Subject: [R-P] Muy interesante opinión de un historiador israelí
jorge tribo
jorgetribo en yahoo.com.ar
Jue Feb 23 04:01:52 MST 2006
Salió hoy en La Nación. Muy interesante.
Leanló y después me cuentan.
Julio Fernández Baraibar
-La neutralidad argentina y el haber desafiado la
política norteamericana alimentaron la imagen
nazifascista del régimen peronista en la opinión
pública occidental, en general, y en la norteamericana
en particular. Además, la entrada en la Argentina de
miles de simpatizantes del Eje, así como de algunas
decenas de criminales de guerra, contribuyó a
crear el mito de la Argentina como un país de refugio
para los nazis.
Aun hoy en día se pueden encontrar vestigios de esta
imagen, tanto en la cultura popular norteamericana
como en círculos políticos.
ESTIMADO JULIO:
El articulo es interesante, lo que no dice el
investigador israeli, es que los criminales de guerra
nazis que ingresaron a la Argentina no los trajo el
Gral. Peron, sino Estados Unidos este país es quien
recicla el aparato criminal de seguridad hitleriano y
los transforma en dependencias y agentes de la CIA al
servicio de sus intereses criminales, domstrando así,
el cinismo imperial al juzgar al gral. Peron, en
realidad lo descalifican porque encabezó un proyecto
nacional de pais justo y soberano, para aclarar este
punto envio el siguiente articulo de Voltaire:
Stay behind : como controlar las democracias
Las redes estadounidenses de desestabilización y de
injerencia
por Thierry Meyssan*
Encargados de instruir el caso del accidente del avión
militar secreto que se estrelló en 1973 en Maghera
(Irlanda del Norte) así como el atentado del coche
bomba en la ciudad de Paetano (Italia), los jueces
venecianos Felice Casson y Carlo Mastelloni recopilan
testimonios y documentos que les permitirá de
demostrar convincentemente que un gobierno secreto
controló Italia desde la sombra y al margen de las
instituciones oficiales.
--------------------------------------------------------------------------------
20 de julio de 2001
Herramientas
Imprimir
Enviar
Todas las versiones de este artículo:
français
العربية
Países
Estados Unidos
Temas
Servicios secretos, espionaje, desestabilización de
gobiernos, guerra psicológica...
Encargados de instruir el caso del accidente del
avión militar secreto que se estrelló en 1973 en la
ciudad de Maghera así como el atentado del coche bomba
en la ciudad de Paetano (Italia), los jueces
venecianos Felice Casson y Carlo Mastelloni recopilan
testimonios y documentos que les permitirá de
demostrar convincentemente que un gobierno secreto
controló Italia desde la sombra y al margen de las
instituciones oficiales.
Mientras que los jueces convocaban en su oficina a
diferentes dirigentes políticos del país, el
presidente del Concejo italiano de esa entonces,
Giulio Andreotti, lanzaba públicamente el 27 de
octubre 1990 «una bomba», un comunicado oficial donde
autentificaba la existencia de una tal
superestructura: el Gladio.
A la izquierda: Felice Casson uno de los jueces
italianos encargados de investigar el caso Gladio. A
la derecha: Giulio Andreotti actual presidente del
parlamento italiano. Testigos mafiosos arrepentidos
declararon que besó la mano al capo de la mafia
italiana cuando era presidente del gobierno italiano.
Acusado y perseguido por la justicia nunca se le
condeno por falta de pruebas. En la foto participando
al congreso de la Unión Interparlamentaria. © Foto
Agencia IPI.
«Después de la Segunda Guerra Mundial, el miedo del
expansionismo soviético y la inferioridad de las
fuerzas de la OTAN con relación al Kominform (Pacto de
Varsovia) condujeron a las naciones de Europa del
Oeste a imaginar nuevas formas de defensa no
convencionales, creando en sus territorios una red
oculta de resistencia destinada a actuar en caso de
ocupación enemiga. Su misión: recoger información,
cometer actos de sabotaje, propaganda y actos de
guerrilla [...] A la luz de los recientes y
significativos sucesos que han trasformado la Europa
del Este, [caída del muro de Berlín ndlr.] el gobierno
se ha impuesto de reconsiderar todas las disposiciones
en materia de guerra no ortodoxa, de promover y
verificar toda iniciativa propia, tanto sobre el plano
político que técnico-militar, la actual validez y la
utilidad de estos sistemas de protección sobre el
territorio nacional».
