[R-P] Papeleras limpias: fácil de lograr

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Mie Mar 1 08:57:39 MST 2006


Fuente:
http://www.clarin.com/diario/2006/03/01/opinion/o-02501.htm

Miércoles | 01.03.2006
Clarín.com

DEBATE
La industria del papel puede ser una tecnología limpia

<Si el problema es la contaminación, el conflicto con Uruguay por la 
instalación de papeleras en Fray Bentos no es insalvable.>

María Cristina Area.

A partir de los años 90, en la mayoría de los países desarrollados se 
iniciaron fuertes presiones sociales y gubernamentales para disminuir 
la contaminación producida por las fábricas de pulpas kraft.

Las propuestas actuales para transformar al proceso kraft en una 
tecnología más limpia se han tratado en comités internacionales que 
definieron acciones para limitar las emisiones y descargas.

En diciembre de 2001, una comisión europea (Integrated Pollution 
Prevention and Control, IPPC) emitió un documento de referencia donde 
se establecen las Mejores Técnicas Disponibles para la Industria de 
Pulpa y Papel (Best Available Techniques in the Pulp and Paper 
Industry, BAT).

Las BAT identifican la última etapa de desarrollo disponible de las 
instalaciones, procesos o métodos de operación que indican la 
adecuación práctica de un proceso u operación particular para limitar 
las descargas.

Además de lo anterior, este documento establece los niveles 
permisibles de los diferentes compuestos que estas fábricas pueden 
emitir al agua, al aire y a la tierra. Estos niveles garantizan la 
sostenibilidad de los recursos. Es así que desde el año 2001, la 
industria de pulpa y papel europea se maneja con el compromiso 
internacional de cumplir dichas pautas y limitar sus emisiones a los 
niveles permitidos.

El Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes 
(Persistent Organic Pollutants, POPS) en sus Partes II y III 
(Categorías de fuentes), habla de la formación de las dioxinas y 
furanos (elementos formados por la combinación térmica de materia 
orgánica y cloro) y define las formas más adecuadas de fabricación de 
pulpas celulósicas y papel, abarcando desde la recepción de la madera 
en la fábrica hasta el secado de la pulpa final. Incluye también la 
generación y manipulación de productos químicos, el sistema de 
recuperación y el blanqueo.

Sin duda es más sencillo instalar una fábrica moderna, dotada de toda 
la tecnología "anticontaminación" que adaptar a las fábricas 
antiguas.

Cuando se habla de instalar una fábrica nueva, habría que seguir tres 
pasos básicos para asegurar que será una fábrica "limpia".

En principio, hay que exigir que cuente con todos los avances 
tecnológicos que harán de ella una fábrica de baja contaminación. Los 
organismos estatales competentes deber realizar la evaluación del 
impacto ambiental de la industria propuesta, basado en el estudio de 
impacto ambiental presentado. Asimismo, es imprescindible verificar 
que la fábrica cuente con todos los elementos de mitigación y 
tratamiento de efluentes establecidos como Mejores Tecnologías 
Disponibles (BAT) por los organismos internacionales.

Como segunda medida, y para asegurar lo anterior, debe realizarse una 
rigurosa inspección de las instalaciones previa al otorgamiento de la 
habilitación industrial.

Finalmente, y para asegurar el buen funcionamiento de la fábrica 
desde el punto de vista ambiental, deberán realizarse estrictas 
inspecciones y controles periódicos de los efluentes, tanto cuando la 
fábrica se encuentra en períodos de régimen normal, como durante los 
períodos de puesta en marcha.

Por todo lo dicho, es legítimo afirmar que si el problema es la 
contaminación, el conflicto con Uruguay por la instalación de 
papeleras en Fray Bentos no es insalvable. Hoy en día existen las 
tecnologías para reducir al mínimo la contaminación producida por 
este tipo de fábricas. Ahora bien, se debe contar con la buena 
voluntad de todas las partes involucradas.

Según mi criterio -muy técnico, personal y alejado de la política, 
por cierto-, debiera conformarse una comisión binacional de expertos, 
con participación de profesionales de las fábricas involucradas. Esto 
significa reunir a los máximos investigadores científicos (no 
funcionarios) de ambos países, en el área ambiental y celulósico-
papelera. La presencia de los técnicos de las fábricas (ingenieros a 
cargo) garantizaría la comunicación e información.

Esta comisión debiera rever los proyectos y verificar la presencia de 
todos los elementos de proceso, mitigación y tratamiento de 
efluentes, establecidas como Mejores Tecnologías Disponibles en los 
tratados internacionales y el Convenio de Estocolmo. Si faltara algún 
elemento, las empresas debieran asumir el compromiso de incorporarlo.

Una vez asegurada la limpieza tecnológica de las fábricas, debiera 
entrar en plena vigencia el Estatuto del Río Uruguay, que establece 
el régimen jurídico sobre el mismo, cuya reglamentación se denomina 
Digesto sobre el uso y aprovechamiento del río Uruguay, y fue firmado 
por ambos gobiernos el 26/02/1975. Este establece la existencia de la 
Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU), encargada, entre 
otras cosas, de controlar la contaminación del río.

Específicamente, el Capítulo XIII en su artículo 56 expresa que la 
Comisión desempeñará las funciones de dictar las normas 
reglamentarias sobre conservación y preservación de los recursos 
vivos y prevención de la contaminación; además de coordinar entre las 
autoridades competentes de las partes la acción en materia de 
prevención y represión de ilícitos.

Esto significa que esta comisión binacional tiene el poder de 
establecer los parámetros y niveles de descargas al aire, agua y 
suelo que ambos países estimen convenientes (los cuales pueden ser 
tan restricti vos como se quiera) y además, es la encargada de 
controlar que eso se cumpla.

Esto garantiza una total participación de nuestro país en el control 
de la contaminación de las fábricas que se instalen sobre el río. 
Finalmente, todo se reduce a la calidad personal, los conocimientos y 
la integridad de los miembros de esa comisión, para que sea un 
organismo confiable y eficiente.



La doctora María Cristina Area es también directora del Instituto de 
Ciencia Ambiental y Desarrollo Sostenible y directora del Programa de 
Investigación de Celulosa y Papel de la UNaM.


Este correo lo ha enviado
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
[No necesariamente es su autor]
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