[R-P] Oligarquía, Renta Diferencial y Socialismo en la Argentina

INFOR-MET rmermet en yahoo.com.ar
Jue Dic 28 06:30:20 MST 2006


Dias pasados Nestor polemizaba con un articulo de
pagina 12, donde el autor (metaforicamente),
recomendaba a la clase dominante, recurrir a otras
bibliotecas.

Pensando en ello, recurri a otras bibliotecas, y
rescaté (y socializo) este artículo, que adivino,
gustará a mas de un pincharrata, anque algun
santafecino de la lista.

Excelente analisis que aun hoy, conserva vigencia y
ayuda a comprender las caracteristicas fundamentales
de la oligarquia argentina, o uruguaya, por citar dos
casos, parasitos que succionan como las garrapatas la
riqueza que deberia pertenecer al conjunto de los
argentinos, sustrayendola al proceso de reproduccion
del capital, y connotando ideologica y culturalmente
para siempre, al conjunto de las clases dominantes.
 

Salutti tutti

rolo

======================================================D
Oligarquía, Renta Diferencial y Socialismo en
Argentina

por Hector Alonso.
Revista Izquierda Nacional N 26 Octubre de 1973,
pagina 22.


1. Introducción

El presente trabajo forma parte de uno más vasto, que
intenta delinear con carácter de hipótesis los
problemas fundamentales de una economía en transición.

La pobreza existente en materia de desarrollo teórico
alrededor del tema en cuestión encuentra su
explicación en la parálisis del pensamiento marxista
ruso impuesta por el stalinismo, y en la impotencia
revolucionaria de los marxistas metropolitanos.[*]

A modo de síntesis diremos que lo esencial, en el
período de abandono de un sistema productivo
presocialista hacia otro socialista, viene dado por el
enfrentamiento de dos leyes fundamentales y una
restricción:

a. La ley del valor
b. La ley de la acumulación socialista originaria, o
principio de planificación
c. La restricción a la ley del valor, es decir, la
fijación monopólica de precios.
d. Y en la medida en que abramos el sistema,
introduciéndolo en el mercado mundial, la ley del
valor mundial.

La expresión de la lucha entre estas leyes en el
terreno económico real, se verifica en la disputa que
establecen el Sector Estatal y el Sector Privado.
Ambos procurarán acumular en desmedro del otro. Según
la alianza de clases que maneje el aparato
político-estatal, la cuestión se definirá a favor de
uno u otro.

II. El uso de la categoría “renta diferencial del
suelo”

Un breve repaso a la categoría “renta diferencial del
suelo” nos permitirá una más clara comprensión del
planteo que desarrollaremos más abajo. Podremos
también entender cómo la burguesía histórica la
utilizó como instrumento ideológico contra los
terratenientes.

El nacimiento de la economía política clásica
encuentra a la clase social que representa —la
burguesía industrial— en una lucha sin cuartel contra
la oligarquía feudal y terrateniente. El viejo orden
monárquico ha tenido que ceder paso a la democracia
burguesa. Se requiere un pensamiento que presente ante
el mundo a los triunfadores  y que hable por ellos.

Adam Smith aparece en escena y sienta los lineamientos
generales de un sistema económico, que a diferencia
del anterior, el feudalismo ha generalizado las
relaciones salariales de producción y universalizado
el cambio. Las fábricas son puestas en movimiento por
un cuantioso proletariado industrial que necesita
alimentarse. La fuente de alimentos no es la ciudad
fabril y capitalista sino el campo feudal y
latifundista. Es necesario someter el campo a la
ciudad. Para ello nada mejor que desplazar a la
oligarquía improductiva de los mismos, y someterlos a
las relaciones capitalistas con una productividad —y
por ende producción— hasta ese momento desconocidas.
Ninguna clase social se deja arrojar de la historia
sin ofrecer resistencia. Para eliminar al enemigo
terrateniente, los capitalistas le quitan su base de
sustento, la propiedad feudal.

Al amparo de la teoría del valor-trabajo, formulada en
ciernes por Smith, cuando la burguesía está en su
ascenso revolucionario, tomará la “renta agraria” como
descuento del trabajo de los obreros agrícolas. En
otro momento de su construcción teórica, Smith se
acercará a una teoría del “costo de producción”,
tomando a la “renta” como la remuneración por el uso
de la tierra.

Mas la demostración de la impotencia del pensamiento
burgués para desarrollarse científicamente, la
encontramos en este tema, en Ricardo. Si bien en su
formulación sobre la “renta agraria” considera que
ésta no sale del suelo sino del trabajo, enunciará la
“renta diferencial de la tierra” al amparo de la
teoría del costo de producción y definirá a la renta
desde el punto de vista de la circulación.

La renta diferencial de la tierra en Ricardo
Ricardo define a la renta diferencial como la
diferencia de lo producido por las tierras más
fértiles y las de menor rendimiento. O sea, si hay
tres parcelas: A, B y C, y producen 120, 100 y 80
toneladas respectivamente; A tiene una renta
diferencial dew 40 y B de 20 con relación a C, que no
tiene renta diferencial. Hay otro caso en que existe
renta diferencial y es cuando se toma en cuenta la
distancia que separa a un centro productor de un
mercado consumidor.

