[R-P] Bolivia: dos notas sobre la corrupción y la entrega
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Dom Jun 25 10:03:20 MDT 2006
[La producción de una cáfila de nuevos ricos emponzoñados de
corruptela elegante ha sido marca de fábrica del período neoliberal.
Cada vez que se escucha a un menemista, conviene recordar qué tipo de
intereses hay detrás de su parloteo.
De allí que la exigencia de limpieza y honestidad hayan pasado a
primer plano en nuestros países, e incluso dentro del movimiento
nacional.
Frente al "moralismo" oligárquico, los nacionales solemos defender la
"amoralidad" burguesa, porque para nosotros lo esencial es la lucha
contra la dependencia y el saqueo. Sabemos que casi todas las "manos
limpias" suelen promover una suciedad mayor, que es la entrega y
devastación del propio país.
Para hacer un rancho también se usa bosta, solía decir Perón. Mas la
experiencia histórica demostró que los ranchos construidos con
_demasiada_ bosta se derrumbaron con excesiva facilidad. Hemos
pecado por un exceso de benevolencia hacia los mercaderes.
En la próxima oportunidad, lo mejor será trabajar con materiales más
nobles. En la medida de lo posible, conviene dejarle al enemigo de
la nación el monopolio de la mierda.]
Gentileza de la lista Tribuna Boliviana
[1]
EL BCB ¿FABRICA MILLONARIOS?
Saíd Villavicencio Jaldín (*)
La interrogante que hace de título del presente artículo no es
inocente, por el contrario,es con intención clara y ello me obliga a
declararme culpable de poner en evidencia, una vez más, a la elite
politiquera disfrazada de tecnocracia "altamente calificada" del
Banco Central de Bolivia (BCB), la cual, a partir del D.S. 21060,
tiene en esta institución a uno de sus núcleos más favorecidos. En
esta "Isla de la Fantasía" -"El BCB, la isla de la fantasía en
Bolivia" (El Mundo de Santa Cruz, 17/02/2003, p. 3)-Juan Antonio
Morales Anaya, ha sido presidente del Ente Emisor, desde septiembre
de 1995 hasta abril de 2006.
Fueron más de 10 años en los cuales Morales Anaya recibió un sueldo
mensual promedio de 30.000 bolivianos (Bs.), para ser exactos,
33.694,20 Bs., según la última planilla de pagos en la cual figura.
En números redondos recibió 450 mil Bs. por año (12 sueldos
mensuales, más aguinaldo , además, un sueldo más por cada semestre.
Total 15 sueldos por año, al igual que todos los demás empleados del
BCB), dan -siendo conservadores- la suma "muy módica" de ¡¡ 4,75
millones de bolivianos!!
A esto se deben sumar sus "beneficios sociales", por los añitos de
"sacrificada" labor que dio al BCB, lo cual, habría hecho subir su
"fortuna" hasta las cumbres de los 6 millones de bolivianos. Sin
embargo, esto no es todo, él -Juan Antonio Morales Anaya-, como todos
los "ejecutivos de alta jerarquía", del sector público, bajo el
paraguas de la mal llamada "nueva" política económica, más conocida
como "neoliberalismo", recibieron, "plus" mensuales (herencia de los
pagos realizados por el Fondo Monetario Internacional, Banco
Mundial... a funcionarios del Estado, seguro, por la confianza que
depositaban en ellos para aplicar sus "recomendaciones") los cuales,
después, fueron traspasados a los gastos reservados. Morales Anaya -
como los demás burócratas y tecnócratas ¿empleados del Estado o de
los organismos financieros internacionales?-, al menos, hasta octubre
de 2003, recibió 5.000 dólares de los Estados Unidos, por mes y, si
su gestión supera los 100 meses, al menos, debió recibir 500 mil
dólares, lo que equivale a otros 4 millones de Bs.
En síntesis, Juan Antonio Morales Anaya, como empleado público, en el
cargo de presidente del BCB, en 127 meses de gestión (desde
septiembre de 1995 como presidente interino, a partir del 20 de
diciembre de 1996 designado "mediante Resolución Suprema N° 216914"
(Boletín Informativo 46, pág. 4) por Gonzalo Sánchez de Lozada y,
concluida su gestión, desde enero de 2003 hasta abril de 2006,
nuevamente como interino) ha debido recibir, por sueldos, primas,
"plus"... alrededor de 10 millones de bolivianos (equivalentes a
22.727 salarios mínimos nacionales de 440 Bs.). A esto, se deben
agregar los pagos que recibió, antes de ocupar el cargo de presidente
interino que le heredó su predecesor, Fernando Candia Castillo a
tiempo de irse como ministro de Gonzalo Sánchez de Lozada.
