[R-P] Claudio Lozano debate con Marcó del Pont

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Lun Ene 2 04:00:12 MST 2006


[Aparecido en el suplemento _Cash_ de Página 12, el 30 de diciembre 
de 2005]


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31.html

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Página/12 Web :: Buenos
Aires, Argentina 

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cash | Sábado, 31 de Diciembre de 2005

Debate: cancelación anticipada de la deuda con el FMI
A pocas horas de que el Gobierno gire a Washington los 9810 millones
de dólares para pagar la deuda con el Fondo Monetario Internacional,
Cash convocó a tres economistas del campo heterodoxo para evaluar esa
decisión. Polemizaron Alejandro Vanoli (Plan Fénix), Claudio Lozano
(CTA) y Mercedes Marcó del Pont (FIDE). 

Por Alejandro Bercovich


A pocas horas de que el Gobierno gire a Washington los 9810 millones 
de dólares para cancelar anticipadamente la deuda con el Fondo 
Monetario Internacional, Cash convocó a tres economistas del campo 
heterodoxo para evaluar esa decisión. La flamante diputada 
kirchnerista y directora de FIDE, Mercedes Marcó del Pont, defendió 
la decisión oficial, mientras que el también diputado Claudio Lozano 
(director del Instituto de Formación de la CTA) expresó la postura 
más crítica. La tercera posición la aportó el especialista en deuda 
externa del Grupo Fénix de la UBA, Alejandro Vanoli.

 Autonomía

-¿Coinciden con el Gobierno en que el pago de la deuda al Fondo 
permitió ganar autonomía para la política económica?

Mercedes Marcó del Pont: -Yo creo que es una decisión estratégica muy 
importante, que sincera una política que ya venía verificándose para 
terminar la relación con un organismo que condicionaba la forma de 
hacer política económica. Con sacarse de encima al Fondo, la 
Argentina consolida su autonomía. Pero no se llega a esto de un 
repollo, sino después de intentar llegar a un acuerdo y encontrarse 
con un organismo que insiste en las recetas tradicionales, a lo que 
ahora se suma su intento de injerencia en temas tan centrales como el 
control de la inflación. Además el pago da mucho oxígeno para 
discutir otra asignación de los recursos que en los últimos años 
fueron al desendeudamiento.

 Claudio Lozano: -El principal problema de la Argentina es la 
desigualdad, la desproporción entre ingresos populares y ganancias 
concentradas, y el impacto que esto tiene en términos de exclusión 
social. Si cancelar la deuda con el Fondo supone mayores grados de 
libertad para invertir en resolver esos temas, bien. Pero hay que 
ver.

El Presupuesto 2006 preveía pagar vencimientos no prorrogables por 
unos 6 mil millones de pesos, que permitirían por ejemplo garantizar 
una asignación universal por hijo de 55 pesos para los cerca de 8 
millones de pibes que están hoy en la pobreza, invertir en Enarsa, 
empezar a recomprar YPF, recuperar la renta petrolera o invertir en 
infraestructura social. Ahora, si los recursos que se liberan van a 
ir a parar a un fondo anticíclico, manteniendo el sobreajuste fiscal 
y monetario y la ortodoxia en las cuentas públicas para recuperar las 
reservas, ahí ya no entiendo la cancelación.

 Alejandro Vanoli: -Nosotros habíamos planteado la necesidad de un 
desendeudamiento progresivo para ganar grados de libertad, porque era 
imposible llegar a un acuerdo con el FMI con un programa de 
crecimiento. Igual creo que la estrategia de pago al contado tiene 
elementos razonables, como alejar la tentación de ir a un acuerdo con 
el Fondo, que seguía latente. También Brasil anunció su 
desendeudamiento dos días antes que la Argentina y es importante esa 
sincronía. En tercer lugar está el ahorro fiscal que supone la 
diferencia entre los intereses que devengan las reservas y los pagos 
al Fondo. En cuarto lugar la reducción de la deuda, que depende de lo 
que pase con la compensación al Banco Central, pero que derivará con 
certeza en una reducción de la deuda externa.

 Reservas

-¿Las reservas se podían usar solamente para el pago de la deuda?

A. V.: -Yo creo que las reservas tienen dos usos fundamentales: 
reducir la vulnerabilidad comercial y la vulnerabilidad financiera.