Un concepto presente en su elaboración es la “ley de
los rendimientos decrecientes” que supone que, a
medida que se hace uso del suelo, éste tiende a
disminuir su rendimiento. Pero su intento va más allá.
Históricamente habrá un desplazamiento de las tierras
más productivas hacia las de menor rendimiento.

El afán de Ricardo por atacar a la oligarquía y
demostrar su infecundidad lo llevó a encontrar una
categoría que desnudaba esta situación. La
imposibilidad objetiva de profundizar su pensamiento
lo lleva, sin embargo, a la elaboración de una
categoría de “superficie” en la órbita de la
circulación en el marco de una teoría de los costos de
producción. En síntesis la renta diferencial será una
poderosa arma en su lucha contra la oligarquía, pero
desde el punto de vista científico será una categoría
ideológica.

La renta diferencial en Marx

Hasta aquí los aspectos básicos del enfrentamiento de
la burguesía con los terratenientes en torno a este
problema. Será Marx el encargado de desarrollar esta
cuestión a la luz de los intereses históricos de otra
clase social: el proletariado. Marx constituirá el
estudio de la renta desde una “teoría del
valor-trabajo”.

Así aparecerá rejuvenecida la renta diferencial, ahora
en su formulación como categoría científica. Para Marx
la renta agraria sólo puede surgir de la explotación
de las manos de obra. Esta renta es otra forma de
plusvalía. Pero tiene una característica distintiva:
no concurre a la constitución de la tasa de ganancia
media social por el peculiar régimen de propiedad
agraria: el monopolio de un medio de producción no
reproducible.

La “renta absoluta” aparece básicamente como causa de
la diferencia que existe en las relaciones de
propiedad del campo y la industria. Mientras que en
este sector la competencia conduce al constante
aumento de la composición orgánica del capital, no
ocurre lo propio en el agro en donde la composición
orgánica es más baja. Esto permite una ganancia
adicional para los terratenientes, en desmedro de las
posibilidades de acumulación industrial.

Para los productos agropecuarios hay una
característica especial a considerar: la demanda
dirigida a los mismos. Al ser esta demanda totalmente
elástica permite que aun los terrenos menos fértiles
encuentren la posibilidad de vender sus productos en
el mercado. Así, todas las tierras que estén a un
nivel de fertilidad superior, obtendrán una ganancia
adicional. Los precios medios serán tendencialmente
iguales al valor, y no al precio de producción. Aquí
está la renta diferencial de la tierra.

Por lo tanto, la renta diferencial es la que se
obtiene de la diferencia de valor de los productos de
las tierras más fértiles (emplean menos trabajo para
la misma cantidad de productos) con las menos fértiles
(emplean más trabajo para la misma cantidad de
productos).

III. Dónde se genera la renta

A estas alturas del desarrollo conviene precisar
algunos conceptos para la comprensión del punto
siguiente. 

Si el capitalista somete a los obreros a explotación
mediante el régimen de salarios, lo hace con el fin de
obtener plusvalía. Esta plusvalía se repartirá como
beneficio del empresario, interés del prestamista,
salario del obrero y renta de los terratenientes. Lo
que quiero decir es que lo que se lleva la oligarquía
es una parte del excedente creado por el trabajo
productivo. La renta es una de las partes en que se
divide la plusvalía, y es generada en la explotación
de la fuerza de trabajo bajo el régimen salarial.

Si definimos a la renta diferencial como parte de la
renta absoluta, su origen no puede ser otro que el
subrayado en el párrafo anterior. La renta diferencial
es una parte de la renta absoluta que queda en manos
de una sola parte de los terratenientes: los que
tienen títulos de propiedad de las tierras más
productivas.

Resta aclarar que cuando decimos que la renta procede
de la explotación de la fuerza de trabajo nos
referimos al trabajo del obrero universal, tanto sea
industrial como agrícola. 

Característica de la renta agraria

a) Proviene de las relaciones salariales en el campo y
en la industria

b) El régimen de propiedad existente en el agro es el
del monopolio de una de las condiciones de la
producción: la tierra, cuya singularidad como medio de
producción es ser irreproducible. Esta particularidad
de la apropiación del suelo impide la competencia, y
de esta manera, si bien la renta forma parte de la
plusvalía global de la sociedad, no entra en la
perecuación de la tasa de ganancia. Es así como la
oligarquía puede mantenerse alejada de los peligros de
la disminución de la tasa de ganancia. Como se verá a
continuación, al no invertir, en virtud de la barrera
infranqueable que impone la citada tenencia de la
tierra, tampoco permite que inviertan otros

c) Existen dos tipos de renta diferencial. La que se
origina en la fertilidad del suelo y la que es
provocada por el aumento de la tecnología (en caso de
relaciones capitalistas puras en el agro)

