[R-P] ¿Movimientismo, Tendencia Revolucionaria o Alternativa Independiente? por M.K.
INFOR-MET
rmermet en yahoo.com.ar
Mar Jun 20 13:45:14 MDT 2006
Debate sobre estrategia
¿Movimientismo, Tendencia Revolucionaria o Alternativa
Independiente?
Por Marcelo Koenig
Definir la estrategia de un movimiento no es una
cuestión sencilla. Permanentemente se recurren a
simplificaciones que tan sólo permiten aproximarnos al
tema central. Por ejemplo, el domingo 2 de abril, en
el diario Pagina 12 en una nota acerca del Congreso
Nacional de la CTA, su Secretario General Victor De
Genaro comentaba, entre otras cuestiones, que la
estrategia política de esa central está inspirada en
la Alternativa Independiente. Esta idea se basa en la
posición política que fue levantada en la década del
setenta por el PB y las FAP. Saber que ésta no es la
política del Movimiento Evita no alcanza para definir
verdaderamente y por la positiva cual es nuestra
estrategia, pero sin duda puede ser un punto de
partida para abordar la discusión. Una discusión que
aun está abierta y que de algún modo, explicito o no,
cruza muchos de los debates que se dan en el seno del
movimiento.
En un libro reciente, acaso el más riguroso estudio
histórico sobre el origen de los Montoneros, Lucas
Lanusse (sobrino nieto de aquel general liberal que
osó decir que al General Perón no le daba el cuero
para volver a la Argentina), clasifica y describe las
siguientes categorías para dar cuenta de las distintas
estrategias que se discutían en el peronismo
revolucionario de los sesenta y setenta: "Con el
tiempo se fueron perfilando dos posturas que serían
conocidas como "movimientismo" por un lado y
"alternativa independiente" por el otro. Equidistante
de ambas se ubicaba la ida de conformar una "tendencia
revolucionaria" dentro del Movimiento (…) Los
movimientistas creían en un peronismo revolucionario
en su conjunto, y en un Perón también revolucionario.
Por lo tanto, relegaban a un segundo plano las
diferencias dentro del Movimiento. No desconocían la
existencia de "traidores", pero creían que la propia
dinámica de la lucha los obligaría a sumarse a la
misma o a quedar a un lado (…) Los tendencistas, por
su parte sostenían que dentro del Movimiento Peronista
existían diferencias irreconciliables en cuanto a los
objetivos estratégicos, pero le reconocían al mismo
potencialidad revolucionaria y llamaban a dar el
combate en su interior (…) En esta visión, "los
burócratas" era enemigos, pero se toleraba la
convivencia "táctica" con ellos (…) Los
alternativistas, finalmente, mantenían la identidad
peronista, pero descartaban cualquier tipo de
convivencia con los "burócratas" (…) En la práctica –y
aunque nunca se manifestase abiertamente- esta postura
implicaba la idea de un Perón "burgués" (…) El
alternativismo era, en definitiva, una postura
clasista: proponía que la clase obrera desarrollara
una herramienta política propia, independiente de
"burócratas y traidores"; una herramienta que no
terminara resultando funcional a reformistas con aires
electoralistas o golpistas" (Montoneros, el mito de
sus 12 fundadores, Editorial Vergara, 2005).
No traemos a la memoria estas clasificaciones para
hacer un ejercicio de conocimiento de nuestra
historia, ni tampoco porque creamos que la historia se
repita, ni siquiera como farsa. No pretendemos hacer
revisionismo histórico, ni dirimir 30 y pico de años
más tarde cual debió ser la postura correcta para
determinada época. Por el contrario, recordamos estas
posiciones del peronismo revolucionario respecto de
Perón y el movimiento Peronista en su conjunto, porque
creemos que esquematizadas en ellas se hallan tres
estrategias distintas que vale la pena considerar para
aproximarnos a la definición de una estrategia propia
para nuestro tiempo.
¿Cómo podríamos resumir hoy estas tres estrategias?
