[R-P] El "Cabildo Abierto" ... del 14 de agosto

Hugo Santos hasantos en uolsinectis.com.ar
Lun Ago 14 10:41:09 MDT 2006


Si bien la segunda invasión inglesa, la de 1807, parece acaparar la 
atención, por la envergadura de la fuerza empleada por los ingleses 
(alrededor de 11.000 hombres) y por la formación de las fuerzas militares de 
componente criollo, que tendrán un papel decisivo en las jornadas de mayo de 
1810; la primera invasión, a mi humilde entender, no deja de tener su 
importancia.
Ello por dos motivos: 1) la participación popular en la reconquista, reviste 
un carácter más "civil", ya que las fuerzas reclutadas apenas se les puede 
adjudicar el carácter de milicias.  Si bien ya existía desde 1801 un 
reglamento para la formación de milicias, la conformación de las mismas 
poseía un carácter contradictorio: si por un lado era el reconocimiento de 
la debilidad del imperio español para proveer de defensa a sus territorios 
coloniales y, asimismo, un remedio práctico; por otro lado ponía en manos de 
personas, que cada vez recelaban más del dominio colonial, las armas que 
podían ser utilizadas con otros fines.
Es por ello que los milicianos que se congregaron a reconquistar la perdida 
ciudad de Buenos Aires apenas tenían instrucción militar.  También que el 
virrey Sobremonte titubeara en entregar municiones para las carabinas que 
había repartido y que los ingleses, al ocupar la ciudad, se hicieran de un 
importante parque sin utilizar.
Por último, en los momentos finales de los combates del 12 de agosto, el 
pueblo salió a la calle sin armas, atacó a los ingleses con sus manos, y 
rodeó junto a los hombres armados al fuerte a la espera de la rendición, 
exigiéndola, fuera de toda fórmula de compromiso con el atacante.
Muchos de nuestros personajes históricos hicieron aquí su bautismo de fuego 
y su experiencia militar: Belgrano, Rosas, el ya mencionado Güemes.
Y aquí quiero hacer una pequeña disgreción lateral.  Hace un tiempo, a 
través del programa de Pergolini-Pigna y luego seguido en la revista 
"Veintitres" se quizo "cambiar en el registro civil de los países" la 
paternidad de la Argentina.  Como es muy fuerte sacarle a San Martín el 
carácter de "padre de la patria", han lanzado una campaña para que comparta 
la paternidad con Belgrano.  ¿Por qué?  Porque San Martín es militar y uno 
de los males que aqueja a la ARgentina (propio de una zonzera) es que el 
país tiene un padre militar.  Si se le suma Belgrano, al menos hay un padre 
civil.
Pero resulta que Belgrano no es un civil (abogado para más datos) que se 
hace militar por la fuerza de la situación.  A partir de 1806 esa división 
parece esfumarse y la noción de "pueblo en armas" es mucho más justa. 
Belgrano, además, era oficial de milicias desde 1797 (¡casi diez años antes 
de las invasiones inglesas!); obviamente, que de esas milicias 
contradictorias que he mencionado.
Volviendo a mi anterior planteo, me falta el punto 2).  Y este se refiere a 
la situación creada después de la Reconquista.  En particular al "Cabildo 
Abierto" del 14 de agosto de 1806.  ¡Si!  Antes del famoso del 22 de mayo de 
1810, se realizó otro de características similares, pero -creo- de más 
profundo sentido.
El "Cabildo Abierto" del 14 de agosto de 1806 fue el que designó a Liniers 
comandante de armas de Buenos Aires, en reemplazo del virrey Sobremonte.  Y 
lo designó por la presión del vecindario agolpado en sus alrededores.  Y 
este cambio en la autoridad, destituyendo a un virrey (o sea a alguien 
designado por la autoridad real) y su reemplazo, no por alguien designado 
por el rey, sino por la elección de la gente, es un hecho revolucionario.  Y 
si bien la batalla de Trafalgar en 1805 privaba a España de su flota para 
controlar sus posesiones, todavía había rey en España, todavía había 
autoridad real.  Autoridad a la que no se desconoce, por otra parte.
Volviendo a lo respondido en un correo envíado a la lista, insisto en que 
las invasiones inglesas no tuvieron por finalidad la independencia de esta 
parte de la América española.  Se obligó a jurar fidelidad al rey inglés 
(Belgrano huyó a la Banda Oriental para no hacerlo y de su autoría es la 
frase (no textual) de que "el amo viejo o ninguno").  No se compartió el 
poder con aquellos que tenían intenciones independentistas.  Y las 
instrucciones recibidas por Beresford señalan lo que Jorge A. Ramos dijera 
en su Historia de la Nación Latinoamericana: que los ingleses no eran muy 
amigos de incitar revoluciones que podían salir disparadas para cualquier 
lado.  Habían aprendido de la independencia de sus colonias en 1776.
Además, ya se habían dado dos hechos armados en lo que sería el Virreinato 
del Río de la Plata.  El primero en enero de 1763, cuando una pequeña flota 
anglo-portuguesa ataca Colonia del Sacramento, que había sido tomada por 
Cevallos unos meses antes.  En la batalla que se desarrolla, un barco 
inglés, el "Lord Clive", es hundido y sólo se salvan 80 de sus 400 
tripulantes.  Estos van a ser internados en el territorio "rioplatense". 
Este episodio, ha dado lugar a que se hable de una "primera invasión 
inglesa", pero en todo caso se trata de una expedición en auxilio de las 
fuerzas portuguesas atacadas por Cevallos, que llega tarde a su cometido y 
es repelida.
El otro suceso tiene lugar en las Islas Malvinas, en 1770, cuando una fuerza 
de 250 hombres al mando del general Madariaga ataca Puerto Egmont que había 
sido fundado por los ingleses unos años antes en dichas islas y que 
Inglaterra se negaba a abandonar.  El combate no dejó víctimas en ninguno de 
los bandos.  Sin embargo, ante el reclamo airado de Inglaterra y la amenaza 
de iniciar una guerra, Puerto Egmont fue devuelto a los ingleses, quienes 
finalmente lo abandonaron en 1774.
Finalmente hay que citar el ataque, sin que mediara declaración de guerra, 
de cuatro fragatas que transportaban caudales, que los ingleses suponían 
iban a ser entregados a Napoleón, por un arreglo con España, que no 
participaba con tropas en las campañas napoleónicas, pero entregaba a cambio 
una suma millonaria todos los años.  Dicho ataque se produjo el 5 de octubre 
de 1804 y fue volada la fragata "Mercedes" en la que viajaba la madre del 
futuro general Carlos Alvear.  Esa acción precipitó la declaración de guerra 
de España contra Inglaterra.
Es en este contexto, a mi entender, en que debe situarse a las invasiones 
inglesas, no como promotoras de la independencia, sino como política de 
debilitamiento de la corona española, como medio de frenar el flujo de 
riquezas que podían ser utilizadas para financiar la lucha contra Inglaterra 
y, finalmente, como búsqueda de nuevos mercados para sus industrias que se 
veían muy afectadas por el bloqueo que imponía Napoleón, ya entrado el siglo 
XIX y en pleno desarrollo de la revolución industrial.

