[R-P] [Raúl Isman] El discurso de Kirchner el 25 de mayo
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Mie Jun 7 07:28:58 MDT 2006
El acto del 25 de mayo de 2006: Lo simbólico y lo material
Por Raúl Isman
Docente.
Escritor.
Miembro del comité de Redacción de la Revista Desafíos.
/En estos miles de rostros veo los rostros de los 30 mil compañeros
desaparecidos/
Palabras del presidente de la Nación, en el acto del 25 de mayo de
2006.
Transcurrida más de una semana de la movilización en que una
verdadera multitud se dio cita para, con el recuerdo de la revolución
de mayo, festejar el tercer aniversario de la llegada al gobierno de
Nestor Carlos Kirchner; acaso ya hayan madurado y sedimentado las
condiciones para comentar lo que resulta- en nuestra opinión- más
significativo. En consecuencia, analizar algunas cuestiones centrales
referidas al acto será el eje de estas notas, que de todos modos no
agotan por completo la cuestión. A nuestro entender, existen dos
cuestiones centrales:
1) La reunión fue la puesta en escena material y concreta para el
proyecto y la coalición del presidente. En el discurso del acto, el
primer mandatario delimitó los integrantes sociales de la referida
coalición: Si a la Argentina le va bien, les tiene que ir bien a los
trabajadores, a la clase media, a los empresarios nacionales. Los
protagonistas, desde lo político, son un conjunto variopinto y
cambiante, no completamente precisado. Pero sin dudas, los contenidos
de este proyecto son la recreación de un espacio nacional socialmente
integrado, la vigencia de los derechos humanos y un estado con una
firme vocación y capacidad para intervenir en la economía. Por cierto
que se trata de la enumeración de objetivos y no de logros que ya se
hayan alcanzado plenamente.
2) En lo simbólico, la iniciativa presidencial delimita aguas en el
espectro político, de modo, que aún quienes se desgañitan profiriendo
alaridos altisonantes y ubicados a la ultra-izquierda de nuestro
sistema solar, terminan repitiendo los contenidos de Mariano Grondona
y otros enemigos del pueblo. Los Altamira, los Carrió, los Vilma
Ripoll y tantos otros terminan unificados- tal vez más allá de su
voluntad- con los dueños del poder y responsables de la miseria del
pueblo.
Ejemplos sobran por demás. Por no hablar de personalidades sueltas
que no se privaron de llamar al acto Plaza de la vergüenza o la
demagogia. En primer lugar dando vueltas alrededor del tema si la
multitud fue por su propia voluntad o movilizada por los aparatos
sindicales, estatales o de organizaciones sociales. En este sentido
se sacaron chispas los partidos de izquierda y derechistas habitantes
del zoológico -rama gorila- hablando de reparto de choripanes y otras
gabelas. En realidad, la discusión es inconducente, ya que es
innegable que los aparatos movilizaron, pero los casi tres centenares
de miles de argentinos presentes en el acto no fueron pasivo rebaño
movilizado por los aviesos punteros oficialistas.
La prensa de los partidos de izquierda y sus principales referentes
hablaron profusamente en los días previos y repitieron hasta el
hartazgo los dichos de intelectuales orgánicos, dirigentes políticos,
divulgadores y aún simples plumíferos al servicio del poder
económico. El crecimiento no es mérito de Kirchner, sino del efecto
rebote y los altos precios del agro., declaró -con la serena
efusividad que la caracteriza- Vilma Ripoll a Página 12, concepto
cuya autoría intelectual pertenece a Daniel Artana, Manuel Solanet y
a otros enemigos neoliberales del pueblo. Parece ser que negarse a
subir las tasas de interés como método para frenar el alza de los
precios -pese a la presión desembozada del poder económico- no
constituye mérito alguno. Así como sostener la paridad del dólar -
evitando la caída del verde billete, con la consiguiente avalancha
importadora- no fue un aporte de la política económica para sostener
la mejoría de los indicadores económicos y sociales. No se puede
negar a nadie el derecho de confundir la realidad con sus ensueños,
pero lo difícil es construir política de masas con tamaños equívocos.
El pertinaz raquitismo teórico, moral, intelectual y político de la
izquierda son prueba verdaderamente suficiente de nuestros dichos.
El acto se hace con dineros del pueblo, bramaba Marcelo Ramal del
Partido Obrero, ¿casualmente? uno de los centros de la crítica
realizada por medios de la derecha. No se trata de negar que el
presidente ha utilizado los fondos públicos para su construcción
política, sino de ver los auténticos alcances de tal construcción. En
nuestra opinión, los citados al comienzo de estas líneas.