Las revelaciones estruendosas de Giulio Andreotti
dieron motivo para que la gente se haga la lamentable
pregunta: ¿a lo largo de la Guerra Fría, las
democracias occidentales fueron manipuladas por los
servicios especiales de la Alianza Atlántica, hasta el
punto que la democracia en sí no ha sido más que una
farsa, señuelo, simulación y engaño?
Para responder a esta pregunta, comisiones de
investigación parlamentarias fueron creadas en Italia
[1], en Suiza [2] y en Bélgica [3]. El resultado de
estas investigaciones [4] era tan lamentable y
lastimoso que algunos países o Estados como Francia,
prefirieron hundirse en la denegación.
La existencia de estas redes de stay-behind de
espionaje y de injerencia era por tanto un secreto
conocido. En 1952, la prensa alemana había revelado
las actividades de un grupo de extrema derecha, el
Bundesdeutscherjungend, cuyos militantes fueron
armados por los servicios secretos de la Alianza
Atlántica (OTAN). Su misión era preparar el asesinato
de los principales lideres de la izquierda en caso de
una invasión soviética. La OTAN pensaba así
contrarrestar el establecimiento de un gobierno
"títere" impuesto por el Ejército Rojo.
La red stay-behind fue mencionada en 1976 en el
informe de la comisión de investigación parlamentaria
de EE.UU. sobre la CIA presidido por el senador Frank
Church [5]. Informaciones más precisas fueron dadas
para conocimiento público en 1978 por el antiguo jefe
del stay-behind y ex director de la CIA, Wiliam Colby,
en su autobiografía [6]. Numerosos detalles han sido
publicados en 1982 por el coronel Alfred H. Paddok
[7], antiguo comandante del 4to. Grupo de Acción
Psicológica. En el mismo año 1982, el responsable de
la Oficina de Investigaciones Especiales [8], John
Loftus, reveló las condiciones de reclutamiento de los
stay-behind entre los agentes nazis. El periodista e
historiador Gianni Flamini describió sus acciones en
Italia en su monumental obra [9] (1981 a 1984).
Finalmente, la redefinición de las acciones del
stay-behind fue oficialmente analizado durante un
coloquio organizado en 1988 por el United States
National Strategy Información Center (Centro Nacional
de Información Estratégica de los EE.UU.) [10]. A
pesar de la abundante bibliografía y documentación de
este movimiento, el conjunto de dicha información está
cortada y da una imagen tergiversada del sistema.
Documentos del Departamento de Estado de EE.UU.
desclasificados posteriormente y publicados han
completado la información respectiva, dando a conocer
que un dispositivo global de injerencia en la vida
democrática de los países aliados. Esta red de
espionaje fue mucho más amplia de lo que se pensaba,
incluso los stay-behind no fueron los únicos en
participar.
William Colby (1920-1996). Director de la CIA murió de
manera misteriosa cuando pescaba en su bote después
que se jubiló de la CIA. © Derechos DR
Rastrear la historia de la creación y formación del
más secreto de los servicios secretos no sólo brinda
un interés retrospectivo, sino que permite de
descubrir además la cara oculta de la política
occidental desde 1947. Este servicio de espionaje,
cuya existencia ha sido reconocida únicamente para
afirmar que perteneció al pasado, ¿no estaría aún hoy
en actividad?
A pesar que se consideró que nunca había existido,
ésta red de espionaje fue disuelta oficialmente tres
veces: primero en 1952, más tarde en 1973 y finalmente
en 1990.
¿Y si este servicio de espionaje está aún activo,
manipulando escondidamente las instituciones públicas
para los intereses y fines de un poder oculto?
¿Entonces las democracias occidentales no serían más
que un señuelo que favorece y nutre el poder de
«algunos grandes señores»...?