Características de la oligarquía terrateniente

a) El excedente económico que va a parar a manos de la
oligarquía se destina a gasto improductivo, a
diferencia de la burguesía que invierte
productivamente una parte del mismo. La oligarquía no
capitaliza la renta, y al hacerlo pone trabas a la
realización de la acumulación ampliada

b) En general puede realizar la explotación de su
tierra con una baja composición orgánica del capital
(esto es más evidente en el sector pecuario). A mayor
fertilidad del suelo, mayor vigencia de esta
afirmación. El tradicional desinterés por la
productividad que muestra la oligarquía encuentra su
manifestación en la baja inversión en tecnología, en
abonos, etc.

c) En los países semicoloniales la oligarquía
terrateniente ha decidido ocupar, en el reparto
internacional del trabajo provocado por el
imperialismo, el papel de abastecedora de materias
primas para los países industrializados. Esto la ha
conducido a estrechar su dependencia de los países
imperialistas

d) Se ubica así como mediadora entre los países
metropolitanos y la sociedad dependiente (a la que
pertenece). Esto se traduce políticamente en su
hostilidad hacia la industria burguesa. Y como en el
orden interno la industrialización la afectaría
mortalmente, tratará de impedirla a toda costa

e) Su tradicional conducta no inversora se ve
favorecida por las condiciones estructurales en que se
desarrolla: falta de  un mercado externo que la fuerce
a producir más, como ocurrió hasta la crisis del 30; y
un proceso inflacionario que resulta más soportable
con la inversión en bienes raíces cuyo precio aumenta
paralelamente a la inflación

f) Pero impedir el desarrollo industrial significa
seguir siendo la poseedora de la mayor parte del
excedente económico, lo que en buen romance quiere
decir: 

“Quienes controlan el producto social excedente,
controlan, en último análisis, la sociedad en su
conjunto” (Trotsky)

La importancia del agro en la construcción del
socialismo

El tema que estamos tratando adquiere una importancia
fundamental para la construcción del socialismo, ya
que como lo verifica la experiencia revolucionaria
contemporánea, el socialismo triunfa en países
atrasados en los cuales el problema agrario no ha sido
resuelto, existiendo un estancamiento en este sector
dado el régimen de tenencia de la tierra y la
conformación oligárquica del Estado. Este problema es
de capital importancia para la construcción del
socialismo.

En la lucha por la consolidación de este objetivo se
encuentran la disputa continua entre la ley del valor
y el principio de la planificación.

La oligarquía semicolonial tiende a mantener estancada
la producción agropecuaria, con un escaso arsenal
tecnológico.

Y mientras haya insuficiencia de valores de uso habrá
condiciones para que sobreviva el valor de cambio, y
por consiguiente para que continúe rigiendo la ley del
valor. La resolución de esta situación permitiría
solucionar los problemas alimenticios de la población
y abrirá la perspectiva de la acumulación interna.

Si proyectáramos la actual estructura agraria en un
estado socialista, cualquier éxito que éste llevara a
cabo en cualquier campo de la economía se vería
afectado por la transferencia de valor que habría
hacia el sector en desmedro de la acumulación
socialista. Pero no sólo es importante en cuantoa a la
existencia de la oligarquía, sino de los mismos
trabajadores rurales.

Éstos tienen que introducirse al socialismo por su
propia determinación, en base al convencimiento que
brinda el trabajo cooperativo, apoyado por un fuerte
esclarecimiento ideológico. La incorporación forzosa
ya ha demostrado sus frutos en la Revolución Rusa.

Las relaciones entre el campo y la ciudad 
La ciudad fabril funciona como productora de masas de
valor generadas a partir de la incorporación del
trabajo asalariado. El ordenamiento de la propiedad en
el sector industrial permite que la competencia
obligue al capitalista a innovar continuamente las
formas de producir. Y como resultado paralelo se
obtiene que cada bien creado disminuye su valor.
Asimismo por la mayor composición orgánica del capital
tiende a caer la tasa de ganancia.

De esta manera las empresas que apliquen una técnica
superior a la media obtendrán un beneficio
extraordinario. Y las que se encuentren por debajo de
ella serán desplazadas del mercado. Pero estos dimes y
diretes son posibles por la competencia que se da en
el sector industrial, que igualará la tasa de ganancia
para todas las empresas de una misma rama primero y
para todas las ramas entre sí después.

Mientras que en el campo la tenencia monopólica del
suelo cierra el camino de la inversión tecnológica y
el avance hacia la productividad, haciéndolo un sector
más atrasado que el industrial.

Al establecerse la relación de la economía como un
todo, y relacionarse la producción del campo con la
ciudad, el primero como sector más atrasado se
beneficiará con la mayor productividad del sector
industrial al tener insumos más baratos pero la zona
más eficiente —la industria— gozará de una
transferencia de valor desde el campo.

IV. Aplicación de la “renta diferencial” para el
análisis de los países dependientes

Todo lo que vinimos exponiendo sobre la renta
diferencial importa a los efectos de lo que
desarrollaremos en este punto.

Para un país dependiente con un desarrollo capitalista
combinado donde las relaciones de producción en el
campo no son por excelencia salariales (en el sentido
de que no es donde se genera la mayor parte de la
plusvalía), el poder económico pertenece a la
oligarquía y la relación con el mercado mundial es
fundamental. Cabe entonces preguntarse: ¿dónde se
genera la renta oligárquica?

