[R-P] Las campanas doblan por el sistema de Franco

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Mar Mar 28 09:01:35 MST 2006


De Inglaterra nos llega la noticia de que "alarmadas por la mala 
reputación que está cayendo sobre los hitos arquitectónicos y centros 
turísticos de la Costa Brava (areneros de "birra y minas"), las 
autoridades catalanas planean una operación veraniega contra los 
visitantes groseros de Europa del Norte" (The Independent, 28 de 
marzo).

Esta repentina sensibilidad de la burguesía catalana nos revela que, 
recién ahora, España se ha integrado por completo a Europa 
Occidental.  Por primera vez en siglos, deja de ser un agregado 
semiafricano al sistema de estados que gira en torno al triángulo 
Londres-París-Frankfurt.  En realidad, a partir de mediados de la 
década de 1950, y hasta la muerte de Franco, esta especie de 
"industria turística" se había convertido en la principal fuente de 
ingresos de España. 

No necesariamente la _mayor_ fuente de ingresos (aunque muchos años 
sí lo fue) sino la más importante, en el sentido que era con esta 
fracción de los ingresos del país que se pudo cooptar paulatinamente 
a las clases subalternas a la hegemonía de la burguesía que había 
triunfado con Franco entre mediados de la década del 30 e inicios de 
la del 40.

Para hacer plata a partir del "descontracturado estilo de vida 
mediterráneo", la burguesía española lo transformó en las "tres C", o 
sea:  "coñac, calor, y coños".

Era una empresa semicolonial manejada por la propia burguesía del 
país sometido a ella.  Esto se puede comprobar en el hecho de que 
este "estilo de vida" estaba estrictamente prohibido, por supuesto, 
para las grandes masas de la población.  Y no nos referimos solamente 
a la prohibición implícita en el alto costo, para un residente local, 
de los hoteles y restoranes donde ellos mismos trabajaban.

No.  Para esas masas, además, estaba prevista la permanencia en las 
formas más reaccionarias y represivas del catolicismo, la barbarie 
rural y las condiciones más infernales en las fábricas.  Los 
contribuyentes y miembros del Opus Dei no se consideraron pecadores 
por la venta de esa mercadería _en el exterior_, siempre y cuando la 
población española estuviera a salvo gracias a la lápida ideológica 
falanjo-preconciliar.  No demasiado distinto, aunque con signo 
inverso, a lo ideado en la Yugoslavia de Tito con las playas del 
Adriático.

Pero volvamos al presente y a Cataluña.

Esta noticia revela que esos tiempos ya son cosa del pasado.  La 
burguesía española ya no necesita imperiosamente llenar sus playas de 
condones y latas de cerveza vacía cada noche, ni prostituir a su 
descendencia.  Los ingresos de los subsidios de la Unión Europea y de 
sus empresas imperialistas en América Latina se combinan para 
permitirle ciertos lujos.

Los ricos catalanes se molestan ahora por la jedentina que ellos 
mismos crearon (y que durante largas décadas les olía a rosas):  como 
al emperador romano que puso impuestos a las letrinas públicas,  
mientras los enriqueciera y no pudieran desprenderse de ella, esa 
basura no olía mal.  Ninguna fracción de la burguesía peninsular (o 
de su pequeña burguesía) se opuso a esta movida de los -digámoslo de 
paso:  ultracatólicos- tecnócratas del Francisco Franco Bahamonde, 
quien, ya que de olores hablamos, esencialmente olía a fumeiro de 
Compostela.  Por el contrario, fueron sus más ardientes promotores (a 
veces, incluso en nombre de la "liberalización de las costumbres"...  
contra Franco, quien debía de reír entre dientes)

Es lógico que el pataleo venga ante todo de Barcelona:  con sus frías 
y húmedas balconadas agrestes, abiertas de par en par al tormentoso 
Golfo de Vizcaya, los pobres vascos no podían competir con las costas 
catalanas del Mediterráneo;  ni hablar de la burguesía madrileña, en 
medio de la desolada Meseta.  

Para la burguesía catalana, los tiempos del "estilo de vida 
descontracturado del Mediterráneo" tienen que terminar.   Ha 
"descubierto" que estaba hundida en un pozo de mierda.  Es que ahora 
España ya es un país imperialista más, y se enriquece mejor trayendo 
oro (negro o gaseoso) desde  las reconquistadas colonias americanas.

Así es fácil ponerse melindroso.

Este correo lo ha enviado
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
[No necesariamente es su autor]
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"La patria tiene que ser la dignidad arriba y el regocijo abajo".
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