[R-P] La mano invisible que mueve el poder

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Sab Ago 12 10:48:43 MDT 2006


 [Intelectuales liberal- progresistas de España expresan su 
azoramiento ante el cariz que han tomado las cosas una vez que sus 
admirados "luchadores por la democracia" pudieron sacarse de encima 
las dictaduras totalitarias del Este europeo.  Los ven apoyando cosas 
que ellos mismos repudian o -peor aún- adorando aquello que habían 
contribuido a derrumbar.  Tanto el azoramiento como el panorama que 
pintan estos desazonados profesores madrileños demuestran que, más 
allá de todos los insoslayables rasgos terribles de los regímenes 
"totalitarios", los "demócratas imperialistas" eran más bárbaros que 
ellos. 

Es saludable que comiencen a preguntarse "qué es lo que anduvo mal".

Se queja Vidal-Beneyto de que esos intelectuales otrora tan valientes 
contra los totalitarismos burocráticos ni se dignan pensar en el 
sórdido cálculo petrolero que preside la marcha actual del 
imperialismo angloyanqui por el globo.  Ni le pasa por la cabeza que 
cuando desarrollaban su actividad en Europa Oriental ni se dignaban 
pensar en el ímpetu antisocialista que tenían las fuerzas que los 
apoyaban.  No se oponían al stalinismo en nombre de la democracia 
sino en nombre de la libertad de mercados.  Ahora, como entonces, 
siguen apoyando la libertad de mercados. Y aquellos que se 
equivocaron, como Zinoviev o a su modo Solzhenytsin, empiezan a 
percibir cuán bárbara era la democracia que los Vidal-Beneyto 
apoyaban.

La digestión del botín postfranquista ha terminado por asociar a 
España con el resto de los países "democráticos", es decir, 
colonialistas.  Para los pensadores liberal-imperialistas de ese 
país, el sistema es bueno pero ha caido en manos de una camándula.  
Caen en el conspirativismo, porque no son capaces de mirarse al 
espejo.  No esperemos que saquen todas las consecuencias de aquello 
que les molesta.

Saquemos nosotros las nuestras.]

Gentileza de la lista Pichirica

26 de mayo de 2006
La mano invisible que mueve el poder
José Carlos García Fajardo*

En un formidable artículo, La veleta no cambia, es el viento, el 
profesor Vidal-Beneyto ofrece un ejemplo de erudición y de honestidad 
intelectual tan necesarias en estos días de confusión, engaño y 
desconcierto.

Los vientos que nos sacuden, dice, son vientos rugosos, regresivos, 
que han invertido las corrientes que antes nos empujaban, 
arrastrándonos con ellos y haciéndonos saltar de campo sin dar una 
sola razón, sin decir una sola palabra. Con lo que el desconcierto y 
la orfandad se han convertido en nuestra condición irrenunciable. 
Pues "¿cómo asumir, se pregunta, que los dos inexorables denostadores 
de la Unión Soviética que fueron Alexandr Solzhenitsyn y Alexandr 
Zinoviev hayan endosado, al final de sus vidas, el sayo 
antidemocrático, y Zinoviev haya hecho de la perestroika la 
responsable de todos los males actuales de Rusia?" Al igual que causa 
pasmo que grandes luchadores por la democracia que fueron nuestros 
modelos, Bronislaw Geremek, Georgy Konrad, Václav Havel, Adam 
Michnik, se hayan alineado con las posiciones de Bush en política 
exterior y apoyasen una guerra injusta, de conquista y de expolio 
para poder controlar las reservas de petróleo en Oriente Medio. Todo 
para argumentar que la guerra se justifica por la lucha contra las 
dictaduras y el terrorismo personificados en Sadam Hussein.