Deben atender suficientemente los pagos de importaciones y después 
del pago todavía cubren más de seis meses. También deben poder 
atender los pagos de deuda de corto plazo en divisas y ahí también 
hay suficiente holgura. Coincido en la necesidad de usar herramientas 
fiscales para modificar la matriz distributiva. Pero creo que no hay 
que confundir lo externo con lo interno. Ya nos fue muy mal 
confundiendo los pesos con los dólares en los noventa.

 M. D. P.: -Sí, yo creo que hay que ser más riguroso cuando se 
analizan los espacios para utilizar las reservas con otros fines. Con 
la definición del "impacto monetario neutro", se hace referencia a lo 
que significaría volcar hacia el mercado una masa así de dólares, 
entre otras cosas por la caída del tipo de cambio que podría generar. 
Acá todos estamos de acuerdo en que la prioridad es consolidar la 
reindustrialización que ya se está operando en Argentina, en base a 
un tipo de cambio competitivo. Porque de lo que dice Claudio se 
desprendería que estamos creciendo sobre el mismo paradigma de los 
noventa y éste es un modelo que se sustenta en la valorización 
productiva y no en la financiera. La discusión del tema distributivo -
que nos preocupa a todos- hay que darla en el plano fiscal.

-¿Por qué cree que hay que manejarse con más rigor con las reservas? 
¿Cuáles son los peligros de no hacerlo?

M. D. P.: -Bueno, uno puede forzar las cosas, pero no forzarlas 
tanto.

Las reservas internacionales de cualquier economía están 
administradas por el Banco Central para el manejo de las cuentas 
externas. Hay que distinguir eso del financiamiento y pensar 
seriamente cuáles son los espacios para hacer un uso responsable de 
esas reservas. Por eso uno se desgañita cuando escucha que muchos 
sectores de la oposición, incluso los más "progre", plantean 
preocupación por la vulnerabilidad que esto genera en términos de 
solvencia financiera, pensando como si siguiera rigiendo la caja de 
conversión.

-No hay diferencias entre ustedes en relación con que el volumen de 
reservas no afecta el valor de la moneda o la solvencia del Central.

 A. V. y C. L.: -No tenemos diferencias.

-Pero sí en torno del uso de las reservas y sus riesgos.

 C. L.: -Quien plantea el criterio de la convertibilidad no es la 
oposición sino es el decreto que envió el Ejecutivo al Parlamento, 
que dice que la base monetaria debe tener un 100 por ciento de 
respaldo y que, a partir de ese 100 por ciento, hay reservas de libre 
disponibilidad cuyo único uso es pagar deuda a organismos 
multilaterales. Decir que no podemos utilizar los miles de millones 
de dólares de las reservas porque vamos a tener problemas de 
cotización cambiaria es apelar al mismo argumento que se está usando 
para permitir que las petroleras y las mineras no liquiden sus 
dólares en la Argentina. En todo caso habría que replantear la 
administración de la política cambiaria para hacer compatible el tipo 
de cambio con el uso de reservas para financiar el desarrollo. El 
otro tema es que yo no creo que estemos en un proceso de 
reindustrialización. Si uno mira el ranking de rentabilidades 
relativas, ve que las actividades más rentables son las de menor 
valor agregado.

 Tasas

-¿Era más barata la deuda con el FMI que la que se toma en el 
mercado?

A. V.: -La tasa de interés que se le paga al Fondo es de 
aproximadamente un 4,5 por ciento y las reservas internacionales 
tienen una rentabilidad muy baja, del orden del 2 por ciento, que 
tiene que ver con el peligro de los embargos por parte de los 
holdouts. Así que hay un ahorro importante en los próximos meses. Si 
se analiza exclusivamente la tasa de interés, es cierto que hay 
deudas más caras que la del Fondo. Pero el costo financiero y 
económico no se mide sólo a través de la tasa, porque renovar los 
vencimientos con el Fondo implicaba aceptar condicionalidades que 
también tenían sus costos. Incluso dejando de lado las condiciones, 
cuando se habla del 9 por ciento de tasa que se paga a Venezuela hay 
que ser rigurosos en los plazos: no es lo mismo una deuda a uno o dos 
años al 4,5 por ciento y una deuda a 10 años con Venezuela o con el 
Banco Central.

