[R-P] EL HOLOCAUSTO PALESTINO
Prensa Schiavoni
prensaschiavoni en arnet.com.ar
Dom Ago 27 16:26:17 MDT 2006
(Enviado por el compañero Edgar Smith)
Este excelente artículo, firmado por la semióloga
Denise Shomaly K., aparecido en el sitio
rodelu.net, actualiza con rigurosa sujeción a la
dinámica de los hechos históricos contemporáneos
la principal tesis de los dos grandes maestros
mundiales de la semiótica, T. Putnam (Boston) y U.
Eco (Bologna), en el sentido de que si bien el
sistema de comunicaciones interactúa
permanentemente con la realidad social, a la
postre la poderosa influencia de los grandes
medios termina por modificar a la segunda en la
conciencia del público.
Sustantivo aporte el de Shomaly K. al
esclarecimiento de la cuestión judeo-palestina.
Saludos afectuosos. MINGO
http://www.rodelu.net/semana33mundo0629.html
El holocausto palestino. ¿Porqué no?
El rol de la comunicaciónpublicitaria
norteamericana
en la percepción del mundo árabe (*)
Por Denise Shomaly K.
Hace dos años, nos referimos a la influencia
ejercida por el judaísmo /sionista en la
mentalidad de los norteamericanos, en contra de lo
árabe, a través de la industria cultural. Ello
nunca pretendió ser una "Lista de
Schindler" -usando la analogía cinematográfica-,
sino que quisimos desenmascarar un oligopolio cada
vez más peligroso, no sólo para las personas de
nuestro origen, sino para todos los amantes de la
verdad y de la libertad de expresión. Y si bien
dimos cuenta de la cantidad de personas judías en
cargos ejecutivos, comprobando rumores históricos,
sentimos que faltó un mayor desarrollo del uso de
la comunicación publicitaria, en términos más
amplios.
Nuestra premisa era -y continúa siendo- que existe
una correlación entre el manejo de los contenidos
mediáticos y la construcción de la realidad
social. Se trata de una relación que no sólo
favorece los intereses del mismo grupo al que
pertenecen los medios, sino que está enraizada con
el actuar político. Es esto lo que sostiene Ted
Lang ("Public Enemy Nº1: The Media").
"En los Estados Unidos existe hoy un puñado de
familias súper ricas y fuertemente tejida con
intereses financieros; una elite plutocrática que
es dueña de los grandes nedios y que controlan el
gobierno a través de la propiedad de los mismos.
Cada uno de los mercados de los medios más grandes
está controlado por este poderoso engranaje".
Lo anterior es avalado por la propia "American
Free Press": "¡No es el gobierno quien domina a
los MCM, sino al revés! Y estas poderosas casas
controlan docenas de miles de diarios y revistas a
través de EE.UU. y del globo. Y agregan: "Y para
consolidar su influencia, los maestros de los
medios y sus aliados corporativos internacionales
compensan a periodistas obedientes con membresías
en el Council on Foreign Relations o la Trilateral
Commission, donde se codean con otros miembros de
las redes del quehacer político a nivel
internacional".
Prensa o gobierno es igualmente grave bajo una
concepción democrática representativa tradicional.
Por supuesto que bajo nuestra profesión lo es más
la primera, en virtud de la llamada función
supervigilante de la prensa", planteamiento
teórico desarrollado por ¡autores estadounidenses!
Por fortuna, hay muchos colegas del mundo
"alternativo" que entregan datos más certeros y
hacen las críticas que corresponde. Porque hay que
decirlo: la gran mayoría de la prensa
estadounidense -lo que se llama " Main Stream
Media"- está lejos de los ideales de los padres de
la patria.
En la práctica, ambos actores se valen de
mecanismos institucionalizados, como son los
grupos de presión, en este caso fundamentalmente
dos: la American Israeli Public Affairs Committee
(AIPAC), y la Liga Anti-Difamación Judía (ADJ).
No es un misterio, como dicen Mearsheimer y Walt
("El Lobby Israelí"), que "los judíos americanos
han hecho un despliegue impresionante de
organizaciones para influenciar la política
exterior norteamericana". Lo relevante, sin
embargo, es lo segundo que comentan: "Por supuesto
que el israelí no es el único grupo de presión...,
pero ningún otro se las ha arreglado para desviar
tanto su interés nacional, haciéndole creer a sus
habitantes que los de ambos son idénticos".
