[R-P] Poniendo palabras en la boca de Ahmadinejad

Julio Fernández Baraibar fernandezbaraibar en yahoo.com.ar
Jue Ago 31 14:27:36 MDT 2006


Este artículo que acabo de traducir aporta un dato fundamental en la campaña contra Irán
y su gobierno: el invento por parte de la prensa imperialista y las agencias de
inteligencia norteamericana, inglesa e israelí de dichos del presidente iraní
completamente tergiversados y arteramente traducidos.
La autora no expone un posible futuro muy tranquilo y venturoso pero sus reflexiones son
atinadas y justas.
Julio Fernández Baraibar
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¿Es verdaderamente el presidente de Irán un antijudío, un fascista islámico negador del
Holocausto que ha amenazado con “borrar a Israel del mapa”?

Poniendo palabras en la boca de Ahmadinejad

Por VIRGINIA TILLEY 

(Traducción Julio Fernández Baraibar)

Johannesburg, Suráfrica 

En medio de esta escalofriante confusión que es el Medio Oriente, pongamos una cosa en
claro.

Irán no está amenazando con la destrucción a Israel. El presidente de Irán no ha
amenazado con ninguna acción contra Israel. Una y otra vez escuchamos que Irán está
“claramente decidida a aniquilar a Israel” porque el “demente” o “irresponsable” o “duro”
Presidente Ahmadinejad repetidamente ha amenazado con destruir a Israel. Pero cada
supuesta cita textual, cada supuesta instancia de hacerlo, es una mentira.

La cita más infame, “Israel debe ser borrada del mapa”, es la más extrema de las
mentiras. En su discurso de octubre del 2005, el señor Ahmadinejad nunca usó la palabra
“mapa” o el término “borrar”. De acuerdo a expertos en la lengua farsi, como Juan Cole e
incluso servicios derechistas como MEMRI, lo que en ese momento dijo fue “este régimen
que está ocupando Jerusalén debe evaporarse de la página del tiempo”. ¿Qué quiso decir?
En su discurso en una reunión anual antisionista, el señor Ahmadinejad estaba siendo
profético, no amenzante. Estaba citando al Imán Jomeini, quien dijo esta frase en la
década del 80 (una época en la que Israel estaba vendiendo armas a Irán, de manera tal
que no era visto tan terroríficamente en ese entonces).

El señor Ahmadinejad recientemente ha recordado a su audiencia que el régimen del Sha, la
Unión Soviética y Saddam Hussein habían tenido, al parecer, un enorme poder y se
presentaban como inamovibles y, sin embargo los dos primeros se han evaporado casi más
allá del recuerdo y que el tercero languidece hoy en prisión. De modo que el “régimen que
ocupa” Jerusalén también puede desaparecer algún día. Su mensaje fue, en esencia, “Esto
también pasará”. Bien, pero ¿qué pasa con sus otras “amenazas” contra Israel? Los medios
hicieron mucho bombo con su supuesto y posterior comentario en el mismo discurso. “No hay
duda: la nueva ola de agresiones en Palestina borrarán el estigma  de la tolerancia del
mundo islámico”. “Estigma” fue interpretado como “Israel” y “ola de agresiones” fue
ominoso. Pero, lo que realmente dijo fue “No tengo dudas de que el nuevo movimiento que
tiene lugar en nuestra querida Palestina es una ola de moralidad que esta abarcando todo
el mundo islámico y que muy pronto removerá este baldón de desgracia del mundo islámico”.
“Ola de moralidad” no es “ola de agresiones”. La oración precedente deja claro que el
“baldón de desgracia” era el fracaso del mundo islámico en eliminar “el régimen de
ocupación”.

Durante meses, académicos como Cole y periodistas como Jonathan Steele, del The Guardian
de Londres, han  estado denunciando estos errores de traducción a medida que iban
apareciendo: por ejemplo, las observaciones del señor Ahmadinejad en la reunión de la
Organización de Países Islámicos del 3 de agosto del 2006. La radio Europa Libre informó
que el dijo “que la “cura principal” para la crisis en el Medio Oriente es la eliminación
de Israel”. “Eliminación de Israel” implica destrucción física: bombardeos, destrucción,
terror, arrojar a los judíos al mar. Tony Blair denunció la traducida declaración como
“bastante impresionante”. Pero el señor Ahmadinejad nunca dijo eso. De acuerdo a Al
Jazeera, lo que realmente dijo fue: “La cura real para este conflicto es la eliminación
del régimen sionista, pero primero debería haber un inmediato cese del fuego”.

Los nefastos órdenes del día consisten, evidentemente en traducir “eliminado el régimen
de ocupación” como “destrucción de Israel”. “Régimen” se refiere al gobierno, no a la
población o las ciudades. “El régimen sionista” es el gobierno de Israel y su sistema
legal, el cual ha anexado la tierra palestina y mantiene a millones de palestinos bajo 
ocupación militar. Muchos e importantes activistas de derechos humanos creen que el
“régimen” de Israel debe ser, por cierto, transformado, aunque no estén de acuerdo en
cómo. Algunos esperan que Israel pueda ser redimido por un cambio de filosofía y de
régimen (gobierno) que permitiría una solución tipo dos estados. Otros creen que el
Estado Judío en sí mismo es inherentemente injusto, que está incrustado de  principios
racistas en su estructura estatal, y apelan a su transformación en una democracia secular
(cambio de régimen). Ninguna de esas ideas sobre cambio de régimen significan la
expulsión de los judíos al mar o el arrasamiento de sus aldeas y ciudades. Significan
cambios políticos profundos, necesarios para crear una paz justa.

El señor Ahmadinejad hizo otras declaraciones en la Organización de Países Islámicos que
indicaban claramente su comprensión de que Israel debe ser tratado dentro del marco del
derecho internacional. Por ejemplo, reconoció la realidad de las actuales fronteras
cuando dijo que “ningún agresor volvería a las fronteras internacionales libanesas”.
Reconoció la autoridad de Israel y el papel de la diplomacia observando que “las
circunstancias deberían prepararse para el retorno de los refugiados y desplazados, y
deberían ser intercambiados los prisioneros”. También llamó a un boicot: “También
proponemos que las naciones islámicas inmediatamente corten todas sus relaciones
políticas y económicas públicas y no públicas con el régimen sionista”. Una inmensa
cantidad de grupos pacifistas judíos, grupos religiosos norteamericanos y hordas de
organizaciones de derechos humanos han dicho lo mismo.

Hay algunas palabras finales sobre el supuesto dicho del señor Ahmadinejad sobre la
“negación del Holocausto”. La negación del Holocausto es un tema muy sensible en
Occidente, donde, notoriamente, sirve al antisemitismo. En cualquier parte del mundo, sin
embargo, la confusión acerca del Holocausto significa sobre todo una falta de
información. Se podría pensar que hay mucha información acerca del Holocausto alrededor
del mundo, pero esto es un error. (Para ser presuntuosos, los americanos muestran la
misma sorprendente insularidad respecto al conocimiento general cuando, por ejemplo,
viven su vida adulta sin comprender que las fuerzas armadas norteamericanas mataron por
lo menos dos millones de vietnamitas y creen que quien afirme esto es un
antinorteamericano. La mayoría de los franceses no han aceptado todavía que su ejército
liquidó a un millón de árabes en Argelia). El escepticismo sobre el relato del Holocausto
comenzó a afirmarse en el Medio Oriente no porque la gente odie a los judíos sino porque
el relato está desplegado para argumentar que Israel tiene derecho a “defenderse” de los
ataques de cada país vecino. El público del Medio Oriente está tan acostumbrado a los
argumentos occidentales legitimadores de la opresión colonial o imperial que algunos se
preguntan si el argumento de seis millones de muertos no es otro mito o un cuento
exagerado. Está muy mal que el señor Ahmadinejad parezca pertenecer a este sector poco
educado, pero él nunca ha sido conocido por su educación superior.

Más aún, el señor Ahmadinejad no dijo lo que el Subcomité norteamericano de Política de
Inteligencia informó que había dicho: “Han inventado el mito de que los judíos fueron
masacrados y colocan esto por encima de Dios, la religión y los profetas”. Lo que
realmente dijo fue: “En nombre del Holocausto han creado un mito y consideran que él es
más merecedor que Dios, la religión y los profetas”. Este lenguaje apunta al mito del
Holocausto, no al Holocausto en sí mismo; esto es “mito” como “mistificación” o lo que ha
sido hecho con el Holocausto. Otros escritores, incluyendo importantes teólogos judíos,
han criticado el “culto” o el “espíritu” del Holocausto sin negar que haya ocurrido. De
cualquier manera, el principal mensaje del señor Ahmadinejad ha sido que, si el
Holocausto ocurrió como Europa afirma que ocurrió, entonces Europa, y no el mundo
musulmán, es responsable por ello.

¿Por qué el señor Ahmadinejad está siendo sistemáticamente mal citado y demonizado?
¿Necesitamos preguntarlo? Si el mundo cree que Irán está preparando un ataque a Israel,
EE.UU. o Israel pueden justificarse si atacan primero a Irán. En esta agenda la campaña
de desinformación sobre las declaraciones del presidente Ahmadinejad han estado atadas a
una segunda ristra de mentiras: la promoción del (inexistente) programa iraní de armas
atómicas.

El escándalo en curso sobre el programa iraní de enriquecimiento de uranio está actuando
de modo tan idéntico a las mentiras sobre las armas de destrucción masiva de Iraq que
deberíamos preguntarnos por qué no encuentra tan sólo una estruendosa burla
internacional. Con un múltiple temario en relación a Irán –petróleo, hegemonía
norteamericana, Israel, las fantasías neocons sobre un “nuevo Medio Oriente”- la
administración de Bush ha planteado un gigantesco temor internacional sobre el programa
de enriquecimiento nuclear de Irán. Pero, investigando en las instalaciones y registros
de Irán, la Agencia Internacional de Energía Atómica no ha encontrado evidencias de un
programa de armas nucleares.

Tampoco la comunidad de inteligencia norteamericana ha encontrado nada.

Todos los expertos coinciden en que, incluso si Irán tuviese semejante programa, todavía
faltan entre cinco o diez años para que tenga el uranio enriquecido necesario para un
arma atómica, de modo que acciones militares preventivas son escasamente necesarias.
Incluso el reciente informe del subcomité de Política de Inteligencia, dominado por los
republicanos, que remarcó que el gobierno de los EE.UU. carece de la información de
inteligencia necesaria para frustrar el programa iraní de armas atómicas, confirma
efectivamente que la supuesta “inteligencia” está remendada y es inadecuada.

El despreocupado descuido de la administración Bush sobre el programa nuclear de Corea
del Norte indica que las armas nucleares no son, de hecho, el verdadero asunto. Los
neocons intentan cambiar el régimen en Irán y para ello han desplegado sus propagandistas
para promover el miedo a las “armas nucleares” así como promovieron el miedo a las armas
de destrucción masiva iraquíes. La retórica republicana y los comentaristas de derecha se
han alineado, repitiendo obedientemente las infundadas afirmaciones de que Irán tiene un
“programa de armas nucleares”, que está amenazando al mundo y especialmente a Israel con
su “programa de armas nucleares” y que no se le debe permitir completar su “programa de
armas nucleares”. Todos aquellos que, nerviosamente, señalan que se carecen realmente de
evidencias sobre un “programa de armas nucleares” iraní son considerados como ingenuos y
cobardes.

Peor aún, la administración Busch ha traído a las Naciones Unidas este muñeco de nieve,
forzando al Consejo de Seguridad a aprobar una resolución (SC 1696) exigiendo que Irán
cese el enriquecimiento de uranio el 31 de agosto y amenazando con sanciones si no lo
hace. Combinado con su  desastroso desempeño en relación con la invasión israelí al
Líbano, el Consejo de Seguridad se ha desmoronado en una humillante y obsequiosa
incompetencia también en este caso.

Como todos los fantasmas, la acusación sobre las armas nucleares es difícil de combatir
porque no se pueden probar los hechos negativos. Quizás algunos científicos iraníes, en
alguna remota instalación subterránea, están trabajando en tecnología para armas
nucleares. Quizás algunas antenas en Norcorea han explorado las posibilidades de obtener
componentes extras. Quizás una nave espacial alienígena una vez cayó en el desierto de
Nevada.

Normalmente, que algo no pueda ser probado no hace que sea cierto.

Pero en el mundo neocon, las posibilidades son realidades, y una prensa cobarde está allí
para claquear sus tacos y escribir sus alarmistas titulares. No se necesita mucho, en la
eterna repetición del término “posible programa de armas nucleares”, para que la palabra
“posible” vaya desapareciendo.

La evidencia es, de cualquier forma, un mero detalle para la administración Bush, para la
cual el deseo de armas nucleares es causa suficiente para un ataque preventivo. En los
debates norteamericanos previos a la invasión a Iraq, había gente que insistía que se
carecía completamente de evidencias sobre las armas de destrucción masiva. La Casa Blanca
insistiría, entonces, en que, debido a que Saddam Hussein “quería” esas armas, estaba en
condiciones de tenerlas en algún momento en el futuro. Desde entonces los delitos de
pensamiento, incluso los imaginarios delitos de pensamiento, son ahora punibles con una
invasión militar.

Los EE.UU. ¿quieren realmente atacar a Irán? Los generales norteamericanos están
seriamente preocupados por el hecho de que un bombardeo a las instalaciones nucleares de
Irán produciría ataques sin precedentes sobre las fuerzas norteamericanas de ocupación en
Iraq, así como en las bases norteamericanas en el Golfo. Irán podría, incluso, bloquear
el Estrecho de Hormuz, por el que pasa el 40 % del petróleo mundial.

La militancia terrorista derivada del ataque podría disponer de cohetes espaciales. El
daño potencial a la seguridad internacional y a la economía mundial sería
inconcebiblemente peligroso. Los neocons de la administración de Bush parecen capaces de
cualquier locura, de modo que nada de esto les preocupa. Pero incluso los neocons deben
haberse tomado una pausa después que Israel fracasó en  dejar a Hezbollah fuera de
combate, usando el mismo ataque aéreo que se planea para Irán.

Pero Israel puede atacar a Irán, y este sería el plan. Actuando en conjunto, los dos
países podrían compensarse por sus recíprocas limitaciones estratégicas. Los EE.UU. han
estado contribuyendo con la influencia de su superpotencia en el Consejo de Seguridad,
estableciendo las etapas para las sanciones, sabiendo que Irán no va a ceder en su
programa de enriquecimiento. Habiendo cultivado una (errónea) creencia internacional en
que Irán está amenazando con un ataque directo a Israel, el gobierno israelí podría
entonces argüir su derecho a la autodefensa lanzando acciones unilaterales preventivas
para destruir la capacidad nuclear de un estado declarado en infracción por la conducción
de la ONU.

Un contraataque directo de Irán contra Israel es imposible porque Israel es una potencia
nuclear (e Irán no) y porque el paraguas de seguridad de los EE.UU. protege a Israel. Una
reacción regional contra los objetivos norteamericanos podría ser recortada por la
(escasa) confusión sobre la indirecta complicidad de los EE.UU.

En ese caso, lo que estamos viendo ahora es que los EE.UU. están  creando un contexto
internacional de seguridad para un ataque unilateral de Israel y preparando la cobertura
de Israel en el período posterior.

¿Es éste realmente el plan? Algunas evidencias sugieren que está sobre la mesa. En años
recientes Israel ha adquirido nuevos misiles antibunker, una flota de F-16 y tres
submarinos alemanes Dolphin de última generación (y ha ordenado dos más), esto es, el
armamento apropiado para atacar las instalaciones nucleares iraníes. En marzo del 2005 el
Times de Londres informó que Israel había construido en el desierto una maqueta de las
instalaciones iraníes en Natanz, y estaba realizando prácticas de bombardeo. En meses
recientes, funcionarios israelíes han afirmado abiertamente que si la ONU fracasa en
actuar, Israel bombardeará Irán.

Pero Hezbollah, el aliado de Irán, amenaza el costado de Israel. Por esta razón el ataque
a Hezbollah fue más que un “demo” de un ataque a Irán, como Seymour Hersh informó; era
necesario para atacar a Irán. Israel fracasó en destruir a Hezbollah, pero el resultado
puede ser mejor para Israel ahora que la Resolución del Consejo de Seguridad 1701 ha
hecho a la comunidad internacional responsable del desarme de Hezbollah. Si la 1701,
alentada por los EE.UU., tiene éxito, el ataque a Irán será un hecho.

Como Israel y los EE.UU. tratan de hacer que este profundamente defectuoso plan funcione,
continuaremos sin duda leyendo en cada foro que el presidente de Irán, un hostil,
irracional islamo-fascista, negador del Holocauso y enemigo jurado de los judíos que
amenaza con “borrar a Israel del mapa”, es lo suficientemente irracional como para
cometer un suicidio nacional lanzando una (inexistente) arma nuclear contra el poderoso
arsenal nuclear de Israel. El mensaje está siendo martillado en casa: contra este mito
creado por los medios, Israel debe verdaderamente “autodefenderse”.

Virginia Tilley es una profesora de Ciencias Políticas, ciudadana norteamericana y
trabaja en Suráfrica. Es autora de La Solución Un Solo Estado: un Paso Adelante en la Paz
en el Punto Muerto Palestino-israelí. (University of Michigan Press and Manchester
University Press, 2005). Su dirección electrónica es tilley en hws.edu.

 




Julio Fernández Baraibar
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