[R-P] Propuestas, no protesta!
leo cofre
lcofre en argentina.com
Lun Mar 13 20:20:37 MST 2006
Asi Samid se despacho en el programa del profesor Grondona. Y hasta lo llamo
ignorante.
L.C.
HORA CLAVE (CANAL 9)
¡A los bifes!: volvió Grondona y tuvo una encarnizada discusión con Samid
En el inicio de su temporada decimoséptima, el periodista abordó el tema de
la suspensión de las exportaciones de carne. De invitado estuvo el polémico
empresario del rubro que, ahí mismo, lo trató de "ignorante". Un debate
jugoso y poco tierno.
Por Hernán Conte
hcontetv en claringlobal.com.ar
Pobre doctor. No gana para sustos. Ya lo habíamos visto sufrir cuando se le
levantó el año pasado la periodista Olga Wornat y lo dejó plantado a raíz de
un cruce opiniones, cuyo tema central estaba referido a la primera dama
Cristina Fernández de Kirchner. Esta vez nadie se retiró intempestivamente.
Pero sí, en cambio, alguien se le puso a discutir vehementemente y hasta lo
insultó en su propio programa.
El protagonista del suceso de anoche fue el empresario de la carne Alberto
Samid. Ese mismo que hace unos años terminó a las trompadas, en pleno aire
de América, con Mauro Viale. En esta circunstancia la cosa no llegó a
mayores. Por suerte. Ya que las consecuencias hubieran sido funestas. No nos
imaginamos al correcto y atildado periodista, ducho en explicaciones
racionales y sesudas, hábil en la paciente argumentación con clásicos de la
Grecia antigua, propinando ganchos y esquivando manotazos del corpulento
empresario, que sí, en cambio, está más cerca de un personaje del programa
"100% lucha". "Alberto, el carnicero" no sería un mal nombre para que
Osvaldo Príncipi y Eduardo Husni lo incorporen a su troupe.
Volvamos al inicio del entredicho. Todo había empezado en armonía. Grondona
dio la bienvenida a su público que lo viene siguiendo desde hace diecisiete
temporadas en su Hora Clave. Presentó a sus mismos coequipers del año
pasado: Alejandro Rozitchner y Luis Novaresio. Como novedad, nos invitó a
disfrutar de la escenografía y de un panel de estudiantes universitarios que
al final del programa dan sus impresiones, sus conclusiones y sus críticas.
Acto seguido vino el típico editorial.
En esas palabras iniciales, Grondona, recurriendo a su experiencia desde
pequeño en el mundo del campo y su cercanía al mundo ganadero, criticó la
decisión del gobierno de suspender las exportaciones de carne. En el
sobreimpreso de la pantalla se leía: "Carne para hoy "¿Hambre para mañana?".
Así fue que estuvo un rato defendiendo la postura de los hombres de campo,
quienes -según él- también quieren una carne más barata y que sea consumida
masivamente. Hasta se dio tiempo para alabar la política en el sector que en
el Uruguay está llevando a cabo el ministro "Pepe" Mugica, ex tupamaro.
Luego del corte (comercial), se sentó a la mesa, como un toro embravecido,
Alberto Samid. El empresario empezó contradecir, con la vehemencia y la
exaltación que lo caracterizan, todos los argumentos esgrimidos segundos
antes por Mariano. Es que, según Samid, el doctor Grondona dijo cualquier
barbaridad "no por mala fe sino por ignorancia". Sí, Samid trató de
"ignorante" al doctor Grondona. No sólo eso. También dijo que "si fuera
profesor suyo, yo le pondría cero en ganadería".
Samid continuaba con la abierta defensa de la posición tomada por el
presidente Kirchner. Si hasta se animó a llamar a esta gestión de "gobierno
patriota" y defendió al santacruceño cuando Grondona lo llamó "ovejero". No
es que haya mutado de pingüino a perro, sino que el periodista recalcó que
en la provincia natal del primer mandatario predominaba el ganado ovino por
sobre el bovino.
Hay que decir que Samid, exaltado por demás, se hacía difícil de arrear y no
dejaba meter bocado a los demás integrantes de la mesa.
A Grondona se le complicaba tomar el toro por las astas. Pero fue entonces
que, herido en su lomo por el insulto del empresario, don Mariano
interrumpió firme y dijo con serenidad: "Miré Samid: que alguien como usted
me llame ignorante, no me afecta". El tono de la discusión fue mermando y
antes de retirarse, el empresario dejó, como atento detalle, un souvenir:
una pequeña figura de una vaquita con un cartel que decía "Propuestas, no
protestas". En definitiva, todo terminó en paz. Sin violencia bárbara.
Aunque por momentos, al verlo a Samid entrando en calor, no sabíamos en que
derivaría la escena.
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