Quisiera decir unas palabras sobre la "traición" de Sobremonte, sobre su 
supuesta cobardía.
Señala Pérez Amuchástegui que quienes así opinaban eran Mitre y sus 
discípulos, haciendo de Buenos Aires el ombligo del mundo.  Pero resulta que 
Buenos Aires en esa época, aún a pesar de ser la Capital del Virreinato, 
estratégicamente no era importante.  De hecho, las pocas fuerzas militares 
regulares con que contaba Sobremonte fueron enviadas a Montevideo, que sí 
era un puerto importante, para su defensa, ante los indicios de un posible 
ataque inglés.
Una junta de guerra reunida unos años antes, había diseñado un plan en caso 
de ataque a Buenos Aires, que contemplaba la mayoría de los pasos que dió 
Sobremonte.  Reagruparse en el interior (había sido gobernador de Córdoba 
por quince años y sólo dos que era virrey) y poner a salvo el tesoro.  Les 
guste a los porteños o no, esa era la concepción de la época.
También ayuda a atenuar la ira contra su accionar, el hecho de que las 
fuerzas inglesas que atacaron Bs. As. en la primera invasión provenían del 
Sur de Africa, de una colonia holandesa (Holanda aliada a Napoleón) que 
había sido tomada unos meses antes.  Pero la expedición que marchaba a ese 
ataque, hizo escala en Salvador de Bahía.  La noticia llegó a Bs. As. y 
encendió la alarma en vano, porque en ese momento la flota tenía otro 
destino.  Puede que Sobremonte desconfiara de una invasión, hasta que la 
tuvo encima.
Finalmente, no puedo dejar de hallar similitud entre el desembarco inglés en 
Quilmes y el realizado en San Carlos en Malvinas en 1982.  Las dos veces, 
cuando era claro que el enemigo iba a desembarcar allí, lo estaba esperando 
una fuerza muy pequeña, haciendo imposible toda defensa del lugar.  Tanto 
Arce, como el oficial al mando de los hombres en San Carlos, si hubiesen 
contado con una fuerza superior, tal vez sería otra la historia...  Pero no 
quiero entrar en la historia contrafáctica (que hubiera sucedido si...); 
sólo encontré similitud entre los dos hechos.

                                                                             
                                                                   Hugo A. 
Santos 






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