[R-P] Info El pésimo negocio de privatizar a Ecopetrol

José María Cavalleri ingcavalleri en hotmail.com
Jue Ago 31 18:20:51 MDT 2006


PETRÓLEO
El pésimo negocio de privatizar a Ecopetrol

  por Jorge Enrique Robledo*

Resumen: las políticas neoliberales en materia de hidrocarburos
recorren en Colombia los caminos que ya conocemos:
hacen concesiones ventajosas para las empresas multinacionales,
embisten contra los sindicatos que encarnan el nacionalismo petrolero
y boycotean a la empresa estatal ECOPETROL,
endeudándola, limitando su operatoria e intentando su privatización.

La decisión del gobierno de privatizar a ECOPETROL no abre un debate nuevo. 
En muchos sentidos, es el mismo que se libra desde los albores del siglo XX 
cuando, entre denuncias de corrupción, las trasnacionales del petróleo se 
quedaron con las Concesiones Barco y Mares y los yacimientos del Magdalena 
Medio y el Catatumbo. En 1951 los trabajadores de la Tropical Oil Company y 
el pueblo de Barrancabermeja, con el respaldo de Jorge Eliécer Gaitán y de 
millones de demócratas, ganaron la creación de ECOPETROL, tras derrotar las 
pretensiones de las petroleras y de sus fichas en el país de perpetuar sus 
gabelas. Las inmensas sumas que ECOPETROL le ha transferido a la Nación son 
las mismas que han lamentado quienes las perdieron y por las que nunca 
dejaron de intrigar. .

Lo anterior para decir que en los debates sobre privatizaciones hay quienes 
entran, a favor o en contra, motivados por razones técnicas, económicas o 
políticas de orden general. Pero también es cierto que hay otros que 
representan poderosas ambiciones de ganancias privadas. No reconocer esta 
verdad es engañarse o engañar. De otro lado, la retórica de neutralidad del 
Fondo Monetario Internacional (FMI) no logra ocultar que el poder decisorio 
allí lo tienen Estados Unidos y las otras potencias, países donde mandan las 
trasnacionales, las primeras beneficiarias de la privatización en el mundo. 
Con razón caen tan mal las puertas giratorias entre el sector privado y el 
público, y en especial su caso más reciente: el nombramiento de Hernán 
Martínez como ministro de Minas, quien fuera durante 38 años alto ejecutivo 
de ExxonMobil, la mayor empresa petrolera del mundo. ¿En qué otro país 
hubiera ocurrido esto sin generar un escándalo?

La posición del uribismo a favor de la privatización de los hidrocarburos 
quedó consignada en el Plan de Desarrollo 2002-2006, al definirla para la 
Refinería de Cartagena y la importación de combustibles, negocios a favor de 
las trasnacionales que exigen incrementar los precios internos de los 
combustibles hasta igualarlos con los externos. Tomó cuerpo en la decisión 
escandalosa de dejarles a la ChevronTexaco y a la Oxy los supernegocios del 
gas de La Guajira y el petróleo de Caño Limón, que le revertían a ECOPETROL. 
Avanzó con la creación de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), que 
aprobó la regresión a los contratos de concesión con el capital extranjero 
que se usaron antes de 1951, los cuales quedaron con el peor “ state-take ” 
del mundo, pues el ingreso para Colombia, sumados regalías e impuestos, se 
redujo al 50,06 por ciento, lo que significa que casi se regala el recurso. 
Y ha tenido como uno de sus aspectos más criticables la feroz arremetida 
contra la Unión Sindical Obrera (USO), baluarte del nacionalismo petrolero. 
Claro que también es cierto que la administración Uribe, en el acta de 
levantamiento de la huelga en ECOPETROL, se comprometió a no privatizarla.

