[R-P] Pérez Roque, los DDHH y la opresión imperalista
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Jue Jun 22 10:08:31 MDT 2006
Gentileza de la lista Redial Simón Bolívar
[Cuba ha derrotado a los EEUU y fue elegida para ocupar un escaño en
la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Con ocasión
de esta victoria diplomática, Felipe Pérez Roque, Canciller cubano,
pronunció un discurso que merece particular atención. Allí se
esbozan las líneas de vinculación entre la problemática de los
derechos humanos y la estructura imperialista de dominación mundial.
También dentro de la lucha por los derechos humanos se libra la lucha
fundante de toda sociedad donde hay explotadores y explotados: la
lucha de clases.
Tomarla como fin en sí misma es caer en la trampa del enemigo jurado
de la humanidad. Despreciarla es despreciar al conjunto de la
humanidad. Participar de ella significa llenarla de contenido
concreto, por empezar tener bien en claro que los "derechos humanos",
en general, no existen. Pero que sí existen ciertos derechos
básicos, comunes a todo ser humano, cuya vigencia generalizada no se
realizará mientras ciertos seres humanos le nieguen a los demás los
medios para ejercerlos y disfrutar de ellos. La lucha por los
derechos humanos se funde con la lucha por la liquidación de la
injusticia social, el saqueo económico y la opresión política. O
sirve al saqueo, la injusticia y la opresión dándole una apariencia
"humanitaria".
Pérez Roque, y con él la dirigencia cubana, nos dan una lección]
'Con Cuba no se podra contrar'
Para convertir el Consejo en tribunal exclusivo contra los países
subdesarrollados y asegurar impunidad a los del Norte, no se podrá
contar
con Cuba
CUBA. ARGOS: JUNIO 22 DE 2006.
INTERVENCIÓN DEL COMPAÑERO FELIPE PÉREZ ROQUE, MINISTRO DE RELACIONES
EXTERIORES DE LA REPÚBLICA DE CUBA, EN EL SEGMENTO DE ALTO NIVEL DEL
CONSEJO DE DERECHOS HUMANOS
Excelencias:
Hoy es un día especialmente simbólico. Cuba es miembro fundador del
Consejo de Derechos Humanos y Estados Unidos no. Cuba resultó elegida
con
el apoyo abrumador de 135 países, más de dos tercios de la Asamblea
General de Naciones Unidas, mientras Estados Unidos no se atrevió
siquiera
a presentarse como candidato. Cuba confiaba en el voto secreto por
las
mismas razones que Estados Unidos lo temía.
La elección de Cuba es la victoria de los principios y de la verdad,
es un
reconocimiento al valor de nuestra resistencia. La ausencia de
Estados
Unidos es la derrota de la mentira, es el castigo moral a la
arrogancia de
un imperio.
La elección supuso una exigente evaluación. Cada uno recibió lo que
merecía. Cuba fue premiada y Estados Unidos fue castigado. Cada uno
tenía
su historia y los países que votaron la conocían bien.
Los países africanos recordaban que más de dos mil combatientes
cubanos
habían derramado su sangre generosa en la lucha contra el oprobioso
régimen del apartheid, al que Estados Unidos apoyó y armó, incluso
con
armas nucleares.
Cuba llegó a la elección con casi 30 mil médicos cubanos salvando
vidas y
aliviando el dolor en 70 países, mientras Estados Unidos llegó con
150 mil
soldados invasores, enviados a matar y a morir en una guerra injusta
e
ilegal.
Cuba llegó con más de 300 mil pacientes de 26 países de América
Latina y
el Caribe que recuperaban la visión gracias a las cirugías gratuitas
realizadas por oftalmólogos cubanos. Estados Unidos llegó con más de
100
mil civiles asesinados y 2 500 jóvenes norteamericanos muertos en una
guerra fraguada para robarse el petróleo de un país y regalarle
jugosos
contratos a un grupo de los amiguetes del Presidente de la única
superpotencia del planeta.
Cuba llegó a la elección con más de 25 mil jóvenes de 120 países del
Tercer Mundo estudiando gratuitamente en sus universidades. Estados
Unidos
llegó con un campo de concentración en Guantánamo, donde se tortura a
los
prisioneros y en el que se declara oficialmente por los carceleros
que el
suicidio de tres seres humanos "no es un acto de desesperación, sino
un
acto de guerra y de propaganda".
Cuba llegó a la elección mientras sus aviones transportaban médicos
cubanos y hospitales de campaña a lugares donde ocurrieron desastres
naturales o epidemias. Estados Unidos llegó mientras sus aviones
transportaban en secreto de unas cárceles a otras a prisioneros
drogados y
maniatados.
Cuba llegó a la elección proclamando la vigencia del derecho sobre la
fuerza, defendiendo la Carta de Naciones Unidas, reclamando y
luchando por
un mundo mejor. Estados Unidos llegó proclamando que "si no están de
nuestro lado están contra nosotros".
Cuba llegó a la elección proponiendo dedicar el millón de millones de
dólares que anualmente se gasta en armas a luchar contra la muerte
por
causas prevenibles de 11 millones de niños menores de 5 años y de 600
mil
mujeres pobres en el parto cada año. Mientras, Estados Unidos llegó
proclamando su derecho a bombardear y arrasar "preventivamente" lo
que
llamó con desprecio "cualquier oscuro rincón del mundo" si no se
obedecían
sus designios. Ello incluía a la ciudad de La Haya, si se pretendía
juzgar
a algún soldado norteamericano en la Corte Penal Internacional.
Mientras Cuba defendía los derechos del pueblo palestino, Estados
Unidos
era el principal sostén de los crímenes y atrocidades de Israel.
Mientras bajo el azote del huracán Katrina, el gobierno de Estados
Unidos
abandonaba a cientos de miles de personas a su suerte, la mayoría
negros y
pobres, Cuba ofrecía el envío inmediato de 1 100 médicos, que
hubieran
podido salvar vidas y aliviar el sufrimiento.
Podría seguir así desgranando razones hasta mañana. Solo quiero
agregar
que quien no ocupa hoy un escaño como miembro del Consejo es el
gobierno
de Estados Unidos, no su pueblo. El pueblo norteamericano estará
representado en los demás, incluido el escaño de Cuba. Nuestra
delegación
será vocera también de los derechos del pueblo norteamericano y, en
particular, de sus sectores más discriminados y excluidos.
Ahora bien, la verdad es que Estados Unidos no estuvo solo en sus
groseras
y desesperadas maniobras y presiones para impedir la elección de
Cuba. Un
pequeño grupo de aliados lo acompañó hasta el final. Son los de
siempre.
Beneficiarios del injusto y excluyente orden mundial, antiguas
metrópolis
coloniales en su mayoría, que no han pagado todavía su deuda
histórica con
las que fueron sus colonias.
Cuba conoce perfectamente, hasta en sus mínimos detalles, el acuerdo
secreto negociado en Bruselas a través del cual la Unión Europea se
comprometió a no votar por Cuba y a trabajar estrechamente junto a
Estados
Unidos contra nuestra candidatura. Pero fracasaron rotundamente.
Resulta
que Cuba fue elegida sin su apoyo y su incómodo aliado, al que
necesitan
como gendarme que garantice sus privilegios y su opulencia
derrochadora,
no se pudo presentar siquiera a las elecciones.
En los pasillos y salones de este edificio se escuchan ahora
reiterados
llamados a "un nuevo comienzo" y a "imprimirle aire fresco al nuevo
Consejo", precisamente de parte de los mismos que son responsables de
la
manipulación, la hipocresía y la selectividad que hicieron naufragar
a la
Comisión. Conviene señalar que un nuevo comienzo no puede construirse
sobre la base de olvidar lo que ha venido ocurriendo o simular que un
poco
de retórica edulcorada resuelve los problemas. Hechos y no palabras
es lo
que necesitamos.
Si son sinceras las declaraciones de los voceros de la Unión Europea
y
estamos de verdad ante un mea culpa, pues entonces esperamos todavía
por
su rectificación. No por Cuba. No porque se hayan confabulado con
Estados
Unidos para tratar de impedir nuestra elección. No porque no hayan
sido
capaces jamás de tener una política ética e independiente hacia Cuba.
Esperamos una rectificación de la actitud de la Unión Europea, que
impidió
el pasado año que se aprobara en la Comisión de Derechos Humanos una
investigación sobre las masivas, flagrantes y sistemáticas
violaciones de
derechos humanos en la Base Naval de Guantánamo.
Una rectificación del cómplice silencio con el que permitieron la
realización de cientos de vuelos secretos de la CIA trasladando
personas
secuestradas y el establecimiento de cárceles clandestinas en el
propio
territorio europeo, en las que se tortura y se veja a los
prisioneros. La
Unión Europea ha obstaculizado hipócritamente hasta hoy la
investigación y
el esclarecimiento de estos hechos.
La Unión Europea no ha tenido el valor de sancionar ejemplarmente las
miserables manifestaciones de falta de respeto contra otras
religiones y
costumbres.
La Unión Europea fue cómplice de Estados Unidos en la conversión de
la
antigua Comisión en una suerte de tribunal inquisidor contra los
países
del Sur. Esperamos que ahora no se repita.
La Unión Europea no ha reconocido siquiera su deuda histórica con los
casi
100 países, hoy naciones independientes tras años de lucha y
sacrificio,
que eran sus expoliadas colonias en el momento en que 57 años atrás
se
aprobaba la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en la que
paradójicamente se afirmaba que: "Todos los seres humanos nacen
libres e
iguales en dignidad y derechos".
Excelencias:
Esta sesión puede marcar el inicio de una nueva etapa en la lucha por
crear un verdadero sistema de promoción y protección de todos los
derechos
humanos para todos los habitantes del planeta, y no solo para los
ricos y
privilegiados. Se necesitará para ello un cambio radical, una
verdadera
revolución en las concepciones y métodos que lastraron a la
defenestrada
Comisión.
Cuba no se hace ilusiones con la real disposición de los países
desarrollados, aliados de Estados Unidos, a dar ese paso trascendente
e
histórico. Sin embargo, les concederá el beneficio de la duda.
Esperará y
los observará.
Si se trabaja para hacer realidad las promesas que han sido
proclamadas a
todos los vientos, se podrá contar con Cuba. Si se repite el pasado,
y el
Consejo vuelve a tornarse en un campo de batalla, se puede contar
desde
ahora con que Cuba será otra vez un combatiente en las trincheras de
ideas
del Tercer Mundo.
Para convertir el Consejo en tribunal exclusivo contra los países
subdesarrollados y asegurar impunidad a los del Norte, no se podrá
contar
con Cuba. Tampoco para usar la cláusula de suspensión del Consejo
contra
los países rebeldes, ni para seguir usando politizada y
selectivamente las
resoluciones sobre países para castigar a los que no bajan la cabeza.
Para usar el nuevo mecanismo de revisión periódica universal como
instrumento de nuevas presiones y campañas mediáticas, no se podrá
contar
con Cuba.
Para defender la mentira y actuar con hipocresía, tampoco se podrá
contar
con Cuba.
Para luchar por la verdad y la transparencia, para defender el
derecho a
la independencia, a la libre determinación, a la justicia social, a
la
igualdad, sí se puede contar con Cuba. También para defender el
derecho a
la alimentación, a la educación, a la salud, a la dignidad, el
derecho a
una vida decorosa.
Para defender la democracia real, la participación verdadera, el
disfrute
real de todos los derechos humanos, se puede contar con Cuba.
Para cooperar con el espurio mandato de cualquier enviado,
representante o
relator impuesto a través de la fuerza y el chantaje, no se puede
contar
con la colaboración de Cuba. Para cooperar, en plano de igualdad con
los
demás, con el Consejo y sus mecanismos no selectivos, se puede contar
con
Cuba.
No se podrá contar con la colaboración de Cuba para que haga silencio
y no
denuncie el cruel bloqueo económico que sufrimos hace más de cuatro
décadas y no reclame el regreso a nuestra Patria de cinco puros y
valerosos jóvenes luchadores antiterroristas cubanos, presos injusta
e
ilegalmente en cárceles norteamericanas.
Para que renunciemos a un solo principio, no se podrá contar con la
colaboración de Cuba. Para defender el noble ideal de construir un
mundo
mejor para todos, se podrá siempre contar con Cuba.
Finalmente, a nombre del pueblo cubano, que allá en nuestra Patria
sueña,
construye y defiende su Revolución, agradezco de modo especial a
nuestros
hermanos del Tercer Mundo su apoyo decisivo a la elección de Cuba
como
miembro del Consejo de Derechos Humanos y les reitero que los cubanos
no
defraudaremos jamás la confianza que ustedes depositan en nosotros.
Para los que apoyan la lucha de Cuba por sus derechos, que es también
la
lucha por los derechos de todos los pueblos del Tercer Mundo y de las
fuerzas progresistas y democráticas en el Primer Mundo, tenemos un
mensaje: ¡Hasta la victoria siempre!
Para los que agreden a Cuba y para sus cómplices, tenemos otro
mensaje:
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!
Este correo lo ha enviado
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
[No necesariamente es su autor]
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"La patria tiene que ser la dignidad arriba y el regocijo abajo".
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