Ésto explica el vínculo tan estrecho entre ambos,
que incluye por cierto la comunicación
publicitaria, o como diría Salinas, el sistema de
comunicaciones.
Cabe recordar que Israel ha sido el mayor receptor
de asistencia económica y militar del mundo, con
US $ 1,6 trillones desde 1973. (Christian Science
Monitor, 9.6.02.) A ésta, deben agregarse otros
"para el desarrollo de armamento de alto poder",
que AIPAC mismo dice se ejecuta a través de la
cooperación militar y la de "inteligencia". Como
refrenda el historiador James Petras, "por
décadas, Israel ha destruido la política exterior
norteamericana para servir a sus intereses a
través del poder organizado de las más grandes
organizaciones judías en los EE.UU".
A nuestro parecer, ésto sobrepasa los cánones de
dignidad soberana norteamericana, pero ¿cómo
controlarlo cuando Israel es el único estado que
no está obligado a rendir cuentas? Sobre todo ante
la existencia en los EE.UU. de los llamados
"quinta columnistas", que comprenden a sionistas
de diferente índole, pero también a otros
norteamericanos pro-israelíes, así como algunos
europeos, vinculados a los anteriores; personajes
con un poder y fortunas inimaginables, que, por lo
mismo, han sido objeto de elucubraciones dignas de
investigar . Se les vincula a un Nuevo Orden
Económico, como el movimiento de los 70/80 de
UNESCO, así como a la promoción de la
globalización, pero no con las aspiraciones
desarrollistas (eñ primero), ni con la cosmovisión
técnico-humanista de Mc Luhan (el segundo), sino
más próximo a una Mc Donaldización mundial.
Por fortuna, algunos nacionales han comenzado a
preguntarse si el vínculo americano-israelí les es
en verdad beneficioso. Fue cuando comenzó a
"apretarles el bolsillo" y se encontraron con
2.360 compatriotas muertos y más de 20 mil
mutilados de una guerra ajena. Porque aunque aún
subsisten "patriotas" a quienes se les lavó el
cerebro para "ir y acabar con los enemigos de la
democracia" (una "nueva" democracia, de ribetes
totalitarios, inaugurada con la inmortal frase
propagandística: "O están conmigo o están en
contra mí", o aquélla del Eje del Mal, para
justificar cualquier incursión bélica en el Medio
Oriente contra países que desaprueban la política
exterior norteamericana, claro está.).
Sí, es verdad. Se observa una apertura de
conciencia por parte del "average American",
después de los dos golpes recibidos en su
territorio; uno de los cuales (el del 11-9) está
siendo cada vez más cuestionado. Pues bajo la
misma línea de pensamiento sobre "democratizar" o
no a Irak, los "gringos" etnocéntricos,
pragmáticos y naives, se están dando cuenta de que
pueden llegar a sufrir como esos países en los que
nunca repararon. Además, hay un notorio aumento de
ONGs y de viajes a territorios nunca visitados,
así como un creciente consumo de productos
culturales, comida, baile y música, y
cinematográficos, que abordaremos más adelante. Y
por último, un incremento en el uso de sitios
web -y recientemente blogs- en Internet, sobre la
llamada prensa tradicional, que podría servir para
educar a muchísimas personas en ignorancia.
Es decir, los factores mencionados nos hacen
pensar que quizás el mundo árabe pudiera dejar de
estigmatizarse o mejor aún, ser reevaluado. Puede,
incluso, que el ciudadano norteamericano se dé
cuenta -aunque demasiado tarde para muchos- del
origen verdadero del " terrorismo palestino".
Mearsheimer & Walt lo abordan en forma clara: "El
terrorismo no es un adversario único sino una
táctica utilizada por un amplio espectro de grupos
políticos. Las organizaciones terroristas que
amenazan a Israel, no amenazan a los EE.UU., salvo
cuando éste interviene en contra de ellos...".
"Más aún: el terrorismo palestino no es violencia
aleatoria dirigida en contra de Israel u
Occidente. Es, en gran medida, una respuesta a la
prolongada campaña israelí de colonizar la
Cisjordania y Gaza."
El holocausto palestino ¿porqué no?