ECOPETROL es la primera empresa de Colombia por activos, patrimonio, 
utilidades y transferencias de todo tipo al Estado. Su rentabilidad es 
tanta, que alguien dijo que lo que van a privatizar son sus ganancias . Pero 
también padece por una política petrolera tan mala, que hasta le prohíbe 
invertir sus recursos. Aunque parezca mentira, cuando el negocio del 
petróleo es más rentable que nunca y Colombia tiende a convertirse en 
importador de combustibles, lo que causará un desastre, el gobierno ordeña a 
ECOPETROL hasta el absurdo, esta tiene 1.700 millones de dólares en el 
exterior y dos billones de pesos en TES ganando bajos intereses, y no tiene 
un peso de deuda a pesar de poseer un patrimonio de catorce billones de 
pesos. ¿Cómo explicar esta política que parece de bobos? Simple, y en esta 
explicación hay consenso: no puede invertir más porque se lo impiden las 
disposiciones del FMI, que así presiona su privatización.

Entonces, Álvaro Uribe Vélez, en vez tomar las decisiones que hay que tomar 
para que ECOPETROL haga lo que debe hacer, empezando por actuar con 
independencia del FMI, vuelve y se somete a este y decide la privatización 
de la Empresa , con lo que le da autonomía pero le arrebata su carácter 
estatal, así la venta sea del 20 por ciento. Además, la privatización será, 
como todas, a menos precio, porque de otra manera los privados no compran. Y 
lo de venderle al “sector solidario” es un puro taparrabos, porque tras ese 
calificativo están los fondos privados de pensiones, que en más del 
cincuenta por ciento controla el capital extranjero

*Publicado por ARGENPRESS, 28-08-2006


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  PETRÓLEO
  Cantarell en picada
  por David Shields*

Resumen: la producción de la petrolera mexicana PEMEX
amenaza reducirse sostenidamente a partir
de la declinación de Cantarell, su principal yacimiento.

Cayó en casi 200,000 barriles diarios (b/d), o 10.3 por ciento, la 
producción petrolera de Cantarell en los primeros seis meses del año –de 
1,938,394 b/d en diciembre a 1,739,486 b/d en junio– y la caída tiende a 
acelerarse. No obstante, hay una buena (o por lo menos, no tan mala) 
noticia: la producción petrolera total del País se redujo en “sólo” 3 por 
ciento en el semestre gracias a una mayor extracción en otros yacimientos. 
Pero hagamos un poco de historia.

(1) Escenario del colapso. El 6 de diciembre del 2005, se publicó en esta 
columna que, de acuerdo con un análisis de Pemex Exploración y Producción 
(PEP), la producción de Cantarell se desplomaría en 1,500,000 barriles 
diarios (b/d) en un lapso de tres años. Promediaría 1,748,000 b/d en el 
2006, bajando a 1,540,000 b/d a fin de año. Para los cierres de 2007 y 2008, 
se ubicaría en 875,000 b/d y 520,000 b/d, respectivamente.

(2) Escenario “todo está bien”. Dos días después, Pemex reconoció la 
existencia de ese análisis, pero dijo que la expectativa era otra. Cantarell 
promediaría 1,905,000 b/d en el 2006, 6 por ciento menos que en el 2005, 
informó. Para los años 2007 y 2008, estimó promedios de 1,683,000 b/d y 
1,430,000 b/d, respectivamente. Agregó que otros proyectos compensarían la 
menor producción en Cantarell y así la producción total de crudo del país no 
disminuiría, sino, al contrario, excedería 3,400,000 b/d en el 2006.

A medio año de distancia, se observa claramente que el escenario “todo está 
bien” ya quedó rebasado y que el escenario que se está dando en Cantarell es 
el del colapso. De hecho, la producción está incluso por debajo de los 
niveles previstos en ese escenario. La declinación de Cantarell se acelera y 
empieza a tener un fuerte impacto en los niveles de producción y exportación 
de crudo. En el mes de junio, la producción de Cantarell cayó 64,416 b/d con 
respecto al mes de mayo. También en junio, la producción total de crudo del 
País bajó 41,662 b/d y la exportación de crudo disminuyó 55,362 b/d en 
relación a mayo.

Estas tendencias presumiblemente se acentuarán en breve. En junio, la 
producción de crudo del País bajó a 3,287,282 b/d, lo cual parece confirmar 
que el promedio anual no excederá 3,400,000 b/d, nivel que ya no se ha 
alcanzado desde agosto del año pasado.

