[R-P] [J. C. Córica] El modelo modela
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Vie Mar 17 15:06:11 MST 2006
El Modelo Modela
Argentina: Mercado y Sentido Común o de Carne Dejamos de Ser
por Juan Carlos Córica
(17/3/06, jccorica en fibertel.com.ar)
El dilema del precio de la carne se empieza a resolver sacándole la
careta al doble discurso empresario de "ser pragmáticos" y actuar
ideológicamente.
La mano invisible del mercado nos lleva a contramano. La fluctuación
de precios, la inestabilidad y el estado de pujas recurrentes que
impiden salir del cortoplacismo sectarizante conforma un círculo
vicioso que hace peligrar el esfuerzo de los argentinos del 2001 en
adelante. Para poder planificar un horizonte de mediano y largo plazo
que potencie el desarrollo con equidad hace falta crear condiciones
de estabilidad, sí o sí. Si el modelo impone al mercado como única
opción, la cacareada democracia debe establecer políticas activas que
protejan al pueblo y fortalezcan a la nación. Seamos claros y nadie
se confunda: no es que hay más consumo sino que son más los que
consumen (58 Kg. anuales en 2005 y 61 Kg. en 2006). La cuestión no se
encuadra en la ironía de "¡Es el mercado, tonto!" sino en la certeza
de que "¡Es el tonto mercado!".
La cuestión del precio de la carne trae nuevamente la atención sobre
el estructural problema que origina el cederle al mercado la
"conducción" de la economía. Sus reglas axiomáticas en especial la de
fijar el precio de los productos por la "cotización" del mercado,crea
más problemas que soluciones. Reglas y problemas que no sólo afectan
a los mercados de productos y al mercado del trabajo humano sino que
su grado de irracionalidad afecta el clima socio-económico por efecto
de oscurecer las expectativas de los agentes económicos El poder de
fijar los precios escudándose en la falaz presencia de una "mano
invisible del mercado" hace que los alimentos cuesten por encima del
poder adquisitivo del precio fijado para el salario. Hecho que
desenmascara a los que hipócritas que con cara de piedra difunden la
crítica pregunta de, "¡¿Como un país que puede alimentar a quinientos
millones de personas tiene el 20 % subalimentado?!".Pregunta que
obviamente debe ser respondida con otra frase hecha: "¡Es el mercado,
tonto!".
Pero volviendo a la problemática del precio de la carne fijado por
el mercado, importa registrar los peligrosos efectos que llegan a
descalabrar cuestiones de orden estructural. Efectos que reinstalan
el debate político respecto de los límites que impone el gobernar sin
derecho a conducir y regular ese factor poderoso que, en este mundo
materialista y mercantilista, a partir de la legitimación supra
institucional se arroga, de facto, el dirigismo privatizado de la
economía. Dirigismo de un factor de poder interesado y
descomprometido de la sociedad que en su accionar incontrolado
(incontrolable) arrastra al conjunto, provocando un efecto cascada
que alcanza y resquebraja la estabilidad política y la paz social.
Impactos por demás explosivos si se tiene presente el estado de
vulnerabilidad que vive la nación luego de la grave crisis de fines
del 2001. Factor que no sólo afecta el presente sino que introduce
señales negativas de efecto material que retroalimentan el clima de
desconfianza y temor social minando la posibilidad de seguir
avanzando en este esforzado proceso de desarrollo.
De última, perdida de control sobre variables que con sus
fluctuaciones inestabilizan creando condiciones interjustificadoras
de pujas y conflictos sectoriales desgastantes que tienden a
neutralizar el esfuerzo político de acumular masa crítica de
consenso. Agrietamientos estructurales que terminan jugándole en
contra de los propios ganaderos y sus intereses empresariales.
Máxime si se advierte, como las ciencias empresariales explica que en
el mediano plazo está la verdadera rentabilidad. Ciencia avanzada que
ha comprendido que lo importante es la creación de negocios
sustentables en el tiempo, evitando los efectos negativos y
desbalances de los procesos tipo montaña rusa o de stop and go.