La respuesta puede dividirse en dos partes: una
genérica, cuya explicación no se aparta de la expuesta
más arriba; otra específica, que requiere una
actualización de la categoría renta diferencial.

Causa genérica de obtención de renta en países
dependientes

Corresponde lo dicho para la renta absoluta. La
oligarquía obtiene la renta de las relaciones
salariales internas, a través del arrendamiento de sus
campos.

Causa específica de obtención de renta agraria en
Argentina

El mecanimo que permite la existencia de esta renta es
el mercado mundial, a través de los precios
internacionales de los productos agropecuarios.

Las relaciones mercantiles de la oligarquía con las
naciones capitalistas más avanzadas contribuyen a la
consolidación del sistema de la economía internacional
como un todo. Dicho sistema, bajo hegemonía de la
burguesía imperialista, permite a través del precio
medio del mercado mundial, la transferencia de valor
de unas zonas a otras. Anteriormente se explicó cómo
el sector más avanzado de la economía hace de polo de
atracción de parte del valor generado en el sector más
atrasado. Tomemos a los países capitalistas  más
avanzados como el sector más productivo y a los países
dependientes como el menos productivo. Luego habrá
transferencia de valor desde los países
semicolonialess hacia la metrópolis. Estamos ante la
versión tradicional del intercambio desigual. Es fácil
apreciar cómo la clase capitalista monopólica se
apropia de parte de la riqueza nacional.

Pero queremos explicar de qué “vive” el socio
tradicional de esta clase, la oligarquía. Ateniéndonos
a la explicación dada, el imperialismo aparece
explotando a la semicolonia incluida a su clase
dominante a él ligada. Y esto es cierto, pero
relativamente. 

Introduzcamos nuevamente el problema de la “renta
diferencial”.

La regla general nos indica que entre sectores de
distinta productividad se crea una corriente de valor
hacia el  más eficiente.

Ahora bien, en la explotación agraria en los países
dependientes no existe un proceso de tecnificación que
permita aumentar la productividad. Pero en el caso de
Argentina, el papel que podría cumplir la tecnología
ha sido sustituído por la elevada fertilidad natural
del suelo, permitiendo que en términos relativos haya
un traslado de valor desde el mercado mundial hacia
nuestro país. Aquí tenemos en su pleno vigor
explicativo la ”Renta Diferencial de la Tierra”.

La existencia de un área tan fértil como la Pampa
Húmeda, más fértil aún que el Valle Central de EEUU o
la región Ucraniana de la URSS, hace que el valor de
sus productos sean más bajo relativamente que el de
los otros países.

Es decir, la cantidad de trabajo vivo y pretérito (por
baja tecnología) que se incorpora al producto es menor
que en los otros centros de producción.

Si bien hay dos causas que actuarían como moderadoras
de estas tendencias: 

a) el incremento en la productividad de la explotación
agraria metropolitana, y

b) la validez de la ley de los rendimientos
decrecientes en un país donde la clase dominante
tiende al estancamiento de las fuerzas productivas.

Lo cierto es que no cuestionarían el planteo en cuanto
a su validez relativa, ya que la oligarquía
terrateniente seguirá reteniendo una parte de la
plusvalía originada en el intercambio del sistema
capitalista mundial a través del comercio
internacional.

Para expresarlo en forma directa, en gran parte la
Renta Oligárquica se forma en la circulación, en el
mercado mundial, como absorción de parte de la
plusvalía apropiada por las metrópolis.

Se establece así un flujo y reflujo de masas de valor
entre países dependientes y metrópolis. El flujo se
realiza en el sentido de transferencia hacia los
países industrializados desde las áreas atrasadas, y
el reflujo tiene sentido inverso, desde los países
centrales hacia los dependientes.

Cuando decimos que los países metropolitanos
“expropian” riqueza mediante el intercambio desigual
estamos diciendo que hay explotación del conjunto de
las clases de estos países sobre el conjunto de las
clases del país oprimido. En cambio en el caso del
“reflujo de valor” de lo que se trata no es de
explotación, sino simplemente de intermediación  de la
clase dominante del país oprimido con relación a la
clase dominante del país opresor. 

Por si no hubiera quedado lo suficientemente claro
queremos remarcar que la renta diferencial no se
origina en la circulación, sino en el sistema mundial
capitalista de explotación de la fuerza de trabajo. Lo
que la circulación hace es crear los canales
transmisores entre el centro generador y las clases
que finalmente se apropian de él.

El hecho de que la oligarquía abra las compuertas al
ingreso del valor dentro de las fronteras nacionales
implica una gran “filtración” de la ley del valor
mundial sobre la economía dependiente.

Por eso, al nacionalizar la renta agraria
nacionalizando las grandes estancias de la pampa
húmeda, haciendo que el conjunto pase al Estado, lo
que se está haciendo es valerse de la ley del valor
mundial para llevar a cabo la acumulación  socialista
originaria, y por otro lado limitando la acción que
dicha ley puede ejercer sobre la economía en su
conjunto.