La creación del stay-behind
Para responder a estas preguntas, es necesario indagar
en la Historia. En los últimos meses de la Segunda
Guerra Mundial, el servicio de contra espionaje
estadounidense, la sección X2 de la OSS (Office of
Strategic Services) fue encargada de localizar los
agentes nazis dispersos después de la retirada de la
Wehrmacht (ejército alemán). Los «stay-behind» son los
que se quedaron atrás si traducimos literalmente del
inglés, detrás de las líneas enemigas, generalmente se
trataba de espías y saboteadores comandos. En vez de
arrestarlos y fusilarlos, James Jesús Angleton, jefe
del X2 y el general William J. Donovan director de la
OSS, decidieron de recuperarlos y enrolarlos, en la
mayor cantidad posible y/o lo máximo que se pudiera,
para reutilizar estos agentes nazis o fascistas en la
próxima Guerra Mundial, aquella que opondría el «mundo
libre» al «peligro comunista» [11]. Habría que actuar
rápido, antes que los movimientos de resistencia
identifiquen a estos stay-behind» y los eliminen.
Esta operación comenzó en Italia con la devolución del
jefe de los escuadrones de la muerte (Decima Mas). El
príncipe Valerio Borghese fue uno de los primeros en
revelar los nombres de sus agentes para salvarlos.
Dicha operación fue llevada en todos los territorios
anteriormente ocupados por el Tercer Reich. Así, los
stay-behind franceses fueron identificados y
reclutados cuando se operó el regreso de René
Bousquet, secretario general de la policía francesa
colaboracionista con Hitller. Cuando el Eje capitula,
la operación fue extendida en Alemania, lo que hizo
posible «recuperar» al general Reinhard Gehlen, ex
jefe del servicio secreto del ejército alemán en el
frente del Este. Después de diez meses de «
tratamiento » en los EE.UU. llevado a cargo por Frank
G. Wisner, Gehlen fue amnistiado y se le confió una
nueva misión, la creación y dirección del
Bundesnachrichtendienst (BND), el servicio secreto de
la Alemania Federal [12].
A la izquierda: El nazi Reinhard Gehlen 1902-1979 jefe
de los servicios de espionaje de Hitler en el frente
soviético. Su ferocidad era legendaria, torturaba a
los prisioneros para obtener la información. A la
derecha: El nazi Reinhard Gehlen en su vejez. Siempre
contó con el apoyo de los EE.UU.
La operación fue planificada por Allan Dulles, jefe de
la estación de la OSS en Berna, Suiza. Dulles que
gozaba de experiencia en su cargo y gracias a sus
relaciones informales había logrado desarrollar
contactos desde 1942 con las dos tendencias del
partido nazi. Su objetivo era ahora, al final de la
guerra, concluir una paz separada y buscar una alianza
contra el comunismo [13]. Los agentes nazis, fascistas
y oustachis que cumplieron funciones públicas durante
la Segunda Guerra ya no podían ser empleados
nuevamente por las administraciones estatales de
Europa, simplemente por su pasado criminal. Toda esta
gente fascista fue enviada y colocada en América
Latina, donde podían ser nuevamente reutilizados. Su
infiltración fue llevada a cabo con la ayuda de la
Santa Sede, que compartía su lógica [anticomunista
ndlr.] Trabajo realizado bajo la responsabilidad del
Monseñor Giovanni Battista Montini, futuro Papa bajo
el nombre de Pablo VI [14].
En Francia, la selección de los agentes de
nacionalidad alemana fue llevado a cabo en el patio
del internado de Coudray-Morancez, seminario del
sacerdote Franz Stock [15].
El sacerdote Franz Stock en foto y estampilla,
colaboró reclutando nazis para las redes de espionaje.
Un trámite de beatificación ha sido iniciado en Roma.
© Foto Derechos DR.
En 1946, el presidente Harry S. Truman se consagra a
la reconversión de la economía y de las instituciones
de guerra de los EE.UU. Tomando en cuenta las
dificultades que su país encontró durante la Segunda
Guerra Mundial, Truman decide de dotar a los EE.UU. de
una industria de guerra y de servicios secretos
permanentes. Esta decisión puede ser considerada como
legitima cuando se demostró la improvisación en que se
hallaba el país durante la guerra. Esta decisión toma
en cuenta la enorme dificultad de reconvertir la gran
maquinaria bélica en una economía de paz. Truman tuvo
que resistir a fuertes presiones políticas viniendo de
todos lados, para poder ratificar su decisión.
