[R-P] EXTREMOS EXISTENCIALES

Patricia H.A. desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Dom Dic 17 23:40:48 MST 2006


Envío sólo una parte del mensaje, el que hace
referencia al General boliviano Carlos Blanco Galindo
pues el de Pinochet lo mandé anteriormente.
Sdos
Pat
**************************
Aquí envío a mis afectos de siempre dos expresiones
distanciadas por los principios morales y destinos
opuestos: el General boliviano Carlos Blanco
Galindo, dechado de virtudes cívicas y patrioticas.
Al contrario del general Pinochet para quien emito
numerosos juicios de valor críticos.

En realidad el ex Presidente de Bolivia en 1930,
fue encumbrado por el pueblo luego de que Hernando
Siles pretendiera prorrogarse ilegalmente. Desde
Cochabamba fue llevado a la capital para hacerse del
cargo supremo el que honró durante un año. Convocó a
elecciones democráticas, y en su gestión fundó la
Contraloría Gral de la República, decretó la
Autonomía Universitaria, perfeccionó el Habeas Corpus
y un sinnúmero de obras constructivas sin
perseguir, exiliar, torturar ni asesinar a nadie. No
hizo llorar a nadie. Pacificó el ambiente pleno de
contradicciones y rivalidades. Posteriormente fue el
mejor Prefecto de Cochabamba, pero gobernador noble
sin ambiciones bastardas como los que estamos
viviendo en la contemporaneidad. 
Fue además de gran militar especializado en Francia
Fontanebleu, abogado, investigador, escritor,
geógrafo, historiador. Un verdadero valor civil
cochabambino y un gran referente moral para todas las
generaciones de Bolivia
Su vida fue un vaso de agua límpida e impoluta.
    
De Pinochet sólo podemos expresar infundios, rencores,
maldiciones porque fue un criminal, un traidor, un
negociante corrupto, una hiena histórica porque llevó
a su país, al hermoso país de la poesía,  a un vejamen
histórico.
   
Son dos expresiones de existencias distantes en ética
y en riqueza existencial. 
A diferencia de las "Vidas Paralelas" de Plutarco,
estas serían "Vidas Opuestas"
    
Gastón Cornejo Bascopé
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EN EL CAMPO DE BATALLAS DE SIPESIPE

“EL REPUBLICANO”.  DIARIO DE LA MAÑANA

DIRECTOR JOAQUÍN ESPADA 
AÑO XI NO 2586
COCHABAMBA BOLIVIA VIERNES 3 DE 1925.

AUTOR CORONEL CARLOS BLANCO GALINDO.

Señor Embajador de la República Argentina:
Señores:
Habiéndoseme dado la honrosa comisión de llevar la
palabra en este campo de batalla, cumplo mi cometido
con el corazón hondamente conmovido y la mente confusa
ante la magnitud de los recuerdos heroicos que me
inspiran estos sitios testigos de la titánica lucha en
la que los argentinos y cochabambinos, mezclaron su
sangre por darnos la libertad.

Después de más de un siglo, los argentinos y
cochabambinos se hallan nuevamente unidos aquí para,
como en un templo, evocar el recuerdo de sus
antecesores.

Vos Señor Embajador sois el representante de nuestra
antigua Junta de Gobierno de Buenos Aires; Vos Señor
Adjunto Militar de la Argentina sois el descendiente
de los Belgrano, Pueyrredón, Díaz Vélez y otros que
formaron parte de los Ejércitos Libertadores que
vinieron a dar independencia a los Alto Peruanos;
nosotros los cochabambinos, como nuestros antepasados,
con igual fraternal abrazo os recibimos y recordamos
que ellos lucharon juntos en los campos de Guaqui,
Vilcapugio, y Sipesipe.

Juntos aquí donde ellos mezclaron su generosa sangre,
evoquemos su recuerdo y estrechemos nuestros afectos
para siempre.

Fue Cochabamba, la que indomable en la Guerra de la
Independencia, se levantaba vibrante de energía y
patriotismo todas las veces que los ejércitos
españoles amenazaban el  norte de la Argentina, con el
objeto de librarla de  esa amenaza atrayendo sobre
ella estos mismos ejércitos que, retrocediendo
airados, la destruían y diezmaban a sus habitantes
para después nuevamente marchar sobre la Argentina y,
otra vez Cochabamba,  levantarse en armas, sirviendo
así de ayuda eficaz a los  ejércitos del Río de la
Plata que podían librarse de la presión que las
fuerzas españoleas ejercían en su marcha y en su
acción.

Con cuánto júbilo la “Gaceta de Buenos Aires” recibía
las noticias de que Cochabamba fiel siempre a la Junta
que allá residía, estuviera vigilante en su acción
heroica y en la que hasta sus incomparables mujeres,
como en la Coronilla, supiesen tomar las armas para
defender su independencia.

Entonces Buenos Aires y Cochabamba se hallaban unidas
por un lazo indestructible: el del sacrificio.

No pretendo hacer una detallada relación de los
heroicos acontecimientos de la Guerra de la
Independencia, pues ni las circunstancias presentes me
lo permiten, ni deseo fatigar vuestra benévola
atención.

Igualmente, bien conocida es de todos la acción de los
Ejércitos Argentinos en el continente Sudamericano.
Sus campañas han llenado las páginas más brillantes de
la Historia Americana. 

Hoy nos toca recordar ligeramente las acciones
libradas por los ejércitos argentinos y las fuerzas de
Cochabamba en estos campos de batalla.

El señor José Macedonio Urquidi con sus profundos
conocimientos históricos nos ha descrito hace unos
momentos la acción de Amiraya o Primera de Sipesipe,
librada en 1814. Yo me ocuparé sólo de la de Viloma o
segunda de Sipesipe.

Desde el punto en que nos hallamos se divisan ambos
campos de batalla y en que, el pueblo de Sipesipe,
puede considerarse como el eje de ambas acciones de
armas.

Para descubrir todos los episodios de estas batallas
hubiera deseado copiar las brillantes e imperecederas
las páginas consagradas a ellas por Juan de la Rosa
pero sensiblemente la brevedad de este trabajo me
impide hacerlo y tomaré los rasgos más salientes de la
acción militar de la de Viloma.

Durante la Guerra de la Independencia, la Junta de
Buenos Aires envió tres ejércitos Auxiliares sobre el
Alto Perú.

El último de éstos, a las órdenes del General Rondeau
consiguió penetrar casi sin obstáculos hasta Potosí,
pero posteriormente destruida su vanguardia por las
fuerzas españolas en Venta y Media, el 20 de octubre
de 1815, optó por retirarse sobre Cochabamba donde
sabía que podía encontrar el afecto leal de sus hijos
y los contingentes de su heroica raza.

El ejército español a las órdenes de Pezuela avanzó
por Sorasora, Sepulturas, I y Challa, en persecución
del ejército de Rondeau.  El 20 de noviembre se situó
en la quebrada de Tapacarí, después de recorrer un
terreno accidentado.

El 24 reanudó su marcha hasta La Ramada, enseguida
salvó el Paso de Putina.

El 26 ocupó las alturas de Chacapaya donde recién se
presentaron partidas de patriotas, cuyas fuerzas
principales se  hallaban en una quebrada de Viloma.

Al ejército de Rondeau se incorporaron los
cochabambinos, ente ellos se hallaban Estéban Arze,
Guzmán y otros vencedores de Aroma. También estaban
presentes varias de las  cochabambinas que combatieron
en la Colina. Sus armas eran toscas, lanzas y
arcabuces de estaño que no duraban más de siete tiros.

Esta era una masa inmensa de gente, sin disciplina
pero animada del espíritu de sacrificio.

Con Rondeau se hallaba el heroico Necochea, que
después se cubrió de imperecedera gloria en Junín y
Ayacucho y a cuyo lado también combatió en estas
batallas un cochabambino, don Pedro Blanco.

Las fuerzas patriotas ascendían a  más de 6.000
hombres, las reales eran un poco inferiores en número
pero aguerridas y disciplinadas.

Rondeau y Arze, al avistar a las fuerzas españolas,
que abandonando el camino real,  trataban de
flanquearlas en sus posiciones, revistaron a sus
respectivas huestes.

Pezuela se situó en las pendientes de Viloma, de
inclinación suave donde la artillería pudo ser  bien
emplazada en una pequeña meseta.

El ataque de las posiciones patriotas fue audaz y bien
conducido, lo que obligó a Rondeau a ocupar la llanura
protegiendo sus fuerzas entre las tapias y setos.

El día 29 de noviembre, Pezuela efectuó un nuevo
movimiento de flanco fuera del alcance de las piezas
de artillería patriotas y desplegó su línea de batalla
sobre el curso del río.
Estos frecuentes movimientos de Pezuela obligaban a
Rondeau a variar igualmente sus posiciones, sin
descuidar la protección de su frente en los accidentes
del terreno y sus flancos por la caballería.

En esta batalla la lucha fue tenaz, variada en
incidentes, y heroica.

Ni el valor desplegado por las fuerzas patriotas,
durantes tres días de acción, ni las brillantes y
fuertes cargas de los “Granaderos a Caballo” y de los
“Dragones” argentinos a órdenes de los bizarros
Necochea y Araoz de la Madrid, pudieron contener el
ímpetu desplegado por las fuerzas realistas.

Las pérdidas patriotas fueron considerables: 500
muertos incluso 53 jefes y Oficiales; 820 prisioneros
y 1000 heridos. Casi todo el material cayó en poder
del enemigo. Las pérdidas de los realistas fueron
insignificantes: 53 soldados muertos y  128 heridos.

La Batalla de Sipesipe o de Viloma, consolidó el poder
español en el Alto Perú. 
Ella fue la última que se dio en su territorio  con la
concurrencia de Los ejércitos Auxiliares del Río de la
Plata.

Dispersadas las fuerzas patriotas, pronto
desaparecieron en el horizonte los últimos chacos
argentinos, y, hoy después de más de un siglo, los
hijos del Plata y Cochabamba, nos hallamos nuevamente
reunidos en el mismo campo de batalla para honrar a
esos heroicos e infatigables luchadores de la
libertad.

Acaso las osamentas de los que yacen aquí mezclados en
una misma tumba, se regocijan al contemplarnos en este
campo de batalla. Pero quien sabe si también sus
nobles espíritus, piden aún para muchos de sus
descendientes: libertad, más libertad.

Quiero en este acto aunar un recuerdo personal mío.
Durante dos años llevé con orgullo el uniforme militar
argentino, comandé una Batería del 2do Regimiento de
Artillería de Campaña, y mezclé mi alma a las nobles
palpitaciones de esa bella, grande y noble tierra.

Hoy, que alejado del Ejército de mi patria, vivo lleno
de los recuerdos del pasado, mi espíritu vuela hacia
la tierra donde recogí las enseñanzas de un pueblo
libre, y en días amargos pienso: ¿por qué no seguimos
siendo la misma nación que formó el Virreinato de
Buenos Aires? Así los destinos de esa gran nación,
hubiesen sido otros…

El Destino dispuso en diferente forma y si nuestras
fronteras se hallan marcadas con líneas
convencionales, nuestros afectos son imperecederos
como la indestructible historia que nos liga.

Campo de Sipesipe, septiembre 2 de 1925.


Carlos Blanco Galindo.

COPIA DEL ORIGINAL ENCONTRADO EN UN LIBRO HOMENAJE DE 
CORONA FÚNEBRE A LA MUERTE DEL GENERAL C.B.G EX
PRESIDENTE DE BOLIVIA.

Cochabamba diciembre de 2006.



 
   
   
   
  "Yo como tú amo el amor, la vida, el dulce encanto de las cosas, el paisaje celeste de los días de enero. También mi sangre bulle y río por los ojos que han conocido el brote de las lágrimas. Creo que el mundo es bello, que la poesía es como el pan, de todos. Y que mis venas no terminan en mí, sino en la sangre unánime de los que luchan por la vida, el amor, las cosas, el paisaje y el pan, la poesía de todos' Roque Dalton García


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