Pero lo central se halla en el hecho que el presidente dijo en el
acto: Hemos puesto fin a las vergonzosas leyes de Obediencia Debida y
Punto Final que habían garantizado la impunidad de la Patria. Hemos
recuperado el valor de la memoria, el valor de la Justicia, el valor
de la inclusión social, y también a esta Plaza que es de los
trabajadores, que es de Eva Perón y que es de las Madres y Abuelas de
Plaza de Mayo. En dichas palabras se sintetiza lo mejor de la
construcción colectiva de nuestro pueblo a lo largo de toda su
historia; como el valor de la justicia, contra la impunidad, por
cierto, la opción de los poderosos. También, referido a los últimos
sesenta años, se reivindica la inclusión social, el contenido más
trascendente del peronismo, a seis décadas de cierto 17 de octubre. Y
no puede omitirse, del último treintenio, el claro apoyo a la lucha
de madres y abuelas. Ponerse en contra de estas palabras es avalar-
en los hechos y en general- a la derecha y, en particular, al
batallón perdido de la guerra fría protagonista del acto del 24 de
mayo. Ese día se realizó una algarada reivindicatoria de los crímenes
de la dictadura 1976-1983 y los concurrentes no se privaron de
amenazar y agredir a periodistas, inclusive del matutino La Nación,
vocero de los intereses dominantes. Imagínese el lector que si esto
padeció el trabajador de prensa del diario derechista, cual hubiere
sido el destino de periodistas connotadamente de izquierda en caso de
caer bajo las garras de los concurrentes.
El 29 de mayo, el presidente concurrió al Colegio Militar, en el día
del ejército. Allí -mientras el primer mandatario hablaba- ocurrieron
actos de provocación de distintos defensores de genocidas. Por un
lado, cerca de una decena de oficiales le daba la espalda mientras
hablaba. Por el otro, la mediática señora Cecilia Pando De Mercado -
conocida defensora de la tortura, el robo de bebes y otros crímenes
probados largamente por la justicia- vociferaba sus exabruptos. Gran
parte de la izquierda partidaria argentina -con la solitaria y
edificante excepción del Partido de la Liberación- observa estos
sucesos con una distancia y una frialdad más cercana al espectador de
un match de ajedrez, que al militante político popular; como si
fueran problemas ajenos a la sensibilidad, el pasado, el presente y
el futuro de nuestro pueblo. El Partido Obrero, por ejemplo, dedicó
un afiche callejero a denostar al presidente, coincidiendo -vaya
casualidad- con la derecha procesista. En su torpe oscuridad mental,
todos los gatos son iguales y no se advierte la necesidad de -al
menos- no fortalecer a los peores enemigos. Si la derecha criminal
pone en el centro de su mira la figura presidencial, se debe expresar
un cerrado repudio a las posiciones de las fuerzas más reaccionarias.
Y aportar apoyo crítico en este aspecto al primer mandatario. Si no,
se es cómplice -por izquierda- de los genocidas. Como puede ver
cualquier lector, la izquierda es exclusiva responsable del
raquitismo teórico, moral, intelectual y político que mencionábamos
más arriba.
Quienes no se equivocan son los reaccionarios al definir sus
enemigos.
Pregúntese a cualquier derechista y se verá lo que opina del
presidente.
Y además no tiene reparos en no ocultar su avieso repudio a las
normas constitucionales. Bendini es un traidor. El participó de la
década del 70, decía que había que combatir al terrorismo. Se lavó
las manos de la mejor forma, declara la señora de Mercado en Clarín
del 04-06-06. Es decir, que un militar que cumple con la obligatoria
subordinación al poder legitima y legalmente constituido es un
traidor, porqué la referida dama y sus correligionarios en el partido
de la muerte hacen un verdadero culto del golpismo y el no respeto de
la ley. En tal enfrentamiento, hay que tomar definición clara y no
hacerse los distraídos. Y menos operar como objetivos cómplices de la
derecha.
¿Y que decir de la doctora Elisa Carrió? Confundiendo atávicamente su
inquina personal contra el gobierno con las necesidades populares,
como si fueran la misma cosa, la referida dirigente no puede perdonar
al presidente que realizó en los hechos gran parte de la plataforma
que la Alianza, que ella integró, y el A.R.I. no pudieron o no
supieron concretar.