Según las preconizaciones del general William J.
Donovan, director del OSS, la nueva Agencia Central de
Inteligencia (CIA) comenzaría a sustituir parcialmente
y poco a poco los servicios de la Marina, del Ejército
de tierra y de la Secretaria de Estado. Su función no
se resumiría en recoger información, sino que debía
estar capacitada para actuar en el extranjero,
violando así la soberanía de los Estados.
Si Truman estaba de acuerdo con la primera función de
la CIA, no lo estaba con la segunda. Oficialmente, el
National Security Act, fue validado por el Congreso en
1947, perennizando en tiempos de paz un dispositivo
militar general que incluye una agencia de espionaje
exterior, la CIA es desprovista de toda competencia
para realizar «operaciones especiales».
La Organización Gehlen en Alemania y la red
stay-behind en toda Europa no habrían tenido en
adelante una justificación para continuar su
existencia. De esta manera debieron ser desmanteladas.
Sin embargo, a la ocasión de los debates sobre las
condiciones de ocupación de la Alemania vencida, la
conferencia de ministros de Relaciones Exteriores en
Moscú demostró que era casi imposible a los demás
países del mundo, no tomar posición, obligándolos de
esta manera a ubicarse geopolíticamente en el
conflicto USA-URSS.
El primer país en escoger su «campo» fue Francia.
Escogió el campo de los Anglo-Estadounidenses. Era el
comienzo de una guerra no declarada y sin operaciones
militares convencionales, la famosa «Guerra Fría».
Dando marcha atrás y de manera ilegal contra lo que
fue decidido en el Congreso de EE.UU., Harry S. Truman
constituye en secreto un nuevo servicio para conducir
operaciones de guerra en tiempos de paz. La
Organización Gehlen y la red de stay-behind son los
que van a aportar los fundamentos y cimientos de esta
nueva organización secreta.
La única base jurídica de las operaciones especiales
es la National Security Council Directive on Office of
Special Projects (NSC 10/2) del 18 de junio 1948. Este
documento clasificado «top secret» fue dado a conocer
públicamente solamente 50 años más tarde [16]. Esta
directiva estipulaba que las operaciones de la red
debían ser planificadas y conducidas bajo la autoridad
de un Buró administrativo adjunto a la CIA y sólo en
tiempos de guerra y en coordinación con el Estado
Mayor del Ejército.
El jefe de este Buró sería nombrado por el Secretario
de Estado, reconocido a su vez por el director de la
CIA y confirmado en el puesto por el Concejo Nacional
de Seguridad. Inicialmente este Buró disponía de una
autonomía completa y no era supeditado a la CIA, a fin
que pudiera beneficiar de un financiamiento legal. En
caso de desacuerdo entre el Buró y el director de la
CIA, o desacuerdo entre el Secretario de Estado y/o el
secretario de la Defensa, el litigio debía ser
resuelto únicamente por el Concejo Nacional de
Seguridad.
Cada autoridad respectiva debía designar un oficial de
enlace reconocido por el Buró, trasmitiéndole a esta
persona toda la información necesaria a fin de
preservar el secreto y la existencia del mismo. La
competencia del Buró fue definida así: «Todas las
actividades conducidas o apoyadas por el Gobierno [de
EE.UU.] contra los Estados [países] o grupos hostiles,
o los apoyos de Estados [países] o grupos amigos,
deben ser planificados y ejecutados de manera que la
responsabilidad de ningún Gobierno [actual y
posteriores de los EE.UU.] pueda aparecer a las
personas ajenas y no autorizadas, y si ellas son
descubiertas, el Gobierno de los Estados Unidos pueda
denegar de manera fehaciente toda responsabilidad.