 C. L.: -El ahorro financiero todavía no se puede calcular. Está 
claro que dejamos de pagar la tasa que le pagamos al FMI y que 
perdemos la renta de las reservas que teníamos colocadas, pero no 
está claro cuál va a ser la compensación al Central ni si va a haber 
otro tipo de deuda. Comparto que éste no es el tema central de la 
discusión. Pero también digo que teníamos la alternativa de demandar 
al Fondo como corresponsable.

 Condiciones

-¿Cuánto disminuyen con este pago las condicionalidades que pesan 
sobre la política económica?

C. L.: -Se ha hecho una especie de culto en torno de las condiciones, 
pero si nosotros hubiéramos seguido cancelando de manera escalonada, 
no tendríamos ninguna condicionalidad ni nada que discutir con el 
Fondo. Y las otras que tenemos, del Banco Mundial o de los países del 
G-7 por las privatizadas, son presiones que se van a seguir 
manteniendo. Nosotros no teníamos ninguna condicionalidad concreta en 
este contexto. Y tampoco creo que sean argumentos para poner 10 mil 
millones de dólares sobre la mesa el tema de la "tentación" de un 
acuerdo con el Fondo como decía Alejandro.

 A. V.: -A mí me parece que se abre una oportunidad de recuperar la 
iniciativa, pero todavía hay que ver en qué medida el Gobierno la va 
a usar. Hay batallas que dar, como la necesidad de gravar la renta 
financiera, la reforma previsional, la impositiva.

 M. D. P.: -El tema es que hicimos lo que ha hecho la mayoría de los 
países en el mundo. Uno termina de entender esto cuando mira los 
espacios que tienen los gobiernos para hacer política económica y 
cómo se han achicado esos espacios de autonomía desde mediados de los 
'70, cuando aparece el FMI como gran condicionante. Obviamente con la 
libertad un gobierno puede hacer lo que quiere: Brasil está aplicando 
una política ultraortodoxa que lo está llevando a crecer este año de 
manera sólo vegetativa, y también se sacó de encima al Fondo 
Monetario.

-El antecedente de los demás países que cancelaron sus deudas en los 
últimos años lo citan también quienes dicen que el pago no fue una 
decisión argentina sino del propio Fondo.

 M. D. P.: -Cuando dicen eso, así como cuando dicen que el Fondo está 
festejando, no miran lo que le significó a la Argentina llegar a los 
acuerdos que llegó con el Fondo desde el fin de la convertibilidad 
hasta 2002, con la ley de Subversión Económica, la ley de Quiebras, 
el déficit cero, la flexibilización laboral, y lo que sigue 
reclamando hoy en términos de atender a los holdouts, aumentar las 
tarifas, eliminar las retenciones. ¿Qué significaría hoy un acuerdo 
con el Fondo con las presiones inflacionarias que hay en Argentina?

C. L.: (Interrumpe.) -¿Pero quién dice que haya que plantearse un 
acuerdo con el Fondo? No es la única forma de relacionarse. La 
libertad no se compra. El Fondo no interviene por estatuto en la 
política económica de tu país. Que seas gobierno y lo permitas es una 
decisión tuya.

 M. D. P.: (Alza la voz.) -Hace dos años que estamos sin acuerdo 
porque no se puede llegar a un acuerdo de refinanciación, por las 
condiciones...

 C. L.: -Es una visión simplista suponer que la reestructuración 
económica de los últimos 30 años tuvo lugar sólo por la tutela del 
Fondo. El Fondo no inventó la ley de Convertibilidad, no trabó la 
reforma impositiva, no pidió que regales la renta petrolera, no 
propuso la reforma previsional, no impidió un montón de cosas que 
tampoco hiciste. Acá la autonomía no sólo depende de la relación con 
los organismos, sino del tipo de independencia que tenés con el poder 
económico. Y eso es lo que sigue en discusión.

 M. D. P.: -A ver, ¿era posible llegar a un acuerdo o no? Dejemos de 
teorizar.

 C. L.: -No es teorizar. Teoría es lo que vos hacés diciendo lo que 
va a hacer alguien que está proponiendo otra cosa. Vos decís que va a 
haber mayores márgenes de libertad y la ministra de Economía y el 
propio Presidente dicen que van a reconstituir rápidamente reservas y 
van a tener un fondo anticíclico con más austeridad fiscal. Por 
favor...