Así planteado el tema, hemos conceptuado el origen de
la renta diferencial de dos maneras:

una siguiendo el criterio ricardiano que hace surgir a
la renta de la circulación 
otra, la de Marx, que la hace surgir en la explotación
mediante la explotación de la fuerza de trabajo
gracias a las características particulares de la
propiedad agraria. 
Sin embargo,  en lugar de considerar el problema en el
marco de una sola nación como lo hacen Marx y Ricardo,
hemos considerado indispensable actualizar el planteo
a la luz de nuevas condiciones históricas.

Y esa actualización consiste en que hemos tomado a la
economía como una economía mundial bajo dominio
imperialista como un todo, lo que nos permite afirmar
las hipótesis siguientes para una semicolonia donde el
suelo posea una fertilidad como en el caso de
Argentina:

una parte de la renta oligárquica se genera en las
relaciones de producción internas a la semicolonia
(Marx) otra parte, la mayor, se genera en la órbita de
la circulación, al relacionarse con el mercado
mundial, donde la oligarquía “retiene parte de la
plusvalía apropiada por la metrópolis, a partir de la
elevadísima fertilidad natural del suelo (Ricardo) 
esta relación con el mercado mundial permite elevar
los precios internos, provocando así una explotación
nacional sobre las clases productoras y aun sobre el
sector industrial, impidiéndole el incremento de la
reproducción ampliada. 

V. Política económica para el campo

Para las semicolonias existen una serie de tareas
burguesas a realizar, que son puestas en marcha por la
Revolución Nacional y que dado el grado de desarrollo
del capitalismo, se constituyen en tareas
antiimperialistas. Dentro de estas medidas se
encuentran las nacionalizaciones. Pero éstas ya
constituyen el campo de la acumulación socialista
originaria. Asimismo, hay medidas que sólo pueden
profundizarse por la Revolución Social, aunque sigan
siendo tareas burguesas. Son dos fases entre las
cuales es difícil marcar una divisoria. 

La reforma agraria

Cuando el capitalismo derrota al latifundio
improductivo procede a parcelar las tierras y
entregarlas a pequeños propietarios a fin de que
produzcan en ellas. El capitalismo consigue aumentar
los alimentos para los obreros fabriles, así como
generar en los campesinos esa conciencia
individualista inherente al sistema existente. Es una
forma de validar la propiedad privada individual.
Vemos así nacer la reforma agraria como típica tarea
burguesa, destinada a obtener una mayor producción.

Esto mismo se plantea el Estado popular al cuestionar
al poder oligárquico. Afirmar que en Argentina deber
realizarse, esencialmente, la reforma agraria es
desviar la atención de cómo quitar el poder a dicha
clase. Hay regiones en las cuales la reforma agraria
resulta ya insuficiente para conseguir una mayor
productividad y otras regiones que si bien son
latifundios, la medida a tomar es otra por el alto
grado de rendimiento posible del suelo.

La nacionalización del comercio exterior

Nacionalizar el comercio exterior es poner en manos
del Estado el excedente generado al relacionarse con
el sistema capitalista mundial, y poder hacer un uso
productivo de ese excedente. Es al mismo tiempo
limitar la acción de la ley del valor mundial,
valiéndose de esa limitación para fines de inversión
estatal. 

Pero esta medida debe contemplarse acorde con la
coyuntura que esté atravesando el mercado mundial. Hay
dos casos.

Si el precio del mercado internacional es superior al
mercado interno. En este caso estamos en presencia de
una expropiación a la renta oligárquica. 
Si el precio del mercado interno supera al
internacional. A efectos de no desalentar la
explotación el Estado deberá subsidiar a los
productores. Pero entonces estará expropiando al
sector industrial estatal para favorecer al agrario.
Con lo cual se desvirtuará la misión para la cual fue
hecha la nacionalización. Esta segunda variante fue la
que se presentó a comienzos de la década del 50 con el
IAPI. Y allí perdió su impulso revolucionario. La
medida que a continuación debió tomarse fue la de
nacionalizar la Pampa Húmeda. Al no procederse así, la
oligarquía volvió a ganar terreno. 
En síntesis, la nacionalización del comercio exterior
debe tomarse analizando la coyuntura del mercado
mundial y antento a las condiciones existentes en
cuanto a la propiedad. Pero su instrumentación es
limitada, debiendo completarse con la nacionalización
de la renta.

La nacionalización de la Pampa Húmeda

La nacionalización significa pasar a manos estatales
la explotación productiva del campo, y como
consecuencia lógica el producto del mismo. La riqueza
generada en la actividad agropecuaria queda en poder
estatal, de forma tal que ella pueda ser utilizada de
distinta manera que como lo haría la oligarquía. Si
como ya dijimos ésta lo gasta improductivamente, el
sector público podría aplicarlo a generar desarrollo
industrial y productivo. La nacionalización no sólo
afectaría a los terratenientes en cuanto a sus
recursos financieros y permitiría expandir las fuerzas
productivas en el campo, sino que la atacaría en las
relaciones de propiedad; al pasar a manos públicas las
tierras se les arrebata la propiedad privada a los
tradicionales propietarios. Al no haber tomado esta
medida, los dos movimientos mayoritarios de este siglo
(Irigoyenismo y Peronismo) fueron derrocados.