Precisamente, tales operaciones están involucradas en
la actividad secreta y en relación con la propaganda;
la guerra económica, la acción preventiva directa, que
incluye el sabotaje, el anti-sabotaje, las medidas de
destrucción y de infiltración; la subversión de
Estados [países] hostiles, donde se incluye la
asistencia a los movimientos de resistencia, a las
guerrillas locales y a los grupos de liberación en el
exilio; el apoyo a los elementos anticomunistas
locales que se encuentren en los países amenazados del
mundo libre. Estas operaciones no toman en cuenta los
conflictos armados conducidos por las fuerzas armadas
militares reconocidas, las del espionaje y el
contraespionaje, la cobertura y el engaño llevadas por
las operaciones militares».
La organización interna de la red a sido definida en
un memorando secreto, redactado por el director
principal del Buró y a la atención del director de la
CIA [17]. Está dividido en cinco grupos funcionales:
el Grupo de guerra psicológica (prensa, radio,
rumores, etc.)
el Grupo de guerra política (ayuda a la resistencia
en los países comunistas, ayuda a los movimientos en
el exilio, ayuda a los movimientos anticomunistas en
los países libres, estímulo e incitación a los
tránsfugas);
el Grupo de guerra económica (impedimento y trabas en
la adquisición de materiales y de provisiones,
manipulación de los mercados, mercado negro,
especulación sobre las monedas, falsificación de
monedas, etc.);
el Grupo de acción directa preventiva (ayuda a las
guerrillas, sabotaje, contra sabotaje, destrucción,
infiltración, agentes dobles, stay-behind),
el Grupo « diversos ».
Para Truman y su equipo, la nueva guerra no es de tipo
convencional y no la opone los Estados Unidos a la
URSS, es de naturaleza política, económica,
psicológica y la enfrenta el Occidente al Comunismo.
Los intereses de los EE.UU. se convierten en la
defensa de los valores de sus «padres fundadores»
[18], dándole así no una dimensión religiosa, sino
mística a la Guerra Fría. Todos los medios debían ser
movilizados y aplicados para que los Occidentales se
reconozcan en el campo estadounidense, identificándose
de esta manera al « mundo libre » y preparándose a
sacrificarse por él.
El stay-behind fue y es una arma con un objetivo bien
claro en esta cruzada. La expresión « stay-behind »
fue utilizada por los servicios de espionaje
británicos para designar a sus agentes secretos que se
quedaron detrás de las líneas enemigas en el frente de
guerra. Tenían por misión organizar una resistencia
local, recibían ayuda y suministros gracias a los
aviones que lanzaban en paracaídas el material, armas,
aparatos de comunicación y de transmisión para tales
fines. Durante la Guerra Fría, la idea de una
ocupación soviética en Europa occidental favoreció la
preparación logística de tal operativo. La idea era
también reclutar una red similar pero a escala
atlántica, con ayuda de anticomunistas acostumbrados a
la acción secreta. A parte de los agentes nazis que
fueron enrolados y enviados por la OSS, el Carmel
Offie continuó reclutando personal en los medios de
extrema derecha para apoyar la estructura
estadounidense. Respecto a la facción ultramontana
[19] de los católicos, los anglo-americanos llevaron a
cabo un acuerdo global con la Santa Sede por
intermedio del cardenal Francis Spellman.
Desarrollo del stay behind
Si los stay behind hubiesen tenido como única
finalidad preparar la resistencia en caso de ocupación
enemiga, cada país habría podido dotarse de una
estructura semejante, de su propia iniciativa y bajo
su autoridad. Pero en la medida que se consideraba que
los comunistas (o simpatizantes, gente de izquierda)
ocupaban ya parcialmente sobre el plano ideológico y
político un lugar en Europa occidental, era
indispensable que los stay behind escapen a la
autoridad de los gobiernos, gobiernos que el «enemigo»
podía tomar por vía electoral en cualquier momento
gracias a las votaciones democráticas.
Con este razonamiento, acuerdos tripartitos fueron
firmados entre los EE.UU., el Reino Unido y cada uno
de sus aliados, autorizando a Washington a actuar en
sus territorios, sin que lo sepan, sin su permiso y
autorización, de manera que pudieran defenderlos de la
infiltración comunista, incluso la perfilada por
medios legales.
En 1949, los primeros acuerdos fueron integrados en un
sistema multilateral donde hacían parte Bélgica,
Holanda, Luxemburgo, Francia y el Reino Unido. Todo
esto estaba administrado por un comité clandestino
llamado de Unión Occidental (el CCUO). Cuando se firmó
el Tratado del Atlántico Norte (OTAN) este sistema fue
abierto a nuevos países, incluso más tarde a países
geográficamente fuera del área de la OTAN. El CCUO se
transformó en el Comité Clandestino de Planificación
(CPC Clandestine Planning Committee), más tarde, en
1958, cambia de nombre para llamarse el Comité Aliado
de Coordinación (ACC Allied Coordination Committee).
El fundamento jurídico de este dispositivo lo
suministra los protocolos secretos del Tratado del
Atlántico Norte (OTAN), a pesar que no están
integrados en la Organización de la OTAN. O sea que
cuando Francia se retiró de la OTAN porque así lo
deseaba el célebre general Charles De Gaulle (retiro
que va de 1966 a 1995), esto no implica su retiro del
dispositivo secreto. La supervisión del CCUO-CPC-ACC
fue asegurado por los anglo-estadounidenses, que se
repartieron las zonas de influencia: los británicos
controlaban Bélgica, Holanda, Luxemburgo y la
península ibérica, los norteamericanos el resto. La
presidencia del Comité «iba girando» entre cada país
miembro.
Según el general Oswald Le Winter, antiguo oficial
encargado del Gladio en el seno de la CIA, confesó que
los protocolos adicionales del Tratado del Atlántico
Norte estipulaba que los Estados [países] miembros
renunciaban en perseguir en justicia las actividades y
atentados que sus miembros realizasen. Dichos miembros
eran los que componían los grupos de extrema derecha
fascistas utilizados por los servicios de la
organización.
Estos documentos habrían sido firmados por Robert
Schuman en nombre de la Francia, cuando este era
presidente del Concejo.
En los Estados Unidos, este servicio secreto al
principio recibió el nombre de Buró para la
Coordinación Política (OPC). Su primer director fue
Frank G. Wisner [20]. Este personaje fue escogido por
el Secretario de Estado, el general George Marshall en
una lista que contenía seis nombres y que fue
redactada [21] por su consejero George F. Keenan, el
cual mantenía una estrecha relación con Allan Dulles.
Irving Brown, representante del sindicato AFL-CIO en
París y Norris Chapman, diplomático con puesto en
París hacían parte de la lista.
William Colby describe esa época de la siguiente
manera: « Desbordando de dinamismo y de inteligencia,
Wisner no ahorro sus energías y en algunos meses, con
la ayuda de sus antiguos colegas del OSS, puso en
funcionamiento, en el mundo entero, una nueva
generación de "Templarios", encargados de defender la
libertad occidental contra el oscurantismo
comunista...y la guerra».
A comienzos de los años cincuenta, el general Walter
B. Smith, recientemente nombrado director de la CIA,
no estaba de acuerdo que el Buró permanezca en su
jurisdicción solamente de manera administrativa. Smith
quería que este se subordinara a su autoridad
completamente. Logró obtener la fusión con la
Dirección de la Planificación de la Agencia en agosto
1952. Las autoridades estadounidenses admitieron en
esa ocasión que la OPC había existido y pretendieron
que dicho organismo acababa de ser disuelto. No podían
decir y reconocer otra cosa, ya que la fusión y las
actividades de la ex OPC se mantenían ilegales.
El general Smith contó con el apoyo de Allan Dulles,
antiguo jefe del OSS y hermano del Secretario de
Estado John F. Dulles.
Frank G. Wisner que no logró obtener lo que deseaba,
logró al menos que se le otorgara mejores condiciones,
por ejemplo, se le concedió un Centro de Guerra
Psicológica, que fue instalado en Fort Bragg bajo las
ordenes del mayor general Robert A. McClure. Este
Psychological Warfare Center recibió más tarde el
nombre de Special Warfare School (1956-68), para
nuevamente cambiar de nombre por el de Institute for
Military Assistence (1969-83), desde 1983 se llama a
este mismo centro el John F. Kennedy Special Warfare
Center and School. Fort Bragg ha llegado a ser una de
las bases militares más importantes en el mundo. Es
allí que están estacionadas las unidades especiales de
«boinas verdes».