 M. D. P.: -¿Qué está haciendo la ministra de Economía? ¿Está 
planteando una política de control de la inflación a partir de la 
receta tradicional del Fondo de enfriamiento o está avanzando con una 
propia?

Quita

-¿Creen que había margen político interno para algo más osado como 
una quita?

A. V.: -Las decisiones hay que verlas en el contexto mundial. Yo creo 
que el Fondo, más allá de lo formal, no debe estar contento. Fue muy 
visible la diferencia en cómo se recibieron las decisiones de Brasil 
y de Argentina. Desde un punto de vista hasta teórico al Fondo 
Monetario habría que haberle hecho una quita. Ahora, desde el punto 
de vista práctico está claro que los espacios que hay no dan mucho 
margen. Ya el país confrontó al establecer una quita muy importante 
de la deuda, que era necesaria para que el país volviera a ser 
viable. No se trata de comprar la libertad, sino de ganar autonomía 
sin poner en riesgo la situación económica. Creo que este 
desendeudamiento es importante como señal y quita aire a las 
presiones de ciertos sectores financieros y del establishment. Es 
cierto que el poder sigue existiendo y que va a tratar de influir, 
pero por lo menos el monitoreo y las condicionalidades son muy 
distintas estando en un acuerdo que estando afuera.

 C. L.: -La viabilidad política es hija de una construcción. La tarea 
principal del Gobierno es construir las condiciones políticas para 
ejercer el desarrollo que quiere llevar adelante, con alianzas a 
nivel local y estrategias a nivel regional. El FMI en Argentina no es 
cualquier acreedor sino que ha sido consejero, auditor y prestamista, 
cómplice de la crisis. Argentina estaba en condiciones de abrir una 
denuncia en el plano internacional. Por eso creo que la tesis del 
desendeudamiento es un retroceso de este gobierno respecto de su 
postura original en materia de deuda, que era la de la 
corresponsabilidad de los organismos multilaterales. Porque la 
corresponsabilidad implica compartir costos, mientras que el 
desendeudamiento supone que los costos los pagamos sólo nosotros.

-¿Entonces se podía o no plantear una quita?

A. V.: -Argentina sola creo que era inviable.

M. D. P.: -Hay que ser un poco más responsable. Plantear una quita 
con el Fondo significa romper. Y Argentina ya había negociado la 
deuda con los acreedores privados en soledad, cortándose sola porque 
en la región nadie le dio bolilla, y había iniciado su estrategia de 
no acordar con el Fondo también en soledad. Podemos discutir si 
convenía pagar todo de una vez o en los tres años en que vencía, pero 
si esos recursos estaban acumulados y con ellos la Argentina podía 
desembarazarse del problema de una sola vez, la discusión se cierra.

 C. L.: -Yo no comparto que el Gobierno renegoció la deuda en 
soledad.

Tuvo el respaldo del gobierno norteamericano tanto dentro como fuera 
del Fondo, y lo tuvo porque estableció con claridad el privilegio de 
esos organismos y descargó la quita sobre los acreedores más débiles.

Todos los documentos internos del Fondo desde 2002 en adelante 
plantean como prioridad el desendeudamiento. Y el Gobierno también 
estuvo acompañado a nivel interno por el poder económico, porque 
renunció a la reforma impositiva e hipotecó la discusión de la 
reforma previsional y el acuerdo con los bancos. Este es un gobierno 
que manda señales contradictorias y hay que ser capaz de plantear con 
claridad qué debe ser respaldado y qué no.

A. V.: -Yo sí creo que el canje fue en soledad: el establishment 
tenía en mente un canje como el uruguayo, sin quita, y el argentino 
terminó signando un precedente. Sobre el resto yo destaco que hace 
unos años estábamos discutiendo desde una derrota, con las 
privatizaciones, el ajuste y todo eso, y hoy hay una mejora en la 
distribución del ingreso, enel empleo y en la actividad. Es 
insuficiente, pero estamos ante una oportunidad. 


Este correo lo ha enviado
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
[No necesariamente es su autor]
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