Durante la administración de Juan Antonio Morales, muchos de sus más
"leales" "colaboradores" -¿para servir a quién o a quiénes?-
recibieron y, muchos siguen recibiendo, sus nada despreciables
sueldos y quienes se retiraron del BCB, sus "beneficios sociales" o
"indemnizaciones" laborales. Uno de los casos se trata de Armando
Pinell Siles (designado director del BCB por R.S. 216914, firmada por
Gonzalo Sánchez de Lozada, el 20 de diciembre de 1996, por 5 años,
hasta el 20 de diciembre de 2001), hijo de Armando Pinell Centellas -
fue presidente del BCB-. Pinell Siles, se retiró del Ente Emisor,
luego de cobrar lo que le "correspondía" y, se supone, "descansar"
por algo así como 6 semanas,para luego, el 18 de febrero de 2002,
aparecer "como nuevo asesor de Política Económica" (Hermes, Enero-
Febrero de 2002, página 3) ¿dónde? en el BCB, por supuesto.Armando
Pinell Siles, cobra, según planilla del BCB, un sueldo de 25.022 Bs.
Otros dos casos más de los protagonistas de esta historia, sólo para
ilustrar a quienes, de verdad, "ganan" por trabajar, con la dignidad
de sus esfuerzos manuales e intelectuales, son los de: Marcela
Nogales Garrón y Jenny Torrez Aldunate, dos "refuerzos" para el
equipo de Juan Antonio Morales Anaya. La primera, en su posesión como
gerenta General, expresó mucha gratitud por el cargo "... al señor
presidente y a su digno Directorio (para concluir, muy emocionada)
acepto con entusiasmo y confianza" (Hermes 22, pág. 1), sin embargo,
en enero de 2006, no tuvo más remedio que marchar tras las huellas de
su "jefe", Juan Antonio Morales, a pesar que siguió cobrando -es
decir, "trabajando"- hasta abril pasado. A éstos - además del
anterior gerente General, Jaime Valencia Valencia, entre otros-, les
corresponde responder sobre los manejos, muy oscuros, del BCB de
estos más de 10 años de la gestión de Juan Antonio Morales y que, en
un espíritu de cuerpo, todos los "privilegiados" del poder, se
esforzaron durante todo su mandato, en "fabricar" una imagen de
transparencia, honestidad, modernidad y otras etiquetas muy distantes
de lo que ha sucedido en realidad.
Nogales, por su "trabajó" en el BCB (desde el 16 de enero de 2001 -
Hermes N° 22, página 1- a diciembre de 2005 -cheque Serie A-05 N°
0004696, de 24 de enero de 2006), recibió como "indemnización" cerca
de 134 mil Bs. (los sueldos que recibió durante su estadía en el BCB,
según planilla, fueron de 25.949,60 Bs.). Es decir que se llevó, en 5
años de su gestión (de enero de 2001 a enero de 2006 y, luego de
cobrar sus "beneficios sociales", hasta abril de 2006) una suma
pequeña cercanaa los 2,2 millones de bolivianos (5.000 sueldos
mínimos nacionales).
Finalmente, Torrez Aldunate, quien se desempeñó como subcontralora de
Auditorías Internas en la Contraloría General de la República -
institución responsable de fiscalizar el manejo de los recursos del
Estado a todos los funcionarios del sector público- , y en este su
rol, le tocó recibir las denuncias contra la gestión de Juan Antonio
Morales y sus colaboradores más próximos (desde tráfico de
influencias, pasando por violación de fuero sindical, nepotismo,
prevendalismo y favoritismo, hasta acoso sexual INT. BCB 208/2, de 14
de mayo de 2000), por Resolución de Directorio del BCB N° 52/2002, de
28 de mayo, "apareció" contratada como gerenta de Auditoía Interna en
el BCB. En la actualidad, continúa "trabajando" en esta institución y
cobra, el "módico" sueldo de 22.579 Bs. por mes. Esto quiere decir
que hasta este mes de mayo de 2006, el BCB (es decir, el pueblo de
Bolivia, porque el BCB es una institución pública) le está pagando
por su trabajo (¿a quién o quiénes sirve?) alrededor de 1,35 millones
de Bs (casi 3.070 sueldos mínimos nacionales).
Sólo a Juan Antonio Morales Anaya, Marcela Nogales Garrón y Jenny
Tórrez Aldunate, el Estado les habría pagado, alrededor de 13,5
millones de bolivianos, lo que equivalen a pagar a más de 30 mil
personas que ganan el sueldo mínimo nacional, vigente hasta abril, de
440 bolivianos. ¿Tres cerebros y estómagos -sin duda, "bolsillos
privilegiados"- equivalen a más de 30 mil del pueblo que sobreviven
en las cuatro esquinas del país?
La pregunta es clara y, si este ejercicio se lo realiza con todo el
personal del BCB, donde existen algunos prospectos de tecnócratas,
más burócratas y muchos ahijados, protegidos y tránsfugas de los
partidos tradicionales, hoy, metamorfoseados en Agrupaciones
Ciudadanas, además de proxenetas y cipayos que se han reproducido,
muy fecundos, durante la gestión de Juan Antonio Morales Anaya, nadie
debe dudar que el BCB, sí, fabrica millonarios, quienes están
convencidos que han sido "elegidos" por la divina providencia para
gozar de privilegios económicos y, desde luego, para ejercer el poder
como extensión natural de sus cuerpos, pues para individuos de esta
calaña el servir a Bolivia y su gente, el cultivar -no en el
discurso, sino en la práctica- valores, como la honestidad,
transparencia, ética profesional, entre muchos otros, está en función
de saciar la sempiterna voracidad de sus bolsillos.
