[R-P] Crisis energética mundial: Primero ahorrar
José María Cavalleri
ingcavalleri en hotmail.com
Jue Feb 2 17:20:44 MST 2006
Crisis energética mundial: Primero ahorrar
Por Eleuterio Fernández Huidobro
Resumen: En su peculiar estilo, el Dr. Fernández Huidobro
señala la necesidad de que participen los representantes
de diversos sectores económicos y del pueblo en general
en la revisión de la matriz energética de Uruguay,
poniendo el esfuerzo, en primer lugar, en el ahorro.
Alguien dijo que "la guerra es un asunto demasiado importante como para
dejarlo en manos de los militares". Hoy también corresponde decir que:
LA ENERGIA ES UN ASUNTO DEMASIADO IMPORTANTE COMO PARA DEJARLO EN MANOS DE
LOS INGENIEROS.
Uruguay necesita cuanto antes un debate sobre Defensa Nacional en el que
participen fundamentalmente los civiles. Pero es más urgente y mucho más
grave la crisis energética mundial, regional y nacional como para que el
debate sobre energía, en el que también deben participar todos, sea
prioritario.
Si no reflexionamos rápidamente sobre este tema corremos el riesgo inminente
de cometer errores de pesadas consecuencias irreparables. En primer lugar
hay que definirse claramente respecto a la situación de crisis: ¿estamos o
no estamos frente a ella?
Entendemos que estamos y por lo tanto se debe actuar ya. Creemos que no
existe conciencia cabal de este gravísimo problema y por esa ceguera
caminamos alegremente en medio de amenazas y agresiones sin sentirlas ni
percibirlas porque es muy común que no se vea lo que no se quiere mirar.
Podríamos apelar a largos fundamentos y a miles de fuentes informativas para
demostrarlo pero baste recomendar a los lectores que lean el Libro Verde y
el Libro Blanco de la Unión Europea, ambos sobre este asunto (se accede a
ellos fácilmente por Internet), para obtener la dimensión de la gravedad que
esos países le otorgan a la situación desde hace ya unos cuantos años
(también en eso estamos atrasados).
Y las medidas severas que, en consecuencia, vienen tomando sin vacilaciones
ni cortapisa y con el temor de, aun así, "llegar tarde".
En segundo lugar, si aceptamos, como debemos aceptar, la existencia de ese
VITAL problema, hay que hacer un alto en el camino para la reflexión y el
debate urgentes y comenzar cuanto antes a tomar medidas.
Y como estamos ante la primera crisis de oferta de la Era Industrial (Felipe
González lo dijo), la primera medida, la primerísima, es atacar seriamente
todo despilfarro de energía y establecer duras medidas de AHORRO.
No existe, hoy por hoy, en el mundo, turbina generadora ni combustible que
tenga mejor rendimiento en todos los planos que eso: el ahorro de energía
adecuado a los tiempos que se viven.
Como en casi todos los países del mundo, en el nuestro el mayor consumo
radica en el TRANSPORTE y en los DOMICILIOS. Superan largamente juntos o
separados a la INDUSTRIA, al AGRO y a los SERVICIOS (donde también se debe
ahorrar buscando la máxima eficiencia energética).
Se debe (tal como ya se está haciendo en todos los países serios) cambiar la
"matriz" onerosa en energía del transporte. Impulsar el ferrocarril y la
navegación interna y externa, el consumo de combustibles y formas de energía
alternativas y renovables, y medios alternativos de transporte en todas sus
formas, porque son los menos contaminantes y los más eficientes. E
impulsarlo con subsidios que no son tales cuando se miden todas las
consecuencias y cuando se internalizan los costos completos de la carretera,
el camión o el automóvil particular.
El capítulo transporte ofrece muchísimas más alternativas que dejamos por
ahora en aras de economizar tiempo y espacio. No se trata de una revolución
social, pero sí hay revoluciones en materia de transporte, hoy se está
viviendo una de ellas en el mundo y, si no se "vive", será forzosa: ya
anduvieron en Uruguay los autos a gasógenos durante la Segunda Guerra.
Esperemos a que el barril de petróleo siga subiendo y lo volveremos a ver.
Lo sensato es no esperar que los hechos previsibles impacten
desordenadamente y por sí solos con las malas consecuencias de ello. Para
algo están los gobiernos y, también, los pueblos conscientes.
En materia de VIVIENDA las consecuencias de cualquier reflexión sobre el
tema son obvias y deberían estar ocupando hoy la presurosa atención de los
especialistas y la del ministerio correspondiente: en otros países ya no se
permiten construcciones, planos de obra, ni permisos para edificios, que no
cuenten con el certificado energético correspondiente. Al fin y al cabo lo
mismo que viene pasando desde hace años en Uruguay respecto a otros
problemas: permiso para la obra sanitaria, para la instalación eléctrica,
etcétera. Existen al respecto hasta reglamentaciones departamentales
diferentes según zona y fines.
Ahora interviene algo nuevo: la eficiencia energética del edificio. Tanto en
su "cáscara" debidamente térmica como en otros "adelantos" que, o bien
arriesgan la autorización o bien "premian" fiscalmente el ahorro de energía
y la utilización de fuentes alternativas, llegando incluso al subsidio
cuando se emplean fuentes que el país desea impulsar. Esto incluye los
materiales de la construcción favoreciendo u obligando a utilizar aquellos
que en su fabricación consuman menos energía (por lo general la madera
parece ser insuperable en la materia en especial para países que la tienen o
la pueden tener). Repetimos que esto se está aplicando YA en vastos
confines.
¿No adoleceremos de un grave problema cultural y hasta civilizatorio? ¿No
nos estaremos pareciendo como país entero a la famosa viñeta del Cantegril,
la Villa Miseria, la Favela o la Callampa de ranchitos de cartón pero con
antena parabólica? ¿No estaremos dando ante el mundo esa penosa imagen? ¿No
será que la "viveza criolla" nos ha puesto por debajo de la línea de la
indigencia? ¿No seremos "pura pinta" pero nada más que ello?
Por supuesto que también se fomenta la energía solar pasiva, la fotovoltaica
y la calórica en todas sus formas cuando se mide y autoriza un permiso de
construcción. Y el biogás en las aguas servidas y en el uso de los
desperdicios domiciliarios con más un sinfín de medidas al respecto.
Por lo que hasta aquí vamos viendo no se entiende ninguna política
energética sin la participación de esos dos Ministerios: Transporte y
Vivienda ADEMAS del de ENERGIA y el de Agricultura. Tampoco sin la
participación de los trabajadores: el petróleo ligero y por ende barato que
hoy se termina, fue altísimamente desocupador. Liquidador del trabajo
humano. El motor a explosión en sus más variadas formas sustituyó a lo largo
de un siglo a millones de puestos de trabajo.
Pero resulta que ahora, ante el mundial acto final de la ganga, si el mundo
quiere seguir teniendo energía disponible, deberá producirla con el sudor de
millones de frentes.
Cualquiera de las fuentes de energía alternativas y renovables que hoy se
manejan y serán ineludibles, genera y generará no sólo conocimientos y
tecnologías sino puestos de trabajo diseminados a lo largo y ancho de cada
territorio porque esos recursos están generalmente donde siempre estuvo la
gente (hasta que el petróleo la amontonó en las zonas fabriles y de
servicios creando monstruosas ciudades hoy insostenibles) y estuvieron
ellos: en el campo. Se debe suponer por lo tanto que sin el Ministerio de
Agricultura ya no se puede, tampoco, discutir seriamente de energía.
Es hasta epistemológicamente imposible. Un total contrasentido.
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