[R-P] Brzezinski sobre el desastre iraquí
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Mie Dic 13 08:54:35 MST 2006
[La política que seguramente implementará el sucesor de George W.
Bush. En los lineamientos propuestos por Zbigniew Brzezinski pueden
leerse, también, algunas entrelíneas que en América Latina no
deberían pasar desapercibidas.
Traducción de Néstor Gorojovsky para uso personal. Versión original
en inglés, al pie.]
Gentileza de la lista A-List
Los EEUU tienen mucho más que Iraq en juego
por Zbigniew Brzezinski
Financial Times: 5 de diciembre de 2006
>
Ésta es la semana en que una dolorosa verdad terminó por llegar a
conocimiento del poder que reside en la Oficina Oval de la Casa
Blanca. Por más que siga voceando sus autoafirmativas consignas en
público, el presidente [de los EEUU] tiene dos documentos sobre el
escritorio; cada uno le dice lo mismo: que la "misión cumplida" se
convirtió en "misión reventada".
Superficialmente, los documentos no podían diferir más. El memorándum
de Donald Rumsfeld sobre el manejo de las operaciones militares en
Iraq, presentado justo antes de su repentina renuncia, resume muy
brevemente y con una visión muy personal los diversos reajustes
tácticos que deberían entrar en los cálculos en vista de los
retrocesos sufridos en la lucha contra la insurgencia iraquí. Carga
de ansiedad a su lector, pero no le ofrece una alternativa
estratégica.
El muy esperado informe del Grupo de Estudio Baker-Hamilton evalúa
las grandes opciones políticas de EEUU y es un largo documento de
compromiso; refleja el habitual consenso "de mitad de camino" qntre
que prevalece en un "grupo focalizdo" de élite de Wáshington,
compuesto por individuos estimables que carecen de los hándicaps que
produce un exceso de familiaridad histórica o geopolítica con los
problemas de la región.
Propone un redespliegue militar condicional en Iraq, y contiene
sensatos consejos, sugiriendo que sería deseable disponer de
iniciativas diplomáticas más amplias para incorporar a los vecinos de
Iraq en una búsqueda colectiva de la estabilidad regional (incluyendo
la tan demorada necesidad de hacerse cargo seriamente del permanente
conflicto palestino-israelí)
Lo que tienen de importante los dos documentos radica en lo que no
dicen abiertamente pero sugieren implícitamente: que la guerra fue un
desastre; que los EEUU tienen que encontrar un modo de salirse de
ella traspasándole a los líderes iraquíes que ellos mismos llevaron
al poder el lío (mess) que los EEUU han engendrado, y que finalmente
los EEUU deberán irse mientras acusan a esos mismos dirigentes por el
fracaso estadounidense en resolver la situación. La idea subyace
incluso a algunas de las opciones de Rumsfeld, y es el núcleo de la
fecha tope de 16 meses impuesta por el grupo Baker-Hamilton para un
desenganche final de los EEUU.
Ninguno de los dos documentos enfrenta abiertamente dos realidades
básicas e inquietantes: que -dado que el verdadero poder en Iraq
(excepción hecha del Kurdistán) no está en manos de los políticos
iraquíes que viven en la Zona Verde (bajo protección estadounidense)
de Bagdad- toda solución política deberá tener en cuenta a la
teocracia shiíta y sus milicias; y que cuanto más dure la ocupación
estadounidense más se transformará en extremismo e inestabilidad
regional la ya declinante influencia de EEUU en el Medio Oriente; en
especial si la permanente indecisión sobre las decisiones
estratégicas básicas en Iraq siguen acompasadas a la negativa
estadounidense a hacerse cargo de las consecuencias regionales
negativas de la prolongada -y cada vez más represiva- ocupación
israelí de [los territorios] palestinos.
Combinadas, ya han elevado el poder geopolítico iraní en la región.
De allí que no estamos en momentos de vacilaciones tácticas o largos
informes consensuados ¿Puede alguien imaginar a Charles de Gaulle, a
fines de la década del 50, esperando durante largas semanas la
llegada de un estudio, efectuado por figuras públicas francesas,
sobre el modo de ponerle fin a la guerra de Argelia, mientras ésta
dañaba la unidad nacional de Francia y su reputación internacional?
El liderazgo, cuando deriva de un sentido de la historia, exige a
veces cortar nudos gordianos en lugar de verse enredado en ellos.
El presidente y la dirigencia política de los EEUU tienen que
aceptar que las políticas lanzadas hace más de tres años minaron
gravemente el papel del país en el mundo. La guerra destructiva en
Iraq, le indiferencia hipócrita ante la dimensiónhumana del
estancamiento en las relaciones palestino-israelíes, la ausencia de
iniciativa diplomática en los tratos con Irán, y el recurso frecuente
a una retórica islamófoba están poniendo en marcha fuerzas que
amenazan con empujar a EEUU fuera del Oriente Medio, con las peores
consecuencias para ellos mismos y para sus amigos en Egipto, Israel,
Jordania y Arabia Saudita.