Según el informe Church, la red contaba ya en 1952 con
tres mil colaboradores, con 47 sucursales en el
extranjero y de un presupuesto anual de 200 millones
de dólares. Wisner revindicaba y se jactaba siempre de
las hazañas de sus servicios, cómo la creación de
sindicatos no comunistas en Europa (1947-50), el
derrocamiento del presidente iraní Mossadegh en 1953,
el del presidente Jacobo Arbenz en Guatemala (1954).
Operaciones menos exitosas fueron llevadas en Albania,
en Ucrania, en Polonia y en Corea [22]. Los tentáculos
de la OPC se movían igualmente fuera de Europa.
En 1958, Richard M. Bissell remplazó a Frank G.
Wisner. Después Richard M. Helms, Desmond Frizgerald,
Thomas H. Karamessines et William E. Colby.
Desde 1968, el Comité de enlace del (CCUO-CPC-ACC) ha
sido fortalecido con una nueva «articulación» llena de
modalidades las más obscuras, gracias también a una
reunión anual de contactos de servicios secretos
europeos: el Club de Berna.
En marzo de 1973, el dispositivo fue nuevamente
renovado y la Dirección tomó la denominación actual de
Dirección de Operaciones. Fue dirigida por William
Nelson, por William Wells, John N. McMahon, Max C.
Hugel, John H. Stein, Clair E. George, Richard F.
Stolz. Fue durante este periodo que las actividades
del stay-behind fueron reforzadas en América latina.
Una coordinación de servicios argentinos, bolivianos,
chilenos, etc., fue creada en esos lugares para
aterrorizar y eliminar a los líderes de la oposición.
Esta coordinación contaba con el apoyo de los
stay-behind españoles, franceses, portugueses, etc.,
para espionar y asesinar a aquellos que se fugaban de
Europa. Fue por ejemplo la operación Cóndor, cuya
dirección operacional fue confiada a Klaus Barbie, un
nazi refugiado en Bolivia. Los responsables militares
latinoamericanos del stay-behind fueron formados en
los EE.UU., en la tristemente célebre Escuela de las
Ameéricas (School of Americas) en Fort Bragg
(Georgia). Desde 2001 esta escuela se llama Western
Hemispheric Institute for Security Cooperation (WHISC)
por los mismos profesores provenientes de Fort Bragg.
La Escuela de las Américas fue fuertemente criticada
después que se publicaron sus manuales internos de
formación, dónde se demostró que cursos de tortura
eran enseñados.
A la misma vez que funcionaban estas redes, el
stay-behind creó una organización político-militar
internacional, la logia de Propaganda Due (P2),
regularmente afiliada al Gran Oriente de Italia. Ella
servía de instrumento para vehicular guerra política y
operaciones especiales.
Izquierda: Lucio Gelli patrón de la logia P-2.
Derecha: el emblema del grupo Gladio.
Licio Gelli, el gran patrón de la P2 había sido
oficial fascista de enlace entre el X2 de la OSS y la
agrupación fascista Decima Mas del príncipe Valerio
Borghese cuando el stay-behind estaba en curso de
formación en Italia. Su logia reunía miles de
personalidades del mundo político, de las fuerzas
armadas, de la finanzas, de la Iglesia y del mundo de
las artes, de los cuales 923 eran italianos. Gelli se
convirtió en el personaje central del dispositivo
atlántico al punto de ser invitado especial en las
ceremonias de investidura de los presidentes
estadounidenses Bush (padre), Carter y Reagan. El P2
era el puente entre los stay-behind y los agentes de
otros grupos del dispositivo. Fue disuelto y sus
miembros debieron enfrentar la justicia en diferentes
tribunales, tanto por su implicación en las tentativas
de Golpes de Estado que por su rol en la bancarrota
del Banco Ambrosiano. Solo las listas de los miembros
italianos y argentinos de la logia fueron publicadas.
Según nuestras informaciones, la logia P2 a sido
reconstituida nuevamente bajo la cobertura de una ONG
(Organización No Gubernamental) suiza de colaboración
entre las ciudades del mundo. Esta asociación dispone
en las Naciones Unidas de un estatuto consultativo
como las grandes ONG Greenpeace y Amnistía
Internacional. El hijo de Licio Gelli es el presidente
y participó en la última asamblea general de la ONU.