Por un lado están aquellos que todavía desconfían de
las intenciones de Kirchner. No se animan a ser
crudamente la oposición, como sí lo hace la izquierda
dogmática que obtusamente acusa a nuestro Presidente
de continuismo (y algunos este 24 de marzo llegaron al
delirio de compararlo con la dictadura). La posición
que se entronca con la alternativa independiente se
sitúa por fuera del escenario político y se miente a
sí misma equidistante entre los errores y aciertos del
kirchnerismo, intentando conciliar aquellos que
adhieren al proyecto nacional de Kirchner y aquellos
que lo combaten. Como si fuera posible definir el
campo popular en términos abstractos, más allá de las
posiciones políticas concretas. Esta claro, como
decíamos, que ésta no puede ni debe ser nuestra
posición.
Más complicado es dirimir entre las otras dos
estrategias. La idea de la tendencia revolucionaria
traída a estas épocas implicaría un apoyo al
Presidente y un compromiso táctico con el kirchnerismo
rivalizando con las posiciones burocráticas o bien con
todos aquellos que de algún modo fueron parte (sobre
todo desde dentro del PJ) de la década de los noventa
del proceso de destrucción nacional y exclusión
social. Estas consideraciones llevan a una lógica de
acumulación propia de nuestro movimiento, en el que el
apoyo del presidente no implica vínculo querido pero
sí necesario con otros sectores que lo apoyan. El
movimiento de este modo se considera por fuera o bien
antagonizando con otros kirchneristas, que a
diferencia de nosotros, se opondrían al cambio
político y social que propugnamos. A esta estrategia
se hace referencia cuando se habla de un gobierno en
disputa. La idea de la transversalidad, entendida como
la unidad de los que no son pejotistas, tiene en sí
gran parte de esta lógica. Incluso la idea de
acumulación y articulación entre, o desde el espacio
del llamado "piqueterismo kirchnerista" o los
movimientos sociales kirchneristas también abreva en
esas aguas. Según esta estrategia el proceso de
crecimiento de nuestro movimiento debiera hacerse a
expensas de otros sectores (más reaccionarios) del
kirchnerismo y estaría destinado a trascender la
propia construcción del kirchnerismo, resignando sus
elementos reformistas dándole poder a sus elementos
revolucionarios.
Distinta es la posición movimientista. A ella aludimos
cuando hablamos de reconstrucción del movimiento
nacional encarnado en la conducción de Kirchner y
también cuando decimos que nuestro destino está
intrínsecamente vinculado al destino de nuestro
Presidente. El movimientismo coloca a la contradicción
principal fuera del kirchnerismo y no busca los
enemigos adentro. Está claro que no todos comparten
los mismos objetivos dentro del kirchnerismo, ahora
bien, cabe la pregunta ¿puede la dinámica propia de
Kirchner sustentarse sobre los sectores que quieren
que nada cambie? Sistemáticamente el propio Presidente
da una respuesta a este interrogante quemando las
naves y apuntando a más. Múltiples ejemplos se pueden
dar de esto. Y aunque Kirchner avanza, siempre
teniendo en cuenta el marco de correlación de fuerzas,
más de un vez los sectores más "revolucionarios" del
kirchnerismo nos vemos desbordados en nuestras
expectativas inmediatas.
La estrategia movimientista implica asumir la
conducción de Néstor Kirchner sin oportunismos ni
medias tintas. Asumirla incluso cuando en el marco de
su dispositivo no da un rol protagónico en ciertas
circunstancias a nuestro movimiento. No se trata de
ser sumisos, ni mucho menos relegar las banderas de
Justicia Social y Liberación por las que siempre hemos
luchado, por el contrario se trata de creer, con el
corazón y con la cabeza, que Kirchner es quien va a
encarar con decisión y firmeza las transformaciones
necesarias. Es a partir de esto que nosotros debemos
preguntarnos no como nos beneficia el kirchnerismo
sino que podemos hacer nosotros para veneficiar este
proyecto nacional y popular que conduce nuestro
Presidente.
--------------
El presente artículo fue publicado en la Revista Evita
(número 6).
___________________________________________________________
1GB gratis, Antivirus y Antispam
Correo Yahoo!, el mejor correo web del mundo
http://correo.yahoo.com.ar
Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular