[R-P] "Nación camba": ¿locro pesado, sopa chirle, u otra cosa?
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Dom Jun 25 10:03:27 MDT 2006
[Si nos guiamos por el último párrafo, el autor de la nota que
presentamos abajo termina diluyendo el "empalagoso locro cruceño" en
una chirle "sopa boba clasista". Pero en algo tiene razón: las
reivindicaciones territoriales son, en sí mismas, proyectos _de
clase_, y no será cerrando los ojos ante este dato básico de la
realidad que logremos superarlas.
Es, por supuesto, erróneo oponer la lucha por la unidad a una
supuesta "lucha de clases" abstracta, para luego tratar de que ésta
suplante a la anterior. Pero lo contrario (abandonar la lucha de
clase contra clase en nombre de la lucha por la unidad) es igualmente
absurdo y criminal. Lo que necesitamos es comprender el contenido
_de clase_ de la lucha por la unidad. Y librar la segunda,
justamente, _en términos de lucha de clases_: hacerse cargo de que
la unidad territorial surge de la unidad del frente nacional, y que
la unidad -y eventual victoria- del frente nacional no es en modo
alguno indiferente a quién lo dirige.
El frente, el "movimiento", no se dirigen a sí mismos: para poder
librar sus combates, sus componentes tienen que dirimir cuál o cuáles
son las clases que dirigirán la batalla común. Para un político
revolucionario, negarse a ello es dejar el comando a las clases que
"naturalmente" dominan por su poder económico, su acceso privilegiado
a las herramientas de la cultura o su sitio estratégico en el poder.
Como lo ha mostrado reiteradamente la historia de América Latina -y
en realidad, de todas las revoluciones nacionales-, esto implica
traicionar el mandato que viene de tiempos de la Emancipación, porque
"el fuego pa calentar tiene que venir desde abajo".
Es por eso que reenviamos este artículo, que apareció publicado en la
lista Tribuna Boliviana. Sirve para destacar que los llamamientos
abstractos a la unidad, ese modo poco elegante con que algunos
"grandes estrategas" de nuestros días miran para otro lado cada vez
que enfrentan los límites infranqueables que oponen a nuestro combate
las clases dominantes, esa "grandeza de miras" mentirosa que les
sirve para apoyar cualquier cosa en nombre de la "unificación", son
al menos tan perniciosos -si no más, por su apariencia "americanista
y bolivariana"- que el no menos abstracto clasismo que aqueja al
autor de la nota.]
Gentileza de la lista Tribuna Boliviana
LA VERDAD DEL LOCRO CRUCEÑO
Por Sergio López
¡Santa Cruz quiere Autonomía Si o Si!, ¡Autonomía con o sin Bolivia!,
¡somos la Bolivia productiva! y otras consignas forjadas por los
cívicos desdibujan a Santa Cruz e impiden que los propios cruceños y
el resto del país la reconozcan. Al cruceño y a los bolivianos los
cívicos les sirven un locro empalagoso, sin permitirle escoger, sin
libertad, monopolizando las ideas, los sentimientos ¡son cocineros
totalitarios! y lo peor llevan a Santa Cruz al descalabro. El locro
debe definirlo el pueblo y no la receta salida del bolsillo logiero-
cívico-empresarial.
En Bolivia, de forma un tanto prejuiciosa, de un tiempo a esta parte,
se cree que Oriente y Occidente inevitablemente se confrontan, que
cambas y collas son como agua y aceite. Este en realidad es un plato
preparado para que nos lo traguemos sí o sí.
Aunque Bolivia no es una realidad homogénea, la diferencia entre
estas regiones no es su contradicción central, tampoco otras que en
cada rincón del país surgen, contradicciones internas reales pero
minúsculas. El centralismo también es otro argumento real pero
deformado para no ver que hay una contradicción superior que se
quiere opacar con la lucha regional y esa es la lucha entre sectores
sociales. Si no se reconoce esta lucha sólo se empobrece la
comprensión de lo que somos, beneficiando a los que se empeñan en
dominarnos dividiéndonos para servir intereses antipatrias. Ellos nos
quieren imponer un locro empalagoso.
Cualquier imagen de la realidad regional será más o menos verdadera
en la medida en que se pueda y se quiera ver los hechos en su
dimensión auténtica y que la gente pueda escoger, pero si los hechos
son deformados sistemáticamente y en base a ello se manipula,
entonces el pueblo se come un locro intragable que le sirven
diciéndole que no tiene que pensar más y sólo sentir, haciéndole
creer que este locro es delicioso. Así un laberinto de manipulaciones
se monta para engañar al pueblo y para que no exija su locro.
Reconocer cuál es la verdad del locro cruceño es difícil.
