[R-P] [E. Smith] Re: disparen sobre Bendini
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Lun Mar 27 09:41:24 MST 2006
Juan María se pregunta si el ataque de Verbitsky a Bendini es por
miedo a que el Foreign Office le corte los subsidios.
Entre otras cosas, Bendini está reivindicando, y mucho, el 12 de
agosto y la Reconquista. Entramos en la página de Ejército y en
Bicentenario de la Reconquista vemos los festejos que no serán sólo
el 12 de agosto sino que comenzarán el¡¡¡24 de junio!!! desde el
momento que desembarcaron en Barragán. Durante 48 días habrá actos,
misas, marchas a caballo, recordatorios en distintos puntos de la
ciudad y Gran Buenos Aires.
Edgar
[Venía con archivo de publicidad sobre los actos, una presentación
con diapositivas muy interesante. NG]
juan maría escobar <escobar45 en infovia.com.ar> escribió: El general
Bendini se encuentra sometido al fuego cruzado de los liberales como
Rosendo Fraga que lo acusa de "peronizar al ejercito" por los
homenajes alos caídos el 9 y el 16 de junio, el "nacionalismo"
oligárquico y cavernícola de Cabildo y SEPRIN que lo acusa de
entregar el ejercito a los guerrilleros y "negociar la sangre
derramada" y Horacio Vetbisky vocero del progresismo - posmoderno -
globalizado financiado porla Fundación Ford, el Foreing Office y el
Departamento de Estado (esto no es información de inteligencia es la
oficial de la página web del CELS).
Fracasada la primera operación de pinzas sobre el supuesto
antisemitismo de Bendini donde Hadad- infobae pegaba por derecha y
Página 12 - Vertbisky pegaba por izquierda vuelve a la carga
repudiando ¡un mural en el que se celebra la reconquista de Buenos
Aires! ¿ Tendrá miedo que el Foreing Office le corete los subsidios
si deja pasar una cosa así? Saludos Juan María Escobar
"El mal denominado nacionalismo militar que Bendini predica cada vez
que recorre el país perforando pozos de agua y vacunando chicos no es
menos anacrónico que el peor llamado liberalismo de los Videla y
Viola. Más aún, la historia muestra que siempre ha sido el más eficaz
contribuyente a su desencadenamiento."(H.V.)
La frente marcada Por Horacio Vetbisky
Conocí a Juan Jaime Cesio hace casi cuarenta años. Desde entonces se
oponía a la ocupación del poder por parte de las Fuerzas Armadas y al
uso del Ejército en tareas represivas. Muchos militares de entonces
formularon conceptos similares, pero Cesio es el único al que se los
escuché antes de que lo pasaran a retiro, cuando aún tenía la marca
de la gorra sobre la frente. Como secretario general del Ejército fue
el redactor de dos discursos que pronunció el general Jorge Carcagno,
en mayo y setiembre de 1973. Se abre la etapa "del imperio de la
Constitución" y "el reconocimiento de que el pueblo es el único
depositario de la soberanía", dijo cuatro días después de que Héctor
Cámpora asumiera la presidencia. Así el Ejército "honrará sus armas y
contribuirá a la unión de los argentinos; de todos por igual, sin
distinción de credo político o de postura ideológica". Entre el
legado de virtudes recibidas mencionó "el respeto por la persona
humana" y admitió que pudieran existir convicciones distintas y "tan
válidas como las nuestras". Tres meses después, durante la
Conferencia de Ejércitos de Caracas, denunció a las transnacionales y
el endeudamiento externo como los principales enemigos de los pueblos
de la región, contradiciendo el discurso de la Seguridad Nacional que
impulsaban Estados Unidos, Brasil y la Nicaragua de Somoza. Tampoco
se trata de canonizar a Cesio, que no lo necesita. Durante su gestión
también se cometió uno de los errores políticos de esos años: el
Operativo Dorrego, de acción cívica en zonas de inundación, en el que
participaron tanto el Ejército como la Juventud Peronista. Sus
consecuencias fueron nefastas. La confusión de roles castrenses
fortaleció al sector liberal que se apoderó de la conducción del
Ejército y dos años después del país, para desatar el aquelarre. Los
jefes respectivos del Operativo Dorrego fueron el desaparecedor
Albano Harguindeguy y el desaparecido Norberto Habbeger. En plena
dictadura, Cesio tuvo el coraje de denunciar la comisión de "delitos
aberrantes, como el secuestro, la tortura y el asesinato de miles de
personas". El Ejército lo descalificó porprivilegiar "su condición de
ciudadano sobre la de militar". En su descargo, dijo que no había
agraviado a las Fuerzas Armadas, ya que el terrorismo de Estado había
sido llevado a la práctica por "bandas militares que usurparon el
poder público". Alfonsín, Menem, De la Rúa, Duhalde y los generales
que durante 23 años condujeron el Ejército, convalidaron ese castigo.
Recién Kirchner lo reparó, con palabras precisas, al devolverle el
grado y proponer su ascenso a general: "Que en la Argentina no pueda
ya decirse que el héroe es condenado y el dictador, con las manos
manchadas de sangre, resulta juez. No hemos perdido la capacidad de
distinguir el bien del mal, lo que es honorable y lo que no lo es".
El traslado al Colegio Militar en Palomar del acto en que el
presidente pronunció un contundente mensaje a las Fuerzas Armadas
postergó la presentación en sociedad de una innovación simbólica
dispuesta por la ministra de Defensa Nilda Garré: el reemplazo de
placas autocelebratorias del Ejército por obras pictóricas sobre la
historia política argentina. El edificio Libertador fue la sede
histórica del Ejército. Desde que Menem decidió que se mudaran
también allí las oficinas del Estado Mayor Conjunto y del ministerio
de Defensa, los sucesivos ministros se comportaron como huéspedes del
Ejército que los acogía en su sede. De ahí la sorpresa de las
autoridades castrenses.
-Fueron los anteriores jefes del Ejército -arguyó uno de los
actuales jefes del Ejército cuando Garré ordenó eliminar las grandes
placas de bronce conmemorativas.
-Ésta es la sede del ministerio de Defensa -fue la seca respuesta.
Entre los nombres de las placas había responsables de golpes
militares y de crímenes contra la humanidad. Una de las
reproducciones gigantescas que las reemplazan es más discutible.
Garré dispuso colocar el abrazo de San Martín con el jefe chileno
Bernardo O'Higgins, como simbólico relevo de los represores por los
Libertadores de América. Pero la otra, escogida por el general
Roberto Bendini, conmemora la rendición de los incursores ingleses
sobre Buenos Aires en la primera década del siglo XIX ante Santiago
de Liniers, quien actuó como funcionario de la corona de España. Esa
lealtad también lo llevó a desconocer al primer gobierno patrio de
1810, que ordenó fusilarlo. La disparatada página web del Ejército
celebra incluso la participación de Liniers, a quien llama Conde, en
expediciones punitivas de la fuerza colonial francesa sobre la
población de Argelia. La elección de este cuadro omite el rol del
pueblo de Buenos Aires en el rechazo a la invasión inglesa. También
refuerza el mito castrense del Ejército como "partero de la Patria"
que dio sustento al autoasignado rol de tutela de la ciudadanía,
expresado en los golpes militares del siglo XX. El mal denominado
nacionalismo militar que Bendini predica cada vez que recorre el país
perforando pozos de agua y vacunando chicos no es menos anacrónico
que el peor llamado liberalismo de los Videla y Viola. Más aún, la
historia muestra que siempre ha sido el más eficaz contribuyente a su
desencadenamiento.
Este correo lo ha enviado
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
[No necesariamente es su autor]
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"La patria tiene que ser la dignidad arriba y el regocijo abajo".
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