation Watch como «un grupo de interés en la legalización de la
marihuana». Hace tres años el Lindesmith Center se unió con otro organismo
financiado por Soros, la Drug Policy Foundation, para formar la Drug Policy
Alliance. En el 2000 el Open Society Institute dio cerca de 3,5 millones de
dólares este último.
En los últimos años, Soros financió iniciativas de legalización de la marihuana
en Arizona y California que fracasaron. Y otras organizaciones activas en la
relajación del consumo de drogas, como Drug Strategies y la American Civil
Liberties Union, han recibido donaciones multimillonarias.
La eutanasia es otro proyecto de Soros. Empezando en 1994, el Open Society
Institute ayudó a financiar las actividades del Project on Death in America. En
el 2000 la fundación concedió a la organización un donativo de 15 millones de
dólares durante tres años. Según el Capital Research Center, «la meta de Soros
es transformar las actitudes de los norteamericanos hacia la muerte cambiando
las actitudes hacia suicidio médico asistido». En el 2000 la fundación de Soros
también financió el Death with Dignity National Center, con una suma de 100.000
dólares, y al Oregon Death with Dignity Legal Defense and Education Center, que
recibió 75.000 dólares.
Este activismo continuó incansable en el 2002, según el informe anual de la
fundación que presenta su página web. En total, los gastos de la red de
fundaciones de Soros totalizaron 474 millones de dólares el año pasado. Algunas
de estas financiaciones recibieron la contribución de los ingresos actuales de
George Soros, mientras que otras derivaron de las entidades benéficas
establecidas por la familia Soros. Del total, sólo unos 90 millones de dólares
fueron a programas dentro de Estados Unidos.
En términos de sus actividades políticas en el extranjero, el Open Society
Institute en su informe anual decía que «se haya implicada en actividades
discretas limitadas en algunos de los más cerrados países de la tierra». La
información sobre lo que esto pueda significar no está clara. «No proporcionamos
información sobre estas actividades porque comprometería la seguridad de los
sujetos con los que trabajamos», establecía el informe. En cuanto a la actividad
de la fundación en Georgia en el 2002, el informe establece que su financiación
sumó los 5,3 millones de dólares.
El gasto en programas de salud reproductiva, implicando en muchos casos la
promoción de la anticoncepción y el aborto, alcanzó en Estados Unidos en el 2002
los 5,5 millones de dólares. La actividad en esta área también es prioritaria en
los países extranjeros, observa el informe. El documento lamentaba los éxitos
pro vida en países como Croacia, Letonia, Lituania y Eslovaquia. Como reacción a
esto, el informe observaba que «en el 2002, se proporcionó financiación para
consolidar la capacidad de defensa local y regional, especialmente en los países
de la región donde se están minando los derechos al aborto».
Cambio de intereses
El reciente activismo político de la fundación es parte de una estrategia mayor
de cambio en las prioridades de financiación del Open Society Institute. Un
artículo en The Chronicle of Philanthropy, publicado el 27 de junio del 2002,
informaba sobre una carta de Soros a los líderes benéficos que subrayaba sus
planes de cambiar sus donaciones hacia temas de defensa y globales.
Los extractos de la carta publicada en el Chronicle of Philanthropy detallaban
el papel de la fundación en los últimos años al ayudar en el periodo de
transición en la antigua Unión Soviética. Ahora, afirmaba Soros, «nuestra nueva
meta es fortalecer una sociedad global abierta».
Esto significa un cambio en la organización de la fundación. Según Soros: «Tiene
que ser global en su alcance y tiene que ser capaz de tener impacto en cómo los
gobiernos y las instituciones internacionales se conducen a sí mismos».
Según el Chronicle, Soros ha dado más de 3.800 millones de dólares desde 1982.
Ahora planea reducir el gasto anual actual, de alrededor de 430 millones de
dólares hasta cerca de 300 millones, para prolongar el periodo de vida de la
fundación. El cambio también refleja una caída en los fondos de la fundación
debido a la caída en los mercados financieros.
Dentro de Estados Unidos, el gasto de la fundación se concentrará en un tema: la
justicia. Los programas financiados hasta ahora en otros temas -política de
drogas, eutanasia, aborto y anticoncepción- serán eliminados gradualmente. Dado
su historial, los observadores prestarán atención para ver dónde destina Soros
sus millones.
PRENSA NACIONAL ALTERNATIVA
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