También está en entredicho la versión oficial de que “ otros proyectos 
compensarán la menor producción en Cantarell ”. Es cierto que se obtuvieron 
buenos resultados en algunos proyectos en el primer semestre, 
particularmente Ku-Maloob-Zaap (KMZ), Crudo Marino Ligero y 
Jujo-Tecominoacán. En KMZ, la extracción aumentó de 362,432 b/d en diciembre 
a 414,918 b/d en junio. No está claro hasta qué punto KMZ seguirá aumentando 
en el futuro. Pemex ha difundido la expectativa de que llegará a un máximo 
de 800,000 b/d hacia fines de la década, pero algunos técnicos han dicho, 
incluso públicamente, que dudan que KMZ pueda llegar a superar los 550,000 
b/d. Todos los demás proyectos petroleros en producción, incluyendo Crudo 
Marino Ligero y Jujo-Tecominoacán, han llegado ya casi a su tope o ya 
declinan, mientras que las reservas probadas se han ido agotando y ha habido 
reposición de sólo el 10 por ciento en este sexenio.

Pemex señala a Chicontepec y aguas profundas como sus grandes prospectos, 
pero en el largo plazo. Chicontepec plantea grandes dificultades geológicas 
y los técnicos de PEP aún no identifican con qué tecnologías podrían 
explotar esa región exitosamente. En aguas profundas, Pemex no ha logrado 
ningún descubrimiento comercial, enfrenta enormes retos y costos, y reconoce 
que una producción relevante sería factible sólo dentro de muchos años.

La evaluación de los posibles efectos financieros y macroeconómicos del 
declive de Cantarell es un tema que rebasa los alcances de este artículo. 
Para profundizar en el tema, se sugiere ver el documento inédito “Desarrollo 
y Competitividad" de Rogelio Gasca Neri y Raúl Fuentes, que se encuentra 
disponible en www.energiaadebate.com.mx.

Si se consolida el escenario del colapso, uno de sus efectos es que México 
dejará de ser un exportador de volúmenes relevantes de crudo dentro de dos o 
tres años. Incluso en el 2007 habría una disminución volumétrica importante. 
Los directores de Pemex antes argumentaban que se debe extraer el petróleo 
lo más rápidamente posible, antes de que sea sustituido por otros 
energéticos y se quede en el subsuelo, sin valor. Hoy, todo indica que el 
petróleo no será sustituido y seguirá aumentando de valor. En un país 
importador de combustibles cada vez más caros, ¿aún se vale seguir acabando 
el petróleo por la vía de la exportación, cuando las generaciones futuras de 
mexicanos lo necesitarán? En fin, todo esto da mucho en qué pensar.

*Diario Reforma -Méjico - 01-08-2006


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  PETRÓLEO
  Impuesto a sobreganancias petroleras
  por Javier Diez Canseco*

Resumen: el político socialista peruano enjuicia al presidente
Alan García por incumplir sus promesas preelectorales
en relación a los hidrocarburos. Da ejemplos claros
de la política petrolera nacionalista en Bolivia, Venezuela y Ecuador.
Empero, el MORENO no comparte la imagen de igualdad
con que considera a los gobiernos de Brasil, Méjico,
Chile y Argentina en la defensa de sus empresas estatales.

El precio del petróleo sigue creciendo. Bordea los U$S 75 por barril, pese a 
que la producción de un barril de petróleo en el Perú apenas cuesta entre 
U$S 8 y U$S 10, pero la crítica situación internacional generada por la 
invasión norteamericana a Irak, la inestabilidad de Medio Oriente y la 
especulación de las transnacionales petroleras, nos han llevado a precios 
prohibitivos. Para el Perú, el impacto es serio sobre los costos del 
transporte y de la actividad productiva. Y hay quienes piensan que no 
tardará mucho en que el barril de petróleo sobrepase los 100 dólares.

