[R-P] La verdad sobre Arturo U. Illía y otros vivancos
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Jue Jun 29 16:41:26 MDT 2006
[Un último detalle: en 1963, cuando "ganó" Illía, el radicalismo se
había comprometido a _no ir a las elecciones si se proscribía al
peronismo_. Así cumplieron los demócratas.
Nada de olvido benévolo, entonces. Y como bien dice Eriberto de
Pablo, si vamos a ser duros -como corresponde- con los que nos
quieren indulgentes con Illía y sus defensores, también tenemos que
serlo con aquellos que nos quieren indulgentes con Menem y los suyos.
Del menemismo, como de cualquier forma del oportunismo hacia la
antipatria, solo se vuelve mal (por lo menos, dando explicaciones o
pidiendo disculpas: nada de silencios cómplices, porque no será
ocultando ese tipo de porquerías que reclutaremos las nuevas energías
que necesita el movimiento nacional revolucionario).
De paso, fue muy triste ver en estos días nada menos que al Gori Caro
Figueroa "hundido en la celebridad" por "Clarín" (como dijo
Spilimbergo en el caso de Ramos) tras ganarse, él también, el Olimpo
del estáblishment al precio de la defección; en el caso del Gori,
fue por medio de un panegírico al fraudulento presidente de Cruz del
Eje.]
Gentileza de Bambú Press (fundimos dos envíos en uno solo)
(1)
Hace 40 años
La "tortuga" Illia
Faustino Velasco
Yo tenía 21 años y estudiaba abogacía, que luego abandoné. Desde
hacía varios días la calle estaba convulsionada por permanentes
manifestaciones y corridas estudiantiles.
Recuerdo que me levanté para ir a trabajar y al escuchar la radio
sonaba la Marcha de San Lorenzo y nacía la autodenominada "Revolución
Argentina".
Como un día normal, todo fue incruento, y concurrí a realizar mis
tareas habituales: un corretaje de golosinas. Ese día me tocaba
recorrer la zona de Congreso y pude observar a media mañana como
soldados (conscriptos de entonces) cuerpo a tierra rodeaban el
palacio desde el lado de la plaza.
Trabajé con la mayor nomalidad más allá de los lógicos comentarios de
la calle que elogiaban el golpe y esperaban una Argentina mejor que
obviamente, con esa gente, nunca llegó.
Hasta aquí mis recuerdos. Hoy nos hablan engañosamente de aquel
"viejito demócrata" que al general Julio Alsogaray le dijo que era un
delincuente que había asaltado el gobierno y que el desencadenante
final había sido la promulgación de la ley de medicamentos.
¡Mentiras! Illia fue el típico "demócrata" radical del peronismo
proscripto; cayó por su incapacidad, por su ceguera y por su traición
al pueblo, por eso nadie lo defendió.
Lo acusó a Julio Alsogaray de delincuente por haber asaltado el
gobierno. Y él, ¿cómo llegó a ese lugar?: con la mayoría proscripta y
perseguida. ¿No era acaso él también un delincuente que había
aprovechado una legislación fraudulenta para acceder a la primera
magistratura?
No tuvo capacidad para gobernar. Recuerdo el caos que era nuestra
Argentina y cómo actuaba la Resistencia Peronista, planes de lucha de
la CGT mediante (vayan los recuerdos a ese, luego cuestionado, joven
compañero José Rucci).
Hoy se recuerda supuestamente "bien" a este otro inútil radical. Se
hubiera consagrado en las grandes páginas de nuestra historia si
hubiera tenido la grandeza (imposible en su mediocridad) de realizar
un renunciamiento a su cargo y una convocatoria a nuevas elecciones
levantando la proscripción del movimiento nacional y permitiendo el
retorno de Perón. No lo hizo, acató obediente los dictados de la
oligarquía y los militares de entonces. Fue un cómplice más de la
farsa democrática que nos tocó vivir.
Que hoy no nos engañen con falsos recuerdos y tergiversados
documentales.
(2)
De Illia a Menem
Eriberto De Pablo
Muy bien, Faustino Velasco. Indudablemente no nos pueden contar otra
historia los habitúes de las falsificaciones, porque los que pasamos
holgadamente los sesenta años de edad, recordamos, como si fuera
ayer, lo dicho por Faustino. Todo fue así, aún cuando se le pasó -o,
tal vez, dejó pasar- de que fue por acción u omisión de Illia que
Perón fue detenido en el aeropuerto "El Galeao", de Brasil, y vuelto
a España, en la frustrada "Operación Retorno" del 1 al 2 de diciembre
de 1964, con segura intervención de su canciller, nada menos que
Miguel Ángel Zavala Ortiz, aquel de los bombardeos al pueblo
congregado, en 1955, en Plaza de Mayo.
Si a tal punto genocida llegó su "gorilismo", no podía ser de otro
modo ante el retorno de Perón.
Perón, en la ocasión, denuncia "la conspiración internacional,
dirigida y orquestada por los imperialismos dominantes, con el
concurso de los países en manos de usurpadores entregados y
entregadores de sus pueblos".
Obviamente, Illia incluido, aunque no se de por aludido, pero quién
duda que sea "usurpador" cuando, desde la "única" vuelta, con sólo el
22 por ciento del electorado, proscripción mediante del peronismo,
llega al gobierno.
La estrategia de Balbín, ante la candidatura de Perón, fue dos veces
inútil, al poner como su reemplazante al médico cordobés, al que
Perón dará jaque, al no aceptar las condiciones impuestas para su
candidatura.
El triunfo inesperado de Illia vino a ser "mate" a la pérdida
presidencia de Balbín. Y aún cuando Zavala Ortiz dijera que "el viaje
de Perón respondió a un propósito netamente subversivo", John W.
Cooke le escribe al General el 27 de enero de 1965: "El radicalismo
del pueblo ya no puede, después de la actitud a que lo obligó su
viaje, mantener la fachada de cierta bondad paternalista ante el
peronismo...". Más adelante dice: "Ud. es el triunfador del Operativo
Retorno" (Correspondencia Perón-Cooke, Tomo II, pág. 329-333,
Ediciones Papiro).
Perón, a su vez, dirá: "Illia es un chambón. Si me hubiera recibido,
se habría anotado el único poroto de su vida" (Cita de Norberto
Galasso en Perón, Exilio, Resistencia, Retorno y Muerte - 1955-1974
(Tomo II, capítulo LIII, páginas 945-954, Editorial Colihue).
Ciertamente, Balbín movió un peón desde el tablero comiteril, pero la
partida la ganó Perón, que en 1974 vuelve a la presidencia con el 66
por ciento de los votos, mientras el pobre Illia, echado por un
cuerpo de lanzagases, tiene hoy su mínimo reconocimiento partidario
que lo rescata del olvido dentro de una UCR cercana, quizás, a su
diáspora definitiva.
Tal vez porque prefirió doblarse a quebrarse, según fuera el sentido
y mandato originario de su fundador, Leandro N. Alem, que hiciera
causa y temperamento don Hipólito Yrigoyen.
La alvearización del radicalismo se distanció de sus fundamentos. Más
grave aún, se hizo gorila no sólo ante Perón sino ante el pueblo, en
mayoría peronista. Y cuando Balbín en un gesto inesperado para
quienes habíamos visto y conocido durante largos años, desde 1945, su
tenacidad antiperonista, frente al féretro de Perón dejá abierto un
reencuentro de fuerzas populares al decir "este viejo adversario
despide a un amigo", el mensaje fue claro: la Patria estaba por
encima de todas las cosas. Pero este gesto tampoco pudo ser
comprendido por los vencedores de 1983, y los dobleces y agachadas
del inconcluso gobierno radical, además de consolidar el
distanciamiento de los fundamentos originarios del radicalismo,
favorecieron el triunfo de un "menemismo" que fue como la
"alvearización" del peronismo. De aquí la convergencia de lo
indistinto en el clamor popular de "que se vayan todos" y la
estrepitosa, vergonzosa y violenta caída del, tal vez, último
presidente radical: Fernando de la Rúa.
Kirchner puede ser una nueva alternativa para retomar el gesto de
Balbín y el sentido histórico originario del radicalismo de Alem e
Yrigoyen. Al menos en Río Negro, se está planteando como viable. La
cuestión será reconocer que junto a los errores del pasado existen
pecados de soberbias, como por caso sostener que este presidente
peronista sólo gobierna con el 22 por ciento del electorado,
omitiendo lo de Illia y que aquí se trató de una primera vuelta y sin
usurpación alguna. La segunda vuelta todos sabemos que no fue posible
por retiro de Menem, que a diferencia de Perón y de Balbín, no puso
"primero la Patria, después el Movimiento y por último los hombres".
Este correo lo ha enviado
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
[No necesariamente es su autor]
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"La patria tiene que ser la dignidad arriba y el regocijo abajo".
Aparicio Saravia
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