Conforme con lo planteado, los intereses
"norteamericanos" de las elites que operan a
través de la banca internacional y de las
multinacionales, están, en definitiva, yendo en
contra de EE.UU. Pero eso sí, la poderosa cofradía
nunca pierde. En verdad, se trata de un fenómeno
que viene dándose hace mucho, sólo que se mantiene
en medio de una férrea censura, incluyendo la
autocensura, y una descomunal campaña publicitaria
de apelación al pathos aristotélico, cuyo
tema-base es el holocausto nazi. Pero ¡ay del que
osa hablar de ésto! Como señala el experto israelí
Gilad Atzmon, "...supóngase que Ud. sea un
historiador nuevo y tiene algunas dudas sobre
hechos vinculados al último judeocidio nazi; es
probable que pronto se encuentre tras las rejas o
simplemente removido de su puesto académico".
Por fortuna, ha habido quienes han desafiado el
sistema, sobrepasando el chantaje emocional, que
desliza miedo, culpa y / o vergüenza. Porque, como
indica en su obra de igual nombre el intelectual
judío Norman Finklestein, "La industria del
holocausto se utiliza como arma ideológica". Y más
aún: "Se le ha usado para justificar las políticas
criminales del estado israelí y el apoyo de los
EE.UU. a las mismas".
Además, esta postura, así como cualquier crítica
al estado israelí, entraña la inexpugnable
acusación de antisemitismo, acusación de la que
por fortuna me salvan 500 años de historia ligada
al suelo palestino-israelí en el condado de Belén,
hecho que, en rigor, me da mayor derecho al suelo
patrio que los múltiples inmigrantes importados
por el estado de Israel a fin de equilibrar una
cuestión demográfica.
Y terminemos de una vez por todas con el mito
lingüístico del "antisemitismo = solo judíos". La
repetición constituye uno de los "abc" de la
comunicación publicitaria: miente, miente y algo
queda, versa el adagio popular, que tiene raíces
"científicas" en la Teoría de Publicidad; y es ese
tipo de comunicación, que mezcla un litro de
verdad por 10 mentiras, que llega al subconsciente
del individuos. Porque para el que lo ignore,
repetimos lo extraído del propio diccionario de la
RAE: Semita: "Según la tradición bíblica,
descendiente de SEM -hijo de Noé-, dícese de los
árabes, hebreos y otros pueblos".
Es decir que ¡el judeo-sionismo se ha apropiado de
este concepto!
En suma, nos hallamos frente a mensajes divulgados
por quienes, o bien les convino esa atribución, o
les conviene mantenerla. Por eso nos alegra hallar
profesionales con la honestidad y valentía como
para hacer este tipo de planteamientos:
"La maquinaria propagandística encuentra asidero
en la publicidad. Y, por polémica que resulte esta
afirmación, la publicidad del propio holocausto".
Agregan: "Durante los últimos 40 años, la
industria de explotación del
'holocausto-solo-judío' ha venido produciendo
tremendas cosechas... La propaganda sionista ha
sido tan eficiente, que el término mismo ha
llegado a asociarse automática y exclusivamente a
la matanza de judíos, olvidando a decenas de
millones de personas no judías. Es decir, ha
habido ganancias económicas y políticas con la
explotación de sus propios muertos".
Es increíblemente bajo, pero lo peor de todo, es
verdad. Como replica Paul Eisen: "En el holocausto
murieron tres millones de judíos polacos, pero
también lo hicieron otros tres millones de polacos
que no eran judíos ". Surge, entonces de inmediato
la pregunta: ¿quién otorgó el privilegio del
vocablo "holocausto" al genocidio judío durante la
II GM? Existen muchos textos que afirman que la
matanza fue extensiva a eslavos, serbios, checos,
italianos, ucranianos, gitanos, enfermos, adultos
mayores, homosexuales y comunistas (sin ser
excluyentes.) Y sin menoscabar esta enorme
tragedia, porque a ningún cristiano-humanista le
podría ser indiferente, tampoco deja uno de
preguntarse acerca de la cantidad de tribuna dada
a ellos, comparativamente hablando, con el
asesinato de millones de ucranianos (entre 6-10);
o al millón de armenios; al doble de vietnamitas;
de tutsis; o la reciente situación en Darfur... Y
no sin ironía, los cerca de 500 mil niños iraquíes
producto de la "acción democrática" de EE.UU.
¡Claro!, porque estos pueblos no han tenido los
medios, ni económicos ni de comunicación, ni el
acceso a ellos! Porque nada, hasta ahora, se
compara al poder de la industria cultural de los
EE.UU. de América y quienes la sostienen. Y para
quienes lo duden, revisen el artículo,
auto-explicativo del periodista británico John
Fiske "Los Estados Unidos de Israel".
Sabemos que la lógica de la industria publicitaria
es lanzar nuevos productos o servicios al mercado
de manera atractiva. Y como a mayor estruendo
mayores ventas, entonces comercializar el
holocausto nazi resultó obvio. Así sostiene Terra
Firme, entidad especializada en el tema, que
incluye cientistas sociales serios del mundo
entero.
"Entonces, tanto en EE.UU. como en Gran Bretaña
llegó a convertirse en el capital político y
económico el planteamiento de la masacre, así como
la de la instauración de un estado únicamente
judío en Palestina para los judíos del mundo La
industria del 'holocausto-sólo-judío' adquirió la
capacidad de obtener, mantener y refinar su
publicidad, una tarea nada difícil, dada su
presencia en Hollywood; en la industria
publicitaria y los departamentos de RR.PP. Este
adoctrinamiento se convirtió en un síndrome de
auto-refuerzo, porque una vez introducidos los
elementos claves en las mentes de las personas,
'monopolizando la simpatía pública', los
propagandistas sionistas comenzaron a constatar
los beneficios políticos y financieros".
Esta explotación publicitaria del
holocausto-sólo-judío ha ido en paralelo a la
demonización de la contraparte; porque, como
expertos en comunicación publicitaria, sabemos que
siempre conviene tener un "enemigo" o un chivo
expiatorio como elemento de distracción. Entonces,
tras los nazis, siguieron "los árabes" -en
general-, los palestinos (hasta la fecha); los
libios, los iraníes -bajo Komeini-, los afganos,
los iraquíes, los sirios, y como intuíamos al
observar el burdo modus operandi del gobierno
norteamericano, nuevamente Irán. Porque,
aprovechando la elección de un dirigente del
partido más radical (Hammas), por parte de los
pocos palestinos que quedan en su tierra, los
medios se concentraron en "iranizar" el conflicto
y de paso justificar un nuevo ataque. La
comunicación publicitaria dio en el clavo con la
presentación del recurso del "malo de la
película": Ossama Bin Laden, ayer, aliado político
y económico, hoy "terrorista" e ícono del
"fundamentalismo musulmán", en una campaña mundial
sin precedentes.
Además, desarrolló otra en contra de los
seguidores del Islam, que no son pocos y que
merecen todo nuestro respeto, al ser muchos de
ellos más coherentes que otros que propugnan su
religiosidad de doble estándar, incluyendo el
propio presidente de los EE.UU. Pero el máximo
líder de Occidente utiliza mal el concepto central
creativo (en jerga publicitaria), pues al hablar
del Islam ha tendido a aludir sólo al mundo árabe,
obviando los millones de otros musulmanes del
mundo. Pero lo que es más grave es que con ello ha
desarrollado una Islamofobia, que es ciertamente
más que un "choque de civilizaciones", que -Dios
no lo quiera- podría llevarnos ¡al fin de la
civilización humana misma!
Respecto de la búsqueda de armas nucleares en
Irán, surge obvio el interrogante: ¿Porqué no se
cuestiona la posesión de éstas por parte de
Israel? Y los hechos hablan por sí solos, cuando
surgen esos extraordinarios seres morales que
"hablan más de la cuenta", como el experto israelí
en tales armas, M. Vanunu, al ser liberado de
prisión tras 16 años.
La industria cinematográfica palestina
En este contexto, aludiremos a aquella noche de la
entrega de los Golden Globe Awards (otorgada por
los periodistas extranjeros acreditados en los
EE.UU). en que, por primera vez en la historia de
Hollywood, la mención de Palestina como país
resonó en los oídos de todos. Más aún, cuando al
agradecer la distinción, el director palestino
Hany Abu-Assad, mencionó la necesidad de liberar a
su patria de 38 años de ocupación judía , porque,
en la meca del cine, "Paradise Now" (que había
sido aclamada como mejor película extranjera),
representaba un grito de desesperación.
El filme ya había sentado precedente, al recibir
la misma distinción ese año en el Festival
Internacional de Berlín. Y la Academy of Motion
Picture Arts & Sciences la había nominado también
para un Oscar, pero allí el lobby judío tiene más
peso. Sin embargo, estratégicamente hablando, el
impasse anterior podría haberse considerado hasta
positivo como "limpia imagen" de un EE.UU. tan
escandalosamente pro-israelí.
Nos gustaría, asimismo, poder ver más películas
palestinas, como la del chileno Miguel Littín,
¡hablada en árabe! y que desapareciera
misteriosamente de la cartelera local. U otras
como "Gaza Strip", de J. Longley, que obtuvo tres
premios en el Festival de Sundance, así como "Irak
en fragmentos", o "Private", de S. Costanzo's:
premiada como "mejor filme" en el Mundial de Cape
Town, y cuyo jurado la consideró una "obra
maestra" respecto de su presupuesto. O alguna de
las muchas de R. Masharawi, cuyo film "Waiting"
recibió excelentes críticas en el Festival de
Venecia (2005), así como el "Global
Initiative-Global Lens"(2002), por "Ticket to
Jerusalem".
Hanania nos recuerda que Vanessa Redgrave fue una
de las primeras personalidades "...que atrevió a
enfrentarse a los odiosos cineastas que echaron al
mercado docenas de películas fundadas en temas
antiárabes, en estereotipos y en falsedades". Por
ello, quisimos relatar aquél evento histórico de
la entrega de los premios Oscar 78, cuando ganó
como actriz de reparto de la película "Julia",
cuyo tema era precisamente el nazismo, y al
momento de nombrarla, hubo fuertes protestas, que
se supo provenían de miembros de la Liga de
Defensa Judía, que aumentaron al subir al
escenario con un vestido punto-cruz,
reconocidamente palestino. Entonces, en medio del
bullicio, erguida y desafiante, declaró: "No m voy
a dejar intimidar por un pequeño grupo de
sionistas rufianes, cuyo comportamiento es un
insulto a la estatura de los judíos de el mundo".
(Ver www.rayhanania.com).
Luego, en 1982, la Boston Symphony Orchestra
canceló una presentación de Edipo Rey con su
narración, por el retiro de financiamiento de
quienes temieron pudiera resultar "ofensivo" a la
comunidad judía. Marginada de las tablas, la
Redgrave revivió el macarthismo de los ´50.
La Manipulación Hollywoodense
Sin entrar a detallar al respecto, porque lo
abordaremos en un ensayo muy próximo, queremos
referirnos en forma sucinta al tema de la primera
industria cinematográfica mundial. Al respecto, no
podemos dejar de mencionar los estudios del
experto Jack Shaheen, quien ha documentado más de
900 películas de Hollywood de insidiosa
estereotipia de los árabes. Entre los recurrentes
está el mostrarlos como ostentosos, lujuriosos,
lascivos, flojos y de malas costumbres. La otra,
más posterior, (70 en adelante) fue la de
"terroristas", usando para ello la pañoleta blanca
de rombos negros, el keffiyeh palestino. Es decir,
se atribuyeron el derecho de aludir a 22 países
que conforman el mundo árabe, con los palestinos,
en negligencia asbsoluta de las diferencias que
existen en idiosincrasia, etnias y hasta lenguaje
oral.
Otro estudio, que revisa las primera películas de
los '30 a la fecha, sostiene que al comienzo las
caracterizaciones distorsionadas tenían la
influencia de Arabian Nights, pero en versión
corrupta; el de los jeques árabes, fumando la pipa
de agua (narghile) rodeados de sumisa odaliscas, o
los sheiks que raptan a bellas rubias occidentales
y escapan por las arenas del desierto.
Por fortuna, el imaginario anterior de "Las mil y
una noches" también se utilizó en forma positiva
para filmes infantiles, como Aladdin. Sin embargo,
como indican Wingfield y Karaman, "aunque de
muchas maneras es encantador; artísticamente
impresionante, y una de las pocas películas
estadounidenses que ilustra un héroe o heroína
árabe, una mirada más cercana revela algunos
rasgos complejos: Por ejemplo, los protagonistas
de tez muy blanca... tienen rasgos físicos
anglosajones e igual acento, lo cual contrasta con
los otros personajes, que son más morenos, oscuros
y con caras de villanos (normalmente crueles
guardias de palacio o mercaderes avaros)".
En suma, la primera industria del cine sigue
perpetuando imágenes que sabe engullen los
ignorantes, que nos asocian sólo a un desierto
ubicado en una genérica "Arabia", compuesta de
beduinos y camellos. ¡Y así se convirtió esta
bella bestia de carga en representante de nuestros
pueblos!
(*) Presentado al VIII Congreso de la Asociación
Latinoamericana de Investigadores en Comunicación,
ALAIC, Porto Alegre, Julio del 2006.
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