[R-P] PEKERMAN DEJÓ AFUERA A LOS MEJORES
Prensa Schiavoni
prensaschiavoni en arnet.com.ar
Mie Jun 28 08:30:00 MDT 2006
¿AZUCAR O SACARINA?
Pekerman dejó afuera del Mundial a nuestros
mejores jugadores
Por Julio Blanck
Lamentamos ir contra la corriente, pero es nuestro
deber no encandilarnos con las gambetas de
Saviola, los goles de Crespo, la magia de Messi,
la fuerza de Tevez o la sutileza de Riquelme. Sin
exitismo fácil, digamos de una vez por todas que
José Pekerman dejó afuera del Mundial a los
mejores jugadores.
Es que el DT de la Selección se fijó solamente en
los jugadores de fútbol, lo que revela su cortedad
de miras. Y no prestó atención a nuestros bravos
políticos, con los que podría formar un verdadero
equipo campeón.
Al arco tendría que haber puesto a Alberto
Fernández que como ya se contó alguna vez en estas
páginas, en sus años mozos y mucho antes de ser
jefe de Gabinete, se probó como arquero en Ferro y
Argentinos Juniors. Al hombre le encomiendan que
ataje todas y él trata de cumplir con la orden.
Como a todo guardavallas, le hacen algunos goles
tontos. Pero tan mal no le va.
Para formar una línea de cuatro defensores, de
esas que meten miedo y son capaces de dejarles los
tobillos así de finitos a los delanteros rivales,
hubiese sido bueno que nuestro entrenador repare
en estos nombres: Luis D'Elía, Emilio Pérsico,
Jorge Ceballos y Angel Borello.
Es un cuarteto experimentado, formado en la
escuela piquetera, tipos ásperos que vienen de
historias personales distintas, pero con algo que
los une: saben cómo arreglarse con poco para
llegar a mucho. D'Elía y Ceballos tienen cargo en
el Gobierno nacional, Pérsico es vicejefe de
Gabinete en la Provincia y a Borello acaban de
nombrarlo coordinador de políticas sociales en la
Ciudad. Es probable que con estos tipos uno no se
luzca demasiado, pero en el Mundial es mejor no
tenerlos enfrente.
Para el medio campo, si Pekerman pretendía un
"cinco" de estampa firme y patada siempre lista,
un repartidor de leña como en los buenos viejos
tiempos, no debió olvidarse de Carlos Kunkel, otro
recontrakirchnerista siempre listo para tratar al
adversario de la manera más rústica posible.
Para esa zona del campo donde se gesta el juego,
el DT tendría que haber llamado a jugadores
rápidos y dúctiles, capaces de andar por derecha o
por izquierda, de irse al ataque si conviene o de
defender colgados del travesaño, de jugar hoy para
un equipo y mañana para otro, siempre con la misma
sonrisa y el ánimo dispuesto.
Nos referimos a ágiles como José Pampuro, Aníbal
Fernández y José Díaz Bancalari, que eran figuras
del Deportivo Duhalde; el Riojano Angel Maza, hijo
dilecto del Atlético Menem; o el mendocino Julio
Cobos, estrella del Radicales Fútbol Club, que en
menos que lo que se tarda en pestañear se pasaron
al Sportivo Pingüino, equipo que engrosó su
plantel gracias a la atracción de su racha de
triunfos.
Aunque algunos, por capacidad de adaptación a los
caprichosos cambios del juego, merecían más que
nadie la consideración de Pekerman. Hablamos de
los astros máximos de la flexibilidad: Daniel
Scioli, Felipe Solá y Jorge Telerman. Pero tampoco
ellos fueron tenidos en cuenta.
Otro error garrafal fue olvidarse de aquellos que
se resisten a aceptar la adversidad, esos
guerreros que saborearon la gloria en el pasado y
que ahora andan con el caparazón abollado y los
músculos en queja. Es cierto, a lo mejor ya no
están para jugar, pero... ¿quiénes mejor que
Carlos Menem, Eduardo Duhalde, Adolfo Rodríguez
Saá o Raúl Alfonsín para templar el espíritu de
nuestros jóvenes jugadores, convenciéndolos de que
siempre hay otra oportunidad?
(Diario Clarín)
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