El Perú es un país que tiene petróleo, aunque no se abastece, y tiene 
importantes depósitos de gas natural. Debemos trazar una política energética 
que nos permita aprovechar adecuadamente nuestros recursos, propiciando 
nuestro desarrollo. No podemos continuar evadiendo reformular la política 
energética nacional. El impacto que la situación actual tiene sobre las 
condiciones de vida de la gente y sobre el aparato productivo exige que el 
Estado cuente con políticas que preserven y defiendan los derechos e 
intereses de la Nación. Y aquí, un tema clave es quién controla y a dónde va 
la renta que genera la explotación del petróleo y del gas, porque –como lo 
hemos dicho antes– el alza de los precios del petróleo y del gas no solo 
significa perjuicios y problemas, sino también beneficios y oportunidades. 
Ciertamente, el aumento de precios significa perjuicio para los 
consumidores, pero también enormes beneficios para las transnacionales que 
explotan, sin haber invertido un sol adicional en nuevas tecnologías o en 
gastos extraordinarios. Simplemente, se beneficiaron del escenario 
internacional y especulan con el precio de un bien escaso y necesario.

Ante esta situación, resulta fundamental que los gobiernos cuiden el interés 
del país, de su aparato productivo y de sus consumidores. Ello exige que las 
autoridades tomen las medidas pertinentes para compensar los beneficios y 
perjuicios causados por el alza artificial de los hidrocarburos. ¿De qué se 
trata? Pues de evitar que unos obtengan gigantescas sobreganancias –las 
transnacionales– a costa de perjudicar a la sociedad. El Estado tiene que 
intervenir para garantizar una justa distribución de la riqueza y evitar el 
privilegio de pocos a costa del sufrimiento de las mayorías.

Por eso, en toda Latinoamérica, los gobiernos están buscando recuperar para 
sus países la parte de la renta petrolera que legítimamente les corresponde 
y potenciando las empresas estatales de petróleo y de gas, cuando 
corresponde. Hasta Chile, que no tiene petróleo, tiene una empresa estatal 
en la que invierte significativos recursos, la ENAP. Bolivia ha 
nacionalizado recientemente su sector de hidrocarburos y ha replanteado –a 
los países vecinos que abastece– la necesidad de fijar precios más justos 
por el gas que exporta, para permitir así mayores ingresos estatales que 
puedan redundar en más beneficios para el pueblo boliviano: más dinero para 
educación, para salud, para infraestructura, para apoyo al agro y a la 
pequeña y microempresa. Bolivia prevé que con esta nueva situación aumentará 
los ingresos del Estado hasta en 800 millones de dólares anuales, aumentando 
seis veces los ingresos que recibe por sus hidrocarburos. En Ecuador, el 
Gobierno ha planteado la renegociación de los contratos petroleros, ha 
rescindido el contrato con Occidental y se ha planteado la aplicación de un 
impuesto a la sobreganancia para que el Estado comparta los beneficios del 
aumento de precios. En Venezuela, el Gobierno decidió, hace algunos meses, 
aumentar el Impuesto a la Renta para las empresas petrolíferas, del 34% al 
50%, pero, además, ha establecido un "Impuesto a la Extracción " –del 33.3% 
sobre el valor del petróleo extraído–, todo lo cual generará ingresos 
adicionales al fisco venezolano por 2 mil millones de dólares anuales. En 
Argentina, Chile, Brasil y México, las empresas petroleras estatales y 
paraestatales son fortalecidas por gobiernos que las ven como instrumentos 
claves para el desarrollo económico. Las naciones buscan recibir más por sus 
recursos naturales. Ya Estados Unidos, con Reagan, impuso, retroactivamente, 
un impuesto a las sobreganancias petroleras.

¿Por qué le tiembla la mano al presidente García para cumplir con su promesa 
electoral? ¿Es tal el poder de las empresas transnacionales que pesan más 
que el compromiso con los electores? Hace 2 años –con el barril de petróleo 
a 50 dólares– presenté un proyecto de Ley para gravar las sobreganancias 
petroleras. Hubiéramos recaudado unos 160 millones de dólares adicionales 
para dedicarlos a la educación, la salud, la infraestructura, etc. Pero el 
oficialismo y el APRA bloquearon esta propuesta de justicia redistributiva. 
En la campaña, sorprendentemente, la levantaron y ahora, en el gobierno, 
parecen olvidarla. No lo consintamos. Que no se juegue con los derechos del 
Perú. No toleremos que otra vez se vuelva a traficar con los compromisos 
electorales y a malbaratear nuestros recursos naturales.

*Político peruano, ex candidato presidencial

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