Los que se sientan a la mesa cruceña y gritan más son los sectores
empresariales y cívicos que sobresalen por extrovertidos y
bulliciosos y porque además tienen los medios para hacerlo. Estos
definen el locro a su gusto, muestran la realidad de Santa Cruz como
de maravilla, el modelo productivo del Oriente ¡qué lindo! Pero no se
dice nada de cómo aprovechan de la energía regional a su gusto, de
los créditos, del control de las cooperativas, de las tierras para
alimentar sus fortunas personales, de cómo terratenientes quebrados
acaparan, especulan y venden la tierra cruceña a extranjeros y
transnacionales, de cómo explotan brutalmente a los obreros con
salarios de hambre. La verdadera Santa Cruz, está debajo, la de los
humildes que no tienen voz ni organización porque se la han
destruido. Sin liderazgo y dirección no pueden hacer valer su número,
y si alguna vez se hicieron sentir no fue para su beneficio sino de
caudillos, traficantes del sindicalismo, que se vendieron a las
logias. La clase media empobrecida, los humildes, en gran parte
desmoralizados, se ven obligados a tragarse el locro repelente y
terminar repitiendo lo que tanto se machaca por los medios que es la
voz de empresarios y cívicos. Pero otros protestan a escondidas y de
vez en cuando abiertamente, cuando exigen soluciones a los problemas
inmediatos de la pobreza, el abandono y señalan como responsables a
los patrones, "tirándose" contra alcaldes o prefecto y contra las
deformadas cooperativas de servicios públicos controladas por los ya
conocidos "logieros". Ese silencio encuba la rebeldía, la
movilización y acción directa que le da sabor al locro y puede hacer
callar a los poderosos.
Para cocinar el falso locro ya se ha estandarizado la imagen de las
regiones, por ejemplo que Santa Cruz es alta, blanca y habla inglés y
La Paz es puro indios. Estas imágenes son forzadas por los cocineros
racistas que tenemos, que colaboran mutuamente. La lista de cocinero
es: los grandes medios de comunicación, los cívicos, las logias, los
empresarios y sus ayudantes los dirigentes gremiales, sindicales y
otros vendidos.
Los logieros, grupos de poder que desde las sombras digitan y
manipulan la realidad cruceña y que es la parte más conservadora,
racista y declarada "anticomunista" de la llamada oligarquía regional
cocinan promoviendo el regionalismo y la discriminación al colla,
aunque tienen collas protegidos con los que comparten intereses, caso
de Monín Camacho, Carlos Rojas, Yoyo Pando, Arturo Mendivil, entre
otros, y "cambas" repudiados que no están con ellos como los
personeros del gobierno anterior y el actual entre los que destacan
Carlos Hugo Molina, Guido Guardia, Salvador Ric, Hugo Salvatierra,
este último catalogado de "enemigo público". También tienen sus
preferidos y esos son los funcionarios de transnacionales con los que
se sientan y planifican "reclamos cívicos", los casos más descarados
con la Repsol, y últimamente con la EBX y la Jindall.
Los grandes medios de comunicación manipulan la información
obedeciendo intereses de potentados con mentalidad retorcida y
provocadora que saben cómo ajustar todo a la medida de sus cálculos
económicos ligados al capital foráneo. Ellos pretenden uniformizar el
pensamiento de la población en torno a las ideas de cívicos y
empresarios. Por ello los medios de comunicación insisten una y otra
vez en que lo que cívicos y empresarios, la "institucionalidad
cruceña" dice, es la voz oficial de Santa Cruz. Les colaboran los
periodistas con miedo, conformistas o seguidistas siempre dispuestos
a agradar al patrón, pero el pueblo cada día les critica más por sus
platos sensacionalistas y poco éticos.
Estos cocineros locales tienen alianzas con medios del interior del
país (redes de televisión, radio Panamericana y otros) propiedad de
otros poderosos empresarios, que dan cobertura amplia a cívicos y
empresarios cruceños como si no hubiesen otros sectores en Santa Cruz
que puedan opinar sobre uno y otro tema. En esos medios y para
consumo del interior del país los cívicos son maquillados,
presentados como individuos ejemplares, luchadores o como
angelicales, amistosos, fraternos con los "hermanos bolivianos", para
que les vean su lado "bueno", que buscan el bien de todos los
bolivianos; pero cuando están aquí, en su potrero, pelan las garras,
amenazantes y radicales discriminan, expresan rechazo a todo el que
no esté de su lado, son fanáticos defensores de transnacionales y el
modelo productivo neoliberal. En otras palabras manejan un doble
discurso, uno conciliador y otro provocador.
Los cívicos abiertamente cuentan con un "brazo armado", la llamada
Unión Juvenil Cruceñista, que ha servido para hacer respetar, a veces
a palos, los frecuentes paros cívicos frente a quienes no quiera
acatarlos. Los ataques y golpizas a grupos e individuos descontentos
han sido frecuentes pero no los cubre la prensa o si lo hace los
deforma. ¡Si alguien no quiere comerse el locro hay que reventarlo!