La carne y la realidad macroestructural
Por otra parte, como bien lo planteó Marcelo Diamand, la Argentina
tiene por razones estructurales una economía desequilibrada que
alrededor del precio de la carne genera un núcleo negativo
motorizador de inflación y devaluaciones (1). Cíclico cuello de
botella en el plano de las divisas que activa, no importa el orden de
los factores, cíclicos procesos de inflación-devaluación que terminan
induciendo y si se quiere obligando a convertir a la sociedad y a los
mismo empresarios en agentes de profecías autocumplidas que en lugar
de producir crecimiento y desarrollo provocan crisis y sumas cero que
consolidan el estado de subdesarrollo, descapitalización y
vulnerabilidad. Situación que como se viene comprobando, racionaliza
las negativas conductas empresariales de fuga de capitales, baja
reinversión y la evasión fiscal.
Sin duda es tiempo de visualizar con lucidez cómo un clima de
inestabilidad recurrente provoca necesariamente respuestas sociales
de orden conductistas atomizadotas y degradantes del tipo "sálvese
quien pueda" y "no importa cómo". Conductas sociales que
interjustifican, en el mejor de los casos, una brutal puja de precios
relativos junto con la correlativa puja por la recuperación del poder
adquisitivo del salario.
Mezcla explosiva de ciclicidad e hipersensibilidad que por un lado
facilita el accionar de los más poderosos que se apoderan de una
cuota mayor de riqueza, y que por otro lleva a la lógica de atender
lo urgente y desatender lo importante. Escenario en el que resulta
altamente difícil o más bien imposible elaborar políticas que apunten
a planificar el mediano y largo plazo. En el caso de la carne, el
definir y establecer una política empresarial y pública que resuelva
cuestiones cómo: crecimiento del plantel de animales,
compatibilización entre demanda interna, exportaciones, tipos de
corte, tipo de animales, cadena de valor y la reclamada rentabilidad.
Sostener políticas que permitan superar el cuello de botella que
problematiza la ecuación mercado externo-interno elaborando una
estrategia económico-productiva que nos saque del cortoplacismo y nos
entregue un escenario donde los sectores entiendan que nadie se salva
donde la mayoría se hunde.
Mercado y Congruencia
La otra cuestión convergente con la solución del dilema
macroestructural que provoca la cuestión del precio de la carne,
tiene al mercado como causa primera de la grave situación. Su
influencia negativa por su lógica sectaria y coyuntural viene
neutralizando el impresionante esfuerzo realizado por la sociedad
durante la salida de la gravísima crisis del 2001 pese a los cantos
de sirena de una nueva hecatombe. La paciencia mostrada por la
sociedad que soportó estoicamente la baja del salario, la
inestabilidad y degradación de la calidad de los puestos de trabajo
por la acentuación de la pérdida de sus derechos laborales, no merece
que a poco de salir del infierno se sienta frustrada y desalentada
por una nueva muestra de miopía, mezquindad y sectarismo de grupos
privilegiados.
El darse cuenta y atreverse a salir creativa y decididamente de la
encerrona que impone la ortodoxia del modelo económico mercantilista,
implica cortar el nudo gordiano del libre mercado formador de
precios. La situación estructural descripta por Diamand, certera en
su crudo realismo, amerita recuperar el derecho a gobernar con
sensatez todos los campos de la realidad. Sensatez que no exige otra
cosa que recuperar el modelo de economía mixta y reinstalarlo. Modelo
que más allá del discurso es lo que vienen haciendo todos los países
que han alcanzado el desarrollo.
Cuando entre el costo y el precio se producen brechas de orden
disfuncional para sostener el crecimiento con estabilidad o se
provocan desestructuraciones que dejan a los sectores involucrados
frustrados y canibalizados -desde el consumidor al productor pasando
por los gobernantes-, es momento para que no sólo las partes sino la
sociedad promueva y sostenga la elaboración y aplicación de políticas
activas que reviertan los efectos. Economía mixta.
No se debe perder de vista que la Argentina sufre un doble problema
estructural, no tiene poder para constituirse en formador de precios
y, a la vez, tiene un bajo nivel de productividad que no sólo le
impide ganar mercados internacionales y lograr un nivel de
acumulación que le permita desarrollarse industrializando y
potenciando sus recursos, materiales e inmateriales, sino que nos
obliga a cíclicas devaluaciones competitivas para ganar mercados
internacionales que por un lado aporten divisas al sistema, por otro
incentiven expectativas para los emprendimientos industriales y, por
otro, aseguren una masa de puestos de trabajo para ocupar a los
recursos humanos (2). Razón más que suficiente para instalar sin duda
un modelo de economía mixta "con" mercado y terminar definitivamente
con la contraproducente e inconducente economía "de" mercado.
Resumiendo
Resumiendo, la Argentina, sufre la dura influencia negativa y
estructural de varios factores que vienen encerrándola en recurrentes
crisis socio-económicas. La visualización integral del fenómeno socio-
político emergente del dilema carne-alimentación-estabilidad-
desarrollo que se extiende a los problemas de industrialización y
productividad para alcanzar ventajas comparativas dinámicas,
refuerzan la toma de conciencia respecto a los nudos gordianos que
afectan nuestro desarrollo con equidad. Nudos gordianos a los que,
cuanto menos haciendo uso del cacareado pragmatismo al que apela el
modelo, se debe cortar poniendo en funciones la mano visible del
gobierno democrático para que no se llegue a un grado inequidad
social que desacredite y cubra con el desprestigio al modelo único
que representa el sistema político de base democrática (que debería
en el plazo más corto recuperar su condición de democracia social).
La asociación legal pero ilícita entre mercado y el estado
democrático ausente que promueve el liberalismo mercantilista sin
duda representa un cepo hipócrita cuyo objetivo no declarado es el
establecimiento de un sistema político que sostenga legalmente la
inequidad del mercantilismo-capitalista-liberal y, de paso, para así
apoderarse de los pueblos-nación débiles. Por eso, avanzando un paso
más en la búsqueda de una solución de fondo, por enésima vez aparece
como evidente que la lógica de mercado bloqueando la función de
justicia social que la estructura política debe cumplir, al
deformarlo con el rol de estado gendarme de sus intereses
mercantiles, más precisamente de los intereses de los factores de
poder material, resulta una trampa ideológica que funciona como
salvavidas de plomo para mantener a los países débiles formalmente
institucionalizados pero realmente imposibilitados de realizar los
mandatos del pueblo-nación.
Dentro del acotado escenario que el mercantilista modelo neoliberal
global "civilizadamente" ha construido, cortar el nudo gordiano de
esta trampa legal sin duda, cuanto menos, significa pensar en
términos de democracia social y de modelo de economía mixta.
Notas: (1) Marcelo Diamant, "Doctrinas Económicas, Desarrollo e
Independencia", Editorial Paidos, Bs. As. 1973. El autor plantea como
enfoque clave para entender y buscar la solución al problema de
fondo, considerar como "Modelo de Economía Desequilibrada". Señala
que "Los problemas económicos argentinos -y en gran medida el de los
demás países exportadores primarios en vías de industrialización- se
origina en el total divorcio entre las ideas que guían la acción de
la sociedad y la realidad". Dicho de otra forma y avanzando en su
tesis, lo que este empresario de la industria electrónica había
advertido era que el divorcio entre los sectores empresarios que
producían divisas y quienes las consumían para su producción existía
un desbalance y un sectarismo que impedía el funcionamiento de vasos
comunicantes que equilibraran y estabilizaran al sistema económico-
productivo como un todo asociado y así potenciado. El cuello de
botella de las divisas jugaba como factor de cíclicas devaluaciones
que agrandaban los efectos de la desintegración interna y
inestabilizaban al grado de inhibir la planificación y la inversión
sostenida (sin apelar al salvavidas de plomo de la fuga de
capitales).
(2) Inflación tan miope como sugerente ya que ni se da emisión de
moneda ni falta respaldo de divisas.
Este correo lo ha enviado
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
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