[R-P] El depredador de la estepa

Boletín Bambú bambuprensa en yahoo.com.mx
Vie Dic 15 14:13:26 MST 2006


KLAUS SANTEN, EL DEPREDADOR DE LA ESTEPA


Santa Claus (también conocido como San Nicolás y Papa Noël)
se inspiró en un temible cazador de renos vikingo que
detestaba a los niños, asegura un académico mexicano de
origen escandinavo. Y, además, en un duro invierno nórdico
del año 22 antes de Cristo, el hombre gordo de barba blanca
intentó comerse a un bebé. 

A estas conclusiones llegó Erik Wences Guallan, profesor
investigador de la Escuela Nacional de Antropología e
Historia (ENAH), de México, después de consagrar
prácticamente toda su vida a develar el misterio de la
leyenda navideña. De padre sueco y madre noruega, Guallan
nació en Chivilcopán (Veracruz) hace 51 años. «Viví toda mi
infancia y gran parte de la adolescencia en un clima
cálido», explica. «De niño, iba de vacaciones con mis
padres a las playas de la región. Crecí secándome el sudor
y no recuerdo haber usado jamás un abrigo o una bufanda en
aquella época».  

Décadas después, Guallan relata: «Por eso nunca me
explicaba por qué para Navidad y Año Nuevo mi papá se
disfrazaba de señor gordo, con barba blanca y se vestía de
rojo. ¡Y además me hablaba de un trineo, nieve y renos,
tres cosas que en Veracruz los niños sólo veíamos en fotos
o dibujos!». 

Con su cabello rubio casi hasta la cintura y un metro 84 de
estatura, Guallan se ganó en la ENAH el apodo de «Eriquito
Largo-de-aquí». «Desde que ingresó a la facultad, en la
época que todos los estudiantes estábamos interesados en la
revolución o el amor libre, Erik vivía obsesionado con
Santa Claus», recuerda María Labasca, una de sus
condiscípulas. Otro ex compañero, Hugo Palacios de la
Penguin, comenta: «Eriquito no asistía a las fiestas, ni
tenía novia, ni fumaba porros. Sólo quería graduarse para
lanzarse a su gran investigación».  

Y Erik Wences Guallan se lanzó. Con el título universitario
en la mano, dedicó más de 20 años de su vida académica a
terminar con la obsesión del «hombre bueno», conocido como
Santa Claus, San Nicolás y Papa Noël. Perfeccionó su
dominio de los idiomas sueco y noruego, aprendió
dinamarqués y finlandés, comprendió un poco el ruso. Por
etapas, durante meses, recorrió todos los países nórdicos.
Pasó horas en bibliotecas de Estocolmo, Oslo, Helsinski y
Copenhague. Consultó archivos, tradujo pergaminos,
desempolvó libros del siglo XI escritos a mano. Entrevistó
a historiadores, narradores de leyendas y anónimos
habitantes de aldeas perdidas.  

Cuando los padres de Guallan fallecieron en un accidente de
carretera –paradójicamente en la Navidad de 1989– vendió la
casa paterna para financiar más viajes e indagaciones. Su
salud se deterioró: habituado a los climas cálidos, las
temperaturas de Suecia, Noruega, Finlandia y Dinamarca
causaron estragos en su organismo. Vivió engripado la mitad
del año 1996 y todo 1997. Aún hoy, cuando lo recuerda,
tiene prolongados accesos de estornudos. 

El resultado de todo este esfuerzo fue “Klaus Santen, el
depredador de la estepa”, que editará la Escuela Nacional
de Antropología e Historia en cinco tomos, ya que la obra
consta de de 3 mil 398 páginas. El voluminoso texto
sostiene que Santen, un vikingo nacido en el último siglo
antes de la era cristiana, fue un gigantesco ermitaño que
vivía en los bosques. Se alejó de las aldeas porque no
soportaba los juegos y las risas infantiles. Para
sobrevivir los crudos inviernos, durante los pocos meses de
sol se dedicaba a cazar renos que luego enterraba en la
nieve. En el verano del año 22 antes de Cristo mató a 427
de esos animales. 

«Fue el primer enemigo del medio ambiente en la historia de
la humanidad», se indigna Erick Wences Guallan mientras
estornuda varias veces. «Y además, un casi antropófago». 

El investigador explica por qué: «Luego de aquella matanza,
casi todos los renos de la región huyeron hacia lo que hoy
es Rusia. Entonces, el hambriento Klaus Santen llegó a una
aldea, robó a un bebé de seis meses, dos semanas y tres
días, e intentó comérselo. Los aldeanos rescataron al crío
y colgaron a Santen de un árbol: le colocaron campanillas
en los pies y lo exhibieron hasta que se convirtió en un
esqueleto. Durante mucho tiempo, cada aldeano o viajero que
pasaba por ahí, le sacudía los pies. Al sonido de las
campanillas, los renos retornaron a la comarca». El primero
de ellos fue apodado Rudolf Nariz Roja y se convirtió en
mascota de la región. 

El académico anunció que en el 2008 o 2009, una vez que se
venda el último tomo de su obra, publicará un pequeño
ensayo sobre los Reyes Magos titulado “Siembra historias
falsas y recogerás leyendas bobas”. Adelantó que su breve
estudio tendrá sólo 689 páginas y 54 ilustraciones. «Es un
texto dirigido a todo público, de divulgación, para que los
padres lean a sus niños», dijo. 



(N. del A: Esta nota fue redactada hace cuatro años,
exactamente un 28 de diciembre, fecha que en muchos países
se conmemora como el Día de los Inocentes)





Roberto Bardini
http://bambupress.wordpress.com/



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