Si algún dirigente en occidente, al conocer esos atropellos aparece
amenazante, jurando venganza y anunciando trasladarse a Santa Cruz a
descargar su furia sobre los que golpean a sus hermanos collas,
inmediatamente provoca el fortalecimiento de los cocineros cívicos
que se nutren del miedo y el pánico despertado por la prensa ante
esas amenazas a "toda" Santa Cruz. Así los reclamos en el interior
contra los cívicos cruceños se entienden como agresión a toda Santa
Cruz y se vuelven bandera. En cambio merman los argumentos cuando
desde la misma Santa Cruz, sectores de reconocido origen regional,
critican el locro logiero porque ya están empalagados, ahí los
cívicos apelan a calificarlos de anticruceños, traidores, collas,
masistas y otros apelativos.
Otros sectores como la CAINCO (Cámara de Industria y Comercio), la
CAO (Cámara Agropecuaria del Oriente) son quienes exigen mano dura
cuando sus intereses son afectados, como en el caso de las tomas de
tierras, gritando que son una "afrenta a toda Santa Cruz", como si
cada cruceño fuera poseedor de enorme cantidad de tierra.
Todos estos cocineros se denominan autonomistas pese a que muchos en
el pasado vivían del centralismo, pertenecían a partidos
tradicionales y al verse sin más apoyo en el resto del país
decidieron atrincherarse en Santa Cruz desde donde creen que podrán
seguir fabricando el locro a su gusto y gozando del centralismo
llamado autonomía. Han fracasado en su propósito de convencer al
resto del país y buscan desesperados arrastrar al pueblo cruceño
dándole a su campaña fuerte toque regional, y apelando al
chauvinismo, asegurando que con la autonomía habrá más de todo, de
aquello y de esto, y lo más importante, que ya no se harán más
trámites en La Paz y la plata se quedará en Santa Cruz, cuestiones
minúsculas si vemos que lo más importante, el poder, estará en manos
de los ricos y logieros. Ahora, sin embargo, no se ponen de acuerdo
sobre la receta. Los Nación Camba, Podemos, APB y Andrés Ibáñez
aseguran, cada uno, ser inventores de la autonomía, dicen que la
dominan mejor, que la sienten más, ¡están hechos talco! pero igual
llaman a la gente a votar SI, sin importar qué dice la pregunta o a
quién elegir como constituyente. Debajo de la manga ocultan un
ingrediente, la victoria del SI los hará fuertes en Santa Cruz y se
salvarán. Están en un juego peligroso apostando su cargo de
cocineros.
Sectores que se han dado cuenta y tienen mejor paladar ya no soportan
el plato logiero y se orientan a repudiar la autonomía, pero lo hacen
silenciosamente, tienen ganas de hacer su propio locro y buscan
consejos válidos. La prensa, los cívicos y PODEMOS aseguran que si no
comen el plato de la autonomía hay que comer la lagua del MAS que
sería antiautonomista, chavista, comunista y demás vainas, pero esto
no es verdad, pues el partido de gobierno es una torre de Babel donde
hablan distintos idiomas, hay autonomistas a rabiar, ubicados en las
cúpulas, hay quienes no quieren saber nada de ninguna autonomía,
ubicados en las bases, hay conservadores y radicales. No se podía
esperar más de un partido sin programa, sin brújula, que respeta y
teme mucho a los cívicos y muestra diligencia en atender sus
protestas. En toda ocasión escucha solícito sus "demandas" y les
asegura respeto a sus propiedades. Su oposición a los cívicos es
endeble y momentánea. Como se ve el MAS no es cocinero confiable,
sólo sabe de recetas electorales, demagógicas y recalentadas que no
llenan la barriga, que no alimentan ni orientan la lucha popular sino
que son puro aire para inflar la constituyente y la propia autonomía.
Por eso, alerta, la Constituyente no es el plato con el que hay que
oponerse a la autonomía, ninguno de los dos sacia el hambre. Esta es
una cuestión que a nivel nacional se siente y que no es sólo
preocupación en Santa Cruz. Por todo esto se advierte que la verdad
del locro cruceño no es muy distinta a la verdad de la milanesa en el
resto del país, que las supuestas contradicciones oriente-occidente o
autonomía-constituyente son menos importantes que las verdaderas
contradicciones del momento: ricos-pobres, explotadores-explotados,
reforma-revolución, capitalismo-comunismo.
Santa Cruz 22 de Junio 2006
Este correo lo ha enviado
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
[No necesariamente es su autor]
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"La patria tiene que ser la dignidad arriba y el regocijo abajo".
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