Así, llama fascismo al gobierno nacional dándole verdaderas patadas
tanto a la teoría social, como al más ramplón sentido común. No
existe ni un solo ejemplo de represión masiva e ilegal que pudiere
avalar tal exótica caracterización, así como no se puede mencionar
ningún ejemplo de atropello de las libertades públicas. No dudó en
denominar al gobierno de Kirchner el más corrupto de la historia. ¿Se
habrá radicado en Groenlandia durante el Menemato? La noche del 4-06-
06 en el programa Hora Clave la misma tesis fue aventurada por
Mariano Grondona, frente al mismísimo supremo riojano quien
(des)lucia un quirúrgico look facial. Sólo faltó la presencia de la
doctora Carrió para conferir seriedad académica al delirante diálogo.
En su imparable deslizamiento hacia la derecha favoreció la
destitución de Aníbal Ibarra y se muestra muy a gusto con los
referentes reaccionarios Mauricio Macri o Ricardo Hipólito Lopez
Murphy, toda una definición.
Analizando cuestiones estructurales, llegó a decir que no existe la
oligarquía terrateniente. Si bien, nos parece que la definición del
periodista Horacio Verbitsk -consistente en que la referida clase
social es un núcleo fundamental de articulación para el poder
económico- no responde plenamente a la realidad actual, de allí a
negar que exista la oligarquía terrateniente hay un largo camino.
Quienes no se equivocan son los dueños de la tierra, que no estaban
acostumbrados a observar un gobierno capaz de cerrar las
exportaciones cárnicas para proteger al mercado interno. Es decir que
se está gestando -en los hechos- un estado con capacidad de
intervenir en la economía a favor de los sectores populares. En este
conflicto, real, existente y operante, negar la existencia de la
oligarquía es ni más ni menos que hacer el juego a los exportadores
de carne que desean que el producto valga el mismo precio en los
restaurantes de Milán o Paris que en las carnicerías de Fuerte Apache
o Wilde.
En el colmo de la manipulación, en un programa televisivo comparó
nuestro país y su gobierno con sus equivalentes de Chile;
refiriéndose a Kirchner usó el calificativo de barbarie, cual
sintética definición de su parecer al respecto. Con tal sarmientina
definición, allende Los Andes, anidaría la civilización. Los
pobladores mapuches reprimidos por la civilizada tropa carabinera,
los estudiantes rociados por gases y agitadas sus neuronas por el
rítmico golpetear de los palitos de abollar ideologías policiales
durante la rebelión que protagonizan en los días que corren.
Por otra parte, el pueblo chileno, que debe soportar la espantosa
desigualdad social heredada de la dictadura; además del entero
andamiaje de las leyes pinochetistas incolumne tras más de una década
y media de democracia, tal vez podría darle a la doctora Carrió una
opinión diversa acerca de la civilitas bacheletiana.
En términos serios, no existe ninguna posibilidad inmediata inmediata
de que se produzca una revolución socialista ni en la Argentina, ni
en nuestra América, ni en el orbe entero, por lo cual, los sectores
poderosos tienen claro cuales son sus verdaderos enemigos. En un
artículo publicado en Página 12 del 28-06-06 dice el filósofo Nicolás
Casullo: Tal vez el calificador más claro y conciso fue el español
José María Aznar al reclamar "que se debe detener el peligro de la
marea populista y volver a las ideas de centroderecha". O el
presidente del ejecutivo de la Unión Europea, el portugués Durao
Barroso decididamente convencido frente a Evo Morales de que "el
populismo es una amenaza a nuestros valores".
Parecido a Bush dos meses atrás: "El populismo es el peor adversario
del libre mercado y nuestras democracias". También fue preciso el
intelectual mexicano Enrique Krause frente al candidato López
Obrador, en cuanto a que resulta evidente "que muy pocos abogan hoy
por un régimen comunista, pero el populismo es el nuevo objetivo,
desgraciadamente algo mucho más difícil de combatir".
De modo -podemos concluir- que toda fuerza que apunte a debilitar a
los grandes bloques nacionales (populistas para la derecha) en
formación, sirve objetivamente a las necesidades de la derecha. El
gobierno de Kirchner tiene importantes limitaciones, pero las medidas
progresivas merecen ser defendidas.
Este correo lo ha enviado
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
[No necesariamente es su autor]
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"La patria tiene que ser la dignidad arriba y el regocijo abajo".
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