En 1986, las armas del Gladio, escondidas en
contenedores y que estaban diseminadas en toda Europa
fueron remplazadas. La red fue dotada de un nuevo
material de transmisión codificado, el más
sofisticado, el Harpoon. Estas adquisiciones fueron
facturadas por los norteamericanos a cada Estado
miembro.
En 1990, estalló en Italia el escándalo del Gladio.
Oficialmente los stay-behind fueron disueltos en toda
Europa. En realidad, ellos continuaron y continúan de
funcionar sin haber cambiado en lo absoluto. Primero
bajo la dirección de Thomas A. Twetten y de David
Cohen. Actualmente, el «Plan Maestro» del Pentágono
prevé de separar a corto plazo las actividades de
guerra política, económica y psicológica de las
operaciones especiales. De tal manera que los
militares y militantes ya no estarían estacionados en
espera de operaciones comando sino que podrían actuar
masivamente en la guerra especial. Durante los tiempos
de paz, todo queda bajo control del Departamento de
Estado de los EE.UU. Todo parece indicar sin embargo,
que esta reestructuración será difícil en implantar.
Entre otras cosas, se ha creado un nuevo tipo de
formación, llamado Asuntos Civiles. Estos cursos son
dados en Fort Bragg y tienen por finalidad de preparar
un personal calificado, aptos a administrar
territorios ocupados, en el cuadro de misiones para el
mantenimiento de la paz y maximizar así la influencia
estadounidense [23].
El 12 de noviembre 1990, cuando Italia se encontraba
en pleno escándalo del Gladio, el ministro de la
Defensa francés, Jean Pierre Chevènement, reconoció
que un Gladio en Francia había existido. Hablando «sin
decir nada», aseguró que este Gladio francés siempre
se quedó en una fase «durmiente», sin que haya podido
activarse e inmiscuirse en la vida política interna
del país. Poco después de esta declaración, el
presidente francés de la época, Francois Mitterrant
indicó que había ordenado al general Jean Heinrich
[24] para que disuelva estas redes dormidas en tanto
que jefe del servicio de acción de la DGSE (Dirección
General de Seguridad del Estado, los servicios
secretos franceses).
El stay behind en el mundo
La existencia del stay-behind fue oficialmente
reconocida en Alemania, Austria (red Schwert), en
Bélgica, en Dinamarca, en España, en Francia (Rosa de
los vientos), en Grecia (Vellón rojo), en Italia
(Gladio), en Luxemburgo, en Noruega, en Holanda, en
Portugal, en el Reino Unido, en Suecia, en Suiza y en
Turquía.
Ninguna investigación fue llevada a cabo dentro de las
instituciones de la Unión Europea, a pesar de la gran
cantidad de información y de los numeroso índices que
dejan pensar que un stay-behind controla los
engranajes esenciales de la unión pan-europea.
Se puede citar e imputarle muchos golpes de Estado en
el mundo, unos exitosos, otros fracasados. A parte de
los sucesos de 1958 y 1961 en Francia, los complots de
Sogno y de Borghese en Italia, el Golpe de los
Coroneles en Grecia, aquel intentado contra Makarios
en Chipre [25].
A estas operaciones de gran envergadura, conviene de
añadir aquellas de desestabilización política y de
asesinatos como la del Primer ministro sueco Olof
Palme.
Thierry Meyssan
Periodista y escritor, presidente de la Red Voltaire
con sede en París, Francia.
JULIO: COMO PODRAS INTELEGIR DE ESTAS LINEAS, ESTA ES
LA VERDADERA ESENCIA DE LA DEMOCRACIA OCCIDENTAL Y DE
LA TAN MENTADA LIBERTAD QUE DEFIENDE ESTADOS UNIDOS EN
EL MUNDO.
JORGE
___________________________________
A tu celular ¿no le falta algo?
Usá Yahoo! Messenger y Correo Yahoo! en tu teléfono celular.
Más información en http://movil.yahoo.com.ar
Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular