[R-P] "Ninguna confianza en Hezbollah"
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Vie Ago 25 09:17:55 MDT 2006
[Para nuestra pequeña galería teratológica de la política argentina.
Esto lo publica el sitio www.convergenciasocialista.org, de Rosario.
Tiene la virtud de la coherencia: son tan gorilas en Palestina como
en Argentina.
Esperemos que pese a este pequeño comentario introductorio nos
ahorren los horrendos calificativos "estalinista, socialdemócrata,
reformistas de izquierda" con que rocían estos muchachos a quienes
tienen el buen tino de no interesarse por ellos.]
EDITORIAL
Ninguna confianza en Hezbollah
Por Sebastián Robles
Nadie puede negar la victoria de Hezbollah. Durante 34 días se
mantuvo luchando frente al ejercito con fama de "invencible" en el
Medio Oriente y ahora se ha puesto al frente de la lucha por la
reconstrucción mientras continua acechando al invasor Israelí que
continua sus operaciones militares contra lo ordenado por el "cese al
fuego" de la ONU.
Hezbollah, y su máximo dirigente Nasrallah, han ganado el prestigio
de haberse enfrentando al ejército Sionista y obtenido lo que las
masas del Medio Oriente perciben como una victoria histórica.
Deslumbrados por la victoria militar y por el apoyo de masas que
recibe Hezbollah en el Medio Oriente, muchas organizaciones de
izquierda han procedido a darle al Partido de Dios un cheque en
blanco, aun cuando en algunos casos esté disfrazado de "apoyo
militar" o "apoyo táctico". Nada más equivocado. En la cumbre de su
prestigio, y sin desmerecer su victoria táctica contra Israel y
ubicándonos en el terreno de la defensa del Líbano y su pueblo contra
la invasión Sionista apoyada por EEUU y Europa, es necesario
delimitar y definir el papel que juega Hezbollah en la guerra y la
política del Líbano. Debemos decir categóricamente que la izquierda
no tiene políticamente y en tanto a objetivos nada que ver con
Hezbollah. Más aun, la izquierda se opone a su teoría y practica
política. Desde el punto de vista militar, Hezbollah conduce a las
masas del Líbano a un callejón sin salida. A muchos les sorprende que
publiquemos en Izquierda.Info reportajes a Nasrallah, dirigente de
Hezbollah o artículos de la izquierda reformista mundial que intentan
justificar o apoyar acríticamente a ese movimiento ( Entrevista
exclusiva con Sabed Hassan Nasrallah). Esto es así porque, a
diferencia de Nasrallah y Hezbollah por un lado, y la izquierda
estalinista y socialdemócrata por el otro, nosotros no ejercemos la
censura sobre las posiciones que criticamos. Ni Hezbollah ni los
reformistas de izquierda publicarían nunca nuestras posiciones, es
más, las censuran activamente cada vez que pueden.
Eso, en sí mismo, es todo un programa que nos separa de ellos.
Nasrallah, jefe de Hezbollah, advierte, en un reportaje a un
periódico turco maoísta, que publicamos mas abajo, que está dispuesto
a aceptar un frente único contra el imperialismo con el "movimiento
socialista", pero le indica antes que nada que no se les ocurra a
estos socialistas "decir que la religión es un opio". Niega con ello,
categóricamente, lo elemental de todo frente único o unidad de acción
antiimperialista: la lucha contra el enemigo común sosteniendo el
derecho irrenunciable a las posiciones políticas propias. Hezbollah
no lleva a cabo ningún frente único con la izquierda del Líbano a la
que critica por no haber luchado a su lado. Esto es así, porque el
Partido de Dios no admite ningún trabajo en conjunto que no
hegemonize con organizaciones populares, mientras llega a acuerdos
por arriba con las organizaciones burguesas sunitas o cristianas.