Los EEUU necesitan un cambio de rumbo estratégico, y sobre el más
amplio de los frentes. Debe aceptarse el hecho de que el verdadero
liderazgo iraquí surgirá de una coalición entre los clérigos shiítas,
que dominan las milicias shiítas, y los kurdos autonómicos; y que
cuanto antes se fije una fecha para la partida de los EEUU, más
rápido podrán los auténticos dirigentes iraquíes incluir a los países
vecinos en un esfuerzo regional, más mplio, que asegure un Iraq más
estable. También tiene que acordar con sus aliados una definición
conjunta de los parámetros básicos de un arreglo palestino-israelí,
dado que las dos partes en conflicto nunca lo harán por sí mismas. Y,
en último término pero no de importancia, los EEUU tienen que
disponerse a desarrollar charlas bilaterales con Irán que incluyan
las cuestiones de seguridad regional.
En pocas palabras: el dilema inmediato es Iraq, pero la apuesta mayor
es el futuro del Medio Oriente.
[Versión original en inglés]
> There is much more at stake for America than Iraq
> By Zbigniew Brzezinski
> Financial Times: December 5 2006
>
> This is the week in which a painful truth finally came calling on
> power in the Oval Office of the White House. The president, though
> still mouthing his self-reassuring slogans to the public, has on
his
> desk two documents, each telling him in effect that “mission
> accomplished” has turned into mission bust.
>
> Superficially, the two documents could not be more different.
Donald
> Rumsfeld’s memo on the conduct of the military operations in Iraq,
> submitted just prior to his sudden dismissal, is a very brief and
> highly personal summary of the various tactical adjustments that
might
> be considered in the light of the setbacks in fighting the Iraqi
> insurgency. It conveys anxiety but offers no strategic alternative.
>
> The long-awaited Baker-Hamilton Study Group report assessing
broader
> US policy options in Iraq is a lengthy compromise statement
reflecting
> a typical, middle-of-the-road consensus among an elite Washington
> “focus group”, composed of esteemed individuals not handicapped by
> much historical or geopolitical familiarity with the region’s
> problems.
>
> Arguing for conditional military redeployment from Iraq, it offers
> sound advice on the desirability of wider diplomatic initiatives to
> engage Iraq’s neighbours in a collective search for regional
> stability, including the belated need to tackle seriously the
> lingering Israeli-Palestinian conflict.
>
> The real importance of both documents is in what they do not say
> explicitly but implicitly convey: that the war has been a disaster;
> that the US must find a way to disengage by handing over the mess
it
> created to the Iraqi leaders that the US itself had elevated to
power;
> and that eventually the US may have to leave while blaming those
same
> leaders for the US failure to cope. That notion is implicit even in
> some of Mr Rumsfeld’s options and it is inherent in the 16-months
> deadline set by the Baker-Hamilton group for eventual US military
> disengagement.
>
> Neither document faces squarely two basic and troubling realities:
> that since in Iraq (except for Kurdistan) real power is not in the
> hands of the Iraqi politicians resident in the US-protected Green
Zone
> in Baghdad, any political solution must engage the Shia theocracy,
> with its militias; and that the longer the American occupation
> continues, the already declining US influence in the Middle East
will
> give way to regional extremism and instability, especially if
> continuing indecision over the basic strategic choices in Iraq
> continue to be matched by US unwillingness to address the negative
> regional consequences of Israel’s prolonged and increasingly
> repressive occupation of the Palestinians.
>
> The combination of the two has already elevated Iran’s geopolitical
> power in the region. Hence the need of the moment is not for
tactical
> tinkering or long consensus reports. Can one imagine Charles de
Gaulle
> in the late 1950s waiting weeks for a long study by French public
> figures on how to end the Algerian war that was damaging France’s
> national unity and international reputation? Leadership derived
from a
> sense of history requires sometimes the cutting of Gordian knots,
not
> tying oneself up in knots.
>
> The president, and America’s political leadership, must recognise
that
> the US role in the world is being gravely undermined by the
policies
> launched more than three years ago. The destructive war in Iraq,
the
> hypocritical indifference to the human dimensions of the stalemate
in
> Israeli-Palestinian relations, the lack of diplomatic initiative in
> dealing with Iran and the frequent use of Islamophobic rhetoric are
> setting in motion forces that threaten to push America out of the
> Middle East, with dire consequences for itself and its friends in
> Egypt, Israel, Jordan and Saudi Arabia.
>
> America needs a strategic change of course, and it has to be
> undertaken on a broad front. It must accept the fact that real
> leadership in Iraq should be based on a coalition of the Shia
clergy
> commanding the loyalty of Shia militias and of the autonomous Kurds
> and that the sooner a date is set for US departure, the sooner the
> authentic Iraqi leaders will be able to enlist Iraq’s neighbours in
a
> wider regional effort to promote a more stable Iraq. It must also
> engage its allies in a joint definition of the basic parameters of
an
> Israeli-Palestinian settlement, for the two parties to the conflict
> will never do so on their own. Last but not least, the US must be
> ready to pursue multilateral and bilateral talks with Iran,
including
> regional security issues.
>
> In brief, the immediate dilemma is Iraq but the larger stake is the
> future of the Middle East.
Este correo lo ha enviado
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
[No necesariamente es su autor]
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