Como si la estructura de poder de un país soberano, miembro de la 
ONU, y su violación de los Derechos Humanos facultase a cualquier 
otra potencia a invadirlo y destrozarlo en abierta contradicción con 
lo establecido en la carta de la ONU. ¿Qué habríamos de hacer con 
países cuyos dirigentes actúan en flagrante contradicción con las 
normas de Derecho Internacional como China, Rusia, Corea del norte, 
Israel, Arabia Saudita, Pakistán, Egipto, Sudán, no pocas repúblicas 
asiáticas de la extinta URSS, Cuba, Nepal, Zimbabwe, y tantos otros?  
O con aquellos que mantienen la pena de muerte y practican la 
tortura, violan las fronteras y mantienen cárceles secretas, o 
blanquean en sus bancos el dinero del narcotráfico y de la venta de 
armas, mediante criminales paraísos fiscales, que todos conocemos 
pero que presumen de respetables y se atreven a imponer el "modelo 
democrático" por la fuerza de las armas, de la extorsión y de la 
ruina.

No se entra, sostiene Vidal-Beneyto, en el tema del petróleo y en los 
manejos de Bush y de Halliburton, previos a la guerra; se omite la 
falsedad de los pretendidos contactos entre Al Queda y Sadam Hussein, 
se silencia el hecho de que Iraq no hubiese intervenido en ninguna 
acción terrorista en los países occidentales; se pasa por alto el 
inevitable enfrentamiento bélico entre suníes y chiíes, y se 
convierte a los partidarios de Sadam en resistentes y a sus tropas en 
fuerzas de liberación. Sin olvidar el escarnio de los derechos 
humanos que han supuesto Abu Ghraib, Guantánamo y la legitimación 
democrática de la tortura.

¿Cómo pudo suceder, se pregunta, que la tentativa más radical de 
subversión del orden capitalista y de liquidación de la sociedad del 
lucro y de la explotación se transformase en menos de una década en 
la cazuela en la que se cocieron lo posmoderno y la economía 
financiera y se guisara el social-liberalismo que es nuestro 
pensamiento único, sin que nadie nos advirtiera de la fechoría?

En estos días ha visto la luz el revelador libro de Joaquín 
Estefanía, La mano invisible, que aborda el problema del poder, 
aparte del que nunca se discute: el del dinero que se aloja en los 
mercados financieros y se sirve de medios de comunicación poderosos 
que defienden sus intereses. Actualmente, afirma el autor, se ha dado 
un desplazamiento del poder en perjuicio del Estado como órgano de la 
sociedad formada por los ciudadanos.

Las Administraciones del vapuleado Estado nación se han convertido en 
meros ejecutores de los designios de los poderes económicos y 
financieros transnacionales e incontrolables.

Y cómo se puede concebir una sociedad sin Estado pero no una sociedad 
sin poder, Estefanía apunta las tres concepciones respecto al uso del 
poder en nuestro tiempo.

Una, sostenida por los pesimistas, es la de que no podemos escapar de 
la sumisión al poder que nos controla y nos domina. La otra es la de 
"los optimistas de la ingenuidad, aquellos que no creen más que en la 
ley y el orden y que abandonan a su suerte a los que no se conforman 
con esta situación". Finalmente, apunta una tercera vía que 
corresponde a quienes reconocen la indudable influencia de la 
economía y de los poderososintereses, pero que reconoce que los 
actores sociales no se encuentran privados de cierta autonomía y 
capacidad de iniciativa. Otro planteamiento sería insufrible por 
inhumano e inaceptable por tiránico ante el cual el derecho a 
rebelarse y alzarse contra él por todos los medios se convertiría en 
un deber inalienable. Si todo poder excesivo genera resistencia, la 
sociedad civil ha de afirmar la veleta para que pueda resistir a los 
vientos consolidando nuestras condiciones de existencia, es decir sus 
raíces y sus cimientos. Que en la rotunda afirmación de Vidal-Beneyto 
son los valores, lealtades, convicciones expresadas en los derechos 
humanos y sociales fundamentales.

* Profesor de Pensamiento Político (UCM) y Director del CCS


Este correo lo ha enviado
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
[No necesariamente es su autor]
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"La patria tiene que ser la dignidad arriba y el regocijo abajo".
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