[R-P] [R. Ferrero] De Morelos a Morales
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Sab Ene 21 15:51:53 MST 2006
AMÉRICA LATINA: DE MORELOS A MORALES
por Roberto A. Ferrero*
La Independencia, como ha demostrado Pierre Chaunu, fue asunto de las
elites blancas de América Latina, de aristócratas, terratenientes o
magnates mineros, abogados o militares, que disputaban a la corona y
a los comerciantes de Cádiz el control del aparato productivo del
continente y la apropiación del excedente económico que de él manaba
caudalosamente.
Las grandes masas de la población no participaron generalmente de los
esfuerzos de las guerras de la Emancipación americana, como no fuera
encuadradas como carne de cañón en los ejércitos regulares creados de
la nada por la enérgica minoría criolla, que proveía a la vez la
oficialidad de estas fuerzas y la dirección política. Cuando aquellos
millones de indios, mestizos, negros o mulatos creyeron que la
Independencia también se había hecho para ellos y quisieron gozar de
sus beneficios, fueron prontamente desilusionados y puestos
sangrientamente en su lugar.
Tal pasó con las tentativas de José Francisco Morelos en Méjico y de
Artigas en la Banda Oriental de unir las reivindicaciones de la
autonomía política americana con las reivindicaciones sociales de los
pueblos sumergidos: el primero, caudillo de las masas indígenas y
campesinas del antiguo imperio azteca fue derrotado y fusilado por
los mismos que en 1821 proclamarían la independencia del país; el
segundo, fue vencido por la alianza de federales traidores, porteños
y portugueses y obligado a hundirse 30 años en las selvas paraguayas.
Desde entonces, el inmenso universo de indígenas silenciosos y
laboriosos, de los pardos y los mestizos -las "castas" como se les
decía- permanecería en silencio, salvo explosiones esporádicas, por
todo el sigo y medio venidero. Quedaron reducidos a la categoría de
objeto de la Historia, de materia maleable en manos de politicastros
ultraminoritarios y europeizados que los despreciaban pero hablaban
en su nombre.
Al margen de cualquier voluntad general, las elites criollas
inventaron veinte nacionalidades. Mientras los Libertadores vivieron
y actuaron, Latinoamérica fue una sola, unida superestructuralmente
por la lengua común y la religión impuesta por la España católica.
Pero cuando ellos faltaron porque debieron exiliarse como O'Higgins y
San Martín, murieron desilusionados como Bolívar, o fueron asesinados
como Sucre y Monteagudo y los ejércitos de la Independencia se
disolvieron, las fuerzas centrífugas aposentadas en las grandes
ciudades-puerto de los bordes del continente destruyeron la unidad
primigenia. Las minorías portuarias, menos relacionadas entre sí que
cada una con Europa, especialmente con Inglaterra, se dieron a la
mezquina tarea de construir tantas patrias como hinterlands tenía
cada uno de aquellos grandes núcleos de poder. Por eso, fuimos
chilenos, argentinos o venezolanos, porque fracasamos en ser
latinoamericanos.
Pero ahora esto está terminando. El topo de la economía en la
historia hizo en aquel siglo y medio de apatía popular y
fragmentación nacional, su trabajo silencioso: las fuerzas económicas
internas se desarrollaron e interconectaron, los lazos con Europa se
debilitaron, la conciencia común latinoamericana fue resurgiendo de
manos de Rodó y la Reforma Universitaria, la unidad continental, con
democracia y soberanía volvió a replantearse, primero en el terreno
del espíritu, como decía Haya de la Torre, y luego en la realidad de
los hechos. El capitalismo salvaje y un cuarto de siglo de
neoliberalismo dieron el último aldabonazo a la conciencia de los
pueblos y les hicieron ver el nuevo destino de servidumbre y
degradación que nos esperaba si no reaccionábamos. Y la reacción vino
y seguirá creciendo. Desde el subsuelo de la historia, los pueblos
originarios , las masas mestizas, los humillados y ofendidos de
América Latina han dicho que no desean ser ni objetos ni arcilla. Han
decidido tomar su destino en sus manos. Por eso las masas venezolanas
han elegido una y otra vez a ese comandante medio mulato que es Hugo
Chávez y las mayorías indígenas hicieron lo propio en Ecuador con
Lucio Gutiérrez -que no hizo honor a su compromiso- y ahora los
pueblos originarios de Bolivia han elevado a la presidencia a Evo
Morales, porque es un aymará, es uno de los suyos. Y por lo mismo
antes, las masas trabajadoras del Brasil habían elegido a Lula Da
Silva, porque era un trabajador manual, un sindicalista venido de
abajo, uno de los suyos.
Y por eso mismo, el comandante Ollanta Humalla será pronto presidente
del Perú.
Los pueblos han anulado los mandatos tácitos que habían dado a las
minorías oligárquicas de blancos - o mejor, que éstas se habían
autoadjudicado- para que los representaran y se expresaran en su
nombre.
Han resuelto hablar con su propia voz y hacerse representar por sus
propios líderes. Este es el significado esencial del renacimiento de
los "populismos", como las Ciencias Sociales que les son hostiles
llaman a los movimientos nacionales y populares.
En la misma línea interpretativa deben inscribirse los liderazgos de
Tabaré Vázquez en la patria de Artigas e incluso el de caudillos
democráticos de apellidos tan europeos como Néstor Kirchner y la
flamante triunfadora Michelle Bachelet, precisamente porque siendo el
Uruguay, Argentina y Chile los países de las grandes -aunque
empobrecidas- clases medias de origen inmigratorio, ellos no pueden
ser sino altamente representativos. Ellos también son, cada uno, "uno
de los nuestros".
Representan, todos los nuevos mandatarios, del Orinoco al Río de la
Plata, la nueva "voluntad general" que se levanta sobre la faz de
Latinoamérica.
El cura Morelos ha vuelto en el cocalero Morales.
Córdoba 18 de enero de 2006
*ensayista e historiador. Ex presidente de la Junta Provincial de
Historia de Córdoba.
Este correo lo ha enviado
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
[No necesariamente es su autor]
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"La patria tiene que ser la dignidad arriba y el regocijo abajo".
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