[R-P] Las PyMEs, las grandes empresas y la legislación laboral

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Dom Feb 12 08:49:20 MST 2006


[Un artículo excepcional de Javier Lindenboim ("pequeño burgués 
liberal alfonsinista" para ciertos animales ciegos y de cortas miras) 
sobre los efectos macroeconómicos de la legislación laboral 
menemista.

De cómo la subcontratación y la terciarización no sirven solamente 
para que los trabajadores sean cada vez más pobres y más débiles sino 
también para que las grandes empresas imperialistas se beneficien con 
subsidios concedidos por la población a la que dicen que vienen a 
servir.

A servir, sí.  Pero "con guarnición", en festín ajeno...

Fuente:

http://www.clarin.com/suplementos/economico/2006/02/12/n-02801.htm]

Domingo | 12.02.2006

PRIMER NIVEL
Pymes, trabajo en negro y salarios

<Hay cosas que se asumen como verdades insospechadas, dice el autor. 
Y entre ellas cita algunos conceptos que se vierten sobre las pymes, 
como que absorben la mayor parte de la fuerza laboral, que pagan 
salarios menores y que tienen mucho trabajo precario y en negro. 
Frente a esto, propone un análisis más profundo para encontrar 
verdaderas soluciones.>

Javier Lindenboim. DIRECTOR DEL (CEPED) UBA INVESTIGADOR PRINCIPAL 
DEL CONICET.

Hay cosas que se asumen como verdades insospechadas. Una de ellas es 
que las empresas de menor tamaño absorben la mayor parte de la fuerza 
laboral. Otra, asociada a la anterior, que esas empresas pagan en 
promedio salarios menores. Una más se vincula con el presunto 
predominio en ellas del trabajo precario y en negro. En conjunto, 
estas constataciones hacen que cíclicamente reaparezcan propuestas 
tendientes a "resolver el problema" del trabajo en negro.

Estas sostienen que, en virtud de la secuencia precedente, es 
necesario subsidiar a las Pymes para que puedan regularizar a sus 
empleados, debido a que si no tuvieran "tantos impuestos al trabajo" 
podrían tenerlos en blanco. Parece simple. Desgranemos un poco la 
descripción de la situación y, luego, el argumento.

Pymes: sector heterogéneo

A pesar de la gran difusión del término (o, quizás, debido a ello) el 
término o expresión "PYME" no termina de indicar un concepto claro y 
preciso. De hecho —en general— con la noción se focaliza una de las 
variables típicas: el número de personas ocupadas.

Sin embargo plantear así la cuestión no permite identificar las 
situaciones originadas en los mecanismos de tercerización que las 
empresas más grandes —en diversos sectores de actividad económica— 
han puesto en práctica en las últimas décadas. En muchos casos 
constituyendo unidades que sólo difieren de la principal en el nombre 
pero no en la titularidad efectiva. Por eso, el sólo criterio 
cuantitativo no es apto para discriminar situaciones cualitativamente 
diferentes.

De manera que la distinción debería ser conceptualmente más precisa: 
profundidad y alcance mejorarían mucho por comparación con análisis 
basados en una sola variable.

El proceso aludido de tercerización, facilitado por los cambios 
técnicos, se dirigen a desplazar personal hacia otras unidades 
productivas. Así, va resultando cada vez menos habitual la existencia 
de unidades productivas con un gran número de trabajadores en sus 
plantas.

Como corolario, entonces, el "peso" relativo de las empresas de menor 
tamaño aumenta aunque no como producto de cambios en la importancia 
de determinados sectores socioeconómicos sino, simplemente, por la 
simultánea derivación del personal desde las más grandes.

Ese mismo mecanismo estimula un vínculo laboral precario e inestable. 
Pero como de él también se benefician las grandes empresas, resulta 
por lo menos una verdad a medias que las pequeñas tienen más trabajo 
en negro. La cultura proclive al incumplimiento de las normas no es 
patrimonio de cierto sector: evasión y elusión son prácticas por 
demás extendidas en empresarios y empresas del más variado tipo. Y 
hay, también, un aparato institucional que las favorece.

Además, al comparar las características del empleo en las grandes y 
en las medianas o pequeñas se cometen a menudo errores que son de 
lamentar.

Uno de ellos es juntar en un mismo grupo al empleo de las Pymes y al 
servicio doméstico. Al hacerlo no sólo se ponen a la par unidades 
heterogéneas (las productivas con la actividad de los hogares) sino 
que se mezclan situaciones sustancialmente desiguales: promedios de 
horas trabajadas diferentes; salarios medios disímiles, etcétera.

Factores de la precariedad

Entre los factores determinantes de la precariedad laboral actual se 
encuentra la normativa laboral (y otras vinculadas) que fue gestada 
en los años noventa con el siguiente argumento: hay que disminuir el 
"costo laboral" para facilitar la competitividad internacional y 
"pulverizar" el desempleo. Todo ello, se decía, terminaría por 
mejorar las condiciones de vida de los trabajadores.

No hace falta ser muy perspicaz para apreciar el verdadero resultado 
de aquella estrategia, potenciado por la manera "desprolija" en que 
se dejó atrás la convertibilidad.

Tales políticas profundizaron la tendencia negativa en materia de 
participación salarial en el "reparto de la torta": a comienzos de la 
década pasada los trabajadores se apropiaban de más del 40% del PBI a 
precios básicos y en la actualidad no llegan al 30%.

El complemento de tal caída es el aumento relativo de las ganancias 
empresarias. Una mirada lineal podría deducir que si las pequeñas 
empresas pagan salarios bajos y en negro son ellas las que deben 
haber absorbido una parte sustantiva de tal mayor ganancia 
empresaria. Obviamente tal asociación es falsa.

Una parte de los establecimientos Pyme está sometida a condiciones de 
subordinación, sea respecto de proveedores monopólicos o de 
compradores monopsónicos. Es notable —entonces— que aparezcan 
propuestas que postulan la necesidad de asistirlos, pero en función 
no de superar tal sumisión sino apelando a la aplicación de subsidios 
sostenidos por el conjunto de la sociedad, a través de la carga 
impositiva regresiva que perdura en la Argentina. Actuar de esa 
manera, implica que los sectores más concentrados seguirían 
intocables y continuarían absorbiendo la mayor parte de la ganancia 
empresaria, sencillamente porque —una vez más— se beneficiarían de un 
esfuerzo social promovido con propósitos exactamente contrarios.

Sin olvidar que una parte de los trabajos precarios son actualmente 
"legales" en virtud de las normativas aplicadas desde la Ley de 
empleo de 1991 en adelante, debe tenerse presente que el denominado 
trabajo en negro expresa una parte de la pérdida de dignidad y de 
protección del trabajo frente al capital.

En tal sentido, si es necesario acudir en ayuda de algún núcleo de 
establecimientos para blanquear el vínculo laboral con sus 
trabajadores, tal ayuda debe ser orientada en la línea de revertir el 
deterioro de la participación salarial. Por eso, la mejora del 
salario —tanto el negro, como el blanco o el gris— debe ser una meta 
central para una estrategia de desarrollo con equidad.


Este correo lo ha enviado
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
[No necesariamente es su autor]
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"La patria tiene que ser la dignidad arriba y el regocijo abajo".
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