* Periodista, docente universitario y conductor de Polémica (programa
televisivo que se difunde por Canal 13 TVU, los días y miércoles de
21:30 a 22:00).
[2]
Un gobierno sano
/Sano es lo que está entero, intacto, indemne, íntegro/
Grover Cardozo Alcalá
Una reunión del equipo de gobierno del presidente Morales debía
nominar al responsable de una empresa de servicios. Cuando sus
colaboradores le preguntaron si debía ser del partido o alguien con
mucha experiencia en el área, el Presidente respondió: No importa
si es del MAS o no, sólo hay que exigir que sea una persona sana .
El modelo político y social que laboriosamente construyen
gobierno y pueblo, no se sabe aún si desembocará en un modelo
social demócrata, en una democracia popular o en una democracia
socialista, lo que está claro es que más allá de todas esas
adscripciones, se trata de algo que entusiasma a la gente porque
tiene una fuerte base de honestidad, solidaridad y laboriosidad.
Cuando una empresa emplea a alguien para desempeñar una función,
exige que esa persona sea eficiente, creativa, con alta
laboriosidad y honesta. Si esa empresa necesita expresar con una
sola palabra lo que exige de esa persona, esperará que sea un
empleado sano, básicamente. Puede ser eficiente, creativo y
trabajador, pero si no tiene la condición de la honestidad, todo se
viene abajo.
En las familias de cualquier condición social existen hijos muy
dedicados al estudio, otros con alta dosis de creatividad y los hay
también los muy inquietos y con grandes ambiciones.
Los padres respiran tranquilos cuando ven que sus hijos tienen
algunas de esas cualidades, pero el ideal íntimo de los
progenitores es que los descendientes sean personas íntegras y con
cierto grado de equilibrio para caminar bien en la vida.
En este caso el concepto de integridad se resume a que ese hijo o
hija sea una persona sana, sin oscilaciones que lo expongan al
riesgo de fallar o morir. Sano es lo que está entero, intacto,
indemne, íntegro.
Durante siglos el genero humano trató de explicar la naturaleza del
oficio político, lo que caracteriza y define a gobernantes y
gobernados. Esa tarea, propia de todo esfuerzo de racionalización,
ayudó mucho a los propios seres humanos a explicarse los fenómenos
sociales.
Fruto de ese análisis los estudiosos del fenómeno político
sostienen que sólo los gobiernos con una fuerte base de vocación de
servicio e integridad moral tienen la capacidad de reconducir el
rumbo de sus sociedades, es decir provocar revoluciones que
lleven en sí, la fuerza necesaria para redimir a la gente de sus
precarias condiciones de existencia.
El equipo del presidente Evo Morales probablemente no sea el
gobierno de las personas que mejor venden su imagen en términos de
cualidades retóricas, pero no cabe duda que está mostrando una
demoledora vocación por hacer política sana, que en los hechos no
es descubrir la pólvora, sino solo alinearse con la sana moral del
pueblo, de los que caminan a pie.
Para pesar de las elites, el Presidente no da muestras de ser un
hombre al que se le puede marear con oro y riquezas. Por el
contrario, cansado del sufrimiento que golpea a miles de
bolivianos, forjó para si mismo una vigorosa ética de la
solidaridad que se expresa en su propio modo de vida y en las
señales austeras que ha dado en 150 días de gobierno.
Entre el 80 y 90 % de la población aprueba su gestión porque de
verdad no lo imagina metiéndose al bolsillo millones de dólares,
producto de negociados en Palacio Quemado. De ahí que la
recuperación de los hidrocarburos haya sido posible porque una
medida heroica y de reivindicación del interés de todo un país, solo
se hace teniendo la moral alta, moral revolucionaria y consideración
por las carencias de la patria.
El otro factor fundamental es la laboriosidad del gobierno. Nadie
que duerma entre las 11 y las 12 de la noche despierta con facilidad
a las 4 de la mañana. Evo y el equipo de gobierno lo hacen, por la
envergadura de los problemas del país y porque de hecho no dan
ganas de dormir cuando se sabe que miles de compatriotas subsisten
con míseros ingresos.
Es un gran referente cuando una persona o una institución se
caracterizan por su laboriosidad. De entrada esa es una buena
señal, por la elemental consideración de que la persona que sabe
trabajar no necesita robar porque tiene las manos y espíritu sanos
y por tanto la certeza de que puede ganar dignamente el pan del
día y así, siempre mirar de frente al prójimo.
Este correo lo ha enviado
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
[No necesariamente es su autor]
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"La patria tiene que ser la dignidad arriba y el regocijo abajo".
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