Cabe preguntarse: por qué no fue tomada esta medida
por los gobiernos populares y qué indica que no lo
hayan hecho? La primera parte se responde por el
carácter combinado que asumen las tareas burguesas en
una semicolonia en la época imperialista. Por una
parte estas tareas pueden ponerse en marcha por un
movimiento nacional con dirección nacionalista
burguesa, pero sólo puede llevarse a cabo en
profundidad cuando la dirección de este movimiento
está hegemonizada por el proletariado.

El enfrentamiento con la oligarquía en Argentina se ha
planteado bajo el peronismo con la creación del IAPI,
el Estatuto del Peón, la Ley de Arrendamiento, etc.
Pero esto no fue suficiente para destruir su poderío,
dado que mantuvo intacta la fuente de su razón de ser:
la propiedad de las tierras. Y sobre esta situación,
esperó a las sombras la coyuntura que le permitiera
iniciar una nueva contrarrevolución. Por tanto, para
derrocar a la oligarquía terrateniente definitivamente
hay que proceder a nacionalizar la Pampa Húmeda.

Cooperación agrícola

Dentro de las medidas que venimos señalando
corresponde determinar la política a aplicar en lo
pertinente a la organización de las fuerzas
productivas en el cultivo del suelo.

La regla esencial que debe guiar una política agraria
revolucionaria es la agrupación cooperativa de las
fuerzas productivas. Esto trae aparejado una seria de
beneficios, que sin pretender agotar citamos aquí:

Sentar las bases objetivas del abandono de la
conciencia individualista creada en el campesino a
partir de la existencia de la propiedad parcelaria
individual. Lastre que la reforma agraria puede
fomentar. 

Disminuir el valor incorporado a cada producto como
resultado del trabajo cooperativo. Esto daría la
posibilidad de llevar a cabo una política de precios
baja. 

Incrementar la masa de  valores de uso producidos 
Que los miembros de la cooperativa realicen obras en
común que beneficien la explotación (canalización,
riego, etc.) 

Favorecer al conjunto del campesinado desposeído y más
productivo, fortaleciéndolo contra el sector de los
campesinos ricos. 

Acortar las distancias entre el sector de la industria
estatal más productivo y el pseo que éste debe
soportar por una atrasada explotación agropecuaria.  

En síntesis, la cooperación agrícola debe tender a:
facilitar el desarrollo socializado de las fuerzas
productivas agropecuarias, favorecer la productividad
del sector, aportar factores objetivos de
concientización social del campesinado, fomentando un
vasto proceso educativo-ideológico del mismo.

Tareas burguesas y tareas socialistas

Anteriormente nosotros definimos a las
nacionalizaciones como tareas burguesas en un país
dependiente, pero que sólo puede profundizar un Estado
con hegemonía proletaria. Esta enunciación contienen
dos afirmaciones: la una —tarea burguesa— que tiene
una serie de ventajas; la otra —Estado con hegemonía
proletaria— marca la especificidad histórica de un
país dependiente.

Tareas burguesas

Son aquellas que históricamente han sido llevadas a la
práctica por la burguesía industrial (acumulación
originaria, acumulación de capital, mayor
productividad, etc.), y de las cuales se obtienen los
siguientes beneficios:

al amparo de esta política sería posible una real
tecnificación del campo, viéndose la población ante
dos consecuencias desconocidas bajo el régimen
anterior: el incremento de la producción alimenticia y
la disminución de los precios. 
Se eliminaría el monopolio oligárquico de la tierra,
base de su poderío 
La productividad que alcanzaría el sector serviría,
conjuntamente, para que haya aumento del consumo
interno y de las exportaciones 
Estado con hegemonía proletaria
La necesidad de que sea un frente de clases con
hegemonía proletaria en su dirección viene dada por el
hecho de que en las semicolonias la burguesía
industrial —o quien la represente— es débil para
luchar contra la dominación oligárquico-imperialista.

El desarrollo industrial nacional y autónomo no puede
lograrse sin un enfrentamiento directo con el capital
monopolista extranjero,  merced a la concentración y
la centralización económica de la esfera productiva
alcanzada con la ausencia de la clase dominante
nativa. Es justamente el carácter que presenta la
época imperialista, de impedimento del desarrollo
nacional, lo que conduce a que las tareas burguesas se
constituyan en las medidas antiimperialistas y al
mismo tiempo que éstas no puedan desarrollarse sino
sobre la base de un estado popular, liderado por la
clase obrera. La revolución se pone en marcha como
liberación nacional y culmina como revolución social.
En el mismo movimiento se unen las tareas burguesas y
socialistas.

Al tener el Estado un firme sustento popular se
establecerá como objetivo estratégico que “la
revolución es para hoy”, que serán sus actores los que
reciban el frutode ella y no las generaciones futuras,
como gustan afirmar los liberales. Traducido a
términos económicos, significa que el objetivo es ”el
incremento en el consumo de los productores”. Este
mayor consumo por parte de las masas laboriosas
permitirá la obtención de un aumento de la
productividad,  con el consiguiente incremento del
desarrollo económico.

