[R-P] Venezuela: Cardenal picolargo parece buitre

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Mar Mar 21 06:35:15 MST 2006


[En América Latina existen izquierdistas que, cuando los movimientos 
nacionales están en el llano o en dificultades, simpatizan con ellos 
y hasta pueden llegar a darles algún apoyo.  Pero cuando llegan al 
poder, y lo ejercen en plenitud, enloquecen de ira y pasan a la más 
furiosa de las oposiciones, con lo que más de una vez terminan 
sumándose (cuando no encabezando) a las conspiraciones oligárquicas.

Lo curioso, sin embargo, es que esta enfermedad también afecta al 
otro extremo del espectro:  la Iglesia suele tener la misma dinámica. 
 Ocurrió en la Argentina de Perón (y muchos peronistas siguen 
preguntándose si no fue un error "enfrentar a la Iglesia"... mientras 
no se preguntan si no fue un error "enfrentar a la izquierda") y 
ocurre en la Venezuela de Chávez.

Da para pensar, como diría nuestro portuñolísimo amigo Gil]

Gentileza de la lista Redial Simón Bolívar

¡QUE SE RETIREN, NO IMPORTA! (VEA)
Pueblo y Revolución

"¡Qué se retiren, no importa!"

Hay frases expresadas por grandes personajes que han quedado grabadas 
para la posteridad y en el recuerdo de la humanidad, en importantes 
obras literarias e históricas, y han servido como ejemplo de 
dignidad, de valentía, de honradez, de amor, de justicia, de 
patriotismo, etc., pero la expresión emitida por el buitre mayor del 
averno, Cardenal Castillo Lara, en contra de la grey que se dio cita 
en la liturgia, quedará grabada, de manera indeleble, como un 
epitafio en la lápida de su triste y pobre existencia, coronada con 
su verborrea fangosa. Esa frase constituyó un irreverente irrespeto 
hacia todos los creyentes que allí se encontraban. El ave cardenal, 
de bello plumaje y copete rojos, debe sentirse ofendida y avergonzada 
en su género por el semejante e indigno comportamiento asumido por el 
máximo representante de la Iglesia católica en aquel momento. Es 
verdaderamente lamentable y bochornoso que este sujeto, que se dice 
representante, vicario de Cristo en la Tierra, haya asumido una 
actitud tan indecorosa ante el pueblo católico, que pudo enervar los 
ánimos entre la feligresía asistente al acto litúrgico en 
conmemoración del día de la Virgen de la Divina Pastora, y 
convertirse en tragedia de grandes proporciones.

En Venezuela, desde hace siete años, la Conferencia Episcopal 
Venezolana, máxima representante de la Iglesia católica, se ha dado a 
la tarea de inmiscuirse en los asuntos políticos de una manera muy 
exacerbada y hasta de intervenir en conspiraciones para tratar de 
derribar al Gobierno, atendiendo recomendaciones de los lacayos del 
imperialismo estadounidense. Ahí están los ejemplos del Caifás 
venezolano Luis Ugalde y del fallecido Monseñor Velasco. ¡La Iglesia 
no puede negar su participación! También es propicio recordar que, en 
víspera de las elecciones presidenciales del año 1963, cuando los 
revolucionarios de la época llamamos a la abstención por el clima 
político de violaciones constitucionales en el país, el Cardenal de 
entonces, José Humberto Quintero, redactó una Pastoral enfatizando 
enérgicamente que "no concurrir a votar constituía un pecado" 
(subrayado nuestro). No obstante, la continuidad dictatorial se 
mantuvo con Raúl Leoni en la Presidencia. Por otra parte, los obispos 
jamás elevaron su voz de protesta por los miles de muertos que hubo 
en los regímenes anteriores a 1998. Nunca se les vio ni escuchó 
condenando la flagrante violación de los derechos humanos en todos 
los órdenes. Apenas, como un saludo a la bandera, criticaron la 
sentencia de la Corte Marcial contra los asesinos de la masacre de El 
Amparo. De Cantaura no dijeron nada, se hicieron cómplices silentes. 
Aún existen cerca de ¡trescientos compatriotas desaparecidos! 
Detenidos por los cuerpos represivos del régimen de Raúl Leoni, y 
hasta la fecha no han aparecido ni vivos ni muertos, y los curas 
nunca se pronunciaron en contra de estos inconstitucionales 
procedimientos, por el contrario, se hicieron cómplices de los 
mismos, como un capitán asimilado que era Capellán de la III División 
de Infantería del Ejército en el Estado Lara, que presenciaba las 
torturas en el TO-3 de El Tocuyo, lamentablemente no recuerdo su 
nombre. El único cura que estuvo al lado del pueblo fue el párroco de 
la parroquia Altagracia: el recordado Padre Soto. De tal manera que 
el mal ejemplo transmitido por Castillo Lara en Barquisimeto da con 
el traste de lo que significa el sacramento de la homilía y el 
respeto hacia los fieles católicos. Él involucró a la Conferencia 
Episcopal y a la Iglesia; él no habló como simple ciudadano. Él fue 
comisionado para ese acto. Él actuó como miembro de la Iglesia, con 
sus hábitos. Lo que no se imaginaron los buitres del averno fue que 
el público asistente lo abucheara y lo pitara como a cualquier vulgar 
político embustero. Lo que nunca pensaron fue que el pueblo 
venezolano chavista o no chavista lo censurara y en vista de esto la 
Conferencia Episcopal se escudó desaprobándole su fangosa proclama, 
pero el mal ya estaba hecho. Lo dicho, dicho está.


Este correo lo ha enviado
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
[No necesariamente es su autor]
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"La patria tiene que ser la dignidad arriba y el regocijo abajo".
Aparicio Saravia
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