Llevando esto al extremo, Hezbollah se niega a trabajar en conjunto
con la izquierda en las operaciones de rescate y ayuda de refugiados
ya que en ello ven una fuente de influencia política partidaria. El
movimiento socialista se opone, por principio, a los estados
teocráticos, la imposición religiosa desde el estado, a la religión
misma como fraude ideológico para sostener el estatus quo o facilitar
un estadio más reaccionario aun que la "democracia" burguesa. Los
socialistas no tememos al debate libre sobre estas cuestiones.
Nasrallah y Hezbollah no solo temen a este debate, sino que lo
prohíben. Muchas veces a través de la violencia. Demás esta decir que
el retrato del movimiento socialista que pinta Nasrallah nada tiene
que ver con la realidad. Habla, en la entrevista que mencionamos, de
grupos marginales terroristas turcos que combinaban el estalinismo
del tercer periodo con posiciones ultra-nacionalistas y reformistas
de alianza con la burguesía, particularmente de las nacionalidades
como la kurda.
También dice el dirigente de Hezbollah que se alegra de que el
movimiento socialista haya salido públicamente "algo que no venia
haciendo en los últimos tiempos" para oponerse al imperialismo. Nada
más falso. Los movimientos de masas contra la guerra en Europa, EEUU,
Latinoamérica o Asia simplemente no existirían - y existen con
altibajos desde la primar Guerra del Golfo - sin la organización y
movilización de la izquierda socialista. Más aun, es Hezbollah y
Nasrallah quienes se han mostrado ausentes de toda lucha
internacional contra el capitalismo o la acción imperialista. Excepto
en las regiones de mayorías musulmanas del planeta, a lo que
restringe su acción contra el imperio. No se conoce ni una sola
manifestación de protesta en apoyo a grandes luchas de masas contra
el imperialismo europeo o norteamericano en países o regiones donde
el Islamismo no exista o sea una minoría insignificante. Hezbollah es
a la vez un grupo religioso, fundamentalista, que tiene como objetivo
la creación de un estado islámico regido por leyes religiosas en el
Líbano y una organización representativa, y cada vez más, de la
burguesía shia del país. Nada tiene que ver esto con la ideología,
los principios o los objetivos del movimiento socialista.
Hezbollah - y la mayoría de sus dirigentes en forma individual -- son
propietarios de cadenas de supermercados, estaciones de radio y
televisión, hoteles, tierras de cultivo, granjas, agencias de viajes
y centros financieros. En ellos trabajan decenas de miles de
libaneses con los que se relacionan en base a la religión, no a las
relaciones laborales, en una forma similar a la que funcionan las
sectas shias en el poder en Irán o la secta multimillonaria Coreana
de Moon. Obviamente, esto se contrapone por el vértice con la
práctica de los socialistas, al menos los socialistas
revolucionarios, que fomentan la creación de sindicatos y la
independencia política de los trabajadores de la clase burguesa y las
iglesias. Hezbollah reprime o coarta los derechos de los trabajadores
y los supedita a sus necesidades políticas y religiosas. Ni hablemos
de las mujeres quienes tienen un rol secundario en la sociedad
dominada por el Partido de Dios, donde no se les permite el libre
accionar, ni siquiera en la defensa armada contra la invasión
Sionista.
Hezbollah, a pesar de sus objetivos fundamentalistas, ha tomado una
línea pragmática para la prosecución de los mismos. En el plano
nacional es parte del gobierno burgués del Presidente Emile Lahoud,
un ex General del ejército, donde participa con dos Ministros de su
gabinete en el cual confluyen los partidos burgueses representantes
de las burguesías Sunita, Shia y cristiana. Su permanencia en el
gobierno se basa en la defensa de sus propios intereses y en un pacto
que, de hecho, divide el país en zonas de influencia entre las
distintas religiones. El llamado de Hezbollah a la "unidad nacional"
para defenderse del enemigo común, Israel, se limita entonces a la
defensa de todos los sectores burgueses y del status quo.
Esto choca violentamente contra los objetivos socialistas de unificar
a la clase trabajadora y el pueblo libanés sobre bases de clase, no
de defensa de los intereses de los diversos explotadores. Esta
política de Hezbollah es un espejo de la adoptada por sus jefes
políticos en Irán que instauraron una dictadura teocrática a través
de una contrarrevolución que dió por tierra las grandes conquistas de
la revolución que derrocó al Shah a finales de los 70s. Esa
contrarrevolución tuvo su epicentro en el desmontaje, a través de la
represión más salvaje, de las organizaciones obreras y juveniles de
Irán.
En el plano internacional, la política de relaciones exteriores, la
diplomacia de Hezbollah, no es sino la continuación de su política
doméstica. En esta misma sección publicamos un artículo de defensa de
la posición de Hezbollah de apoyar, aunque críticamente, la
resolución del "cese al fuego" declarado por la ONU y la intervención
de tropas de la organización nacional, y el ejercito libanés, en la
zona sur del país, la región del conflicto con Israel (Ver articulo
La guerra de los 33 días y la resolución 1701 del Consejo de
Seguridad de Gilbert Achcar) Mas allá del hecho de que Hezbollah
acepto la "tregua" (en realidad imposible de sostener como lo
demuestran las constantes incursiones del ejército Israelí) y que le
dió un respiro a las tropas sionistas cuando se encontraban en riesgo
de colapsar en sus objetivos militares, la defensa del artículo de la
metodología de la negociación con los distintos sectores del
imperialismo mundial - uniéndose alternativamente con unos u otros --
y la presentación de dichas negociaciones como la mejor estrategia y
que esta dió frutos, es una decepción política solo destinada a
sostener los intereses de Hezbollah y su propaganda, no para mantener
la independencia del Líbano. Hezbollah se juega a ganar a sectores
del ejército libanés y a la incompetencia de las fuerzas militares de
la ONU - o la negativa de muchos países a ser parte de ellas por
temor a tener enfrentamientos con Hezbollah que generen atentados en
sus países. Esto no es políticamente una estrategia para ganar sino
para extender en el tiempo y la geografía el conflicto militar. La
estrategia de ganar a sectores del ejército libanés es el
reconocimiento que, a no ser por un golpe de estado o una guerra
civil, el Partido de Dios no obtendría el poder total del país. Y
aquí sobreviene la crítica militar más aguda de la estrategia de
Hezbollah, y la más peligrosa para el Líbano y, particularmente, para
su clase trabajadora. Así como Israel necesita, para mantener la
ayuda militar y económica del imperialismo y la comunidad judía
mundial, para sobrevivir como estado, a través de la guerra
permanente, Hezbollah busca la misma estrategia de "guerra sin fin"
para asegurarse el fluir de la ayuda militar y económica de Siria e
Irán y de los estados y comunidades islámicas del Medio Oriente y el
mundo. Así como el Estado de Israel, enclave del imperialismo, se
derrumbaría con el corte de la ayuda internacional, la red del
clientelismo y los "planes sociales" de Hezbollah, verdadero pivote
de su poder político en el Líbano, colapsaría sin un estado de guerra
perpetua con Israel. Para los socialistas revolucionarios, solo una
estrategia revolucionaria y el poder de los trabajadores podrían
detener esta espiral guerrerista de los negocios de Hezbollah e
Israel. Claro está, guardando las diferencias entre un estado con
pretensiones de desarrollo industrial y supremacía sobre la región
(Israel) y los tenderos de Hezbollah. La derrota militar de Israel es
clave en esta estrategia.
La paz armada, el conflicto permanente sin definición, la supresión
de las energías revolucionarias de las masas del Medio Oriente -
contenidas por un lado por los regímenes despóticos árabes y las
organizaciones como Hezbollah y en el propio Israel a través del
fraude del mantenimiento de un estado artificial religioso- solo
garantizan la prosecución sin fin de la guerra. La paz solo puede
sobrevenir en el Medio Oriente a través de la revolución, la
fraternidad de los trabajadores de los distintos países, la
federación socialista del Medio Oriente y un cuadro de frente sólido,
militar y político, contra Israel y el imperialismo norteamericano y
europeo. La izquierda reformista, incluidos aquellos que otrora
fueran revolucionarios y hoy están en proceso de
socialdemocratización, apoyan (aunque, repetimos, algunos digan que
críticamente) a Hezbollah como una extensión de su política de
transar alianzas con la burguesía de sus países en frentes populares.
No importa que Hezbollah represente un salto al pasado, a las etapas
más oscuras de la historia de la humanidad en términos estratégicos.
Por supuesto que esta "izquierda" de la reforma y las etapas
artificiales en el proceso revolucionario aducirán: "en una guerra
hay dos bandos, y el que no esta con uno, esta con el otro." La
izquierda revolucionaria debe responder a esta falsedad con energía:
el único bando en el terreno militar, así como en el político, esta
determinado por los intereses de la clase obrera. Esta misma
"izquierda" fue la que adujo razones similares para sostener los
regímenes Sandinista (que ya vimos en lo que terminó), o "la vía
pacifica al socialismo" de Chile bajo Allende (que llevó directamente
a la dictadura Pinochetista) o que debatían la importancia de apoyar
sin críticas al "socialismo real" de la Unión Soviética antes de su
colapso. Ahora, apoyando a Hezbollah o Hamas, o la dirección Iraní,
desarman al movimiento de izquierda y los trabajadores del mundo y
retroceden aun mas, a formas mas retrógradas de apoyo a salidas pro-
burguesas. Esta manía de apoyar sin debatir a cualquier fuerza en la
línea de fuego ha sido la fuente de muchos fracasos, el de apoyo al
fundamentalismo islámico es la preparación de uno mucho más
desastroso.
Hezbollah no esta solo en el Líbano, aunque hoy por hoy hegemonize la
lucha militar contra Israel. Existen las tradiciones, la cultura y la
organización - aunque sean pequeñas - de una izquierda laica, con
tendencias democráticas y aun algunos grupos revolucionarios de
izquierda. Ellos deben ser los depositarios de la ayuda material y
política de la izquierda mundial. Si no existieran en el Líbano, las
organizaciones revolucionarias y de izquierda de importancia a nivel
nacional e internacional, deberían volcar todos sus esfuerzos en
crearlas, reclutando y enviando cuadros y ayuda material. Hezbollah
no quiere un frente único contra el imperialismo e Israel aunque lo
predique para las tribunas de la izquierda reformista de Occidente.
La izquierda revolucionaria debe imponérselo por sus propios medios:
a través de la movilización contra la agresión de Israel, el apoyo
irrestricto a la izquierda revolucionaria en el Líbano y el debate
democrático entre las masas, del Líbano e internacionalmente, con
Hezbollah, Hamas, la dirección Iraní, los gobiernos burgueses
corruptos y decadentes del Medio Oriente… Mientras defendemos al
Líbano, Palestina, Siria, Irán e Iraq contra los ataques de EEUU y su
enclave, Israel, luchamos por la formación de una corriente
internacional y partidos de los trabajadores y la izquierda
revolucionaria en la región. Golpeamos juntos aunque marchemos
definitivamente en forma separada. Así también podrá la izquierda
revolucionaria ganar para sus filas a muchos trabajadores del Medio
Oriente que, por la falta de una política realmente de izquierda, se
ven compelidos a seguir a las direcciones fundamentalistas, y
reformistas, cuando no retrógradas, como Hezbollah y Hamas. Los
trabajadores y jóvenes del Medio Oriente deben ver que existe una
oposición al imperialismo y al Sionismo en la región que lucha en
forma consistente contra ellos a nivel internacional, despojada de
prejuicios religiosos y sectarios. Estamos seguros que verán en esas
fuerzas el futuro. Esto es posible a condición solo de que las mismas
no capitulen a las direcciones existentes que, en el plano histórico,
llevaran a las masas de la región a un callejón sin salida.
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Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
[No necesariamente es su autor]
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