[R-P] Acerca del nuevo partido político de Kirchner, por Julio Godio

Julio Fernández Baraibar juliofernandezbaraibar en alternativagratis.com.ar
Mie Ago 30 16:59:18 MDT 2006


Como se verá en el presente artículo, el gobierno de Kirchner y lo que 
podría llamarse el kirchnerismo se han convertido en el nuevo campo de 
Agramante donde se debate el futuro de una posible política nacional y 
popular.
Godio, se sabe, es tributario directo de la socialdemocracia alemana. Y esto 
lo puntualizo no en un afán taxonómico sino para entender mejor el sentido 
que tienen las líneas que aquí envío. Más que un mensaje a la Argentina, la 
nota tiene más bien el carácter de un informe político en el que se advierte 
la intención de alertar sobre los riesgos de abandonar al nuevo movimiento 
que gobierna la Argentina a su tendencias innatas. Y Godio es los 
suficientemente inteligente y lúcido como para no caer en los lugares 
comunes del gorilismo a la page.
Por otra parte, necesario es decirlo, el presente artículo despertó un gran 
interés en los círculos más íntimos de la presidencia.

Julio Fernández Baraibar
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 Acerca del nuevo partido político de Kirchner

por Julio Godio

sociólogo
Director del Instituto del Mundo del Trabajo


1. El gran objetivo político
El Presidente Néstor Kirchner tiene una idea sumamente precisa acerca del 
futuro de los partidos políticos argentinos. Piensa -apoyado en que el viejo 
Partido Justicialista (PJ) ha dejado hace muchos años de funcionar como una 
sola organización partidaria (a lo sumo ahora es una inestable 
"confederación" de tendencias), y en el hecho de que la Unión Cívica Radical 
(UCR) se ha dividido y está en proceso de descomposición- que en el futuro 
debería crearse un escenario con dos grandes coaliciones 
político-partidarias. Una coalición de partidos sería de centro-izquierda, 
liderada por el kirchnerismo; la otra coalición agruparía a los partidos de 
centro-derecha. Existirían partidos "bisagra" menores entre ambas 
coaliciones.
El razonamiento de Kirchner es complejo e interesante. A partir de diversas 
declaraciones públicas producidas por el Presidente entre 2003-2006 se 
podría concluir que sus ideas básicas son:
Que la crisis de diciembre de 2001 ha sido muy profunda. El país "tocó 
fondo" en esa fecha. Se derrumbó, con la crisis, el modelo conservador 
neoliberal aplicado por el menemismo. La caída de ese modelo arrastró 
consigo a dos instituciones que habían sido incapaces de frenar al 
menemismo, o por lo menos moderarlo; esto es, los poderes Legislativo y 
Judicial. Esto llevó al descrédito de los grandes partidos que habían 
compartido la gestión pública entre 1983 y 2001: la UCR y el PJ. Pero de esa 
crisis de representación partidaria tampoco pudieron aprovecharse fuerzas 
políticas menores, como el ARI y el Partido Socialista (PS); menos aún los 
pequeños partidos marxistas (PC, PCR, PO y otros).
La crisis del 2001 fue superada porque la vieja "sociedad política" dio 
sustentación a un gobierno de emergencia presidido por Eduardo Duhalde, que 
dio un viraje profundo en el país, aplicando un programa "neodesarrollista" 
Tal giro empalma con una nueva línea de fuerza en varios países de América 
del Sur (Brasil, Uruguay, Chile, Venezuela y Bolivia), a favor de un nuevo 
tipo de Estado que "gobierne a los mercados". Kirchner considera que él y su 
equipo de gobierno profundizaron el camino abierto por Duhalde. Este, 
también tributario de la vieja política, no pudo entender lo que ponía en 
movimiento su gobierno de emergencia: una larga etapa de predominancia del 
"neodesarrollismo" en el escenario político argentino.
Kirchner cree -con razón- que él expresó mejor que nadie la combinación 
necesaria entre la tradición peronista-nacionalista y el neodesarrollismo. 
También esta convencido - con razón- que la mayoría de la sociedad argentina 
desea profundizar el camino desarrollista, como lo demuestran los logros 
económicos y sociales de 2003-2005, y el triunfo electoral de su fuerza, 
aglutinada alrededor del Frente para la Victoria (FPV), en las elecciones 
legislativas de octubre de 2005.
Kirchner no es Chávez. Ni las realidades argentina y venezolana son las 
mismas. Pero Kirchner admira algo en Chávez: su decisión para desplazar del 
centro de la escena a la "vieja política". El Movimiento V República de 
Chávez es un ejemplo a seguir. Kirchner cree que, en Argentina, han madurado 
las condiciones para crear una nueva organización política con un programa 
nacionalista de centro-izquierda.
Como Kirchner es un político con profundas raíces en la realidad argentina, 
no piensa que esa nueva bipolaridad tendrá como fundamentos ideológicos a la 
social-democracia, al socialcristianismo o al liberalismo. Considera que 
estas ideologías pertenecen a realidades europeas o realidades de algunos 
países particulares en la región (Chile y Uruguay). Cree que el futuro 
centro-izquierda, liderado por él, necesita vincularse a esas grandes 
corrientes internacionales. Kirchner ve a su organización política cercana a 
la social-democracia, a corrientes socialcristianas y eventualmente a grupos 
del Partido Demócrata de EE.UU., pero en la medida que ello sirva para 
fortalecer a su partido que gira sobre fundamentos 
nacionalistas -desarrollistas, de inspiración y continuidad en el peronismo.
Ahora, en 2006, habiendo logrado: a) formar mayorías en las Cámaras de 
Diputados y Senadores del Congreso Nacional; b) asociar al poder central a 
la mayoría de las 24 provincias, incluida la Capital Federal, y a gran parte 
de los intendentes; c) atraer a un acuerdo táctico a la Confederación 
General del Trabajo (CGT), y contar con sectores kirchneristas afines en la 
CGT y en la Central de Trabajadores Argentinos (CTA); d) alinear junto al 
gobierno a las principales organizaciones de derechos humanos; e) despojar a 
las FF.AA. de su anterior capacidad de "factor de poder"; y f) acorralar a 
los partidos de oposición de centro-derecha y centro-izquierda, en los que 
reina la confusión y las divisiones; Kirchner ha decidido que ha llegado el 
tiempo político para crear la nueva organización política. Es la gran 
herramienta que necesita crear esa organización durante 2006, para 
disciplinar a las fuerzas kirchneristas de cara a las elecciones 
presidenciales de octubre de 2007, en las que piensa ser reelecto o asegurar 
la presidencia para su esposa Cristina.

2. El concepto de transversalidad
¿Qué entendería Kirchner por transversalidad? Entendería que debe consolidar 
el actual apoyo a su empresa política de sectores de la izquierda peronista 
y no-peronista. Estos sectores son marginales a las estructuras del PJ : son 
provenientes de sectores peronistas de izquierda y sectores ex-peronistas 
del Frente Grande, fundado y liderado hasta 2001 por Carlos "Chacho" 
Alvarez. Necesita utilizar a los sectores de la izquierda peronista y 
no-peronista para impulsar una gran transformación en el PJ. El FPV -su 
principal base partidaria- aseguraría el viraje ideológico y cultural del 
peronismo hacia una cultura política y un programa 
nacionalista-desarrollista de centro-izquierda.
Kirchner, fue miembro durante un breve pero traumático período de una 
organización de jóvenes peronistas revolucionarios que ya en los años '70 
cuestionaban al peronismo histórico , es un líder decidido. El objetivo de 
crear esa nueva organización política no es nuevo en él. Ha sabido utilizar 
al PJ para introducirse como líder en la escena política, a partir de su 
vertiginoso ascenso a la gobernación de la provincia de Santa Cruz desde 
principios de los años '90. Kirchner cree que, marginado Duhalde, 
disciplinados los caudillos provinciales y marginado Menem, como parte de su 
creciente impulso político desde la presidencia cuenta ahora con recursos 
políticos y materiales (recursos financieros públicos y privados) para 
culminar en 2006 con el asalto político definitivo sobre las estructuras del 
PJ.
Kirchner ha comenzado esa operación político-partidaria organizando en todo 
el país al FPV. A su costado sobrevive el PJ. Pero, como es sabido, este 
partido tiene una gran flexibilidad para adaptarse a los cambios del medio 
ambiente político. El PJ es una organización muy débilmente 
institucionalizada, con reglas laxas y cambiantes que facilitaron en el 
pasado sucesivos cambios programáticos, a través de alianzas entre las 
corrientes internas y sus liderazgos. Es una estructura piramidal poco 
burocratizada, con una militancia peronista muy firme pero obediente a la 
autoridad situada en el vértice del partido. Esta fue la creación de su 
primer caudillo, el General Perón. Ahora, Kirchner es el nuevo caudillo.
El PJ es un partido "maleable". La experiencia del justicialismo durante la 
conducción de Carlos Menem fue ilustrativa al respecto: el caudillo 
riojano -en un contexto partidario de agnosticismo ideológico- se plegó a 
los vientos que soplaron en los años '90 a favor del neoliberalismo, y 
produjo cambios tanto en el perfil programático y estratégico del PJ, sin 
lidiar con fuertes resistencias internas.
Kirchner ha consolidado su poder presidencial. Pero el PJ está en problemas. 
Estos se localizan en la débil cohesión del elenco dirigente y en la "salud" 
de sus vínculos con su electorado. El repudio a la "clase política" sigue 
vivo en la sociedad. La consigna "¡qué se vayan todos!" todavía está 
presente. Kirchner necesita construir poder político partidario. Ha logrado, 
con sus actitudes antiimperialistas ("dureza" en las negociaciones por la 
deuda externa, posición contrario al ALCA neoliberal, acuerdos con los 
presidentes Chávez y Morales, estatización de la empresa Aguas Argentinas, 
apoyo a sindicatos movilizados por mejoras salariales, etc., etc.), 
reactivar los entusiasmos de la izquierda peronista. La "transversalidad" es 
el mecanismo elegido por Kirchner para alentar a sectores de antiguos 
militantes montoneros y de ex-miembros del Frente Grande a sumarse a su 
operación de "regeneración" del peronismo.

3. La visión de Kirchner de un nuevo partido
Dos preguntas surgen al plantearse el tema.
La primera es: ¿en qué modelo de organización político se ha formado 
Kirchner, y cómo ese modelo ha configurado su visión partidaria?
La respuesta podría ser esta: Kirchner se formó en su juventud dentro de una 
formación político-militar (Montoneros) verticalista y jerárquica. Al mismo 
tiempo, el joven Kirchner era parte de una corriente ideológica en lucha 
contra las direcciones de los sindicatos, que eran entonces la "columna 
vertebral" del peronismo. Luego, Kirchner pertenece a una cultura política 
peronista que concibe al partido como una herramienta para conquistar al 
poder, organizada verticalmente y compuesta por una escala de círculos de 
militantes que se van estructurando desde la base hasta el vértice. Pero 
desconfía del sindicalismo. Era la teoría de "Chacho" Alvarez, líder del 
Frente Grande y ahora presidente de los representantes gubernamentales del 
Mercosur.
En su visión del partido, organizaciones como los sindicatos, asociaciones 
empresarias, movimientos sociales y otros géneros, son estructuras 
auxiliares para canalizar demandas particulares, pero no forman parte de las 
estructuras de decisión política del partido. Sólo algunos líderes 
sindicales y sociales, colocados en posiciones estratégicas y muy fieles, 
pueden formar parte de los centros de decisión partidaria. Luego, Kirchner 
piensa en un partido organizativamente laxo pero flexible para canalizar las 
demandas del pueblo. La visión del partido de Kirchner es "movimientista".
La segunda pregunta es: ¿cómo organizar esa nueva fuerza política?
Kirchner es audaz. Ha sintetizado su experiencia primero como intendente, 
luego como gobernador, y ahora como presidente. Esta imbuido de la idea que 
lo principal es lograr que el Estado oriente a la "comunidad organizada". En 
esto es tributario de Perón, pero éste construyó ese poder desde las Fuerzas 
Armadas y con la participación sindical entre 1944 y 1945, en un contexto de 
grandes agitaciones obreras. Kirchner es tributario de Perón pero entiende 
que esas instituciones (Ejército, sindicatos) ya no juegan un papel 
decisivo, como en los años de la postguerra.
Kirchner tiene muy claro que ahora es el conductor de una "revolución desde 
arriba", en la que las iniciativas y el poder del Estado y las capacidades 
"mediáticas" de su personalidad son sus fuertes herramientas políticas. 
Obviamente, dentro de esta visión de la política, es fundamental que los 
tres poderes republicanos (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) actúen 
armónicamente y den sustento a la "revolución desde arriba". Ese objetivo ha 
sido logrado entre 2003 y 2006, sobre la base de que dos de esas 
instituciones estaban duramente cuestionadas por la sociedad (el legislativo 
y el judicial), y no tienen hoy otra alternativa que subordinarse a la 
voluntad transformadora del Poder Ejecutivo.
Para que la revolución desde arriba cristalice como "revolución abajo", 
Kirchner es plenamente consciente de que necesita un partido para canalizar 
demandas sociales y dirigir a la sociedad. Pero para concretar su "nuevo 
partido" necesita consolidar tres subestructuras básicas:
La subestructura del FPV. Aquí la clave es desarrollar corrientes políticas 
kirchneristas dentro de la transversalidad: estas son principalmente 
"Compromiso K", algunos sindicatos cuyas direcciones son afines al 
kirchnerismo, el Frente Grande, los movimientos piqueteros moderados; los 
movimientos de derechos humanos, en particular Madres, Abuelas e Hijos, y 
las agrupaciones estudiantiles afines.
La subestructura PJ. Se trata de reorganizar temporalmente al PJ, bajo la 
conducción de Kirchner -directa o por medio de algún representante-, 
mientras se expande el FPV. Se trata de colocar al PJ como institución 
paralela, pero subordinada al FPV (u otra denominación más amplia, si el FPV 
no es suficiente, y que se vincula con el concepto de Kirchner de 
"Concertación"). Kirchner entiende claramente que la transformación 
ideológica del PJ será lenta y en zigzag. Los principales "barones del 
partido" (caudillos), como De la Sota, Obeid, Solá y otros, pretenden 
conservar sus posiciones de fuerza provinciales. Sabe que una parte 
sustancial de los intendentes se han sumado para protegerse, pero que están 
lejos de entender la nueva perspectiva "peronista-neodesarrollista". Sabe 
que si bien el duhaldismo está débil y con fenómenos de disgregación, es una 
fuerza todavía a tener en cuenta. Piensa que el menemismo y otras fuerzas 
peronistas tradicionales existentes en las provincias del Norte carecen hoy 
de capacidades para cuestionarlo, pero pueden ser desestabilizadoras de su 
proyecto político-partidario. (Por eso, Kirchner ha sostenido varias veces 
que el mejor lugar para jefes como Menem y Romero (Salta) sería incorporarse 
a un frente político de centro-derecha).

Utilizar su acuerdo federal con los gobernadores (incluyendo algunos de 
origen en la UCR) para asegurar la gobernabilidad del país, mientras 
paralelamente se consolida el nuevo partido. Este componente es muy 
importante para Kirchner, porque sabe que a partir de 2001, como un producto 
de la crisis global, ha aumentado el poder de negociación de los 
gobernadores. Entonces, Kirchner piensa que el nuevo partido debe adoptar 
fórmulas federales como lo ha hecho el Partido Demócrata en EE.UU., 
asociando la estructura partidaria con los intereses regionales y 
provinciales.

Otra cuestión muy importante es que Kirchner ha reiterado varias veces que 
es compatible la idea de constituir a un nuevo partido con organizar 
simultáneamente una especie de Concertación como la establecida en Chile 
entre socialistas, democristianos y radicales. Kirchner piensa que tal 
Coordinadora podría incluir en su inicio al FPV como fuerza dirigente. Si no 
logra ensamblar al PJ con el FPV, el PJ podría funcionar como partido en la 
Concertación, por separado.
Este criterio táctico también podría ser útil para favorecer la evolución 
"kirchnerista" del Frente Grande, sectores de la UCR afines e incluso de 
escisiones de la izquierda (como es el caso del Partido Comunista "Congreso 
Extraordinario", que es su aliado). En otras palabras, teniendo como meta 
constituir un partido dirigente, Kirchner no excluye, temporariamente, 
constituir en este país una versión forzada pero viable de la Concertación 
chilena para asegurar la formación del nuevo partido. Algo parecido hizo 
Perón cuando englobó y disolvió al Partido Laboralista en el Partido 
Justicialista en 1946.

4. Vinculaciones entre la construcción partidaria y la estrategia electoral.
Como parte de su estrategia para asegurar su futuro como gran caudillo 
político argentino, sucesor de Yrigoyen y Perón, Kirchner aspira a ser 
reelecto presidente en 2007, o en su defecto lograr, como hemos dicho, que 
Cristina ocupe ese lugar. Esta estrategia electoral "bicéfala" ya se ha 
puesto en movimiento. Los espacios políticos principales para desarrollarla 
exitosamente son los logros del gobierno, la constitución del partido y su 
fuerte presencia en los medios de comunicación. Pero necesita de un "acto 
simbólico" en la Plaza de Mayo.
La fecha de proclamación de estas potenciales candidaturas -la "formal" de 
Kirchner, la de Cristina como "reserva"- parece que será el próximo 25 de 
mayo. Ya se ha puesto en marcha ese objetivo. Al menos tres componentes del 
FPV se han puesto en movimiento, a saber:
La corriente Compromiso K, liderada por el Secretario de Legal y Técnica de 
la Presidencia, Carlos Zanini, y otros.
El núcleo político que responde al gobernador de la provincia de Buenos 
Aires, Felipe Solá. El responsable es Fernando Navarro, jefe del bloque 
provincial de diputados. Solá está por lanzar una corriente propia, titulada 
"Movimiento Evita". Participan los dirigentes piqueteros Pérsico y Navarro.

Los cuadros sindicales cuyas figuras mas salientes son Eduardo De Petris 
(CTA) y Francisco "Barba" Gutiérrez (Unión Obrera Metalúrgica). Estos 
líderes proyectan armar la corriente sindical "Movimiento de Trabajadores 
para la Victoria.

Hasta ahora la poderosa CGT -liderada por Hugo Moyano, del sindicato de 
camioneros- no aparece convocando. Prefiere seguir "autónoma" frente al PJ y 
al FPV. Tampoco la CTA, tironeada en su interior entre posturas 
pro-kirchneristas y anti-kirchneristas. Estas ausencias sindicales son 
preocupantes, dado que la creación de un " Partido- Concertación" de gran 
magnitud difícilmente podría concretarse sin la participación ordenada y 
multitudinaria que garantizan los sindicatos, especialmente la CGT.

5. Conclusiones
Veamos los puntos fuertes y los puntos débiles de la construcción 
político-partidaria esbozada por Kirchner.
Los puntos fuertes son evidentes:
Kirchner es símbolo de esta nueva etapa peronista-neodesarrollista. Cuenta, 
hoy, con el apoyo de la mayoría de la sociedad, que aspira a que no se 
vuelva al menemismo.
En una economía en expansión, Kirchner cuenta con los recursos financieros 
del Estado para disciplinar políticamente a gobernadores e intendentes. 
También cuenta con mayorías en las Cámaras de Diputados y Senadores de la 
Nación. El Poder Judicial ha sido "reformado", y preserva su autonomía, pero 
en armonía, hasta ahora, con el Poder Ejecutivo.

Kirchner ha creado al FPV, y lo ha llevado a la victoria electoral. Al mismo 
tiempo, el PJ -partido verticalista pero flexible- está "predispuesto" para 
aceptar el liderazgo de Kirchner, aunque esté lejos de aceptar la nueva 
doctrina peronista-kirchnerista.

Kirchner se apoya en la "transversalidad, a la que considera una línea de 
fuerza fundamental en la política argentina actual.
Kirchner cuenta hoy con el apoyo de organizaciones piqueteras moderadas, y 
bases de apoyo propias en los sindicatos.
Estos cinco puntos fuertes alientan el éxito de un nuevo partido. Los 
vientos son favorables para que Kirchner logre el objetivo de crear una 
nueva fuerza política mayoritaria.
Pero también existen puntos débiles:
En primer lugar, un partido nuevo exitoso no nace "de un repollo". No basta 
con nombrar funcionarios públicos adictos. Se necesita ir construyendo 
espacios de participación popular estables, que den seguridad a la 
militancia de que existen reglas para la participación, y que esas 
seguridades ya se hayan verificado con hechos palpables. Hasta ahora, el 
kirchnerismo sólo promueve "adhesiones", pero los espacios de participación 
consciente y disciplinada de las bases no existen (como en cambio existían 
antes por la fuerte presencia de los sindicatos).
En segundo lugar, el propio Kirchner -y en mayor grado su "círculo íntimo" 
en el poder- son hijos de formas de hacer política pensadas y ejecutadas 
desde el control de los aparatos del Estado, y con muy bajo nivel de 
solidaridades políticas y personales entre los dirigentes. Se observan 
fuertes disputas por el poder dentro del propio Poder Ejecutivo. Así, 
difícilmente se pueda organizar un núcleo dirigente sólido. Existe un 
"círculo íntimo" sumamente fiel al Presidente (De Vido, Kunkel, Zanini, y 
otros que comparte su idea de partido- concertación ), pero también otro 
"círculo íntimo" de altos dirigentes identificados con Kirchner, en tanto 
garantiza ser el conductor adecuado (por ejemplo, Alberto y Aníbal 
Fernández) pero que piensan en un partido "estatalista", organizado solo 
para ejercer el poder desde las alturas del Estado.
En tercer lugar, como síntesis del punto anterior, en el interior del FPV se 
manifiestan dos grandes líneas sobre la estructura partidaria. Una que pone 
el acento en crear un partido de tradición peronista aggiornada, basado en 
el FPV, con subordinación del PJ y con fuerte apoyo en los movimientos 
sociales (que reemplazarían a los sindicatos), y otra línea que pretende 
crear un partido "estatalista" (también poco condicionado por estructuras 
político-partidarias, sociales o sindicales). Estas líneas expresan nuevos 
fenómenos ideológicos. La primera abreva de ideas político partidarias 
peronistas y socialcristianas. La segunda expresa la tendencia espontánea a 
formar una nueva "nomenklatura" de Estado, acorde con una línea de fuerza 
que desde 1983 prioriza a la sociedad política por sobre la sociedad civil.
En cuarto lugar, si bien la estrategia de construcción partidaria de 
Kirchner es realista, esta podría fallar si se frustra su esperanza en 
fundar un nuevo "bipartidismo",dado que la nueva construcción 
político-partidaria kirchnerista también necesita del surgimiento como 
contrapeso en una oposición de centro-derecha sólida (que todavía no se 
vislumbra claramente). Tampoco será posible crear tal nueva fuerza política 
kirchnerista sin sólidos vínculos en el mundo del trabajo (sindicatos, 
organizaciones empresarias y centros generadores de tecnología) en un país 
violentamente sacudido por la crisis de 2001, con mucha pobreza y trabajo 
precario, cuya recuperación económica es promisoria pero lenta, y que 
requiere de la participación activa y decidida de los actores económicos y 
sociales para hacer exitoso el programa neodesarrollista. El kirchnerismo 
como tal tiene poca presencia en los sindicatos (lo que es contradictorio 
con su acuerdo táctico actual con la CGT) ni dentro de las grandes 
organizaciones empresarias.
Kirchner y su equipo deberán tener muy en cuenta los déficits existentes en 
su proyecto político-partidario. Caso contrario, sólo lograrán crear una 
"fuerza de ocasión", fuertemente mediática pero que podría ser de vida 
efímera. Pero si mejorase el modelo partidario y si se lograse que su 
militancia lo haga suyo, las condiciones políticas reman a favor del 
kirchnerismo. 


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