Finalmente, queremos señalar que en el movimiento
revolucionario, la nacionalización de la Pampa Húmeda
y su explotación por el Estado permitirá que la
productividad que se alcance logre que la
transferencia de valor del que antes se apropiaba el
agro en desmedro de la industria privada y estatal se
atenúe. Asimismo, que dentro del sector estatal la
industria tenga mayores posibilidades de acumulación
gracias al desarrollo de la explotación agraria. Pero
habrá sentido inverso en la transferencia de valor del
sector público agrario hacia la industria privada.
Dejamos la explicación detallada de esto para otro
trabajo. 

VI. Aspectos de la Economía Política. Precios y
acumulación

Tendencia de los precios industriales
La competencia entre los distintos capitales conduce
al aumento del capital constante (y de la composición
orgánica) básicamente por la búsqueda de mayor
productividad. Esto da como resultado que se produzca
una mayor masa de valores de uso en el mismo tiempo de
trabajo , lo que hace que el valor de cada mercancía
sea menor. Si aceptamos el supuesto de que
tendencialmente el precio tiende a ser el valor, luego
los precios industriales tienden a la baja. 

Existe sin embargo una restricción a la validez de la
afirmación dada, y es la alteración de la vigencia de
la ley del valor a través de la fijación monopólica de
precios, que logra mediante la fijación arbitraria de
precios que éstos tiendan al alza, permitiendo una
mayor ganancia para el capitalista y creando las bases
de un proceso inflacionario. 

Tendencia de los precios agropecuarios

Hay una característica esencial que diferencia la
organización del sector industrial del agropecuario.
En éste no es posible la comptencia como en aquel,
dada la propiedad monopólica de la tierra, lo que
evita la competencia y el avance tecnológico. Y así
como en la industria el precio de producción permite
nivelar la tasa de ganancia, en el agro no ocurre el
mismo fenómeno. Al no existir competencia, la
plusvalía del sector no entra en la perecuación de la
tasa de ganancia.

El carácter particular de la demanda dirigida a los
productos agropecuarios que la torna perfectamente
elástica hace que aun los productos provenientes de
las tierras de menor rendimiento puedan colocarse en
el mercado. De esta manera, el precio de estos bienes
tiende a ser el de las tierras marginales.

Como el suelo tiende a desgastarese, el valor de cada
producto tiende a aumentar. Nuevamente, si suponemos
precio igual a valor, el precio de los productos
agropecuarios tiende al alza.

Todo lo dicho tiene validez siempre y cuando se
mantengan las condiciones en cuanto a la tenencia de
la tierra. Sin embargo en el momento en que la
explotación del campo se realice por el Estado, la
determinación del precio deberá realizarse de forma
tal que cumpla con las posibilidades de la integración
deun fondo nacional de acumulación y de tecnificación
agraria.

Asimismo al socializarse la explotación de los
cultivos y determinar la planificación del sector
estatal en su conjunto, deberá actuar como
redistribuidor de recursos productivos, favoreciendo
ciertos cultivos en vez de otros.

Acumulación

La conducta histórica de la oligarquía ha sido hacia
el despilfarro. Lo que quiere decir que no ha habido,
relativamente, la posibilidad de acumulación ampliada.
En realidad, la oligarquía ha restado posibilidad de
acumulación a través de su gasto improductivo.

Cuando un Estado con liderazgo obrero en un país
atrasado nacionaliza las relaciones de producción,
está abonando el terreno para la acumulación, pero no
de la capitalista, sino de la acumulación socialista.

VII. Consecuencias de la nacionalización de la Pampa
Húmeda

Al poder contar con el excedente agropecuario en manos
del Estado se solucionarían los siguientes aspectos:

Lograr la baja del precio de los productos
agropecuarios, por la abolición del monopolio de la
tierra y la innovación tecnológica 
Acrecentar la acumulación en el sector industrial y
agropecuario, por la política inversionista que
llevaría adelante el Estado con los fondos obtenidos
del comercio exterior. Habría desaparecido la causa de
la debilidad histórica de la industrialización
autónoma 
Romper con el estrangulamiento del sector externo.
Como consecuencia de la mayor producción industrial y
agropecuaria se disminuirían las importanciones y se
acrecentarían las exportaciones 
La mayor productividad agraria no sólo aumentaría el
nivel de exportaciones, sino también el del consumo
interno y a precios menores. Suponiendo un mismo nivel
de salarios nominales, al ser más bajo el precio de
los alimentos, aumentará el salario real 

Eliminación de la causa esencial de la inflación en la
Argentina 

La inflación y la oligarquía

El despilfarro es la actitud oligárquica por
excelencia. El dinero obtenido en el comercio
internacional no llega a convertirse en capital
productivo. Queda como capital comercial, que sí como
entra en la órbita de la circulación, por ella misma
se va.

El carácter excepcional de la riqueza del suelo
argentino ha condicionado a la oligarquía a que no
tuviera ni necesidad ni incentivos para preocuparse
por la escasez de productos.

