[R-P] Stiglitz a favor de Bolivia
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Dom Jun 25 10:03:16 MDT 2006
[Cito: "Si los bolivianos no logran un valor justo por la riqueza
natural de su país, sus perspectivas son sombrías. Incluso si lo
obtienen, necesitarán ayuda, no sólo para extraer sus recursos, sino
también para mejorar la salud y la educación de todos sus
compatriotas, con el fin de asegurar un crecimiento económico de
largo plazo y el bienestar social."
Stiglitz parece estar anunciando un nuevo programa kennedyano, en la
esperanza de que ahora como en la década del 60 el gobierno de
Bolivia opte, finalmente, por la ayuda norteamericana antes que por
la unidad con América del Sur y Latinoamérica en general.
Cada vez hay más signos de un cambio general en la política de EEUU
hacia nosotros. Habrá que estar alerta. Parece que la hora de los
imbéciles como Dubya está tocando a su fin. Tendremos que vérnoslas
con gente más astuta.]
La elección de Morales hizo historia
¿Quiénes son los dueños de Bolivia?
Joseph E. Stiglitz*
Hace unos meses, Evo Morales se convirtió en el primer jefe de estado
indígena democráticamente electo de Bolivia. Los grupos indígenas
constituyen el 62% de la población de Bolivia, y los mestizos forman
otro 30%, pero durante 500 años los bolivianos han sido gobernados
por potencias coloniales y sus descendientes. Hasta bien entrado el
siglo veinte, los grupos indígenas estaban privados de voz y voto.
Sus idiomas, el aymará y el quechua, ni siquiera eran reconocidos
como instrumentos válidos para el ámbito de los asuntos públicos. De
modo que la elección de Morales hizo historia, y el entusiasmo en
Bolivia es palpable.
Sin embargo, la nacionalización emprendida por Morales de los
yacimientos de petróleo y gas causó conmoción en la comunidad
internacional. Durante su campaña, Morales manifestó claramente su
intención de aumentar el control estatal del petróleo y el gas
nacionales. Sin embargo, había dejado igual de claro que no tenía
intenciones de expropiar las propiedades de las empresas de energía y
que deseaba que la inversión extranjera permaneciera en el país. (Por
supuesto, nacionalizar no significa necesariamente expropiar sin una
compensación adecuada.) Morales cumplió su palabra, lo cual tal vez
sea sorprendente si se mira la generalidad de los políticos modernos.
Con una genuina preocupación por elevar el ingreso de su pueblo, que
es desesperadamente pobre, reconoció que Bolivia precisa de los
conocimientos de los extranjeros para lograr crecer, y que eso
implica pagar un precio justo por sus servicios. Sin embargo, ¿están
los propietarios extranjeros recibiendo lo justo a cambio?
Las medidas de Morales tienen un amplio apoyo entre los bolivianos,
que ven las así llamadas privatizaciones (o "capitalizaciones")
realizadas en el gobierno del ex presidente Gonzalo "Goni" Sánchez de
Lozada como un robo: ¡Bolivia recibía apenas un 18% de las ganancias!
Los bolivianos se preguntan por qué unas inversiones que ascienden a
cerca de $3 mil millones deberían dar derecho al control por parte de
los inversionistas del 82% de las vastas reservas de gas del país,
cuyo valor hoy se estima en $250 mil millones. Si bien aún no se
divulga la información completa sobre las utilidades ni se audita el
verdadero valor de las inversiones, parece que -considerando los
términos originales- los inversionistas habrían recuperado todo su
dinero en apenas cuatro años.
Los bolivianos también preguntan por qué los extranjeros cosechan
todos los beneficios de los actuales altos precios del petróleo y el
gas. No cuesta más extraer petróleo o gas hoy día que cuando los
precios estaban a un tercio de su nivel actual. Sin embargo, las
compañías petroleras extranjeras obtienen un 82% del aumento. En el
caso del petróleo, esto equivaldría a la generosa cifra de 32 dólares
por barril o más. No es de sorprender que los bolivianos pensaran que
se les estaba engañando y exigieran un nuevo trato. El 2 de mayo,
Morales simplemente dio vuelta a los porcentajes, mientras se espera
la renegociación de los contratos: las compañías que manejan los dos
mayores yacimientos obtendrían un 18% de la producción. Como parte de
este nuevo trato, Bolivia debería obtener también una mayor parte
cuando los precios suban. (Por supuesto, Bolivia puede no desear
cargar con el riesgo de una caída en los precios y llegar a un
acuerdo para transferir parte del riesgo a la baja a compañías
extranjeras, dándoles a cambio una mayor parte del potencial al
alza).
Para la mayoría de los bolivianos lo que está en juego es una
cuestión de justicia: ¿Deberían las compañías extranjeras de petróleo
y gas recibir un rendimiento justo sobre su capital, o un rendimiento
mucho mayor que el normal? ¿Debe recibir Bolivia un valor justo por
sus recursos? ¿Y debería Bolivia, o las compañías extranjeras,
beneficiarse de la mayor parte de las enormes ganancias por los
aumentos de los precios de los recursos energéticos?
Más aún, aparentemente una buena cantidad de tratos fueron hechos en
secreto por los gobiernos anteriores, y parece ser que sin la
aprobación del Congreso. De hecho, la Constitución boliviana exige la
aprobación del Congreso de tales ventas, por lo que no está claro que
Morales esté nacionalizando nada: los recursos nunca se vendieron de
forma correcta.
Cuando a un país se le roba un tesoro artístico nacional, no llamamos
"re-nacionalización" cuando éste es devuelto, ya que le perteneció
todo el tiempo.
Como en el caso de muchas privatizaciones realizadas en otros puntos
del planeta, existen cuestionamientos sobre si los inversionistas han
cumplido su parte del trato. Bolivia contribuyó a estos
emprendimientos conjuntos no sólo con recursos, sino también con
inversiones previas. Se suponía que la contribución de las compañías
extranjeras sería una mayor inversión. Pero, ¿cumplieron a cabalidad
sus compromisos? ¿Se está recurriendo a artilugios contables para
exagerar el verdadero valor de las contribuciones del capital
extranjero? Hasta ahora, el Gobierno de Bolivia simplemente ha
planteado interrogantes y puesto en marcha un proceso para llegar a
las respuestas.
El problema en Bolivia es una falta de transparencia, tanto cuando se
firman contratos como después. Sin transparencia, es fácil que los
ciudadanos sientan que se los está engañando... y frecuentemente es
así.
Cuando las compañías extranjeras llegan a un trato para un negocio
demasiado bueno para ser verdad, a menudo hay algo turbio detrás. En
todo el mundo, las compañías petroleras y de gas no pueden culpar a
nadie más que a ellas mismas: con demasiada frecuencia se han
resistido a las exigencias de una mayor transparencia. En el futuro,
las compañías y los países deberían ponerse de acuerdo en torno a un
principio sencillo: debería haber -parafraseando las memorables
palabras del presidente Woodrow Wilson-"contratos abiertos a los que
se llegue de manera abierta y transparente".
Si los bolivianos no logran un valor justo por la riqueza natural de
su país, sus perspectivas son sombrías. Incluso si lo obtienen,
necesitarán ayuda, no sólo para extraer sus recursos, sino también
para mejorar la salud y la educación de todos sus compatriotas, con
el fin de asegurar un crecimiento económico de largo plazo y el
bienestar social.
Por ahora, el mundo debería celebrar el hecho de que Bolivia tenga un
gobernante electo democráticamente que intenta representar los
intereses de los pobres de su patria. Se trata de un momento
histórico.
* El autor es Premio Nobel de Economía y profesor de economía en la
Universidad de Columbia.
Este correo lo ha enviado
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
[No necesariamente es su autor]
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"La patria tiene que ser la dignidad arriba y el regocijo abajo".
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