El desarrollo de nuestra estructura productiva y la
del mercado mundial han llevado a una incipiente
evolución industrial, necesitada de las divisas con
las cuales proveer a sus requerimientos tecnológicos
mediante la importación. No se trata de valorar si
está bien o mal que esto sea así, son de demostrar de
dónde proceden las causas de la inflación en
Argentina. Para no caer en el endeudamiento externo,
las divisas deben  ser conseguidas de las
exportaciones. Pero cómo será posible obtener divisas
cuando la producción del sector agropecuario tiende al
estancamiento? Y por otro lado, si el campo  no
incrementa su producción, cómo podrá atender a una
demanda de materias primas industriales cada vez
mayor?

Por la teoría del valor trabajo sabemos que la suma de
dinero necesaria debe coincidir con la masa de valores
creados por la economía, y que si esto no ocurre habrá
un alejamiento de los precios del valor. Como la renta
diferencial que percibe la oligarquía le permite
embolsar más dinero que el valor creado estamos en
presencia de una de las causas de la inflación.
(Dejamos de lado las causas que no pertenecen a la
conducta económica de la oligarquía, como ser la
fijación monopólica de precios industriales. No es
pretensión hacer un análisis de las distintas causas
que generan la inflación sino solamente las que
provienen del sector agropecuario). Amén que este
dinero no es invertido reproductivamente.

Si a esto añadimos el carácter de la demanda
agropecuaria, que requiere cada vez mayores cantidades
de productos para atender al mayor consumo originado
en la acumulación histórica de necesidades y al
aumento de la población, así como de los mayores
insumos industriales. Y si consideramos el carácter
histórico de la oferta agropecuaria que se mantiene
estancada, podremos concluir que hay un principal
responsable de la inflación en Argentina: la
oligarquía improductiva.

En síntesis, al decir que la inflación interna
responde a la rigidez de la oferta agropecuaria y a la
conducta de derroceh, encontramos una razón más para
poner la renta agraria en manos del estado. Las
medidas que dinamizarán el control de la inflación son
la nacionalización del comercio exterior y la de la
fuente de la renta agraria –la propiedad oligárquica
del suelo- lo que haría que el excedente económico se
destinara a incrementar el trabajo productivo y no se
continuara alimentando el flujo monetario especulativo
sin la correspondiente creación de bienes en el otro
polo de la ecuación.

En una reciente publicación de la Sociedad Rural
Argentina (diciembre de 1972) se explica como causa de
la inflación al desequilibrio entre “aspiraciones
sociales y posibilidades económicas”, “porque los
distintos sectores exigen más allá de lo que les
corresponde en su aporte a la generación de riquezas
con el fin de incrementar sus niveles de ingreso”.  La
oligarquía no puede dejar de usar los argumentos de su
socio mayoritario y refugiarse en explicaciones
psicologistas de la realidad social al estilo del
marginalismo. Es justo, la explicación científica
corresponde a las clases en ascenso. Y no puede dejar
de demostrar su odio a la sociedad argentina: los
culpabes de la inflación son “los distintos sectores
que exigen más allá de lo que les corresponde” y no
los terratenientes que imponen el estancamiento y la
frustración económica a esos sectores por la injusta
distribución de la riqueza.

Conclusión

De la presente exposición surge un conjunto de medidas
a llevar a cabo en el sector agropecuario, a saber:

Reforma agraria en aquellas regiones en que por sus
particularidades no pueda ser el estado su explotador.

Nacionalización del comercio exterior 
Nacionalización de la Pampa Húmeda para estancias de
elevado número de hectáreas 
Fomento de las relaciones cooperativas, tanto mediante
grandes chacras estatales, pequeñas cooperativas
públicas y cooperativas privadas 
Administración racional del campo, incorporando las
metas del mismo en un Plan Nacional 
Es importante destacar que el poder económico de la
oligarquía será destruido a condición de la aplicación
unitaria e indisoluble de estas propuestas.

Nota:

[*] En los primeros años de la década del veinte se
desarrolla en Rusia una frondosa polémica en torno a
la industrialización, sus ritmos y los problemas
político-sociales que tales cuestiones implicaban. Las
condiciones atrasadas de la Rusia zarista imponían la
necesidad de adecuar la estrategia del socialismo a
esas realidades. Participaron en la citada polémica,
entre otros, el propio Lenin, Trotsky, Bujarin y
Preobrazhensky, este último autor de un importantísimo
tratado de economía política, cuyo aporte principal
consistía en plantear los problemas del crecimiento de
una economía socialista en un país atrasado. Lenin
murió en el 23. Trotsky fue desterrado y más tarde
asesinado y Bujaron y Preobrazhensky corrieron la
mimsa suerte en los trágicos “procesos” de Moscú. En
adelante la tradición marxista fue reemplazada en la
Unión Soviética por los cánticos de alabanza al Padre
Stalin y a la “madre” Rusia. El catecismo de la
economía oficial, donde todo debía terminar bien, como
en las novelas rosa, reemplazó al filo acerado de la
crítica marxista representado por aquellos
bolcheviques enterrados por la burocracia inepta.  
    



__________________________________________________
Correo Yahoo!
Espacio para todos tus mensajes, antivirus y antispam ¡gratis! 
¡Abrí tu cuenta ya! - http://correo.yahoo.com.ar




Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular